La doctrina es importante

bibbia-dottrina1“!!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas” (Isaías 8:20-22).

Hoy en día, por muchos creyentes, hay una tendencia a subestimar o despreciar la doctrina, por lo tanto, me vi obligado a escribirles, hermanos en el Señor, para que ninguno de ellos les engañe con palabras vanas.

En general, el discurso que hacen es esto: ‘Lo importante es evangelizar el mundo, la doctrina es algo secundario sobre que no hay que dividirse’. Doctrina significa enseñanza.

Ahora, en primer lugar quiero decirles que sin duda es importante evangelizar el mundo, pero también es importante hacerlo como se conviene. ¿Qué quiero decir? Que la Biblia cuando dice que los apóstoles (u otros creyentes que no eran apóstoles) evangelizaban, significa que proclamaban al mundo el arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo.

Tomemos un ejemplo. Pablo dice a los Gálatas que se le había confiado la evangelización de los incircuncidados, es decir los Gentiles, como está escrito: “Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas , a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer” (Gálatas 2:6-10), y, por supuesto, esta evangelización le fue dada por Cristo, según lo que dice a los Corintios: “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio…. ” (1 Corintios 1:17).

Pero, ¿en qué consistía la evangelización de Pablo? Implorar a los hombres de arrepentirse y creer en el Señor Jesucristo, de acuerdo con lo que dijo: “y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:20-21).

Arrepentirse literalmente significa ‘cambiar mente o forma de pensar ‘, y esto implica empezar a rechazar el pecado en todas sus formas (y por tanto no sólo el pecado de incredulidad); mientras creer en el Señor Jesús significa creer que Él es el Hijo de Dios que en la plenitud de los tiempos murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, y por lo tanto, Pablo predicó tanto la muerte expiatoria de Cristo, como su resurrección corporal. Estas eran las cosas que él predicó a todos, tanto a los Judíos como a los Gentiles.

¿Cuál es, en cambio, el evangelismo moderno en la mayoría de los casos? Es un mensaje diferente que es básicamente este: ‘Jesús te ama, dále tu corazón y Él te dará la paz, la alegría y la vida en abundancia’. Además, a menudo en el evangelismo moderno no se habla tampoco de la muerte expiatoria de Cristo, y ni siquiera de su resurrección, sino se habla de una forma genérica de una venida de Jesús a este mundo para salvar al mundo, omitiendo deliberadamente su crucifixión y resurrección. Y esto es grave, muy grave, porque el Evangelio que tiene que ser predicado a toda criatura no es nada más que la proclamación de la muerte y resurrección de Cristo, de hecho, Pablo, al recordar a los santos de Corinto el Evangelio que les predicó, les dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (1 Corintios 15:1-8).

Por lo tanto, está claro que el evangelismo moderno no pone delante de los hombres el mandamiento a renunciar al pecado y a los deseos mundanos, porque el cambio de mente que Dios ordena al hombre implica, en la práctica, precisamente esta renuncia. Como también no presenta a los hombres la muerte de Cristo que tuvo lugar por nuestros pecados, y Su resurrección que tuvo lugar para nuestra justificación.

Pero hay mucho más que decir sobre el mensaje de la evangelización moderna, es decir, que carece del anuncio del juicio divino sobre los que se niegan a arrepentirse y creer en Jesucristo, que debe ser parte de alguna manera de todas las evangelizaciones.

Jesús, por ejemplo, un día les dijo a algunos que le habían reportado el hecho de los Galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios: “¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:2-5), y en otra ocasión reprendió a las ciudades en las que hizo la mayor parte de sus milagros porque no se habían arrepentido, de esta manera: “!!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti” (Mateo 11:21-24).

Cuando Pablo predicó en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, terminó su sermón con estas palabras: “Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas: mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; porque yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la contare” (Hechos 13:40-41); y cuando predicó la Palabra a los Atenienses, las últimas palabras que dijo antes de ser interrumpido fueron estas: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31); y cuando el gobernador Félix le mandó a llamar, y oyó acerca de la fe en Cristo, la Biblia dice que “al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hechos 24:25).

Es un mensaje de evangelización, el moderno, ligero y por lo tanto adulterado. Como Dios dice a Israel: “Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua” (Isaías 1:22). Y esto es algo muy reprobable.

