La Cena del Señor no es la repetición del sacrificio de Cristo

pope-francis-massEl Catecismo de la Iglesia Católica Romana dice acerca de la Eucaristía (que se llama la Cena del Señor en la Iglesia papista) que “el sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio: ‘La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque vuelve a presentar (hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y porque aplica su fruto: Cristo ‘nuestro Señor y Dios, […] fue ofrecido a Dios Padre una sola vez al morir en el altar de la cruz por hacer una redención eterna: como, sin embargo, su sacerdocio no debía extinguirse con la muerte (Hebreos 7,24.27), en la última cena “en la noche que fue entregado” (1 Corintios 11:23) […] [quiso] dejar a la Iglesia, su Esposa amada, un sacrificio visible (como la naturaleza humana demanda) por el cual fuese significado el sacrificio sangriento que habría ofrecido una vez para siempre en la cruz, prolongando su memoria hasta el fin del mundo, y aplicando su eficacia salvadora a la remisión de nuestros pecados de cada día’. De hecho, se trata de una sóla y misma víctima y el mismo Jesús la ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, Él que entonces se ofreció a sí mismo en la cruz: sólo es diverso el modo de ofrecerse”. “Y puesto que en este divino sacrificio, que se realiza en la Misa, se contiene y se inmola de manera incruenta el mismo Cristo, que ‘ofreció a sí mismo una sóla vez de manera cruenta’ en el altar de la cruz, […] este sacrificio [es] verdaderamente propiciatorio”. http://www.vatican.va/archive/catechism_it/p2s2c1a3_it.htm#V El sacrificio sacramental: acción de gracias, memorial, presencia).

Así la Eucaristía (o la misa) – para los Católicos Romanos – es la repetición del sacrificio de Cristo. Pero esto es falso, porque Cristo se ofreció a sí mismo una vez para siempre porque la Escritura dice: “Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10), y también que entró “en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:24-26). La misa que el sacerdote hace es por lo tanto un acto de presunción y una abominación a Dios que engaña a los que creen en él, porque el sacerdote pretende con la misa renovar el sacrificio de Cristo, pero la Escritura enseña que Cristo Jesús en la plenitud de los tiempos ofreció a sí mismo por nuestros pecados una vez para siempre.

Por supuesto, el clero romano admite que el sacrificio de la misa es un sacrificio incruento en el que Cristo no derrama su sangre, pero esto no justifica en absoluto la misa. La Escritura, de hecho, condena esta enseñanza.

¿Es un sacrificio incruento sin el derramamiento de sangre? Para nosotros no es ni un sacrificio y ni siquiera incruento; sino sólo un rito que es una abominación para Dios. Pero, ya que los teólogos papistas hablan de esta manera sobre la misa y dicen al mismo tiempo que se ofrece para aplacar a Dios y darle satisfacción por nuestros pecados, y dado que la Escritura dice que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22), les preguntamos: ‘¿Pero no se dan cuenta que se contradicen por ustedes mismos? Ustedes dicen que “en el sacrificio de la Misa, Jesús aplaca para nosotros el Eterno Padre, ofreciéndose a sí mismo, de manera que después del pecado no nos castigue como habríamos merecido (…) y ofrece a satisfacción por nuestros pecados”, y al mismo tiempo dicen que la misa es un sacrificio sin derramamiento de sangre, por tanto sin el poder de perdonar sus pecados! Y entonces, de nuevo: ‘¿Pero cómo pueden ustedes decir que su misa es el sacrificio de Cristo y luego al mismo tiempo decir que no hay derramamiento de sangre cuando la Escritura enseña que cuando Jesús se ofreció a sí mismo a Dios hubo el derramamiento de su sangre? ¿Pero es o no es un sacrificio? ¡Cuántas contradicciones se pueden ver en las palabras de los teólogos papistas incluso cuando hablan de la misa!

Lo que vemos, pues, al leer lo que dice el catecismo de la Iglesia Católica Romana acerca de la Cena del Señor es que, una vez más, ha adulterado y pervertido la Palabra de Dios, porque mientras la Escritura dice que “todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios 11:26), por lo tanto, por la Cena del Señor se proclama el sacrificio expiatorio de Cristo ya que por ella se proclama su muerte, la Iglesia papista enseña que uno durante la cena instituida por Cristo participa en la repetición del sacrificio expiatorio de Cristo!!

Es suficiente, pues, sólo este aspecto de la Eucaristía – porque podríamos hablar de otras cosas malignas y perversas que la Iglesia Católica Romana enseña acerca de la Cena del Señor – para entender que no es la verdadera Cena del Señor que Jesucristo estableció.

Por último, aprovecho la oportunidad para reiterar a los Católicos Romanos la exhortación a arrepentirse y creer en el Evangelio, para obtener la remisión de los pecados y la vida eterna, y apartarse de la Iglesia Católica Romana.

El que tiene oídos para oír, que oiga.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Véase también: La Cena del Señor

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

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