¿Por qué las mujeres no pueden enseñar?

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Hermanos y hermanas en el Señor, ustedes deben saber que la mujer no puede enseñar la Palabra de Dios en la congregación, ni usar autoridad sobre el hombre, por lo tanto, NO puede hacer la “pastora”, porque para cumplir este oficio hay que ser “apto para enseñar”. (1 Timoteo 3:2).

Ella puede orar, profetizar, testimoniar del Evangelio y compartirlo con los no creyentes, servir como diaconisa en la Iglesia, y es NECESARIA para el correcto funcionamento de la Iglesia, sin embargo, no puede ENSEÑAR la doctrina bíblica. Esto es lo que dice claramente la Palabra de Dios y nosotros no somos nadie para anular este mandamiento. ¡Ay de nosostros si lo hiciésemos!

Además, antes de comentar con prisa con las mismas objeciones de siempre, (como por ejemplo que ese mandamiento era sólo para esa época o para esa Iglesia, o que el apóstol Pablo era un machista…), hablando así de una manera insensata, lean cuidadosamente el siguiente estudio bíblico del hermano Giacinto Butindaro. Si ya están de acuerdo confirmarán su saber, si en cambio tienen dudas al respecto, espero de todo corazón que las podrán clarificar y así entender y obedecer también a este mandamiento de la ley de Cristo bajo la cual estamos (1 Corintios 9:21), para que sepan cómo deben conducirse cuando la Iglesia se reúne, la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad (1 Timoteo 3:15).

“Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos” (2 Juan 6).

“Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos” (Salmos 119:4).

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¿Pero es cierto que una mujer puede enseñar? No, no en absoluto, porque está escrito en la primera epístola de Pablo a Timoteo : “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (1 Timoteo 2:11-15), y a los Corintios: “Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice” (1 Corintios 14:33-34).

Me gustaría hacer algunos comentarios sobre estas palabras del apóstol Pablo, que son los siguientes:

● El apóstol dice que la mujer tiene que aprender, así que el hecho de que él dice que ella debe aprender nos hace entender que ella tiene que sentarse en el lugar de aquellos que tienen que aprender y no en el lugar de aquellos que tienen que enseñar. También diciendo “no les es permitido hablar, sino que estén sujetas” especifica de qué manera tiene que aprender, en otras palabras, dice que no puede hablar mientras que la Palabra se está enseñando a la Iglesia reunida y no puede tampoco hacer preguntas, a tal punto que a los Corintios dice: “Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1 Corintios 14:35)

● El apóstol dice que no permite que las mujeres enseñen y tampoco ejerzan dominio sobre el hombre; entonces él consideraba tanto indecorosa la enseñanza por una mujer, como el hecho de que utilizase autoridad sobre el hombre. Las preguntas que hago a los que son contenciosos sobre este punto son estas: ‘Si Pablo no permitió ni una cosa ni la otra ¿por qué ustedes dicen que una mujer puede enseñar pero no puede ejercer dominio sobre el hombre, sino que debe estar sujeta?’,’¿Por qué han cancelado la primera prohibición, pero no han cancelado la segunda? ‘,’ ¿No creen que es justo prohibir a la mujer tanto una como la otra cosa?’

● El apóstol ha explicado las razones por las que no permite a la mujer ni enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre. La primera razón es porque el que fue formado primero fue Adán y no Eva, es decir, que Eva llegó más tarde; la segunda es porqué quien se dejó seducir por la serpiente fue la mujer y no Adán. De modo que el apóstol no dice que no permite a la mujer enseñar y ejercer dominio sobre el hombre por su propia preferencia personal, o por alguna opinión, sino porque la Escritura enseña que la cabeza de la mujer es el hombre, y no al revés, porque “tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón” (1 Corintios 11:9), y luego porque fue Eva que se dejó seducir por la serpiente antigua en el Jardín del Edén y no Adán. Por supuesto, Adam también cayó en transgresión, pero después de Eva. Alguien podría decir: ‘Yo entiendo la primera razón, pero ¿qué tiene que ver el hecho de que Eva fue seducida por la serpiente y no el hombre?’ Claro que tiene que ver y no se puede no tener en cuenta de eso. Preguntémonos: “¿Por qué la serpiente se dirigió a la mujer?” Porque, por supuesto, la mujer estaba ya en ese tiempo diferente del hombre en muchas cosas: se puede decir también en estos términos: la serpiente vio que la mujer era más débil del hombre en muchas cosas, por tanto, decidió acercarse a ella y hablar con ella para seducirla. La debilidad femenina en la historia de la caída del hombre escrita en Génesis se puede ver ya desde la respuesta que le dio a la serpiente antigua, cuando éste le dijo: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1); y Eva, de hecho, dijo a la serpiente: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” ( Génesis 3:2-3 ). Noten la añadida que ella dijo “ni le tocaréis”, y las palabras “para que no muráis” que era su versión suavizada de las palabras de Dios: “porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17).