Y ¿Por qué el mensaje de evangelización moderno carece de estos elementos esenciales? Debido a que la mayoría de los creyentes son amigos del mundo, y por lo tanto viven más o menos la misma vida que vivían antes de creer en Jesús, y entonces para ellos no tiene algún sentido predicar el arrepentimiento a los hombres. Si de hecho ellos no se han arrepentido, ni siquiera sabiendo lo que significa arrepentirse, ¿cómo pueden predicar a los hombres que se arrepientan? Para este tipología de creyentes es posible llegar a ser Cristianos sin arrepentimiento, sin renunciar a la vieja manera de pensar. Es por eso que a menudo se encuentran creyentes que robaban antes, y roban también ahora; pegones fueron antes, y también lo son ahora; decían palabrotas antes, y la dicen también ahora; antes eran vulgares, y lo son también ahora; iban a divertirse antes, y ahora también; eran dados a los placeres de la vida antes, y también ahora; hacían trabajos deshonesto antes, y los hacen también ahora; se vestían de una manera impropia antes, y se visten de la misma manera ahora. Así que cuando ustedes hablan con ellos, se encuentran con personas que razonan precisamente como los del mundo, porque no se han arrepentido, no han cambiado su manera de pensar, y como resultado no han cambiado el tipo de vida. Las cosas viejas todavía están allí, y no se han ido. Incluso hay quienes piensan que predicar el arrepentimiento a los pecadores sea perjudicial, ya que les ayuda a perder la autoestima haciendoles sentir inútilmente culpables!!

Y luego debido a que piensan que los hombres puedan llegar a ser Cristianos sin que se les hable acerca de la muerte expiatoria de Cristo, y por lo tanto del derramamiento de sangre que Cristo ha hecho por la remisión de nuestros pecados, y tampoco de su resurrección. Parece increíble, pero es la triste realidad. Por otra parte, el mensaje de la cruz, es decir Cristo crucificado es “para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura” (1 Corintios 1:23), así que es mejor no hacerles daño, tanto a los primeros que a los segundos. Así que cuando hablan de Jesús – éstos piensan – está bien usar términos genéricos tales como ‘Jesús vino para salvarnos’, o ‘Jesús dio su vida por nosotros’, y no frases como ‘Jesucristo fue crucificado por nuestros pecados’, o ‘Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados’, porque son demasiado fuertes, crudas, y podrían escandalizar a las almas! Y luego, si uno tuviera que hablar de la crucifixión de Cristo, debería decir también que los Judíos le crucificaron, y decir algo como esto podría estar avergonzando a los Judíos que viven aquí en Italia, que empezarían a quejarse – como siempre lo han hecho – contra nootros los Cristianos acusándonos de ser antisemitas! Por lo tanto, es mejor dejar de mencionar el relato bíblico de la muerte de Cristo, según el cual los Judíos detuvieron Cristo, lo condenaron a muerte, y lo dieron en las manos de Poncio Pilatos para que fuese crucificado! Es mejor permanecer en buenas relaciones con los Judíos que viven en este país! ¿Por qué ir a buscar problemas con ellos también? Piensan estas personas.

Y luego, acerca de la resurrección de Cristo, ¿por qué hablar de ella con el riesgo de tener que explicar la forma en que fue resucitado y luego otras cosas? Digamos que Jesús vive, y esto es más que suficiente, siempre piensan éstos.

Y, por último, no mencionan el juicio venidero, porque debido a que dicen a los pecadores ‘Jesús les ama’, no pueden anunciarles el juicio venidero, la condenación eterna, el tormento eterno en el fuego eterno, porque la gente podría decir: ‘¡pero entonces Jesús no nos ama como ustedes dicen, sino nos odia!’ Para ellos Dios es amor: pero hasta el punto de que Él también ama a los mentirosos, los asesinos, los pedófilos, los adúlteros, los fornicarios, los hechiceros, los sodomitas, y así sucesivamente, cuando de hecho la Biblia dice que Dios odia a todos los que hacen iniquidad. Los que dice la Biblia que Dios ama, son los justos. Y luego, para muchos de ellos, el fuego eterno del que habla la Biblia es un fuego simbólico y no real, y por lo tanto no es tan trágico el final que harán los pecadores!

Además, para ellos, sin importar si el fuego sea real o simbólico, es mejor no asustar a la gente: ya tienen tantos miedos ¿por qué agregar a esos miedos también el miedo de la condenación eterna?

