Entregar a alguien a Satanás

MINOLTA DIGITAL CAMERAPablo dice a Timoteo: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Timoteo 1:18-20), y a los santos en Corinto: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:1-5).

La expresión de Pablo: “entregar a Satanás”, que se utiliza tanto en el caso de Himeneo y Alejandro, que naufragaron en cuanto a la fe, como en el caso del creyente en la Iglesia de Corinto quien se tenía la mujer de su padre, quiere decir que el apóstol Pablo en el nombre del Señor Jesús y por el poder de nuestro Señor Jesús, decidió en contra de estos tres creyentes de ese tiempo para darles al poder de Satanás o entregarles a él, para que Satanás los afectase con una grave enfermedad, entonces para que destruyese su carne.

Sabemos que Satanás no puede hacer otra cosa fuera que destruir un creyente cuando esto le es permitido por Dios, tenemos un claro ejemplo en Job, que fue herido por Satanás con el permiso de Dios (en este caso, sin embargo, Dios entregó Job a Satanás no porque hubiese dejado la justicia o fuese culpable de algún pecado en particular, sino sólo para probarlo, entonces es un poco diferente) con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza (Véase Job 2:7), y Job fue reducido a una larva humana, a un ser deformado en el cuerpo, y destruido hasta el punto de que, en un momento, pensó que ya no tenía ninguna esperanza de sanación, que la tumba lo estaba esperando.

Pero vamos a explicar la finalidad para la que Pablo entregó a aquellos creyentes a Satanás; dije que ocurrió para que Satanás les destruyese físicamente, les humillase profundamente entonces. Pero esto siempre a la vista de su bien, es decir, a la vista de su arrepentimiento, de hecho, en el primer caso Pablo dice que él había entregado a Himeneo y Alejandro a Satanás para que aprendiesen a no blasfemar; sé que suena extraño y poco probable que creyentes hubiesen empezado a blasfemar el santo nombre de Dios, pero eso es lo que sucedió en este caso. Pero Pablo con autoridad divina les humilló entregandoles a Satanás con la esperanza de que aquel severo malestar físico les habría llevado a escapar del lazo del diablo y arrepentirse de sus pecados, y dejar de proferir blasfemias. En el segundo caso, en cambio, fue para que el espíritu fuese salvo en el día del Señor Jesús. Ahora, en este caso, parecería que aquel creyente habría sido automáticamente salvado después de haber sido entregado por Pablo a Satanás, pero está claro que esta salvación habría sido posible sólo en caso de que aquel creyente se hubiese arrepentido de su pecado de fornicación, porque los fornicarios no heredarán el reino de Dios (Véase 1 Corintios 6:9-10). Por lo tanto, también en este caso, Pablo entregó aquel hombre a Satanás para que bajo la presión de esa grave enfermedad fuese inducido al arrepentimiento y así ser salvo.

Por medio de estos dos ejemplos de creyentes entregados a Satanás, está claro que los siervos de Dios con la autoridad de Dios pueden ‘usar’ a Satanás con el fin de inducir al arrepentimiento ciertos creyentes que son culpables de algunas iniquidades. Por supuesto, el diablo está feliz de herir a un creyente con una grave enfermedad y destruirlo físicamente, pero Dios es capaz de convertir el mal que él hace a un creyente en bien, utilizando su maldad para llevar el creyente extraviado por el camino correcto. ¡Oh profundidad de la sabiduría de Dios!
En estos casos que hemos visto, Dios usa al diablo con el fin de poner fin a algunos pecados, dando arrepentimiento a las personas afectadas. Pero hay casos en los que Dios usa el diablo para evitar que sus hijos caigan en algún pecado. Tenemos un ejemplo en Pablo, al cual Dios, para que no se enalteciese debido a la grandeza de las revelaciones que había recibido por el Señor, le dio un mensajero de Satanás para abofetearlo. De este modo Pablo, humillado físicamente por Dios, no se habría enaltecido sobremanera (Véase 2 Corintios 12:7).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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