No améis al mundo

115089300El apóstol Juan dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

Con la palabra mundo aquí tenemos que entender los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida. Para ser más específico, algunas cosas que son parte de las cosas del mundo son la fornicación, las lascivias, los atracones, las borracheras, la forma de vestir pomposa, indecente y provocativa tanto para el hombre como para la mujer (sobre todo para las mujeres menciono las minifaldas, los pantalones, las camisas transparentes apretadas y escotadas, la joyería, el maquillaje); jugar a la lotería y el juego de azar, ir a la playa medio desnudos, amar el dinero y la riqueza, así como el lujo, alimentarse con las perversiones y frivolidades televisivas, ir al cine, teatro, discoteca, night club, “casino” , ir a ver, o ver el partido de fútbol, ir detrás de la música mundana.

¿Qué dice el Apóstol ? Que no debemos amar al mundo. ¿Por qué? Porque todo lo que hay en el mundo no proviene de Dios, sino del mundo, y sabemos que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19), que es el enemigo de Dios.

Es por eso que a nosotros, los que han sido redimidos de este presente siglo malo, es mandado de no amar al mundo, porque si lo hiciésemos comenzaríamos a amar lo que es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, y nos convertiríamos en enemigos de Dios ¿Se acuerdan como Santiago llamaba a los creyentes que amaban al mundo? “¡Oh almas adúlteras!”, y también les dijo: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Guardense, pues, de todos aquellos que con sus palabras o con su ejemplo les animan a amar al mundo, porque no buscan su bien, sino su mal. Ellos no les aman, porque el amor del Padre no está en ellos porque aman al mundo. No dejense seducir por sus palabras dulces y halagadoras, porque detrás de ellas se encuentra una maquinación del diablo. Quieren llevarles lejos de Dios, y por lo tanto lejos de Su santidad. Sus discursos que se centran en las libertades que ahora tenemos en Cristo, son charlas perversas de gente perversa, que han cambiado la gracia en libertinaje.

La gracia sea con vosotros

Por el Mestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

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