Sean más sabios y aumenten su saber

sole_1“Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber” (Proverbios 9:8-9).

La Sabiduría dice que el sabio acepta la corrección, el justo no endurece su corazón cuando es reprendido por su mala conducta o por su falsa creencia, sino más bien AMA a aquel que le reprende, porque siendo integro y recto de corazón sabe que es por amor que se le da la corrección, se le da la eseñanza.

Ustedes hermanos y hermanas que son sabios, ustedes que son justos porque han sido justificados por la fe en el sacrificio de Cristo Jesús, examinen siempre a la luz de la Palabra de Dios las correcciones y las enseñanzas que se les da, y si estas corresponden a lo que está escrito, si las reprensiones recibidas les instan a santificarse y a purificarse de las contaminaciones de la carne y del Espíritu, si les instan a apartarse de toda especie de mal, entonces quien les habla les está hablando por parte de Dios y al escuchar y poner en práctica sus palabras llegarán a ser más sabios y aumentarán su saber. No sean como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan, más bien reconozcan que son hijos de Dios y que, como a hijos, el Señor les dirige estas palabras: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (Hebreos 12:5-8).

Gracias a Dios por Su disciplina mediante la cual nos trata como hijos para que participemos de Su santidad (Hebreos 12:10) sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14).

A Él sea toda la gloria, el poder y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén.

Enrico Maria Palumbo

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Impíos y rebeldes, teman a Dios, porque Él da vida y mata a quien Él quiera

Delincuente murió de infarto fulminante cuando atracaba zapateria en La Pascua

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“..Testigos presenciales indicaron que los propietarios de la tienda quienes son cristianos evangélicos ante la presencia de los delincuentes iniciaron sus oraciones para evitar alguna tragedia en su sitio de trabajo, sin embargo al propiciar la frase “La sangre de Cristo tiene Poder”, el hombre cayó de manera fulminante con el ataque”. Fuente: http://notipascua.com/hace-pocos-momentos-murio-de-un-paro-cardiaco-mientras-cometia-un-atraco-en-la-pascua/

Un caso igualmente fulminante se describe de esta manera en la Biblia:

“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron” (Hechos 5:3-5).

Tengan cuidado, hermanos, den gloria a Dios, den gloria a Él también creyendo en toda la Palabra de Dios, porque está escrito que Dios da vida y mata a quien quiera (Véase Daniel 5:18,19).

A Dios sea la gloria, la honra y la alabanza por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Por el hermano en Cristo Jesús: Giuseppe Piredda

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El verdadero Dios hace temblar la tierra cuando se enoja

terremoto“Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. MAS JEHOVá ES EL DIOS VERDADERO; ÉL ES DIOS VIVO Y REY ETERNO; A SU IRA TIEMBLA LA TIERRA, Y LAS NACIONES NO PUEDEN SUFRIR SU INDIGNACIóN. Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se averg:uenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre” (Jeremías 10:1-16).

Quiero que noten que la Escritura afirma que el verdadero Dios hace temblar la tierra cuando se enoja y las naciones no pueden sufrir su indignación.

Por lo tanto, si les dicen que Dios no hace temblar la tierra cuando se enoja, sepan que el Dios de el que se les está hablando no es el verdadero Dios. Apártense de ellos.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Acerca de los dos testigos que han de venir (porque los rechazarán también muchos que se llaman Cristianos)

Los dos testigos Apocalipsis

En Apocalipsis acerca de los dos testigos de Dios que deben venir antes del regreso glorioso de Cristo desde el cielo, está escrito: “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra” (Apocalipsis 11:3-10).