Ahora, ¿creen que la mujer haya cambiado en todos estos siglos hasta el punto de que ahora puede llegar a enseñar la doctrina de Dios? No, en absoluto. No se equivoquen, todas las mujeres en Cristo Jesús siguen siendo el vaso más frágil; y aunque sigan en la santificación tienen siempre esas mismas debilidades que tuvo Eva, por lo tanto no se le permite enseñar la doctrina de Dios. Que sean los hombres encargados por el Señor para enseñar la doctrina de Dios, y que la mujer aprenda en silencio.

Luego estas consideraciones, quiero recordarles que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento no hay mujeres que enseñaban. Sería mejor decir, sin embargo, que había una mujer que enseñaba en una iglesia, y era Jezabel que se dijo profetisa; pero ¿que enseñó? ¡Enseñó a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos! (Véase Apocalipsis 2:20).

En relación con el Antiguo Testamento, les recuerdo que Dios eligió a los levitas para enseñar sus estatutos a Israel, como está escrito: “Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, Y tu ley a Israel” (Deuteronomio 33:10). Algunos dirán: “Pero entonces ¿qué pasa con esas mujeres como Miriam, Débora, Hulda que hablaron en nombre de Dios?” Eran profetisas, que habían recibido el ministerio de profeta, pero el profeta no fue instituido para enseñar la ley a las personas, sino para informar al pueblo o las personas que iban a consultárlos por medio de la palabra que Dios le revelaba en una visión o un sueño. Para enseñar la ley estaban encargados los sacerdotes levitas y no los profetas, y sus tareas eran diferentes. Leyendo los profetas, nos damos cuenta de cómo los profetas tenían un trabajo diferente que el de los sacerdotes, de hecho, siempre se mencionan por separado: En Miqueas, por ejemplo, está escrito: “sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero” (Miqueas 3:11), en Jeremías: “Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal” (Jeremías 2:8), y también “Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos” (Jeremías 23:11), y “los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos” (Jeremías 5:31) y en Ezequiel : “Hay conjuración de sus profetas en medio de ella… Sus sacerdotes violaron mi ley ” (Ezequiel 22:25-26).

En el Nuevo Testamento, cuando Jesús ya estaba cumpliendo su ministerio no habían mujeres que estaban enseñando la Palabra de Dios, sino sólo hombres. Jesús escogió a doce discípulos y otros setenta hombres y luego siempre envió los hombres a predicar el Evangelio. Las mujeres que estaban con él y le siguieron, servían a él y a sus discípulos. Como está escrito: “y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes” (Lucas 8:2-3).

Incluso después de que Jesús fue llevado al cielo no habían mujeres que estaban enseñando la Palabra de Dios en la Iglesia, sino sólo hombres. Éstos son algunos de los pasos que confirman esto:

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles…” (Hechos 2:42);

“Y se congregaron allí [Saulo y Bernabé] todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente…” (Hechos 11:26).

Algunos dirán: ‘Pero ¿qué pasa con Febe que era una diaconisa de la Iglesia de Cencrea; y Evodia y Síntique que habían luchado por el Evangelio con Pablo, y las cuatro hijas de Felipe el evangelista que profetizaban?’ Respuesta: el diácono, que sea hombre o mujer, no tiene la tarea de enseñar la Palabra de Dios, sino tiene que cumplir los servicios de apoyo dentro de la Iglesia. De hecho, entre los requisitos que debe tener no hay el ser apto para enseñar (Véase 1 Timoteo 3:8-13). Así que Febe, diaconisa de esa Iglesia, ayudaba en el servicio de asistencia, pero no enseñaba; y está confirmado por Pablo mismo que, recomendando ella a los santos de Roma les dice: “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo” (Romanos 16:1-2).

