Cuando Dios no da oídos para oír

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¡Cuántas personas han oído la palabra de Cristo durante años, pero nunca han creído en Cristo Jesús, y murieron en sus pecados para ir al infierno! Algunos dirán: ‘Pero ¿no está escrito que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)? ¿Cómo es posible, entonces, que no hayan creído?’ Les respondo: es cierto que la fe viene por el oír la Palabra de Cristo, sin embargo, para que las personas que oyen la palabra de Cristo crean, es esencial que Dios les dé oídos para oír, porque, de lo contrario, pueden escuchar lo que quieren de la Palabra de Cristo – y hasta ver también milagros y sanidades en el nombre de Jesús – ellos no van a creer. En otras palabras, para que los que oyen la palabra de Cristo crean en Cristo es necesario que Dios les dé oídos para oír; sólo entonces oyendo, creerán. De lo contrario, si Dios no les da oídos para oír, no podrán creer. De hecho ¿qué dice el apóstol Pablo acerca de los Judíos que no creen en Jesús? ” … fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de sopor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” (Romanos 11:7-8 ‘RVR1977’). El apóstol Pablo cita las siguientes palabras de Isaías: “Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sopor” (Isaías 29:10 ‘RVR1977’), y estas palabras que Moisés dijo a Israel: “Hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír” (Deuteronomio 29:4). Así que los Judíos oyen la palabra de Cristo, pero no creen, porque Dios no les dio oídos para oír habiéndoles endurecido el corazón.

¿Y no es la misma razón por la cual los Judíos que oyeron personalmente a Jesucristo y lo vieron hacer milagros no creyeron en Él? Escuchen lo que dice, de hecho, el apóstol Juan: “Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane” (Juan 12:39-40). ¡Por lo tanto ellos no creyeron porque Dios había endurecido sus corazones! Un pecador, entonces, puede escuchar la Palabra de Cristo en innumerables ocasiones, pero si Dios endurece su corazón, él no podrá creer en Cristo. Nunca vendrá a él la fe en el Hijo de Dios.

Esto confirma que el creer en Jesucristo es algo que viene de Dios, porque los oídos para oír los da Dios y Él los da a quien Él quiere.

Por lo tanto, demos gracias a Dios por habérnos dado oídos para oír, y luego habérnos dado de creer en Su Hijo para tener vida.

A Él sea la gloria ahora y para siempre. Amén

Por el maestro de la Palabra de Dios: Gacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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En la foto judíos ultra-ortodoxos – Judíos, por lo tanto, que se niegan a creer que Jesús es el Mesías – reunidos durante un día de fiesta judío, cerca de Tel Aviv en febrero de 2012

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

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