Por lo tanto, mis hermanos, las cosas están así: que aquellos que desprecian la doctrina, incluso desprecian el mensaje de la evangelización. Por otro lado, una de las características de estos cristianos es la superficialidad en las cosas de Dios, por lo tanto no es de extrañar que al final resulta que desprecian también el glorioso mensaje de la cruz. Sólo es suficiente escuchar sus mensajes de evangelización para entender todo esto.

Hay que explicar a ellos, por lo tanto, lo que la Biblia dice acerca de la evangelización.

Pero ahora llegamos a la doctrina que es tan importante como el mensaje del Evangelio, porque procede de la misma boca, es decir, de la boca de Dios. Jesús, de hecho, que dijo las cosas que el Padre le había mandado a decir, no se limitó a evangelizar (diciendo a los hombres: “Arrepentíos, y creed en el evangelio”), porque Él enseñó la doctrina de Dios a sus discípulos. Basta con leer “el Sermón del monte” para darse cuenta de esto.

Y a continuación, antes de ascender al cielo, Jesús no dijo a sus discípulos que predicasen el Evangelio solamente, como está escrito: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15), sino también enseñasen sus mandamientos, como está escrito: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20).

Y ¿qué pasa con el apóstol Pablo? ¿No es verdad que él enseñó a los santos exhortandoles día y noche? Escuchen lo que Pablo dijo a los ancianos de la Iglesia de Éfeso: “y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas” (Hechos 20:20); y lo que dice a los santos en Colosas: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28).

Entonces, cuando Pablo escribió a Timoteo, le instó encarecidamente para que enseñase a los santos, es decir, para que de varias maneras les transmitiese la doctrina. Por ejemplo le dijo: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Timoteo 4:6), y también: “Esto manda y enseña. …. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. …. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”(1 Timoteo 4:11, 13, 16), y de nuevo: “Esto enseña y exhorta” (1 Timoteo 6:2), y también: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:1-4).

Y de esta doctrina hace parte también el propósito de Dios conforme a la elección, el mandamiento para que la mujer se vista con modestia y humildad, así como el mandamiento de cubrirse la cabeza cuando ora o profetiza; por mencionar algunas de esas enseñanzas que ahora son más despreciadas e ignoradas por las Iglesias.

La doctrina, por lo tanto, es importante, por supuesto la sana doctrina, de lo contrario, ni Jesús ni los apóstoles habrían hablado en esta forma de la enseñanza. En particular, me gustaría que se den cuenta de que Pablo dice que la enseñanza se da en vista de la perfección de los santos, y que él dice a Timoteo que al hacerlo él salvará a sí mismo y a los que le oyen, y que debe insistir en que en el anuncio de la doctrina de Dios (la buena doctrina que Timoteo había seguido), porque llegará un momento que no la sufrirán. Los apóstoles, por lo tanto, no subestimaban en absoluto la doctrina.

La sana doctrina fortalece entonces, hace crecer espiritualmente a los santos haciéndolos madurar y ser capaz de distinguir el bien del mal, y los hace aceptables a Dios, porque al ponerla en práctica agradan a Dios con su conducta.

Y luego la sana doctrina es una especie de refugio de las falsas doctrinas, porque en el momento que se conoce y en ella se está firme, se rechazan las diferentes y extrañas doctrinas que circulan.

Los beneficios son muchos, es por esto que los apóstoles la enseñaban a los santos.

Dije antes que al poner en práctica la sana doctrina se agrada a Dios, y esto es porque la propia conducta se hace conforme con lo que es la voluntad de Dios para con nosotros; por lo tanto es claro que en el rechazo de la sana doctrina, oyendo a las falsas doctrinas y por lo tanto malsanas, se desagrada a Dios con la propria conducta. Y eso es porque toda doctrina tiene un efecto sobre el comportamiento de la persona que la profesa, de modo que si la doctrina es sana el efecto será beneficioso, pero si es malsana el efecto será malo.