En cuanto a Evodia y a Síntique, de las que Pablo dice a los Filipenses, que combatieron con él en el Evangelio (Véase Filipenses 4:2-3), no está escrito que habían enseñado la Palabra a los santos con él. Habría sido una contradicción porque Pablo no permite a la mujer enseñar. Les recuerdo que se lucha por el Evangelio de muchas maneras, no sólo por la predicación y la enseñanza de la Palabra; se lucha asistiendo a los ministros del Evangelio, se lucha con la oración, se lucha ayunando, y de otras maneras. El error que algunos hacen es pensar que todos los que han colaborado con Pablo fuesen aptos para enseñar y predicar, y entonces las mujeres que colaboraron con él. Esto es un error.

En cuanto a las cuatro hijas solteras de Felipe que profetizaban, les recuerdo que el don de profecía es diferente de la enseñanza porque Pablo a los Romanos habla de ellos por separado, diciendo: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza” (Romanos 12:6-7), y también a los Corintios la enseñanza y la profecía se mencionan por separado: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1Corintios 14:6).

Confundir la profecía y la enseñanza es un error bastante común, no caigan en la trampa. Pablo no dijo: ‘Yo no permito a la mujer profetizar’, porque esto iría en contra de las palabras de Joel: “y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas” (Joel 2:28), sino dijo una cosa diferente, y que es: “no permito a la mujer enseñar”.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

4 comentarios en “¿Por qué las mujeres no pueden enseñar?

  1. DLB..GENESIS 3;6,,Y VIO LA MUJER QUE EL ARBOL ERA BUENO PARA COMER,Y QUE ERA AGRADABLE A LOS OJOS,Y ARBOL CODICIABLE PARA ALCANZAR LA SABIDURIA ;Y TOMO DE SU FRUTO, Y COMIO;Y DIO TAMBIEN A SU MARIDO,EL CUAL COMIO ASI COMO ELLA……”””.POR ESTE VERSICULO PODEMOS DECIR, QUE EL MARIDO ESTABA CON SU MUJER CUANDO FUE TENTADA,O ENGANIADA,::TOMO,COMIO,Y DIO TAMBIEN A SU MARIDO,ELCUAL COMIO,..!!!!??PORQUE EL CABEZA DELA MUJER ,NO LA DEFENDIO,NO LA PROTEGIO,NO PROTESTO,NO RESISTIO,SIMPLEMENTE IGNORO EL MANDAMIENTO DE DIOS?????!!!QUE PASO CON LA AUTORIDAD QUE LE FUE DADA??QUIEN FALLO??…….HOY,EL PUEBLO DE ISRAEL,? ESTA SIN JESUS??NO FALLARON LOS MAESTROS QUE DIOS LEVANTO???….?NO SERA ESA LA RAZON QUE ,HOY DIOS LEVANTA AUN MUJERES PARA ENSENIAR???,PREDICAMOS QUE EL SENIOR VIENE PRONTO,Y SABEMOS QUE ES VERDAD,,PERO,LOS VARONES ,MAESTROS ,CABESAS, ESTAMOS FALLANDO EN CUMPLIR NUESTRO PAPEL COMO LO REQUIERE EL SENIOR JESUS…””ENSENIAMOS MUY BONITO EN LAS IGLESIAS ,PERO NOS OLVIDAMOS DE IR, A BUSCAR AL PERDIDO ..!!SU PUEBLO NO LE CREYO CUANDO EL VINO ,Y DIOS SE BUSCO OTRO PUEBLO,,SI YO,NO CUMPLO EN ENSENIAR COMO EL SENIOR ME MANDA ,EL SE LEVANTARA OTROS MAESTROS ,O MAESTRAS QUE SI QUIERAN OVEDECER!!!??QUIEN SOY YO PARA PROIVIR A ALGUIEN ENSENIAR QUE JESUS LES AMA,Y LES QUIRE SALVAR??….CON TODO RESPETO ,DLB..

    • Antonio Portillo no soy yo ni ningun otro hombre que prohibe a la mujer enseñar sino DIOS mismo en Su Palabra. “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.” (1Timoteo 2:12-14)

      Como puedes bién ver Pablo también explica la motivación por esto mandamiento.
      Quieres ir contra la Palabra de Dios? Quién somos nosotros para dar consejo a Dios? Él dió este claro mandamiento y tenemos que proclamarlo así como está escrito. Así está escrito, así creemos y así tenemos que hablar y obedecer.
      “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” (1Juan 5:2-3)

      Dios te bendiga

  2. ¡Totalmente de acuerdo! No somos nosotros los que decidimos; mas bién, Dios es quien dirije nuestros pnsamientos y acciones: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Fil 3:2. Bendiciones.

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