¡Muchos son evangélicos, pero pocos los Cristianos!

Sheep Grazing in a Pasture
Me di cuenta de que muchos hermanos y hermanas para no hablar de la Palabra de Dios y de las doctrinas, repiten continuamente que no hay necesidad de cuestionar entre nosotros los hermanos sobre las doctrinas, porque el Señor dice que todos nos conocerán por el amor que tenemos los unos con los otros, y luego dicen que tenemos que mirar lo que nos une y no lo que nos divide, sin cuestionar y examinar las Escrituras. ¡FALSO!

Por lo tanto, quiero aclarar con algunas palabras este concepto sobre el amor que tenemos que llevar los unos con los otros.

En primer lugar, los que usan estos versículos les dan un significado diferente de lo que las Escrituras nos enseñan. Esta hermosa declaración, es única en la Biblia y debe ser leída en su totalidad. El Señor Jesús en estos versículos dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35). Noten bien hermanos, el Señor nos dice que conocerán todos que somos sus discípulos por el amor que nos tenemos los unos con los otros. Así que el amor del que habla Jesús en este contexto se relaciona con su discipulado, es decir para aquellos que han decidido seguirle. ¡De hecho se nos dice que en esto conocerán que somos sus discípulos!

El discípulo es aquel que sigue las enseñanzas de su maestro. Siempre en el Evangelio de Juan después de un par de capítulos leemos así: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:21-23)

¡Así que está claro!

El amor está precisamente en el guardar y amar al Señor con Su Palabra, sin omitir ni un versículo. El mundo nos conocerá justamente porque somos diferentes, pero diferentes porque somos discípulos de Cristo, y Su amor en nosotros se manifiesta claramente en el mundo, por supuesto, cuando permanecemos en Sus palabras. Pero si no guardamos Su Palabra y no escudriñamos las Escrituras cuidadosamente, ustedes pueden estar seguros de que nadie se dará cuenta de este amor que nos une los unos con los otros. Pero cuando en cambio hay el amor por la verdad y el deseo de santificarse, inevitablemente, muchos notarán nuestra conducta que nos identifica como discípulos de nuestro Señor Jesucristo.

Además leemos así: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:3-6)

¡Miren! Debemos andar como él anduvo.

Hoy en día en el mundo todos hablan de amor, pero ¿de qué amor se trata? ¿Tal vez tengo que recordárles de estos amores abominables de que tanto oímos hablar en los medios de comunicación? Así que ¿este es el amor? ¡Esto es tinieblas!

El amor de Jesús es completamente opuesto a lo del mundo, y lo mismo Su paz, Él nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27). El amor de Jesucristo es lo que nos empuja a predicar a los pecadores para que cambien sus mentes, y se conviertan al Evangelio, para que puedan ser arrancados de la condenación eterna. El amor de Jesús nos obliga a cuidar las ovejas descarriadas y a desintoxicarlas del veneno que han recibido. El amor de Jesús es amar a su prójimo, y derribando las mentiras de los hombres que se levantan en contra de Su Palabra, ….

Así que, hermanos, no se dejen seducir por los que utilizan un falso amor para que no crezcan en el conocimiento de las Escrituras, sino mejor que las mediten día y noche, no se den ningún descanso al examinárlas para que sepan discernir y dar la debida separación de lo bueno y de lo malo. Aquellos que hablan de esta manera no quieren estudiar las doctrinas, y tampoco quieren que ustedes las estudien. Nos dicen que debemos amarnos, pero ¿cómo? ¡De acuerdo con el razonamiento de estos hermanos debemos amarnos sin confiar y estudiar las Escrituras! Estoy muy angustiado cuando oigo estas afirmaciones de los creyentes que ensalzan sus años de fe, pero oro por ellos para que entiendan y mediten toda la Palabra de Dios.

“Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Matteo 12:49-50).

El amor tiene características que son importantes y están escritas en (1 Corintios 13)

Muchos son evangélicos, pero pocos los Cristianos. Muchos son llamados, y pocos escogidos.

Por el hermano en Cristo: Vincenzo Di Giuseppe

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

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