Alianzas prohibidas

topicEn la foto el “Papa” Francisco se encontró este jueves 7 de mayo con un grupo de pastores evangélicos, encabezados por el pastor italiano Giovanni Traettino. Aquí el artículo completo.

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Dios dijo a Israel en la ley: “Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con ellos, ni con sus dioses” (Éxodo 23:27-32).

Pero Israel violó este mandamiento, debido a que, una vez entrado en la tierra prometida, se alió con los extranjeros, y esto provocó la ira de Dios que abandonó Su pueblo, como está escrito: “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros” (Isaías 2:6). Es grave, entonces, aliarse con los enemigos de Dios.

Sin embargo, parece que esto no enseñe nada a muchas Iglesias que como sin vergüenza, se alían con los infieles!! Parece increíble, pero es la realidad. Muchas iglesias creen que el fin justifica los medios, y por lo tanto admiten alianzas con los incrédulos que pueden contribuir a ayudar a la Iglesia. Ahora, alianza es una asociación o un pacto, también no expresado o no explícito, que consiste en dos o más partes para alcanzar un objetivo común; y estas Iglesias contraen alianzas con los políticos, con los masones, con los prelados papistas, (con el papa) ya que encajan todos!! Alianzas que hacen que estas Iglesias se sientan seguras y tranquilas, porque de esta manera se sienten fuertes y protegidas. Pero estas alianzas son la ruina de las Iglesias, porque provocan la ira y lo celo de Dios y entonces ponen las Iglesias contra Dios. ¿Y cómo podría ser de otra manera cuando Dios nos ha mandado a través del apóstol Pablo: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6:14-16)? Pero a estas Iglesias no importa nada de lo que Dios dice, y así demuestran que Lo desprecian. En lugar de apartarse de los infieles se alían con ellos; en lugar de salir de su medio, se van a poner en medio de ellos. Se comportan exactamente como los Israelitas rebeldes que “se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras” (Salmo 106:35) y “se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos” (Salmo 106:39). Es por eso que estas Iglesias no hablan y no andan como deberían, porque habiéndose aliado con los infieles, deben complacer a los infieles tanto por sus palabras como por sus hechos. Y esto significa tener que rechazar los mandamientos de Dios. Estas cosas están ahí para que todos las vean. Pero Dios es justo y no tendrá por inocente al culpable, y luego dará a estos rebeldes el salario de su conducta rebelde e injusta, como lo hizo con los Israelitas rebeldes.

Hermanos, salgan de aquellas Iglesias que de una manera u otra se han aliado con el Estado, con la Masonería y el Vaticano, porque son enemigos de Dios, debido a que contraer estas alianzas significa convertirse en enemigos de Dios. Jesús no contrajo ninguna alianza con Herodes o Pilato o con los escribas y los Fariseos o los Zelotes (un grupo religioso-político judío aparecido a principios del siglo I, ávidos partidarios de la independencia política del reino judío, que se rebelaron con las armas a la presencia romana en Palestina); es decir, con los incrédulos. Así que si el Hijo de Dios, que es la Cabeza de la Iglesia, se comportó de esa manera, la Iglesia también debe mantener el mismo comportamiento. Si no sigue las huellas de Jesús, no camina de una manera digna de Cristo y, por lo tanto, hace que la doctrina y el nombre de Dios sean blasfemados.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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