Catolicos Romanos, conviértanse de los ídolos al Dios vivo y verdadero …

vatican_1594625cOh varones y mujeres, que se han hecho imágenes y esculturas de todo tipo, y van a postrarse ante tales cosas suplicandoles para ayudarles, para sacarles afuera de los problemas en los que se encuentran, y en los cuales confían para su salvación, yo les predico que se conviertan de estas vanidades al Dios vivo y verdadero que hizo el cielo y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, para servirle y esperar a su Hijo de los cielos.

Hasta ahora, han adorado a estas llamadas sagradas imágenes y esculturas que tales no son, ya que son ídolos que son abominación a Dios y que un día Dios destruirá en el furor de su ira, junto con aquellos que los adoran y los aman. Sí, Dios odia esas cosas que tanto aman y respetan porque hacen que ustedes se alejen de Su adoración en espíritu y verdad, y porque de esta manera ustedes se han puesto para servir y adorar a la criatura en lugar del Creador mismo, que es bendito por siempre. Y por estas razones no pueden heredar el reino de Dios. Merecen descender en las llamas del hades cuando mueran; De hecho, este es el destino de los idólatras.

Esas cosas que ustedes adoran no pueden ayudarles de ninguna manera, repito, de ninguna manera; porque son vanidad, obra de manos. La Sagrada Escritura dice: “Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta” (Salmos 115:5-7), y también: “ni para hacer bien tienen poder” (Jeremías 10:5). El diablo, que es el enemigo de Dios y el cual engaña al mundo entero, les ha hecho creer en vez que tienen poder para socorrerles. Sus ojos han sido cegados por este ser maligno que peca desde el principio y es el padre de la mentira.

Ahora, por lo tanto, abandonen sus ídolos, y dirijan su corazón al Dios que creó todas las cosas por su sabiduría, y que les apoya con su poder infinito. Arrepiéntanse de haberse dado a la idolatría que Dios odia y por la que merecen ser condenados a la infamia eterna, y abandonen sus ídolos, y crean con todo su corazón en Jesucristo, el Hijo del Dios vivo y verdadero y así obtendrán el perdón de los pecados. Está escrito, de hecho, que “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43).

Dios envió a su Hijo al mundo, y específicamente en el país de los Judíos, hace unos dos mil años. Él vivió una vida sin mancha, sin pecado, haciendo el bien, sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él, pero para que se cumplieran las palabras antes pronunciadas por Dios a través de Sus antiguos profetas sugún las cuales Él tuvo que morir por nuestros pecados, Él fue odiado por sus compatriotas, fue condenado a muerte por el Sanedrín que era el tribunal judío de la época, y entregado a los Romanos para que lo matasen. Y así sucedió que Jesucristo, el Justo, fue crucificado. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos al tercer día, y se presentó vivo a sus discípulos con muchas pruebas indubitables; esto fue para nuestra justificación. Y por lo tanto ahora, en virtud de su muerte y resurrección, todo el que crea en Él está totalmente perdonado por Dios purificado de todos los pecados. Esta es la Buena Nueva del Reino de Dios y es capaz de salvarles del pecado y de la condenación eterna si es aceptada por fe. Si en vez la rechazan ella les juzgará en el último día cuando comparecerán ante Dios para ser juzgados por Él.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Contra el culto a María

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Los Católicos Romanos, que se llaman a sí mismos Cristianos, han convertido a María, la madre de Jesús – una de nuestras hermanas que después de acabar la carrera fue salvada por el Señor en Su reino celestial donde está descansando de sus labores – en “Corredentora”, “Mediadora”, “Refugio de los pecadores”,”Reina del Cielo”,”Nuestra Señora”, por mencionar sólo algunos de los muchos títulos que le son conferidos, y le adoran al ofrecerle oraciones y cantos y encomendando su alma a ella, y postrándose ante estatuas e imágenes que le representan que han puesto un poco en todas partes.

