¿Fue Jesucristo creado o es coeterno con el Padre?

Por toda la eternidad....

Los Testigos de Jehová (y no solamente ellos n.d.t.), para decir que Jesucristo no ha existido siempre junto con Dios su Padre toma los siguientes pasajes de la Escritura: “He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto…” (Apocalipsis 3:14) y: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación… él que es el principio” (Colosenses 1:15,18). Como se puede ver en estos pasajes Jesús es llamado el principio de la creación de Dios, el primogénito de toda creación y el principio.

Ahora, por lo visto parece que Cristo sea llamado una criatura de Dios, pero en realidad es sólo una apariencia, porque la comparación de estas Escrituras con otras escrituras muestran que las cosas no son así porque Cristo nunca fue ha creado sino ha siempre existido como Dios su Padre y el Espíritu Santo. Vamos a ver entonces estas otras Escrituras que anulan la mala interpretación dada a esos pasos por los testigos de Jehová.

– Jesús dijo a los Judíos: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Él pudo decir esto aunque en apariencia parecía una criatura, porque Él existía desde toda la eternidad antes de tomar la naturaleza humana. Si así no hubiera sido, es decir, si Cristo hubiese sido creado por Dios antes del mundo, no habría podido hacer esa declaración porque se habría arrogado un atributo que no le correspondía. Él habría podido decir: “Antes que Abraham fuese yo existía o era” , pero no “Yo soy” como hizo.

– Jesús dijo a Juan: “No temas; yo soy el primero y el último… ” (Apocalipsis 1:17,18).

Si Él hubiera sido creado por Dios y por lo tanto si hubiera sido una criatura no habría podido jamás pretender ser el primero; porque en tal caso habría afeado Dios de su gloria. Si Él realmente hubiese sido una criatura habría dicho que era el segundo, y jamás el primero como lo es Dios el Padre. Por lo tanto, también estas palabras de Jesús muestran que Él es Dios.

– Pablo dice a los Romanos sobre los que Dios ha abandonado en las concupiscencias de sus corazones porque cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible: “Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Romanos 1:25).

Ahora, si Cristo fuera una criatura de Dios porque creado por Dios en un determinado tiempo de la eternidad, nosotros, debido a la adoración que le ofrecemos, nos seríamos considerados como los idólatras que adoran a los ángeles, María,… ¿Cuál diferencia pasaría de hecho entre Cristo y alguna otra criatura de Dios? ¡Sólo el hecho de que fue creado primero y nada más! Cristo, por tanto, no puede ser una criatura de Dios. Consideren los discípulos del Señor que le adoraban antes que nosotros cuando se les apareció resucitado. Si Cristo hubiera sido una criatura, ¿cómo habrían podido adorar a Cristo y no ser culpables de idolatría? Era imposible. Pero digamos más: ¿Cómo habría podido Cristo, si hubiera sido una criatura, no reprénderles al verlos que le adoraban cuando Él mismo había dicho: “Si tu hermano pecare contra ti, repréndele..” (Lucas 17:3) (los discípulos fueron llamados por Cristo “mis hermanos”)? (Véase Mateo 28:10). Y si un ángel santo (una criatura de Dios entoces) cuando vio Juan postrado ante Él lo regañó diciéndole: “Mira, no lo hagas…Adora a Dios” (Apocalipsis 22:9), ¿no habría hecho Cristo, si hubiera sido una criatura, lo mismo a sus discípulos? Por supuesto que les habría reprendido también advertiéndoles que debían adorar sólo a Dios; pero el hecho de que Él no lo hizo indica que Él sabía ser Dios y por lo tanto ser digno de adoración. También me gustaría señalar un par de cosas acerca de las palabras anteriores de Pablo a los Romanos: la expresión “antes que al Creador” significa que los idólatras adoran a alguien que no es el Creador, sino una criatura. Así que debemos adorar al Creador, no la criatura; y, por tanto, si Cristo es una criatura deberíamos dejar de adorarle. Pero ¿cómo podemos dejar de adorar a Cristo cuando la Escritura nos dice que los hombres sabios, sus discípulos y las mujeres lo adoraron? Pero ¿cómo podemos dejar de adorar a Cristo, cuando los santos ángeles de Dios en el cielo le adoran en obediencia a la orden de Dios? ¿No está escrito: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10)? Es por lo tanto la voluntad de Dios que nosotros adoremos a Cristo como lo hacen los ángeles en el cielo, y no algo injusto en los ojos de Dios. Alguien dirá: ‘¿Pero entonces Cristo es el Creador que es bendito por los siglos?’ Sí, junto con el Padre creó todas las cosas. No puede ser de otra manera, de hecho, más adelante en la misma epístola Pablo llama a Cristo “Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Romanos 9:5). Noten ese “bendito por los siglos” común a los dos versículos, porque atestiguan inequívocamente que Cristo es co-creador con el Padre, pero no como lo entienden los Testigos de Jehová, es decir, que el Hijo primero haya sido creado y luego haya creado, [Ellos dicen: ‘…después de haber sido creado como su Hijo primogénito, Dios lo usó como su colaborador en la creación de todo el resto del universo’ (Sea Dios veraz, p. 35)], porque Él era Dios antes de la fundación del mundo, desde la eternidad.

