Demonología: Preguntas y Respuestas

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¿Un creyente puede ser poseído por demonios?

Un creyente no puede ser poseído por los demonios, a condición de que viva sumiso a Dios y resista al diablo. Santiago dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y HUIRA DE VOSOTROS” (Santiago 4:7). Así que no importa lo mucho que puedan ser fuertes los ataques del diablo contra un creyente, porque si vive humildemente guardando los mandamientos de Dios y resiste al diablo, sin duda no será capaz de entrar en él. Isaías dice: “porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” (Isaías 59:19).

Sin embargo, si el creyente comienza a practicar artes mágicas, por ejemplo, o a asistir a sesiones de espiritismo entonces, ciertamente, él hará lugar al diablo que hará entrar en él los espíritus malos. Por supuesto, no es sólo a través de la magia que se abren puertas a los espíritus malos, se podría abrirles puertas también sin darse a la magia. Que esto podría suceder lo confirman las palabras de Jesús: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación” (Mateo 12:43-45). Y no sólo eso, sino también por el ejemplo de Judas Iscariote que a pesar de haber creído un día en el Señor terminó haciendo lugar al diablo en su cuerpo, como está escrito: “Y ENTRÓ SATANÁS EN JUDAS, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce” (Lucas 22:3), y también: “Y después del bocado, SATANÁS ENTRÓ EN ÉL. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto” (Juan 13:27).

 

¿Los demonios o espíritus malignos pueden ser echados fuera del cuerpo de una persona? En caso afirmativo, ¿de qué manera?

Sí, los demonios o espíritus malignos pueden ser echados fuera del cuerpo del poseído. Esto sólo se puede hacer mediante la invocación del nombre del Señor Jesucristo en contra de los malos espíritus o más bien ordenando a los demonios en el nombre de Jesucristo para que salgan de la persona poseída. En el libro de los Hechos hay la liberación de una mujer poseída por un espíritu maligno que fue expulsado por medio del apóstol Pablo, esto es lo que leemos: “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hechos 16:16-18). Lo que hizo Pablo no es más que una de las señales que Jesús dijo que acompañarán a los que creen, como está escrito: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios;….. ” (Marcos 16:17).

Hay malos espíritus que salen sólo con oración y ayuno como los espíritus mudos y sordos (Véase Marcos 9:29).

 

¿Los demonios pueden hacer daño a nosotros hijos de Dios?

No, los demonios no pueden tocárnos en ninguna forma. Ciertamente nos atacan, no hay duda acerca de esto, y lo hacen de diferentes maneras. Hay creyentes que antes de su conversión fueron magos y por lo tanto tenían espíritus malignos en el cuerpo, y que han dicho muy claramente que cada vez que intentaron hacer daño a los creyentes sus intentos fueron inútiles, porque de una manera u otra estaban protegidos. Hay quien los vio rodeados de ángeles con espadas desenvainadas y no pudo acercarse mucho. ¿No es cierto que el mismo Satanás tuvo que reconocer que Job había sido rodeado por Dios con un refugio? Escuchen de hecho lo que dijo a Dios: “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” (Job 1:10) Y, de hecho, Satanás pudo afligir a Job sólo con el permiso de Dios, de acuerdo a lo que dijo la primera vez: “He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él” (Job 1:12), y luego, “He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida” (Job 2:6). Esto nos enseña claramente que siendo hijos de Dios estamos protegidos por Dios y que sólo si Dios lo quiere para sus propósitos específicos puede permitir que el diablo nos haga daño.

El salmista dice: “Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmos 121:5:8), y siempre el salmista dice que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Salmos 34:7). Y hay también aquellas otras palabras del salmista que dijo: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación” (Salmo 91:1-16).

Por lo tanto, tenemos que caminar tranquilamente, el diablo con todas sus tropas no podrá de ninguna manera hacérnos daño. Cuando él vendrá como río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él (Véase Isaías 59:19). Y como dijo Jesús: “nada os dañará” (Lucas 10:19). Amén.

 

¿El diablo puede detener a Dios para responder a una nuestra oración?

No, el diablo no puede impedir en ningún caso a Dios para responder a la oración de un hombre. Puede INTENTAR para detenerla, pero en vano, ya que no tiene un poder mayor del que tiene Dios, sino un poder mucho menor.

