¿Jehová es el nombre de Dios? ¿Qué enseñan los Testigos de Jehová?

YHWHEl nombre de Dios en letras hebreas YHWH

El nombre de Dios

La doctrina de los Testigos de Jehová. Los Testigos de Jehová afirman que el nombre personal de Dios es Jehová: ‘El nombre de “Jehová” es una palabra hebrea que significa literalmente “Él es la causa de la existencia”, es decir, que actúa para un propósito. Él reveló de una manera especial este nombre a Moisés cuando expuso Su propósito en relación con su pueblo elegido, que era entonces bajo la esclavitud de Egipto’(Sea Dios veraz, p. 31). El nombre de Jehová ‘es la más famosa forma del nombre divino’ (Perspicacia para comprender las Escrituras, vol I, p 1023) que es YHWH, el tetragrámaton – del griego tetra “cuatro”, y grama “letra” -, el nombre de Dios en hebreo. Los Testigos de Jehová reconocen, sin embargo, que ‘los ebraicistas generalmente prefieren ‘Yahweh’ considerandola como la pronunciación más probable’ (P. 1025). Sin embargo, dicen, ‘no parece que haya ninguna razón para abandonar la conocida forma ‘Jehová’ en favor de alguna otra forma sugerida’ (P. 1025). ¿Pero entonces es sólo cuestión de pronunciación ya que prefieren pronunciar el sagrado Tetragrámaton YHWH ‘Jehová’ en vez de ‘Yahweh’? No, no es simplemente una cuestión de pronunciación. Hay algo más. Los Testigos de Jehová acusan a los católicos y los protestantes de haber privado al pueblo del conocimiento del nombre de Dios, porque lo habrían eliminado de las diversas traducciones de la Biblia hechas por ellos. ‘El nombre de Dios, por lo tanto es JEHOVÁ. Sin embargo, muchos de los que profesan adorar a Dios han sido irrespetuoso con ese nombre. Algunos, incluso lo han quitado de sus traducciones de la Biblia, substituyendolo por los títulos “Señor” y “Dios”. Esta práctica no sólo esconde el nombre ilustre de Dios, sino también confunde el Señor Jehová con el Señor Jesucristo y con otros ‘señores’ y ‘dioses’ a la que la Biblia se refiere’(“Venga tu reino” imprimido en la República Federal de Alemania 1981, p. 16-17), y otra vez:.. ‘Por lo tanto, por las traducciones modernas de la Biblia, teólogos y traductores de la cristiandad prefieren abandonar el Tetragrámaton o el mas comprensible Jehová o Yahwéh, y reemplazarlo con alguna expresión que suene más neutral como Señor’ (La Atalaya, 15 de abril de 1969, p. 250). Esta es una profanación del nombre de Dios, el cual va en contra de las palabras que Jesús dijo a decirle a Dios: “Santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9). ¿Qué hicieron entonces, los Testigos de Jehová? Decidieron poner en marcha el Tetragrammaton, que según sus cálculos se utiliza alrededor de 7.000 veces en la Biblia. En el Antiguo Testamento, llamado por ellos las Escrituras Hebreas, ‘el nombre, representado por las cuatro consonantes hebreas parecen, en general, 6.823 veces’ (Sea Dios veraz, p. 23), en el Nuevo Testamento, llamado por ellos las Escrituras Griegas Cristianas, por otro lado, aparece 237 veces. En cuanto a las razones que explican la falta de Tetragrámaton tanto en los manuscritos Testamento como en el Nuevo son las siguientes. ‘Las Escrituras hebreas fueron traducidas por primera vez en griego hacia el 285-247 a.C; pero desde algún tiempo antes los Judíos comenzaron a evitar pronunciar este nombre en el temor supersticioso de nombrarle en vano. Así que cuando llegaban al nombre, pronunciaban en su lugar la palabra Adonai (Señor) o Elohim (Dios). Al hacer, por lo tanto, la primera traducción griega conocida como la traducción de la Septuaginta (LXX) los traductores siguieron al uso judío y substituyeron en su versión griega los nombres mencionados para designar el nombre de Dios’ (P. 23 ) [1]. ‘¿Por qué entonces el nombre no aparece en los manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas, el llamado Nuevo Testamento, que hemos recibido? Evidentemente porque cuando se hicieron esas copias (del siglo III dC en adelante) el texto original de los escritos de los apóstoles y discípulos ya había sido alterado. Entonces los copistas posteriores deben haber sustituido el nombre divino en la forma del Tetragrámaton por Kyrios y Theos…’(Perspicacia para comprender las Escrituras, vol. I, p. 1028). Siendo ese el caso para el Nuevo Testamento, según la Watchtower, sus traductores han tenido a bien poner el Tetragrámaton, en forma de Jehová, en su lugar. Y se jactan al haberlo hecho: ‘Una traducción que restaura audazmente el nombre de Dios sobre una base sólida es la traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas’ (El nombre divino que durará para siempre, p 27.). He aquí por qué reemplazaron Kyrios ‘Señor’, o Theos ‘Dios’ con Jehová en 237 casos. Además de todo esto los Testigos de Jehová afirman que para establecer una relación personal con Dios, se debe conocer y utilizar su nombre: ‘Conocer y utilizar el nombre de Dios es la única manera de acercarse a Dios y establecer una relación personal con él’ (La Atalaya, 15 de octubre de 1982, p. 31); ‘La única manera en la que uno puede acercarse a Dios y tener una relación personal con él es a conocerlo por su nombre, Yahwéh o Jehová, y aprender a utilizar ese nombre respetuosamente al adorarle’ (La Atalaya, 1 de mayo 1982 p. 9). Esto explica por qué se dan tanto por hacer para dar a conocer el nombre de Jehová a las personas, porque sólo de esta manera se puede establecer una relación personal con Dios. Sólo de esta manera pueden ser salvados: ‘Si también ustedes quieren conseguir la salvación, deben conocer y honrar el nombre de Dios’ (La verdad que lleva a la vida eterna, p. 127); ‘Porque los que no lo usan no se pueden identificar con los que Dios elige como ‘pueblo para su nombre’(Ustedes pueden vivir para siempre en el paraíso en la Tierra, p. 44). Haciendo este trabajo de difundir el nombre de Jehová ellos creen que están siguiendo el ejemplo de Cristo, quien dijo: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer” (Juan 17:26). Jesús dio a conocer a los demás el nombre de Dios, Jehov…’ (Ustedes pueden vivir para siempre en el paraíso en la Tierra, p. 184).