Vamos a hacer ejemplos prácticos: quien enseña que los niños deben ser bautizados o que el bautismo debe ser ministrado por aspersión, induce a los creyentes a privarse del verdadero bautismo que Cristo ha mandado; quien enseña que el bautismo con el Espíritu no es una experiencia subsecuente al nuevo nacimiento, conducirá a los santos a privarse de un revestimiento de poder de lo alto; quien enseña que las mujeres no deben cubrirse la cabeza cuando oran o profetizan, harán que la mujer afrente a su cabeza, que es el hombre; quien enseña que los creyentes pueden conformarse al mundo dandose a las diversiones y los placeres de la vida, hará que los creyentes se corrompan y se conviertan en enemigos de Dios, porque la amistad del mundo es enemistad contra Dios; quien enseña que Dios nos quiere ricos materialmente, induce a los creyentes a querer enriquecerse y luego a apartarse de la fe; quien enseña que en algunos casos se puede robar y mentir, y fornicar inducirá a los santos a tropezar como también hará que la doctrina de Dios sea culpada y el nombre de Dios blasfemado.

Pero también vamos a tomar como ejemplo la herejía de los ‘Jesús solo’ (que afirma que Jesús es el Padre, el Hijo y el Espíritu), para analizar sus efectos deletéreos. En primer lugar, hace creer cosas falsas, así como absurdas, a saber, que el Padre es la deidad de Cristo, mientras el Hijo es la humanidad de Cristo (o el hombre en quien Dios moró), y también que el Hijo de Dios no es co-eterno con el Padre; entonces altera el plan de salvación, porque como para ellos Jesucristo es también el Espíritu Santo, hasta que un creyente no es bautizado con el Espíritu Santo (o lleno del Espíritu) y entonces habla en lenguas, no ha nacido de nuevo y por lo tanto no es un hijo de Dios! Imagínense la angustia y la desesperación en que viven los que todavía no han recibido el bautismo con el Espíritu Santo!

Y vamos a tomar también la herejía referente al pecado de los ‘Zaccardianos’, según la cual el creyente después del bautismo si comete un pecado como la fornicación, el adulterio, el asesinato, la blasfemia, ya no podrá jamás arrepentirse y obtener el perdón de Dios, y por lo tanto es condenado automáticamente a la condenación eterna! ¿Cuáles son los efectos nocivos de esta herejía? Que los creyentes actúan con crueldad hacia aquellos hermanos que cometen estos pecados, que aunque tal vez quieran arrepentirse porque se sienten profundamente culpables, caen en la desesperación porque se les dice que para ellos todo ha terminado, no hay esperanza de perdón!

Como se puede ver la doctrina malsana tiene algunas implicaciones prácticas de no poca importancia. Y entonces es muy importante que ustedes presten atención sólo a la sana doctrina a fin de no ser luego afectados por las consecuencias desastrosas de las falsas doctrinas, que se son llamadas levadura porque tienen el poder de corromper a la Iglesia.

Por lo tanto, es evidente que, si un creyente se atiene a la sana doctrina, rechazará cualquier tipo de compromiso con los que enseñan una doctrina malsana. No se tratará de unirse con ellos, en el nombre de una supuesta unidad de los Cristianos, a expensas de la doctrina que es la verdad.

Y entonces, me gustaría recordar precisamente a estas personas que desprecian la doctrina, que cada vez que en la Iglesia, el pueblo ha decidido volver a la Palabra de Dios, y entonces creer, predicar, y hacer simplemente lo que está escrito, ha obtenido grandes beneficios. Cuando algunos creyentes comenzaron a practicar el bautismo por inmersión a los que creían, rechazando así el bautismo infantil, la Iglesia también ha luego obtenido beneficios; cuando algunos creyentes aceptaron el hablar en lenguas como signo exterior que indica el bautismo con el Espíritu Santo, la Iglesia luego ha obtenido beneficios; cuando algunos creyentes comenzaron a creer que los dones espirituales son todavía para el día de hoy, la Iglesia también ha obtenido beneficios. ¿Debo continuar?

Por lo tanto, la Iglesia tendrá siempre beneficios ateniendose simplemente y exclusivamente a lo que está escrito, rechazando toda doctrina falsa y herética.

Hermanos, amen a la doctrina, también defendiendola de los ataques de muchos charlatanes y engañadores que están en medio de las Iglesias, tapandoles la boca.

Esto, por supuesto, les llevará a apartarse de algunos, pero es normal, porque en el curso de la historia de la Iglesia, la doctrina de Dios siempre ha dividido a los que de corazón puro invocan a Dios de los herejes, los sectarios, los falsos hermanos, de aquellos cristianos que han cambiado la gracia de Dios en libertinaje, de los habladores de vanidades y los engañadores. Pero esto es bueno, y no malo: que lo sepan.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s