Ahora, teniendo en cuenta que cuando aparecerán los dos testigos de Dios, la Iglesia todavía estará en la tierra y en medio de la Iglesia universal muchos enseñan que los dones espirituales cesaron con la muerte de los apóstoles y que Dios no castiga a nadie, ¿cómo reaccionarán los que creen y sostienen estas falsas doctrinas? En otras palabras, mientras que estos dos profetas de Dios profetizarán – siendo profetas, de hecho, tienen el don de profecía – y tendrán revelaciones de Dios – por supuesto, siendo profetas también tienen los dones de revelación (los dones de revelación son el don de la palabra de sabiduría, el don de la palabra de ciencia y el discernimiento de espíritus) – y harán señales y prodigios – entonces tienen también el don de fe y de hacer milagros – porque golpearán por orden de Dios a la tierra con diversas plagas, y no sólo, debido a que sus enemigos serán asesinados por un fuego que viene de su boca; ¿cómo reaccionarán los que dicen que los dones espirituales eran sólo para la época apostólica y que Dios, siendo sólo amor, no castiga y no mata a nadie? Seguro que ellos se negarán a aceptar estos dos hombres como testigos de Dios, y por lo tanto no aceptarán su testimonio. No aceptarán, por tanto, a reconocerlos como dos profetas enviados por Dios para cumplir con esta misión en particular. Algunos dirán: “Pero ¿cómo podrán negar lo que es tan obvio?” Lo harán también porque muchos de ellos se refieren a estos dos testigos de una manera alegórica por lo cual no enseñan que serán dos personas de carne y huesos, sino de lo contrario son dos testigos simbólicos!! Así sucederá que también muchos que se llaman Cristianos se pondrán en contra de estos dos profetas y los ofenderán. Pero reflexionen: ‘Si hoy ofenden e insultan a nosotros que nos limitamos a decir que Dios todavía distribuye los dones espirituales como lo hizo en los días de los apóstoles, y que Dios todavía castiga a los hombres y mata, ¿no piensan que harán lo mismo en contra de estos dos siervos de Dios que por Dios profetizarán y golpearán a los hombres con tremendas plagas?’ Así que cuando la bestia que sube del abismo les hará guerra y los vencerá y los matará, estos así llamados Cristianos estarán entre los que se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas estaban atormentandos a los moradores de la tierra. Parecerá increíble para algunos, pero ocurrirá precisamente esto. Además, no hay que olvidar que en la antigüedad los profetas de Dios fueron rechazados, vilipendiados y perseguidos precisamente por los que formaban parte de la gente que Dios de antemano conoció. ¿Recuerdan el profeta Elías, por ejemplo? ¿Y qué decir de Jeremías, Isaías y los otros profetas? ¿No fueron vilipendiados y perseguidos por los que tenían que reconocer en ellos los hombres enviados por Dios para pronunciar las palabras de Dios? Estoy convencido, por lo tanto, de que muchos que se llaman Cristianos dirán de estos dos profetas que son del diablo y no de Dios, y que por lo tanto son falsos profetas que buscan el mal de la Iglesia. Citarán como de costumbre estos pasajes de la Escritura: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24:11), “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).

Pero permítanme decir algo más, que considero muy importante.

¿Saben quiénes son los que en medio de la Iglesia universal empujan a los Cristianos para que rechazen lo sobrenatural que viene de Dios? Los muchos y muchos masones ‘evangélicos’, de hecho, la esencia misma de la Masonería – al menos, por ejemplo, de la italiana – es el naturalismo. Esto explica el culto a la razón humana, y por lo tanto su aversión a lo sobrenatural mencionado por la Palabra de Dios. Podemos decir con seguridad que la Masonería sirve y se encuentra en defensa de la religión natural, que ahoga y destruye todas las formas de sobrenatural. Así que uno de sus objetivos es eliminar lo sobrenatural del Cristianismo, y debemos decir que lo ha logrado ya en muchas iglesias. Ahora, de hecho, el Cristianismo de muchos evangélicos es algo que se parece cada vez más al deísmo (filosofía racionalista de la religión que se desarrolló en los siglos XVII y XVIII por primera vez en Gran Bretaña y luego en Francia y Alemania, que reconoce la existencia de una entidad oficial Suprema llamada Dios del universo, pero niega cualquier tipo de revelación y milagro) que impregna la Masonería, como dicen que con la muerte del apóstol Juan, o el cumplimiento del canon de la Biblia, y luego en el final del primer siglo después de Cristo, han cesado en la Iglesia las siguientes manifestaciones: lenguas, profecías, predicciones de eventos futuros, visiones y sueños, y sanidades y milagros. Y entonces los Cristianos – según ellos – no pueden más hablar en lenguas, profetizar, predecir eventos futuros, tener visiones y sueños, y sanar y hacer milagros como lo hicieron en la Iglesia primitiva en el libro de los Hechos.