 

Refutación

Como hemos visto los Testigos de Jehová lanzan acusaciones contra los traductores de la Biblia porque no han puesto el Tetragrammaton o al menos Yahvéh todas las veces que se encuentra, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. En este sentido, decimos lo siguiente. Con respecto a las Escrituras del Antiguo Pacto, sin querer llegar a debatir si las primeras versiones de la Septuaginta contenían o menos el tetragrámaton hebreo, decimos que habría sido conveniente que los traductores modernos de las Escrituras del Antiguo Pacto se ateniesen muy de cerca con el hebreo original y entonces que pusieran Yahvéh, que es la pronunciación correcta del Tetragrámaton hebreo, o al menos su significado que es “El que es”, donde precisamente había el Tetragrámaton [2]. En cuanto a los escritos del Nuevo Testamento las cosas son diferentes, porque no hay la más mínima evidencia de que en el original había 237 veces el Tetragrammaton y que los copistas lo han reemplazado con Señor y con Dios, de hecho, entre las muchas copias del Nuevo Testamento en griego no hay ninguna copia en la que aparece el Tetragrammaton. Hay realmente la necesidad de decir que la colocación de la palabra Jehová por los ‘traductores’ del Nuevo Mundo no fue un acto valiente, sino presuntuoso (Como veremos más adelante, en algunos casos, la introducción de la palabtra Jehová en lugar de Señor, ha tenido el propósito de no hacer creer que Jesucristo es Dios. Estando así las cosas, por tanto, acerca de los escritos del Nuevo Testamento, es decir que originariamente en ninguno de ellos en alguna parte, en lugar de Señor (Kyrios) o Dios (Theos), aparecía el Tetragrammaton, hay que hacer esta necesaria observación. Aunque muchos traductores del Antiguo Pacto han puesto en lugar del Tetragrámaton, según el caso, ‘Señor’ o ‘Dios’, el hecho de que varios versículos del Antiguo Testamento (donde se menciona lo sagrado Tetragrámaton) cuando se menciona en el Nuevo Testamento se citan con “Señor” en lugar del Tetragrámaton, sugiere que en los días de Jesús y los apóstoles pronunciar o escribir en lugar del Tetragrámaton (presente en muchos versículos del Antiguo Testamento) el nombre del Señor era una cosa común y normal que de ninguna manera constituía un delito o un insulto para el nombre de Dios. Habiendo mostrado de este modo que la palabra Jehová es una palabra ficticia, y que su entrada en los escritos del Antiguo Testamento en lugar del Tetragrámaton no es algo digno de elogio, porque en todo caso, los ‘traductores’ del Nuevo Mundo habrían tenido que poner ‘Yahweh’ y no ‘Jehová’ [3], y que su entrada en el Nuevo Testamento ha sido presunción, alguien va a preguntar: ¿Qué se debe entonces responder a los Testigos de Jehová cuando nos preguntan como se llama Dios? Para adherirse estrictamente a las Escrituras se debería repetirles el Tetragrámaton YHWH cuya pronunciación es Yahvéh, es decir, El que es. Él es el YO SOY EL QUE SOY como dijo a Moisés (Véase Éxodo 3:14) [4], y el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Por experiencia sé que cuando ustedes les responden de esta manera, los Testigos de Jehová se quedan sorprendidos y encantados de finalmente encontrar a alguien que “sabe” el nombre de Dios. Entonces no insisten demasiado en la cuestión del nombre.

