La razón por la cual nosotros no reconocemos al Papa como cabeza de la Iglesia universal

Pope_Francis_in_March_2013

Pregunta:

¿Cómo es que ustedes los evangélicos no reconocen al Papa como cabeza de la Iglesia universal como sucesor del apóstol Pedro?

Respuesta:

Porque el apóstol Pedro, de ningún modo, fue hecho cabeza de la Iglesia por Jesucristo, y por lo tanto, no pudo transmitir este título a nadie.

Si se leen cuidadosamente los escritos del Nuevo Testamento se verá que la cabeza de la Iglesia es una, y es Jesucristo, que ahora está a la diestra de Dios Padre. Este concepto es algo atestiguado por Pablo. Aquí están sus declaraciones sobre el asunto.

Él dice a los Efesios que Dios ha resucitado a su Hijo, y Él se sentó a su diestra sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero y que Él “sometió todas las cosas bajo sus pies, y LO DIO POR CABEZA SOBRE TODAS LAS COSAS A LA IGLESIA, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23); y también: “siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel QUE ES LA CABEZA, ESTO ES, CRISTO” (Efesios 4:15), y: “CRISTO ES CABEZA DE LA IGLESIA, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador” (Efesios 5:23). Así que, como la cabeza de la mujer es una sóla es decir su marido, la cabeza de la Iglesia (que es la esposa del Cordero), es una sóla, es decir Cristo, su esposo, y nadie más.

A los Colosenses Pablo dice: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es LA CABEZA DEL CUERPO QUE ES LA IGLESIA, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:17-18). Por lo tanto, la Iglesia de Dios no tiene dos cabezas, una de las cuales está en el cielo y la otra en la tierra; o una visible e otra invisible, pero sólo una, y Él está en el cielo a la diestra de Dios y por medio de la fe en los corazones de todos los que le recibieron como su Señor y personal Salvador.

Él, entonces, que se hace llamar papa, PECA DE PRESUNCIÓN ya que se proclama a sí mismo Cabeza de la Iglesia, a pesar que no haya recibido de Dios este título tan excelso. Eso de “Cabeza de la Iglesia” es un título que el papa actual ha heredado de su predecesor, que a su vez lo había heredado de su predecesor, y así sucesivamente.

EL PRIMER supuesto sucesor de Pedro, quien SE ARROGÓ el título o, al menos, el oficio de pastor de todas las iglesias, FUE LEÓN I LLAMADO MAGNO (440-461) – que muchos llaman el primer ‘papa’ – que afirmó abiertamente y con gran fuerza que Jesús le dio a Pedro la primacía de la dignidad apostólica, y que luego pasó al obispo de Roma que tiene la tarea de cuidar todas las iglesias. Este título se reforzó considerablemente en el siglo VII, cuando el emperador Foca, en el año 607, para recompensar la amistad y la adulación del obispo de Roma reconoció la supremacía de la “Sede Apostólica de Pedro sobre todas las iglesias” (caput omnium Ecclesiarum ) y prohibió el patriarca de Constantinopla para que utilizara el título de “universal” (de hecho, este patriarca se había arrogado este título) que a partir de ese momento tuvo que ser reservado sólo para el obispo de Roma, Bonifacio III, y que a diferencia de Gregorio el Grande (el predecesor de Bonifacio III), y olvidando lo que su antecesor había dicho acerca de tal propósito (Gregorio el Grande había dicho que el obispo que reclamaba el título de “obispo universal” era el precursor del anticristo, y que ningún cristiano debe tomar este nombre de blasfemia), PARA NADA SE NEGÓ a ser llamado ‘OBISPO UNIVERSAL’. Este reconocimiento Foca lo dio porque estaba en desacuerdo con el patriarca bizantino Cyriacus y de esta manera él quiso desacreditarlo en Roma, y ​​visto que era odiado en Bizancio estaba tratando de ser amado en Roma. Fue retenido en tal alto honor Focas por los romanos que ellos en 608 elevaron a los pies del Capitolio una columna coronada por una estatua de Foca de bronce dorado,y en su base había una inscripción en honor a el ‘más misericordioso y más piadoso emperador, ganador perpetuo, coronado por Dios siempre Augusto’.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido Por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

 

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