¿Y saben quiénes son los que en medio de la Iglesia universal empujan para que los Cristianos rechacen la idea de un Dios vengativo que castiga a los hombres? Siempre ellos, los muchos y muchos masones que pretenden ser “Cristianos”, de hecho, de acuerdo con la Masonería deberíamos rechazar cualquier idea de un Dios vengativo, o al menos cualquier cosa que pueda hacer que se vea vengativo y malvado o cruel o injusto. Escuchemos lo que dijo el Mason de grado superior 33 Albert Pike: “No deberíamos creer en lo que la razón niega con vehemencia, en lo que la justicia rechaza, en lo que es absurdo o contradictorio, en conflicto con la experiencia y la ciencia, en lo que degrada el símbolo de la Divinidad, haciéndola aparecer vengativa, malvada, cruel o injusta” (Albert Pike, Moral y Dogma, Edition italiana, Vol 1, p 59..): y otra vez: ”Yo pongo mi confianza en Dios”es la protesta de la Masonería en contra de la creencia en un Dios cruel, enojado, vengativo, y que es de temer y venerado por sus criaturas” (Albert Pike, moral y Dogma, p 196-12 °Gran Maestro Arquitecto – http://www.sacred-texts.com/mas/md/md13.htm). Y en un sitio masónico del Sudáfrica se lee: “Antes de convertirme en un masón, el interesado deberá indicar que cree en un Ser Supremo. El Ser Supremo adopta muchas formas en las diversas religiones. Dentro de nuestro volumen de la Ley Sagrada, podemos ver que la Deidad es transformada de un Dios vengativo personal del Antiguo Testamento a un Dios universal de amor en el Nuevo Testamento” (http://www.exsequi.org.za/principalsoffreemasonry.asp). Sí, porque la idea de Dios que el pueblo tenía en el Antiguo Testamento tenía que ser corregida, algo que tenían que hacer los sacerdotes, pero no lo hicieron. He ahí lo que dijo el ministro del diablo Albert Pike, el Sumo Pontífice de la Masonería Universal: “La divinidad de los primeros Judíos [….] estaba enojado, celoso, vengativo, […] ordenó la ejecución de los actos más impresionantes y escandalosos de crueldad y barbarie [….]. Tal era el concepto popular de la Deidad, tanto porque los sacerdotes no tenían nada mejor o tomaron poco de cuidado para corregirlo, como porque la imaginación popular no fue capaz de pensar cualquier concepción superior del Todopoderoso” (Albert Pike, Moral y Dogma, Italian Edition, Vol. 2, p. 149,150). De esta concepción de Dios que tiene la Masonería viene la severa advertencia dada a los masones para apartarse de los que ven la mano de Dios en los grandes desastres (Véase Albert Pike, Moral y Dogma, italian Edition, Vol 3, p 231…- 29° Caballero de San Andrés). ¿Y no es esto lo que se está diciendo, tal vez con palabras un poco diferentes, también en muchas iglesias evangélicas? Escuchen, por ejemplo, lo que dijo Francesco Toppi, ex presidente de las Asembleas de Dios en Italia, sobre Dios: “La idea de un Dios vengativo, preparado para juzgar y condenar, es puramente humana y es el legado de una concepción supersticiosa y pagana. Revela la ignorancia absoluta de los que no conocen a su Creador y Salvador” (Francesco Toppi, A pregunta contestada, Vol. 2, Roma 1993, p. 186). Y Salvatore Cusumano, otro pastor de las Asembleas de Dios en Italia, confirma esta opinión Toppiana – pero más que Toppiana, diría masónica – sobre Dios, declarando en un artículo titulado ‘Terremotos’: “El incrédulo atribuye la responsabilidad al orden, o al desorden, natural . El que duda sostiene que si hubiera un Dios, no sería bueno, sino el responsable de tal devastación terrible. Los creyentes, de lo contrario, no creen que Dios causaría daño, más bien la naturaleza sigue su curso determinado por la corrupción introducida por el pecado del primer hombre. Algunos de ellos, sin embargo, creen que los desastres naturales son los medios utilizados por Dios para castigar la maldad humana (….) No podemos compartir la posición de quienes atribuyen a Dios la responsabilidad por los desastres, así como no creemos que sea bíblica la posición de los que señalan en cada desastre natural un juicio divino, sin excluir que Dios pueda usar la naturaleza para llamar la atención de los hombres acerca de las verdades eternas. Los discípulos de todos los tiempos como los de la época de Jesús quieren preservar el honor de Dios, no atribuyendoLe ninguna responsabilidad, y esta es la verdad, pero para lograr esto no es cierto que sea necesario descargar cualquier responsabilidad en este pobre y ya maltratada humanidad. (…) ¿Por qué Dios debería golpear? Sería una venganza típicamente humana. Cuán lejos estamos de la idea de la justicia bíblica de Dios. (…)” (‘Los terremotos en El Ciruelo Ardente, Verano 2011, p. 1).

¿No les parece que estas palabras se parecen a las palabras masónicas antes mencionadas, porque en última instancia, dicen lo mismo acerca de Dios, es decir que Él no es un Dios vengativo, sino sólo un Dios de misericordia y amor? Me parece obvio. Y por lo tanto es innegable que el concepto masónico de Dios ha penetrado en las Iglesias Evangélicas. Si se tiene en cuenta entonces que el Dios de los masones no es el Dios de la Biblia, hay que asustarse. Este concepto masónico de Dios es falso, porque nuestro Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, es también un Dios de venganza: en otras palabras, Él es también un vengador. Esto es lo que la Escritura atestigua claramente.