Pero si Jesús no es una criatura de Dios, ¿qué significado tienen estas escrituras? Significan que Cristo es el principio de la creación de Dios y el primogénito de toda criatura en el sentido de que Él es superior a la creación y toda criatura porque está escrito que Él es “sobre todas las cosas” (Romanos 9:5) y “sobre todos” (Juan 3:31), y también en el sentido de que toda la creación tiene su principio en Él; pero no que es la primera criatura de Dios, porque el Hijo de Dios es desde la eternidad y hasta la eternidad con el Padre. Y a continuación, señalamos que si se debiera afirmar que Jesús fue creado debido a que es llamado “el principio” (Colosenses 1:18) lo mismo debería decirse también de Dios Padre porque Él es llamado “el principio” (Apocalipsis 21:6). ¿Cómo es, entonces, que cuando Pablo dice que Jesús es el principio, los Testigos de Jehová, dicen que significa que tuvo un principio, pero cuando Dios dice que Él es “el principio” los Testigos de Jehová no se atreven a decir que Dios tuvo un principio, y por tanto que Él no ha siempre existido? Es obvia la razón, porque se acercan a la Biblia para hacerle decir lo que quieren. El término primogénito entonces, en el citado versículo en Colosenses indica la supremacía de Cristo sobre todas las criaturas de Dios; como cuando se dice en los Salmos: “Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra”. No puede por tanto existir, a la luz de las Escrituras, la antes citada explicación de esos versículos de la Biblia dadas por los Testigos de Jehová.

Ahora vamos a decir algo sobre el pasaje de la Escritura escrita en Proverbios tomado por los Testigos de Jehová para decir que Jesús no es Dios: “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras” (Proverbios 8:22). Ahora, de acuerdo con los Testigos de Jehová estas palabras confirmarían que Cristo fue creado por Dios y que Él no es eterno; y esto porque la Escritura lo llama “sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:24) y “la sabiduría de Dios” (Lucas 11:49). Pero las cosas no son así en absoluto, ya que de una lectura cuidadosa de las palabras de la sabiduría de Dios se nota que habla de esa manera para dejar claro a los que escuchan lo importante que es prestar atención a todo lo que Ella dice. En otras palabras Ella dice que ya existía con Dios antes que Dios crease todas las cosas, y fue testigo de la creación hecha por Dios y por lo tanto vale la pena prestarle atención porque sabe lo que es bueno que el hombre deba hacer y lo que no lo es. Pero mediten: ¿No sería absurdo decir que la sabiduría con esas palabras haya dicho que también Ella ha sido creada por Dios? Por supuesto que lo sería, porque en ese caso se debería concluir que hubo un tiempo en que Dios estaba sin sabiduría! Y entonces que Él no fue siempre el mismo, y esto iría en contra de las palabras de Dios: “Yo, el Señor, no cambio” (Malaquías 3:6) Pero entonces, en este caso con razón surgiría una pregunta: ¿Cómo hizo Dios sin la sabiduría a crear la sabiduría?! En esencia surgiría una pregunta muy similar a la que – como hemos visto – se haría si dijéramos que el Verbo también fue creado por Dios, y es decir: Si todo fue hecho a través del Verbo, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho, ¿cómo creó Dios el Verbo sin el Verbo?! Como pueden ver, si las cosas fueran como dicen los Testigos de Jehová nos iríamos inevitablemente en contra de la Palabra de Dios. No se puede, por lo tanto, aceptar esta explicación que ellos dan a las palabras de Salomón. Una vez más hay que reconocer que negar la eternidad del Hijo de Dios, es negar que Él no tiene principio, también apoyándose en algunos pasajes de la Escritura que aparentemente muestran que Él tuvo un principio, significa ir en contra de la enseñanza global de la Palabra, y por lo tanto quedarse confundidos por ella misma.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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