7 mentiras muy difundidas en el mundo

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Las siguientes son algunas de las mentiras del diablo más difundidas en el mundo, a través de las cuales mantiene bajo su poder a muchas almas y las lleva a la perdición.

1) En el fondo todos son buenos. Es una mentira porque la Escritura dice: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:10-18).

2) Todos los hombres son hijos de Dios. Es una mentira porque todos los hombres son criaturas de Dios, pero no todos los hombres son hijos de Dios, ya que hijos de Dios nos convertimos creyendo en el Señor Jesucristo como dice el apóstol Juan: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).

3) Nadie conoce o tiene la verdad. Es una mentira porque los que creen en el Hijo de Dios conocen o tienen la verdad. De hecho dice el apóstol Juan: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Juan 2:20-21), y Pablo le hace eco llamándonos “los que han conocido la verdad” (1 Timoteo 4:3).

4) Por último, Dios en su misericordia salvará a todos. Es una mentira porque Dios salvará solamente los que creen en su Hijo Jesucristo, que murió por nuestros pecados, que fue sepultado y al tercer día resucitó de entre los muertos para nuestra justificación. Está escrito: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16), y otra vez: “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:7-8).

5) Todas las religiones conducen a Dios. Es una mentira porque se puede llegar a Dios sólo a través de Su Hijo Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Así que hay “un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5-6).

6) Dios es el mismo Dios en todas las religiones. Es una mentira porque “aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Corintios 8:5-6). El único verdadero Dios es, pues, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que también se llama el “Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” (Éxodo 3:6).

7) Cuando el hombre muere se va a reencarnar o en otro ser humano o en un animal. Es una mentira, porque el hombre tiene un alma inmortal dentro de su cuerpo que sigue viviendo después de la muerte, o en el cielo es un lugar de descanso celestial (si la persona es un hijo de Dios) o en el Hades que es un lugar de tormento donde hay fuego en el corazón de la tierra (si la persona muere en sus pecados). De hecho está escrito: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13), y: “Los malos serán trasladados al Seol” (Salmo 9:17). Los que están en el cielo resucitarán corporalmente en resurrección de vida al regreso de Jesucristo, mientras los que están en el Hades resucitarán en la resurrección de condenación en el día del juicio.

Quien tiene oídos para oír, oiga.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

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