Poniendo estas cosas juntas, por lo tanto, se entiende por qué el diablo a través de la masonería está tratando de impulsar más Cristianos posibles para que acepten esta filosofía, así que cuando se manifestarán los dos testigos de Dios, estos Cristianos se pongan en contra de estos dos profetas rechazandolos. No es la única razón, por supuesto, pero esto tiene que hacer reflexionar seriamente a la Iglesia de Dios acerca de la obra de la masonería en el medio de la Iglesia. Miren hermanos, porque tanto los masones ‘con delantal’ (que han hecho la iniciacíon según el ritual masónico n.d.t) como los ‘sin delantal’ (que no han hecho la iniciación masónica n.d.t) que se encuentran en gran número dentro de las Iglesias Evangélicas, son los engañadores, que usando la astucia del diablo quieren que ustedes rechacen la realidad de los dones espirituales y el concepto bíblico de un Dios vengativo que castiga a los hombres.

Por tanto, nadie les engañe con palabras vanas, y opónganse a los que enseñan o apoyan las dos falsas doctrinas antes mencionadas, tapandoles la boca.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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¿La enfermedad es siempre y exclusivamente enviada por el diablo, como dicen algunos pastores?

fulmineNo, no siempre viene del diablo, porque en algunos casos, es enviada por Dios. Veamos algunos ejemplos bíblicos de personas afectadas por Dios con una enfermedad.

Dios afectó con lepra María, la hermana de Moisés, para haber hablado en contra de Moisés, como está escrito: “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: !!Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne. Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora. Respondió Jehová a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación. Así María fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se reunió María con ellos” (Números 12:1-15) Que fue Dios quien afectó a María con lepra, lo dijo Dios en estos términos: “Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto” (Deuteronomio 24:9).

Dios hirió con lepra al rey Uzías porque su corazon se enalteció y se rebeló contra Dios: “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso. Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes. Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios. Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso. Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido. Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra” (2 Crónicas 26:16-21).

Dios hirió al rey Joram con una enfermedad incurable a causa de su maldad: “Después de todo esto, Jehová lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos. Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres” (2 Crónicas 21:18-19).

En la Iglesia de Corinto algunos estaban enfermos porque golpeados por Dios, porque se acercaban a la Cena del Señor indignamente. Aquí están las palabras de Pablo: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:28-32).

Como se puede ver en estos casos, la enfermedad fue un juicio de Dios enviado para castigar las transgresiones. Aquellos, por lo tanto, que hacen pasar a todos los creyentes que están enfermos como si fueran personas afectadas por el diablo, como lo fue el justo Job que fue golpeado por Satanás con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza (Véase Job 2:7), dicen algo falso.

Ciertamente, hay muchos casos en los que es el diablo que afecta con la enfermedad con el permiso de Dios, pero también hay casos en los que la enfermedad es un juicio de Dios o su castigo.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Palabras dirigidas por Jesús a los pastores tibios

picchiare-alla-portaHay algunas palabras que Jesús dijo al ángel de la iglesia de Laodicea – entonces al pastor de esa iglesia – que se encuentran entre las más conocidas en la Iglesia en el mundo, y son las siguientes: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20), y de hecho se citan a menudo durante los sermones. Pero hay otras, como Jesús dijo siempre a ese ángel, que son prácticamente desconocidas, y son estas: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:19), y casi nadie las menciona desde el púlpito.

¿Cómo es eso? Creo que ya lo hayan entendido, porque Jesús dice que Él reprende y castiga a todos los que Él ama. Y como ustedes saben, en la mayoría de las iglesias de hoy, hay una fuerte alergia a palabras como “castigo” o “juicio”, porque hay un rechazo de la enseñanza bíblica según la cual el Señor castiga a los que Él ama. Y de hecho está también claramente escrito en otro lugar: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:5-6). Así que el amor del Señor hacia sus hijos se manifiesta también reprendendolos y castigandolos. Un poco como el amor de un padre terrenal por sus hijos. Sin embargo, casi nadie menciona las palabras de Jesús al ángel de la iglesia de Laodicea.