Pero en este punto tenemos que refutar la afirmación de los Testigos de Jehová que dicen que si no se sabe el nombre hebreo de Dios, no se puede construir una relación personal con Él y no se puede obtener la salvación y que no se puede identificarse con el pueblo por su nombre. Si bien es cierto que el nombre de Dios es Yahweh, no es en absoluto cierto que cualquier persona que no sabe que el nombre hebreo de Dios es Yahweh no puede tener una relación con Él y ser salvado por Él y agradable delante de Él. Y para probar esto tomaré el ejemplo de Abraham, Isaac y Jacob. ¿Por qué tomar ellos? Porque de acuerdo a lo que Dios le dijo a Moisés, ellos no sabían el nombre de Dios, es decir Yahweh. “Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy el Señor. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El-Shadday (Dios Omnipotente), mas en mi nombre Yahweh (El que es) no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:2-3). Sin embargo, aunque dijo este Dios “no se averguenza de llamarse Dios de ellos…” (Hebreos 11:16). ¿Por qué esto? Debido a que agradaron a Dios por su fe. De Abraham se dice que por la fe “siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8), que “creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6), que por la fe “cuando fue probado, ofreció a Isaac…” (Hebreos 11:17). De Isaac se dice que por la fe “bendijo a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras” (Hebreos 11:20). De Jacob se dice que por la fe “al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón” (Hebreos 11:21). He aquí de que manera para agradaron a Dios los patriarcas, porque creyeron en Él (no porque sabían su nombre YHWH). Y esta sigue siendo la forma de agradar a Dios, creer en Él. De hecho el escritor a los Hebreos dice que “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan ” (Hebreos 11:6). Con toda la importancia, por tanto, que tiene el hecho de que el nombre de Dios es YHWH, no podemos decir en absoluto que para agradar a Dios se debe conocer este nombre, en la forma en que lo entienden los Testigos de Jehová. Abraham fue llamado amigo de Dios porque creyó en Dios e hizo lo recto ante sus ojos, sin saber el nombre de Yahwéh. Y el hombre aún puede ser llamado amigo de Dios como lo fue Abraham; si sigue los pasos de la fe del patriarca. En otras palabras, si él cree en Aquel que resucitó Jesucristo nuestro Señor de entre los muertos. Para ser salvados, justificados, regenerados, y así entrar a formar parte de las personas sobre las cuales está invocado el nombre de Dios, no es necesario conocer el nombre hebreo de Dios, que es Yahweh. Lo que se tiene que hacer es creer con el corazón en Jesucristo, de hecho Pablo y Silas respondieron bien al carcelero de Filipos cuando les preguntó temblando, Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31). Pablo dice a los Romanos: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9). Una vez más, acerca del tener que conocer el nombre de Dios y usarlo correctamente con el fin de ser salvo, el apóstol Pablo, que también conocía el nombre hebreo de Dios y lo respetaba, no habla de ello. Yo puedo decir por experiencia personal, porque en la noche que fui salvado por Dios y entré en una relación personal con Él, porque me convertí en su hijo, yo no fui salvado porque después de que me habían dicho que el nombre de Dios es Yahweh clamé a Él con ese nombre, pero fui salvado porque después de que escuché por enésima vez lo que Jesucristo había hecho por mí al morir en la cruz y resucitando al tercer día me di cuenta de ser un pecador delante de Dios, y pedí a Dios que perdonase todos mis pecados; cosa que hizo inmediatamente por la sangre de Jesucristo. En cuanto al nombre de Dios, que Él se dio a conocer a Moisés por el nombre de Yahweh, lo supe a través del tiempo. Pero esto no añadió nada a mi relación con Dios, porque ya lo conocía a través de su Hijo Jesús. Lo repito una vez más, con la debida importancia que le damos a la cuestión del nombre hebreo de Dios, con todo el respeto que tenemos hacia el santo nombre de Dios, hay que decir que no hemos sido salvados porque nos supimos que Yahweh es su nombre en hebreo.

