¿El autoerotismo es pecado?

vergogna_02Sí, el autoerotismo es un pecado ante Dios, ya que induce el hombre o la mujer para hacer morar en su mente, aunque sea sólo por un momento, los pensamientos del malo que la Escritura dice que son una abominación a Jehová (Véase Proverbios 15:26); de hecho, está claro que la masturbación es acompañada por los pensamientos del malo, pensamientos impuros, que a menudo son producidos o incitados por malas fotografías, escenas de películas de un determinado tipo, y cualquier cosa que pueda excitar los sentidos del hombre.

Los pensamientos del malo, sin embargo, más allá de que acompañar la masturbación, la producen, es decir, son su origen. Este concepto se puede expresar bíblicamente con las siguientes palabras de Santiago: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15).

El autoerotismo, por lo tanto, tanto antes como durante, se caracteriza por una cosa mala que es el pensar o codiciar cosas malas; en una palabra, por la lujuria.

Sé perfectamente que hay psicólogos y pedagogos que enseñan que el autoerotismo es una cosa buena y justa, pero esto no es nada más que una prueba de que los hombres de esta generación maligna y perversa hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo. Y tengan en cuenta que el autoerotismo no es lo único malo a los ojos de Dios que esta generación ha reconocido como correcto y bueno. También hay – por hacer algunos ejemplos – la fornicación, de hecho hoy en día se considera bueno para un joven también frecuentar las rameras para desahogar sus pasiones carnales; y el adulterio, de hecho, muchos sexólogos y ginecólogos lo consideran una distracción útil para el matrimonio. Y, como si eso no fuera suficiente, incluso la homosexualidad se considera un estilo de vida que debe ser respetado y que no es condenable como algo contra naturaleza. Si, por lo tanto, son tolerados y animados la fornicación y el adulterio, y se permite la homosexualidad, ¿cómo se puede pensar que los sabios de este mundo condenen el autoerotismo?

Pero ¿cuáles son los pasajes bíblicos que se pueden tomar para afirmar que el autoerotismo está mal a los ojos de Dios? En otras palabras, ¿cuáles son los pasajes bíblicos que condenan la masturbación? A continuación les voy a mencionar los que considero como los principales: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros…, impureza,…” (Colosenses 3:5); “Y manifiestas son las obras de la carne, que son… impureza…” (Gálatas 5:19). Como se puede ver, por lo tanto, la masturbación puede ser definida como impureza, y que sea así está confirmado por el testimonio de la conciencia. ¿Por qué la masturbación envía a un hombre o una mujer una sensación de suciedad, e incluso de culpa? Precisamente por el testimonio de nuestra conciencia que Dios ha puesto en cada uno de nosotros. No hay la menor duda de que es por eso. Tengan en cuenta también, por lo tanto, el testimonio de nuestra conciencia, porque es necesario hacer referencia también a ella para comprender que una determinada cosa es errónea. Como ustedes saben, de hecho, la conciencia no nos reprende cuando hacemos o pensamos o decimos cosas buenas, sino cuando hacemos o pensamos o decimos cosas malas. Un ejemplo; si hacemos una limosna en secreto a un mendigo, la conciencia nos dice que hemos hecho bien y nos alabará; pero si nos robamos, incluso una nuez, tanto a un pobre como a un rico, entonces la conciencia nos reprende y nos culpa. Otro ejemplo ahora, si comemos de una manera templada la conciencia no nos reprende, pero, si en cambio, con la misma boca empezamos a fumar, entonces la conciencia comienza a decirnos que estamos haciendo algo mal, aunque en este caso no esté escrito en la Biblia que no debemos fumar. ¿Por qué entonces la conciencia nos reprende de todos modos? Porque la Biblia dice que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y que este templo es santo, por lo cual tiene que ser conservado en santidad y honor; fumar, en cambio, lo daña y lo contamina. Sobre el autoerotismo se puede decir algo así: ¿Por qué hace sentir culpable al hombre (o la mujer), a pesar de las afirmaciones de los psicólogos? Debido al testimonio de su conciencia. Su conciencia no le reprendería si él hubiese tenido una relación legítima con su esposa. Todo esto no hace nada más que confirmar de forma clara las palabras de Santiago que he mencionado antes, que cuando el pecado es consumado, da a luz la muerte, y de hecho, es sólo después de que uno ha cometido un acto pecaminoso que se siente espiritualmente mal, perforado internamente, y reprendido por su conciencia. Todos estos son los frutos del pecado. He aquí, pues, lo que nos hace entender en la práctica que un determinado acto es un pecado aun cuando tal vez la Biblia no lo diga explícitamente, la muerte espiritual (un malestar interno muy fuerte acompañado de la culpa) que el pecado lleva.

También el de Pablo a Timoteo: “Huye también de las pasiones juveniles…” (2 Timoteo 2:22), puede dar a entender que la masturbación es incorrecta y debe ser huida. No hay duda que la masturbación es parte de las pasiones o deseos de la juventud. Como, por otro lado, son parte de estas pasiones todos esos entretenimientos por los que los jóvenes se sienten particularmente atraídos, y que no hacen nada más que distraerles de las cosas santas de Dios: procurar la misericordia, la justicia, el amor y la paz. La lista es muy larga, sólo basta con ver a los jóvenes de esta generación por cuales entretenimientos y pasiones se sienten atraídos y a las cuales se entregan en cuerpo y alma para comprender cuán numerosos sean estos apetitos, cuán numerosas y variadas sean las pasiones juveniles. Hay la pasión por las chicas que les lleva a querer tener aventuras sexuales con siempre más chicas; la pasión por la música (rap, rock, …) que les lleva a comprar cd, posters, y para ir a los conciertos de sus ídolos; hay la pasión por el deporte (y les está hablando uno que antes de convertirse fue vencido por esta pasión, yo era, de hecho, un jugador de baloncesto, así como un fanático forofo de este deporte, que les tengo que confesar que me ha mantenido alejado de Dios) que les lleva a pegarse a uno o varios deportes de una manera morbosa; hay la pasión por el cine, el teatro, y así sucesivamente.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

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