La falta de no denunciar la mundanería en la Iglesia

worldliness¿Por qué hoy en día casi nadie denuncia la mundanería tan frecuente en las iglesias?

Las razones son variadas.

En muchos casos, quien debe y debería denunciarla es precisamente él mismo a ser dado a la mundanería con su esposa y su familia. Por lo tanto, le es imposible reprender a los que les gusta ser mundanos; si lo hiciera, sería inmediatamente regañado por muchos que le dirían que, en cambio, es él lo que debe ser reprendido porque hace las mismas cosas que ellos. Le dirían en otras palabras: “Tú miras la televisión como nosotros, te vas a la playa para broncearte como nosotros, permites a tu esposa que se ponga la minifalda y el maquillaje, las joyas, y que se vista de una manera lujosa y apretada, te vas a los parques de atracciones, sigues a la moda, tienes la mente a las cosas de esta tierra; ¡hipócrita, comienza primero a poner en marcha las cosas de tu casa, y entonces ven a repréndernos!”. Esto nos enseña que para que un ministro del Evangelio sea capaz de reprender con sinceridad y toda autoridad a los que obran mal, en primer lugar, debe ser un ejemplo. Quiero recordar en este contexto que Pablo ha dicho a Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…” (2 Timoteo 4:1-3), pero también le dijo: “… sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

En otros casos, en cambio, se debe a que los conductores tienen miedo a denunciar los deseos mundanos a los que se dan muchos creyentes, para no perder el favor de los rebeldes que puede ser en algunos casos el voto en la elección regular del pastor, en otros, el dinero de su cartera. Este miedo es del diablo que tiene todo el interés en que los Cristianos lleguen a ser y sigan siendo mundanos. Debe saber, aquel pastor o conductor de Iglesia que trata de complacer a los rebeldes en lugar de complacer a Dios, que se ha convertido en enemigo de Dios; el juicio contra él no se duerme, vendrá inexorablemente en su tiempo si no deja de tolerar el mal para sus intereses personales.

En otros casos es porque los conductores piensan y dicen que será el Señor que hará entender a estos rebeldes que ciertos comportamientos no son agradables ante Él. También esto es errado porque, si así fuese, eso no explica porque el Señor haya constituido los ministerios en la Iglesia. ¿No son de hecho dados para el perfeccionamiento de los santos? Esto significa que a través de los ministros los santos se perfeccionan, y ¿cómo pueden perfeccionarse si no se les dice nada? No podrán. Así que los ministros del Evangelio deben elevar su voz en contra de la hipocresía, la mentira, la avaricia, la astucia, la injusticia, el amor por las cosas de este mundo tan popular hoy en día dentro de la Iglesia a todos los niveles. Tienen que reprender a los que se extravían del Señor y de las sendas antiguas para que vuelvan al Señor, para que vuelvan a andar por las sendas antiguas, que son las derechas donde hay abundancia de alegría y paz. El que ama al mundo tiene que enrojecerse, avergonzarse por sus malas obras, debe arrepentirse y hacer frutos dignos de arrepentimiento. Ninguna piedad sea demostrada contra el pecado y sus deseos; como el pecado no tiene piedad de los santos, así los santos no deben tener piedad del pecado. Que los ministros del Evangelio luchen enérgicamente contra el pecado que sutilmente sedujo a tantos creyentes. Que adviertan a los creyentes de las amargas consecuencias que van a pasar los que llegan a amar al mundo. Que sean anunciados los terribles pero justos juicios de Dios contra los rebeldes; que aquellos que se deleitan en la mentira, la hipocresía, el entretenimiento, la moda, tiemblen a oírlos hablar del juicio de Dios, y abandonen la dureza de su corazón para agradar al Señor y no más a este mundo. Que suenen la trompeta en Sión; adviertan a la gente de las maquinaciones de Satanás. Por supuesto, al hacerlo, se atraerán la enemistad de los rebeldes que les afligirán con todo tipo de mentira y comportamiento desleal; pero esto les pasará por causa de justicia, por el bien de la verdad, y por lo tanto, serán bienaventurados. Sí, bienaventurados porque sufren por el Evangelio, por el Señor.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

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