Contra los puentes de los menospreciadores

ponti-cascateacquacheta04Este es el período de la construcción de muchos puentes por parte de muchas Iglesias Pentecostales. Hay algunos que han construido o están construyendo puentes con el estado, otros con la Iglesia Católica Romana, otros que construyen puentes con los valdenses, bautistas, metodistas, con la Iglesia de los Hermanos, la Iglesia Reformada, y también con los adventistas y los unitarios. Y casi todos ellos han construido puentes con el mundo, con este presente siglo malo, introduciendo de este modo dentro de las Iglesias deseos mundanos de todo tipo, el entretenimiento, los placeres y las prácticas paganas, con el pretexto de que en Cristo somos libres!

El material utilizado para construir estos puentes se llama “compromiso” , ya que todas estas alianzas se hacen a expensas de la verdad, la justicia y la santidad; en una palabra, en detrimento de la Palabra de Dios.

Si examinamos bien, de hecho, estas alianzas, es obvio que existe una renuncia a una parte del consejo de Dios, y esto con el fin de satisfacer el aliado de turno. En algunos casos, de hecho, han dejado de lado las enseñanzas de la Biblia que son literalmente desaparecidas de las doctrinas enseñadas por las iglesias pentecostales. En otros casos, se opta por no hablar de una cierta enseñanza aunque sea aceptada, o no decir que quien no la acepta está en el error, o no afirmar que tal o cual acción o conducta es un pecado, y esto se debe a que no debe suceder que el propio amigo se sienta en el error! Por lo tanto, se tolera el desprecio de algunas enseñanzas bíblicas y la transgresión de uno u otro mandamiento de Cristo. Y todo esto para no decir adiós a la amistad, a la alianza, que sería equivalente a decir adiós al dinero, títulos, privilegios, favores, gloria humana!

Estos son los pactos que Dios aborrece, y eso es porque están contratados despreciando su Palabra. Sí, porque aquellos que hacen estas alianzas son los menospreciadores de la Palabra de Dios, y no los que la valoran. En palabras dicen que consideran la Escritura como es en realidad, es decir la Palabra de Dios, la única fuente de autoridad en materia de doctrina y de fe y de moral, pero en realidad la desprecian, y nosotros tenemos en cuenta precisamente los hechos que tienen una voz más fuerte de sus palabras.

Estos personajes se encuentran entre los hipócritas, acerca de los cuales dijo Dios a través de Isaías: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:8-9).

Y ¿qué dijo Jesús a sus discípulos acerca de estos? “Dejadlos” (Mateo 15:14). Esto es lo que se debe hacer en contra de ellos, por lo tanto, hermanos, DEJADLOS. Esto significa retirarse de ellos, y dejarlos a su terquedad de corazón, su rebelión de la que no quieren arrepentirse. Sí, porque la característica de estos “guías ciegos” es que ellos no quieren arrepentirse. Se niegan a reconocer sus errores doctrinales y de comportamiento, sus compromisos. Son personas obstinadas que no hacen nada más que culpar la doctrina de Dios y el camino de la verdad.

Y entonces no hay nada más que hacer que separarse de estos pastores rebeldes y sus seguidores. ¿Qué dijo Pablo, de hecho, a los Santos en Roma? “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17-18).

Les puedo decir por experiencia personal que quedarse con ellos es perjudicial, así como inútil, ya que son líderes e iglesias REBELDES, que SE NIEGAN A CONFORMAR SU MANERA DE HABLAR Y DE VIVIR A LA PALABRA DE DIOS YA QUE HAN DECIDIDO DE COMPLACER A LOS HOMBRES.

Y entonces, mis hermanos, si todavía están asistiendo a este tipo de Iglesias, les insto a que se retiren de los menospreciadores de la Palabra de Dios. Haganlo por el amor del Señor. Ustedes nunca se arrepentirán.

Recuerden que el apóstol Pablo le dijo a Timoteo: “sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor (2 Timoteo 2:22). Por lo tanto no con los que invocan al Señor con un corazón doble, con un corazón que no teme a Dios y no tiembla ante su Palabra, con un corazón lejos de Dios; pero sólo con los que de corazón limpio invocan al nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Hermanos, oren, pues, que Dios ponga en su camino las personas que invocan al Señor con un corazón limpio, con quien adorarle y servirle en la pureza y la simplicidad que es en Cristo. Miren, no he dicho “personas perfectas”, porque todos tenemos imperfecciones ante Dios. Él encuentra defectos en sus ángeles, imaginense si no los encuentra en nosotros. Pero he dicho personas que invocan al Señor con un corazón limpio, y entonces personas que aman y temen a Dios verdaderamente, y no sólo con palabras. También ellas tienen sus defectos, sus errores, no son sin pecado, pero son sinceras, honestas, humildes y fieles.

Quien tiene oídos para oír, oiga.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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