Jesucristo vendrá como ladrón en la noche

noche

¿Jesús vendrá como ladrón en la noche? Sí, pero no para los santos, sino para los pecadores; no para los hijos de Dios, sino para los hijos del diablo; no para los que están en la luz, sino para aquellos que están en tinieblas.

De hecho, esto es lo que el apóstol Pablo explica cuando dice a los santos de Tesalónica: “Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:1-5).

Así que para nosotros que somos hijos de luz ese día no vendrá como un ladrón en la noche, porque nosotros esperamos al Señor. Nosotros, a diferencia de los que están en tinieblas, no sólo sabemos que Jesús volverá, sino también sabemos lo que son los eventos que precederán Su regreso, es decir, la apostasía venidera y la manifestación del anticristo. Es por eso que – a pesar de no saber ni el día ni la hora de su regreso – velamos y oramos, para que cuando regrese nos seamos encontrados listos, y ese día no nos sorprenda como ladrón. ¿Tal vez Jesús no dijo: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra” (Lucas 21:34-35)? Es bastante obvio entonces que sólo cuidando de nosotros mismos vamos a evitar que el día del Señor venga sobre nosotros de repente, por sorpresa, como un ladrón.

Los que están en tinieblas, en cambio, precisamente cuando dirán: ‘Paz y seguridad’, entonces vendrán sobre ellos destrucción repentina y no escaparán. No esperan el Señor, viven como si la edad actual nunca debiera llegar a una conclusión. Y en la inminencia de Su regreso los pecadores se sentirán seguros y en paz, pero luego Cristo volverá del cielo y esto será su ruina.

Sucederá lo que ocurrió en los días de Noé, cuando vino el diluvio sobre el mundo de los impíos, como está escrito: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37-39). ¿Han notado lo que enseñan las Escrituras? Que las personas no se dieron cuenta de la destrucción que estaba a punto de caer sobre ellas. Lo mismo va a suceder entonces en el mundo de los impíos en el momento del regreso de Cristo.

Por lo tanto, que ‘el día del Señor vendrá como ladrón en la noche’ no significa que Jesús puede regresar en cualquier momento de forma invisible para arrebatar a los suyos. De hecho Pablo no creía y no enseñaba el así llamado “arrebatamiento secreto” antes de la gran tribulación, que es una falsa doctrina como lo he demostrado ampliamente en otras ocasiones. ¿Cómo habría podido enseñar tal doctrina cuando dijo a los santos de Tesalónica: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:1-4)?

Jesús dice: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Apocalipsis 16:15). ¿Por qué está bienaventurado? Porque vela y guarda sus ropas lavadas en la sangre del Cordero, y por lo tanto, no será sorprendido por la venida de Cristo.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

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