Hemos visto antes que los Testigos de Jehová toman las palabras de Jesús que dijo que había dado a conocer el nombre de su Padre a sus discípulos para apoyar, no sólo que Jesús anduvo dar a conocer el nombre hebreo de Dios, YHWH, sino también que ellos, como sus fieles seguidores, hacen lo mismo contra los religiosos de este tiempo! ¿Pero en realidad las cosas son como ellos dicen? No, en absoluto, porque cuando leemos que Jesús dijo: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún…” (Juan 17:26) no debe entenderse en el sentido que Jesús vino a para hacer saber a los Judíos que el nombre de Dios era YHWH porque los Judíos ya sabían que Dios era El que es, de hecho, tenían las Escrituras del Antiguo Testamento donde fue dicho que Dios a Moisés se le reveló como Aquel que es, el Yo soy. Pero antes que Jesús vino para hacer conocer personalmente a Dios, porque sólo a través de Él los Judíos podían conocer a Dios personalmente. De hecho, Él Dijo: “Nadie conoce… quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Lucas 10:22). Y que esto es así lo demuestra el hecho de que Jesús, a los Judíos que creían conocer el nombre de Dios pero que lo contrastaban, dijo: “Vosotros no le conocéis” (Juan 8:55) y también: “Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais” (Juan 8:19). Así que el hecho de saber que el nombre hebreo de Dios es YHWH no significa automáticamente conocer a Dios o conocer a su nombre, porque muchos Judíos, aunque lo conocían, todavía no conocían a Dios. Y las cosas no han cambiado en absoluto porque los Judíos todavía hoy en día, aunque puedan decir que YHWH es el nombre original de Dios que su pronunciación más correcta sea YAHWEH, realmente no lo conocen porque se niegan a creer en su Hijo. Y esto se puede decir también de los Testigos de Jehová, que saben que el nombre de Dios en hebreo es YHWH, pero sin embargo no lo conocen personalmente. ¿Por qué? Debido a que no conocen a Jesucristo. Y entonces ellos en realidad todavía no conocen el nombre de Dios. Conocer su nombre significa entonces conocer a la persona de Dios, conocimiento que se adquiere sólo cuando nos arrepentimos y aceptamos a Jesucristo. Y que, a fin de hacer conocer el nombre de Dios, no se debe entender hacer saber que su nombre original hebreo es YHWH lo se puede deducir también de la predicación de Pablo en el Aeorapago en Atenas, de hecho Pablo, después que dijo a los atenienses que había encontrado incluso un altar “en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO” (Hechos 17:23) y que les habría anunciado lo que ellos adoraban sin conocerlo, en su predicación no mencionó para nada el nombre hebreo de Dios, YHWH, pero dijo que Él era el que hizo el mundo y todas las cosas que están en él, siendo Señor del cielo y de la tierra, que daba a todos vida y aliento y todas las cosas, que de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación, para que los hombres lo busquen. Luego les dijo que no debemos creer que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra esculpida por la imaginación humana, y finalmente les predicó el arrepentimiento, el día del juicio y la resurrección de Aquel que Dios ha establecido para juzgar a los hombres en ese día.