En las Escrituras hay un ejemplo que lo confirma y es el ejemplo de Daniel. Aquí está lo que leemos en el libro de Daniel: “En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión. En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra. Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días” (Daniel 10:1-14). Como se puede ver las palabras de súplica de Daniel fueron escuchadas por Dios en el primer día que Daniel había orado y fue enviado un ángel a causa de sus palabras. Este ángel, sin embargo, tuvo que luchar contra un espíritu malo llamado “el príncipe del reino de Persia” (un principado), al servicio de Satanás, que había resistido durante veintiún días. Pero al final el mensajero de Dios pudo llegar a Daniel para explicarle las cosas que necesitaba saber.

 

¿Qué creen los demonios acerca de Dios?

Sobre la base de lo que la Escritura enseña ellos creen que Él es el único Dios que exista, de hecho Santiago dice: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19). Esto es lo que constituye su “fe”, que además no se acompaña de ninguna buena obra, sino por innumerables malas acciones, por lo tanto se revela una fe inútil. Santiago toma el ejemplo de los malos espíritus para que quede claro, para nosotros que creemos, que no es suficiente sólo creer en la existencia de Dios, sino más bien deben hacerse buenas obras, de lo contrario nuestra fe será una fe muerta.

 

¿Los demonios pueden hacer hablar en otras lenguas?

Sí, pueden, de hecho, lo hacen en diversas partes del mundo. Y miren, que no lo hacen sólo en la jungla o en algunas selvas de algunos países del así llamado “tercer mundo”, sino incluso aquí en Occidente, en los llamados países civilizados. Esta habilidad sobrenatural otorgada por estos demonios es parte de las señales mentirosas operadas por el diablo.

 

¿El diablo y sus demonios saben que llegará el día en que serán arrojados al fuego eterno para ser atormentados por toda la eternidad?

Por supuesto que lo saben, el diablo sabe leer y sabe que en la Biblia está escrito que el fuego eterno “fue preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41), y que al final del milenio, “el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10). A confirmación de este conocimiento hay el pasaje de Apocalipsis que dice: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). Pero esta bajada todavía tiene que cumplirse, de hecho, el diablo y sus ángeles serán arrojados en la tierra después de esa pelea contra el arcángel Miguel y sus ángeles que los vencerán y los arrojarán hacia abajo (Véase Apocalipsis 12:7-8).

Los demonios también saben el tormento que les espera, de hecho, cuando los dos endemoniados de la tierra de los gadarenos vinieron a encuentro de Jesús, le dijeron: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29). Obviamente fueron los espíritus malignos que pronunciaron esas palabras. Ellos pensaron que Jesús había venido a atormentarlos antes de tiempo; ¿Cúal tiempo? Lo que se ha sido establecido por Dios que está por venir.

 

¿Los demonios pueden entrar también en los animales?

Sí, los demonios pueden entrar en los animales y, de hecho, está escrito, acerca de los malos espíritus que moraban en el cuerpo del poseído de la tierra de los gadarenos, que rogaban a Jesús diciendole: “Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron” (Marcos 5:12-13).

 

¿Cúal es la diferencia entre ser poseído y estar en prision de maldad?

La diferencia radica en el hecho de que aquellos que están poseídos tienen en su cuerpo espíritus malos que les hacen perder el control de su cuerpo que está a merced del mal espíritu o espíritus malignos, por lo tanto puede suceder que el individuo comience a gritar, a desnudarse, a romper sillas y mesas, a rodarse por el suelo, a espumar, puede también lanzarse en el fuego o el agua, o recoger las piedras u otros objetos y golpearse, o ser transportado en los desiertos. Esto se puede entender por la descripción del comportamiento de algunos de los poseídos que luego fueron liberados por Jesucristo. Acerca del endemoniado de Gerasa, por ejemplo, Marcos dice que “tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras” (Marcos 5:3-5). Y Lucas añade que “era impelido por el demonio a los desiertos” (Lucas 8:29). Como se puede ver este endemoniado también poseía una fuerza sobrehumana, de hecho se dice que él rompía grillos y cadenas. Acerca del niño epiléptico, el padre que lo llevó a Jesús, dijo: “tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando…. muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle…” (Marcos 9:17-18,22).

En cambio, los que tienen prisión de maldad, ya sean creyentes o no creyentes, actúan si de una manera perversa e injusta, pero no tienen dentro de su cuerpo los demonios. En otras palabras, los demonios actúan sobre él influenciando su conducta desde el exterior. Por ejemplo, Simon, después de que creyó y fue bautizado, tenía lazos, de hecho. después de que él ofreció dinero a Pedro y a Juan, porque le diesen el poder para imponer las manos sobre los creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo, el apóstol Pedro le reprendió, diciendo: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás” (Hechos 8:20-23 ). Como se puede ver Simon actuó mal porque estaba en prisión de maldad, sin ser poseído por demonios.