Sin embargo, está escrito: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3), y también: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Los Católicos Romanos son por tanto idólatras en el camino que lleva a la perdición y con ellos no hay comunión y no hay acuerdo porque nosotros somos luz en el Señor mientras ellos son tinieblas (2 Corintios 6:14-18), entonces hay que predicarles de arrepentirse y creer en el Evangelio (Marcos 1:15), diciéndoles que se conviertan de sus ídolos mudos a Dios (Hechos 14:15), de lo contrario, cuando morirán, descenderán a las llamas del hades porque es allá que van los idólatras (1 Corintios 6:9-10). Y luego animarlos a salir de la Iglesia Católica Romana (2 Corintios 6:17-18).

Tengan cuidado, el culto a María y a los santos que están en el cielo es un culto condenado por Dios, y los que participan en eso provocan Dios a celos y lo hacen enojar (Deuteronomio 32:16). Ellos, de hecho, adoran y sirven a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre (Romanos 1:25).

“AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS, Y A ÉL SOLO SERVIRÁS” (Lucas 4:8).

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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La invocación de los santos es del diablo

devoto-statua-pioLa Iglesia Católica Romana enseña que los Cristianos deben orar a los santos que están en el cielo (en la lista de los santos compiladas por la Iglesia papal, sin embargo, hay muchos que no están en el cielo, porque eran pecadores que fueron canonizados santos por los Papas) debido a que interceden por ellos ante Dios, de hecho, el Concilio de Trento decretó lo siguiente: “El santo sínodo manda a todos los obispos y los que tienen el deber y la tarea de la enseñanza, que (…) en primer lugar instruyan diligentemente los fieles sobre la intercesión de los santos, su invocación (…) enseñando que los santos, reinando con Cristo, ofrecen a Dios sus oraciones por los hombres; que es bueno y útil invocarlos con suplicas y recurrir a sus oraciones, su poder y su ayuda, para adquirir beneficios de Dios, a través de su hijo Jesucristo nuestro Señor… ” (Concilio de Trento, Sesión XXV). Y esto es lo que hacen los sacerdotes, de hecho, enseñan a los católicos: “Oremos para que intercedan por nosotros”.

Esta es una enseñanza falsa porque la Escritura nos manda a orar a Dios Padre, y esto lo tenemos que hacer en el nombre de Jesucristo, es decir, confiando en su mediación porque Él es el único mediador entre Dios y nosotros, como está escrito: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre..” (1 Timoteo 2:5), y: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré” (Juan 14:13), y también: “De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24), y otra vez: “…para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan 15:16). Por lo tanto, es contrario a la sana doctrina, tanto orar a los santos que están en el cielo, como orar a Dios apoyandose en su mediación.

A la luz de esto, es imposible tener comunión con los Católicos Romanos, porque mientras nos dirigimos al Dios vivo y verdadero en el nombre de Aquel que murió, resucitó y vive para siempre, ellos se dirigen a los muertos, de los cuales la Escritura dice que no saben nada (Eclesiastés 9:5) y por lo tanto no pueden ver, ni oír, y por tanto lo que los Católicos Romanos hacen es pecado. Pero más allá de este, ellos cometen otro pecado que es postrarse ante las estatuas y las imágenes que representan a estos hombres y mujeres que ellos invocan y sirven, porque Dios dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Por otra parte, los Católicos Romanos, llamando los santos que están en el cielo intercesores poderosos y eficaces, en realidad disminuyen y hacen pasar por irrelevante la mediación que Jesucristo hace a la derecha del Padre en favor de sus discípulos en la tierra.

Los Católicos Romanos entonces son idólatras, que andan en tinieblas. Y nosotros tenemos el deber no sólo de reprobar su culto a los santos, sino también para amonestarles y exhortarles para que se arrepientan y se conviertan y crean en el Señor Jesucristo, para que sean salvados y salgan de la Iglesia Católica Romana que con sus herejías de perdición conduce las almas en las llamas del hades.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

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