Sin la santidad nadie verá al Señor

04Hermanos en el Señor, hay falsos maestros entre nosotros que han convertido la gracia de Dios en libertinaje, y “hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2:18-19).

Han introducido sigilosamente herejías destructoras y entre esas herejías hay también la que dice que, incluso sin la santidad el creyente verá al Señor.

De hecho , ellos enseñan que la siguiente exhortación de las Escrituras: “Seguid … la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14), significa que si no seguimos la santidad ninguno de los pecadores verá al Señor o el carácter del Señor en nosotros; y no que si un creyente se convierte en un injusto, un fornicario, un idólatra, un adúltero, un afeminado, un sodomita, un ladrón, un avaro, un borracho, un maldiciente, un estafador (y no se arrepiente) cuando muera no verá al Señor, como dice, en cambio, la Escritura. Esta herejía por lo tanto engaña a los que la aceptan.

Ahora la voy refutar, con la esperanza de que aquellos que la han aceptada la dejen de inmediato por el bien de sus almas.

Ahora, vamos a empezar diciendo que el escritor está hablando a verdaderos creyentes, de hecho, previamente les dijo: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús” (Hebreos 3:1), y entonces a los que habían sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre (Hebreos 10:10), es decir santificados por la sangre del pacto, que es el la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Hebreos 10:29). Pero ya que los santificados en Cristo son llamados a ser santos – de hecho el apóstol Pablo llama a los santos de Corinto: “los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos ” ( 1 Corintios 1:2), y a los santos de Tesalónica dice que “no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Tesalonicenses 4:7) – el escritor exhorta con razón a aquellos creyentes Judios para que sigan, así como la paz, también la santificación y añadiendo que sin santidad nadie verá al Señor.

¿Por qué añade, “sin la cual nadie verá al Señor”? Evidentemente, para advertirles y hacerles entender lo importante que es la santificación de los creyentes en Cristo, de hecho, el escritor sigue pronto después advertiendo a los santos para que ninguno de ellos esté privado de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura salga y les infecte, y que ninguno de ellos se convierta en un fornicario o profano, porque Dios es fuego consumidor. Escuchen sus palabras:

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:15-29).

Las palabras “Dios es fuego consumidor” ¿a qué nos hacen pensar si no en el hecho de que porque Dios es un fuego consumidor, devorará a sus enemigos, es decir, aquellos que lo abandonan, entregándose a la iniquidad? ¿Qué dijo Dios en la práctica, contra los habitantes de Jerusalén, cuya conducta era mala? “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, la cual di al fuego para que la consumiese, así haré a los moradores de Jerusalén. Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon, fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová, cuando pusiere mi rostro contra ellos. Y convertiré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricación, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 15:6-8).

Así que el escritor a los Hebreos dice que los santos que entre ellos no se santificarán no verán al Señor, porque incurrirán en la venganza de Dios, y lo dice afirmando que sin santidad nadie verá al Señor. Por lo tanto, aquel NADIE se refiere a los santos, es decir, a los de dentro, y no a los de fuera, es decir, a los pecadores como dicen los falsos maestros¡ Y que esto es así se confirma por el hecho de que, inmediatamente después, el escritor repite este concepto en clara referencia a los santos, de hecho dice, como hemos visto antes:

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:15-16).

Como se puede ver, el escritor quiere decir “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios” y “no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura”. De hecho les pregunto: “¿Qué sentido habría tenido dirigir estas palabras a los santos si aquel ALGUNO hubiera querido decir alguno de los que están afuera?” Pero, de hecho, ¿quién podrá dejar de alcanzar la gracia de Dios, excepto aquellos que ya la han recibida o gustada? Así que, como ALGUNO se refiere a los creyentes a los cuales estaba dirigida la epístola y entonces él quería decir ALGUNO DE USTEDES, también el NADIE anterior, donde el escritor dice “sin la cual nadie verá al Señor” significa NINGUNO DE USTEDES (O DE NOSOTROS). Es imposible, entonces, que aquel NADIE se refiera a los pecadores y que por lo tanto signifique NINGUNO DE LOS PECADORES.

Para explicar esto les voy a hablar del fin que harán los injustos y los fornicarios.

¿Qué dice el apóstol Pablo a los Corintios? “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9).Y ¿por qué les dijo esto? Porque en medio de la Iglesia de Corinto habían los que cuando tenían rencillas con otros hermanos los llevaban a juicio ante los incrédulos. Escuchen de hecho lo que dice Pablo justo antes:

“¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos” (1 Corintios 6:1-8).

Tengan en cuenta que el apóstol hace una clara distinción entre los injustos y los santos, como debe ser, porque los injustos son los que están fuera, mientras los santos son los que están dentro. Pero en esa iglesia habían los que para resolver las cosas de esta vida, pleiteaban en juicio ante los incrédulos, y esto era una injusticia, porque quien se comportaba de esa manera hacía un mal y daño a los hermanos. Es por eso que Pablo los advierte para que se recuerden que los injustos no heredarán el reino de Dios. Porque como los pecadores – que son injustos – no heredarán el reino de Dios, así también no heredarán el Reino de Dios los que se han convertido en santos un día y luego se abandonaron a la injusticia¡ Por lo tanto esto se aplica a las ambas categorías de personas.

El apóstol Pedro también habla en contra de los injustos cuando dice:

“sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 Pedro 2:9).