Palabras, por otra parte, que se explican por las siguientes: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”, debido a que la exhortación para que tenga celo y se arrepienta dirigida al ángel de aquella Iglesia, Jesús la explica diciendo que está a la puerta y llama con la esperanza de que el creyente oiga su voz y le abra. El abrir la puerta por parte del creyente, por lo tanto, indica que el creyente ha escuchado la exhortación al arrepentimiento dirigida a él y ha decidido para arrepentirse, y luego cambiar su forma de pensar abandonando sus pensamientos vanos y malos que mientras por un lado lo han hecho un amigo del mundo, por el otro lado lo han hecho un enemigo de Dios, y de hecho se ha convertido en tibio, listo para ser vomitado de la boca del Señor. Pero arrepintiéndose, recupera la amistad del Señor, que precisamente porque se convierte de nuevo en su amigo, se pone a cenar con él.

Pero recuerden que el arrepentimiento es concedido por Dios, de hecho, Pablo, hablando del siervo del Señor dice: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:24-26).

Pero como se puede ver, la exhortación al arrepentimiento, es precedida por una declaración muy clara de Jesús, que es la siguiente: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Ustedes podrían preguntarse entonces: pero, si éstas son las palabras de Jesús pronunciadas por Él en su amor, y por lo tanto son una manifestación de amor hacia Sus ovejas, ¿por qué nunca se mencionan desde el púlpito? Porque mientras que Jesús ama a sus ovejas, los pastores tibios, amigos del mundo, no aman a las ovejas del Señor. ¿Y cómo podrían ellos amarlas, si les gusta el mundo? ¿No está escrito: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16)? Así que el amar al mundo, lleva a no amar al Señor y, como resultado, tampoco aquellos que pertenecen al Señor. Y la falta de amor se manifiesta de muchas maneras, incluyendo éste: no decir nada para llevar al arrepentimiento aquellos que han pecado. Es sólo cuando un pastor ama al pueblo del Señor que le implora para que se porte de una manera digna de Cristo, y se arrepienta de sus pecados ante Dios para ser reconciliado con Dios. Entonces es sólo en este caso que va a citar estas palabras de Jesús: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo” para dejar claro que Jesús reprende y castiga a los que Él ama.

El Jesús de los pastores tibios, en cambio, es un Jesús que se han hecho a medida para satisfacer sus deseos y los de los miembros de las Iglesias que dirigen, en otras palabras es otro Jesús, porque es un Jesús que no castiga y que tampoco reprende en muchos casos, debido a que en estas Iglesias, tan pronto como alguien reprende de parte de Dios, es considerado como una persona que hace la obra del acusador de los hermanos, que es el diablo.

Estos pastores, a diferencia del Señor, que no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9), quieren que algunos se pierdan, porque no quieren predicar el arrepentimiento de las obras muertas a aquellos creyentes que se han convertido en fornicarios, idólatras, ladrones, blasfemos, borrachos, avaros y estafadores, el arrepentimiento que puede salvarlos de la perdición. Como no quieren ni siquiera advertírles de lo que va a pasar con ellos si mueren en ese estado de pecado.

¿Qué hacer? Guárdense y apártense de todos los pastores y predicadores que proclaman un Jesús que no castiga, ya que son rebeldes, engañadores y habladores de vanidades, que con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos, y que por avaricia se aprovechan de las almas del Señor con palabras fingidas.

Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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El Señor es vengador de todo esto

martelletto-giudiceEl apóstol Pablo escribió a los santos de Tesalónica: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que fuisteis enseñados por nosotros de cómo os conviene andar y agradar a Dios, abundéis más y más. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos de parte del Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de la fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificación y honor; no con pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno oprima ni engañe en nada a su hermano, porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Porque no nos ha llamado Dios a impureza, sino a santificación. Así que, el que menosprecia esto, no menosprecia a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 4:1-8).

Así que los mandamientos que dieron los apóstoles a los santos representan la voluntad de Dios hacia los santos, que puestos en práctica hacen de ellos personas que caminan de una manera digna del Evangelio, y por lo tanto personas que son agradables a Dios en toda su conducta. Así, en la práctica de estos mandamientos, se agrada a Dios.

Y ¿qué pasa en rechazarlos? Los que les rechazan se atraen la ira de Dios, porque los que menosprecian esto, no menosprecian a un hombre, sino a Dios, que dijo: “humillo a los que me desprecian” (1 Samuel 2:30). ¿Y cómo les humilla? vindicandose de ellos por su rebelión. Pablo es claro cuando dice que el Señor es vengador de todo esto.

Pero ¿por qué Dios no tolera que menospreciémos sus mandamientos? Porque Él nos ha llamado a ser santos, y la violación de estos mandamientos significa no responder a la llamada que nos ha hecho, haciendo así culpar su doctrina y difamar el camino de la verdad.

Miremos por nosotros mismos hermanos, entonces, examinémos nuestros caminos, para evitar de sufrir la venganza de nuestro gran Dios.

La gracia del Señor sea con ustedes.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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