El Espíritu Santo

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Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y a la edad de unos treinta años fue ungido con el Espíritu Santo. Pero, ¿qué es el Espíritu Santo? Es una persona divina que junto con el Padre y el Hijo es parte de la Deidad, y por lo tanto es Dios. Ahora, por medio de las Escrituras lo vamos a explicar, es decir que el Espíritu Santo es una persona y que es Dios.

 

Su personalidad

El Espíritu Santo es una persona de hecho habla de acuerdo a lo que está escrito: “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones..” (Hebreos 3:7-8); “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro” (Hechos 8:29); “Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado ” (Hechos 10:19-20); “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2); “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13); “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe” (1 Timoteo 4:1).

El Espíritu Santo revela, como está escrito en Lucas: “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor” (Lucas 2:26).

El Espíritu escucha porque Jesús dijo de Él: “os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13).

El Espíritu ve, de hecho, los siete ojos que tenía el Cordero que vio Juan son los siete espíritus de Dios, o como el profeta Zacarías dijo, “los ojos de Jehová” (Zacarías 4:10).

El Espíritu ora de acuerdo a lo que está escrito: “El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles… conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).

El Espíritu Santo hace nacer de nuevo, como está escrito: “…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios… lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:5,6).

El Espíritu Santo pone los obispos en la iglesia de acuerdo con lo que Pablo dijo a los ancianos de Éfeso: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28).

El Espíritu Santo puede prohibir hacer algo, como lo hizo con los apóstoles, como está escrito: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia” (Hechos 16:6) (Me gustaría que se den cuenta de que la prohibición también se menciona en estas Escrituras que se refieren a la persona de Jesús: “Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo” [Mateo 16:20], y “Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban” [Marcos 7:36]).

El Espíritu Santo puede no permitir ciertas cosas de acuerdo a lo que está escrito: “Y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió” (Hechos 16:7) (también en este caso me gustaría que se den cuenta que en estas otras Escrituras el no permitir se refiere a la persona de Jesús: “Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Mas Jesús no se lo permiti,…” [Marcos 5:18-19]; “Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo” [Lucas 4:41]).

El Espíritu puede ser contristado y enojado de hecho está escrito: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios..” (Efesios 4:30); “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu” (Isaías 63:10).

El Espíritu puede ser resistido, de hecho, dijo Esteban ante el Sanedrín: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros” (Hechos 7:51).

El Espíritu puede ser tentado, de hecho Pedro dijo a Safira: “¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti” (Hechos 5:9).

Al Espíritu Santo se puede mentir, Pedro le dijo a Ananías: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?” (Hechos 5:3).

También se puede hablar contra el Espíritu: “pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mateo 12:32).

El Espíritu Santo enseña, de acuerdo a lo que está escrito: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas… ” (Juan 14:26), y también: “Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir” (Lucas 12:11-12); y otra vez: “Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles…” (Nehemías 9:20); y también: “lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu…” (1 Corintios 2:13).

El Espíritu escudriña, de hecho está escrito: “el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10).

El Espíritu recuerda las palabras del Señor, como está escrito: “os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

El Espíritu tiene una intención, como está escrito: “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu..” (Romanos 8:27).

 

Su divinidad

Ahora vamos a comparar los pasajes de las Escrituras que se refieren al Espíritu Santo de Dios con otros que se refieren a Dios para demostrar que el Espíritu Santo es Dios

– El escritor a los Hebreos dice: “..¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos 9:14), y Moisés dijo acerca de Dios: “Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90:2). El Espíritu es, por lo tanto, eterno como Dios.

– David dijo a Dios: “¿A dónde me iré de tu Espíritu?” (Salmos 139:7), y Dios dijo a Jeremías: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea?” (Jeremías 23:24). El Espíritu es, por lo tanto, omnipresente como Dios.

– Pablo dice que “el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10), mientras Ana dijo de Dios: “Porque el Dios de todo saber es Jehová” (1 Samuel 2:3). El Espíritu es, por lo tanto, omnisciente como Dios.

– Eliú dijo: “El espíritu de Dios me hizo” (Job 33:4), mientras David dijo a Dios: “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre” (Salmos 139:13). El Espíritu, entonces, crea como Dios.

– Jesús dijo: “…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios… lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:5,6) mientras Juan dice que los que creen en el nombre del Hijo de Dios han nacido “de Dios” (Juan 1:13). Así, el Espíritu hace nacer de nuevo como lo hace Dios.

– Pedro dijo primeramente a Ananías: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad” (Hechos 5:3), y luego dijo: “No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5:4). Mentir al Espíritu Santo, entonces, equivale a mentir a Dios.

– En el libro de los Hechos está escrito que Pablo dijo a los Judíos que se negaron a creer en el Evangelio: “Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis…” (Hechos 28:25-26), mientras en el libro del profeta Isaías estas palabras se atribuyen al Señor de los ejércitos que Isaías vio en una visión, de hecho está escrito: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto… Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis” (Isaías 6:1,8-9). Así que el Espíritu Santo envió a Isaías para predicar como lo hizo también el Señor de los ejércitos.

– En el libro de los Hechos de los Apóstoles después de que el Espíritu Santo habló a Antioquía, diciendo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2), está escrito que “enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre” (Hechos 13:4). Jesús dijo: “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:37-38), dejando claro que es Dios quien envía a su obreros a su mies; entonces el Espíritu Santo es Dios porque Él envió a Pablo y Bernabé en la mies del Señor.

– Jesús llama al Espíritu Santo “el Consolador” (Juan 15:26), entonces, consuela a los humildes. Pablo a los Corintios dice: “Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito..” (2 Corintios 7:6), Y también: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 1:3-4). Así que el Espíritu Santo consuela como lo hace Dios.

– En Isaías está escrito que los israelitas en el desierto “hicieron enojar su santo espíritu” (Isaías 63:10), mientras en los Salmos está escrito: “Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, lo enojaron en el yermo!” (Salmos 78:40). Los israelitas, entonces, haciendo enojar el Espíritu Santo, hicieron enojar Dios.

– Pablo dijo a los Corintios: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo..?” (1 Corintios 6:19) y también: “¿No sabéis que sois templo de Dios..?” (1 Corintios 3:16). El Espíritu Santo, entonces, habita en el creyente con Dios.

– Jesús dijo: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas…” (Juan 14:26), pero también dijo: “Y serán todos enseñados por Dios” (Juan 6:45), y David dice que Dios “enseñará a los mansos su carrera” (Salmos 25:9). El Espíritu Santo, por lo tanto, enseña como lo hace Dios.

– Jesús dijo del Espíritu: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16:13); y David en los Salmos dice a Dios: “Encamíname en tu verdad” (Salmos 25:5). Así que si el Espíritu de la verdad guía a la verdad como lo hace Dios, significa que Él es Dios.

Como se puede ver, las Escrituras afirman que el Espíritu Santo es eterno, omnipotente, omnipresente y omnisciente como Dios (y por lo tanto no puede no ser Dios), y muchas cosas que Dios hace las hace también el Espíritu Santo.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

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