 

¿Es normal que un Cristiano tenga miedo al diablo?

No, esto no es nada normal, simplemente porque un Cristiano no puede tener miedo de un enemigo, o mejor dicho, del enemigo que él ha vencido. ¿No está escrito por Juan: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Juan 2:13)? ¿Y cómo lo hemos vencido? Lo hemos vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de nuestro testimonio (Véase Apocalipsis 24:11). Entonces nosotros, hijos de Dios, hemos vencido al diablo por la sangre de Jesucristo derramada por la remisión de nuestros pecados, y luego también por nuestra confesión de fe que hemos hecho y que sigamos haciendo hoy con nuestra boca.

Como dice el apóstol Juan, el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (Véase 1 Juan 4:4), es decir el príncipe de este mundo, y entonces estamos en el lado de los vencedores, en el lado de los más fuertes, porque en y con nosotros hay Jesucristo, el Hijo de Dios, que por medio de su muerte ha destruido al que tenía el imperio de la muerte, es decir, el diablo (Véase Hebreos 2:14) Jesucristo ha despojado al demonio, a los principados y a la potestades triunfando sobre ellos en la cruz (Véase Colosenses 2:15). No es tolerable entonces que un creyente tenga miedo al diablo, a los demonios, a los hechiceros, etc.

Nosotros somos de Dios y el maligno no nos toca. Dios ha puesto a nuestro alrededor un refugio como lo que había puesto alrededor de Job, Dios ha puesto a nuestro alrededor sus ángeles poderosos y fuertes que nos liberan de las maquinaciones de Satanás, sus demonios, y sus ministros; por lo tanto, estamos protegidos, seguros, como el león en su guarida. Las malediciones que un hechichero podría lanzárnos, no nos dan algún miedo, porque no pueden llegar ya que Dios nos protege de todo mal y por lo tanto también de estos malos designios, y haciendo caer estas maldiciones sobre las cabezas de los que las lanzan, sí, porque “El que cava foso caerá en él; y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá” (Proverbios 26:27). Véase el testimonio de Emmanuel Eni Amos que cuenta que cuando era un hechicero trató de herir a los Cristianos pero sin éxito debido a la protección de Dios de la cual estaban rodeados.

A Cristo Jesús, que ha vencido el diablo, sean la alabanza y la gloria ahora y para siempre. Amén.

 

¿Cuando se echan fuera los demonios en el nombre de Jesucristo, ¿se pueden enviárlos al fuego eterno?

No, echar fuera los malos espíritus mandándolos al fuego eterno no es algo que se pueda hacer, simplemente porque la Escritura no  autoriza en absoluto, a los que echan fuera demonios, a decirles que se vayan al fuego eterno. Cuando Jesús echaba fuera demonios sólo les ordenaba que abandonasen el cuerpo en el cual se moraban; en un caso, es decir, el del joven que tenía un espíritu mudo, mandó al espíritu a salir y también a no entrar más en él, como está escrito: “Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó” (Marcos 9:25-27); En otro caso, Él permitió a los demonios que entrasen en una piara de cerdos, pero simplemente porque fueron los demonios que lo pidieron, me refiero al caso del endemoniado de Gadara, como está escrito: “Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.” (Marcos 5:12-13) y “Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas” (Mateo 8:30-32).

Pero nunca Jesús ordenó a los espíritus malos para que se fuesen al Hades o el fuego eterno. Si entonces Él que era el Hijo de Dios engendrado del Padre, actuó de esta manera cuando expulsó a los espíritus, ¿quiénes somos nosotros para decir que podemos mandar a los demonios para que se vayan al fuego? Vamos a reprender a los demonios en el nombre de Jesucristo, ordenándoles que salgan en el nombre de Jesucristo, y ellos nos obedecerán como obedecieron a nuestro Señor Jesucristo, porque Él dijo que los que creen en Él, en Su nombre echarán fuera demonios, y como obedecieron también a Pablo de Tarso en Filipos que ordenó en el nombre de Jesucristo que un espíritu de adivinación dejase el cuerpo de una muchacha, y el espíritu salió inmediatamente (Véase Hechos 16:18).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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