Así que los injustos no participarán a la resurrección de los justos, sino a la de los injustos (Hechos 24:15), y entonces a la resurrección de juicio o condenación. Y entre los injustos no habrán sólo los pecadores que nunca se han convertidos, sino también aquellos que se han convertido un día y luego se abandonaron a la injusticia convertiendose en injustos. ¿No está escrito que Dios dará ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia (Romanos 2:8)?

La Escritura así nos advierte: aquellos creyentes que se abandonan a la injusticia (y no se arrepienten) no heredarán el reino de Dios, y por lo tanto no verán al Señor.

Vamos a hablar acerca de los fornicarios.

Pablo dice que los fornicarios no heredarán el Reino de Dios:

“No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10).

¿Cúal fue el fin de Sodoma, Gomorra y las ciudades circunvecinas, las cuales estaban llenas de fornicación? Esas ciudades fueron borradas de la faz de la tierra con fuego y azufre que Dios les envió y llevan la pena de un fuego eterno, y eso es debido a que están destinadas  en aquel día para ser arrojadas al fuego eterno. Es por eso que Judas dice:

“como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Judas 7).

Y de hecho en Apocalipsis leemos que el destino que espera los fornicarios es el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8). Pero este es el final que experimentarán, no sólo los que son inmorales y que nunca se han arrepentido y convertido – como los habitantes de aquellas ciudades -, sino también aquellos que un día se habían arrepentido y convertido y que luego se han convertido en inmoral sin arrepentirse de su fornicación. Es por eso que Pablo dice a los Corintios (1 Corintios 6:9), y también a los santos de Galacia (Gálatas 5:19,21) que los que se dan a la fornicación no heredarán el reino de Dios¡

¿Qué sentido tendrían, de hecho, estas advertencias dada a los santos, si también los creyentes que se abandonan a la fornicación y no se arrepienten de sus malas acciones, heredarán el reino de Dios? ¿Ustedes entienden entonces porque el escritor a los Hebreos dice a los santos que “no sea que haya algún fornicario” (Hebreos 12:15)?

Porque un creyente que se entrega a la fornicación (y no se arrepiente), dado que se niega a seguir la santidad, no heredará el reino de Dios y por lo tanto no verá al Señor.

Quiero decir algo ahora acerca de la exhortación “no sea que haya algún … profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16) porque también confirma que sin santidad nadie de los santos verá al Señor.

Ahora, nosotros somos llamados la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos (Hebreos 12:23), porque “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1:18).

Por lo tanto, tenemos una primogenitura preciosa que tenemos que conservar, primogenitura que nos permitirá heredar el reino de Dios. Esto explica porque la Escritura nos advierte de no convertirse profanos como Esaú, porque Esaú vendió su primogenitura a cambio de pan y un sopa de lentejas, menospreciando su primogenitura, como está escrito:

“Así menospreció Esaú la primogenitura” (Génesis 25:34).

Así que si nos menospreciaremos nuestra primogenitura retrocediendo, nos convertiremos profanos, como Esaú, porque tendremos como profana la sangre del pacto por la cual somos santificados. Y convertirse en profanos significa convertirse en enemigos de Dios y incurrir en su venganza, como el escritor a los Hebreos dice:

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” ( Hebreos 10:26-31).

Quien entonces se convierte en profano, ha dejado de seguir la santificación, y por lo tanto no va a heredar el reino de Dios, él no verá al Señor.

Pero vamos a continuar porque hay más que decir para refutar esta falsa explicación que dan estos falsos maestros a las palabras “nadie verá al Señor”, pero esta vez me centraré en el significado de “verá al Señor” mostrandoles que significa “ver al Señor”, y no puede ser de otra manera teniendo en cuenta que acabo de demostrar que “nadie” se refiere a los santos que están llamados a seguir la santidad.

Ahora, Jesucristo dijo:

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).

¿No han encontrado una similitud con las palabras del escritor a los hebreos, porque de acuerdo a las palabras de Jesús para ver a Dios, se necesita limpieza? Reflexionen, si Jesús dijo bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios, significa que Dios verá sólo los que se santifican porque para ser limpios de corazón se necesita la santidad, como está escrito:

“limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

Y, de hecho, son los que sirven a Dios – y los que sirven a Dios son los que se santifican en el temor de Dios – que verán su rostro, como está escrito en Apocalipsis:

“Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes” (Apocalipsis 22:3-4).

Los limpios de corazón, por lo tanto, heredarán el reino de Dios, mientras que los impuros no. Y de hecho Pablo dice a los Gálatas: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21), y a los Efesios: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5). ¿No está suficientemente claro?

Pero quiero decir algo más. Es claro que el “verá a Dios” de Hebreos 12:14 significa ver con sus propios ojos el Señor, porque en la Escritura se dice que ningún hombre ha visto jamás a Dios. Juan dice que “A Dios nadie le vio jamás” (Juan 1:18), y Pablo dice que “ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6:16) el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de Señores, y esto es porque Dios le dijo a Moisés: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20).

Por lo tanto, “sin santidad nadie verá al Señor” sólo puede significar que sin santidad nadie verá al Señor después de la muerte. Y de hecho ¿quién dijo estas palabras: “Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:26-27)?

Job, acerca del cual Dios testificó: “no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:8). ¿Y quiénes eran los que podían decir: “confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Corintios 5:8)? Los apóstoles del Señor, que tenían una forma de comportarse santa, justa e irreprensible (1 Tesalonicenses 2:10).

Así que, hermanos, ninguno de estos falsos maestros os engañe con sus palabras vanas.

“como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16).

El que tiene oídos para oír, oiga.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s