Vamos a ver ahora cómo Jesús llamó a Dios. Jesús lo llamó el Padre, Dios, Señor del cielo y de la tierra, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y en la cruz Eloi o Eli. Y ¿cómo nos dijo que tenemos que dirigirnos a Dios cuando oramos a Él? Él nos dijo que tenemos que llamarle “Padre nuestro” (Mateo 6:9). Si Él, entonces, que conocía a Dios completamente no dijo que cuando invocamos a Dios tenemos que llamarle con su nombre original YHWH, creemos que no sea indispensable el uso de este nombre cuando nos dirigimos a Dios. Haciendo un ejemplo para explicar este concepto, vamos a decir que sucede lo que se produce cuando un hijo (sea pequeño o ya adulto) habla a su padre terrenal. ¿Cómo lo llama? Él lo llama papa, o padre. ¿Pero él no tiene también un nombre? Por supuesto que lo tiene, pero su hijo lo llama papa y padre porque él está en una relación padre-hijo. ¿Se puede decir, quizás, que un hijo no honra a su padre por qué no le llama por su nombre? ¿Y quién se atrevería a decir esto? ¿Cuál es el padre que si su hijo le llama papa le regañaría porque no lo ha llamado José, Santiago o algo más? Creo que no exista. Y luego, nos gustaría preguntar a los Testigos de Jehová: Y ¿por qué Dios, que es nuestro Padre Celestial, no debería querernos o ser indignado con nosotros porque no le llamamos YHWH? ¿Por qué nos debería acusarnos de no santificar su nombre sólo porque no usamos su nombre cuando nos oramos a Él? No está claro como Dios que es bueno pueda regañar a sus hijos porque ellos no lo llaman por su nombre hebreo YHWH o Yahweh, mientras que los padres según la carne, que Jesús ha llamado malos, no osarían regañar a sus hijos por qué les llaman padre! No, no es como dicen los Testigos de Jehová, porque santificar el nombre de Dios no significa llamar a Dios con el Tetragrammaton, sino guardar sus mandamientos que Él nos ha dado a través de su Hijo. De esta manera nos santificamos el nombre de Dios que es invocado sobre nosotros.

NOTAS

[1] Acerca de la traducción conocida como la Septuaginta, los Testigos de Jehová creen que los primeros ejemplares de esta traducción contenían el tetragrámaton. ‘Es cierto que las copias más completas de los Septuaginta actualmente conocidas siguen la costumbre de sustituir el Tetragrámaton con el griego Kyrios (Señor) y Theos (Dios). Pero estos importantes manuscritos datan los siglos cuarto y quinto. Copias de las más antiguas, aunque fragmentarias, descubiertas recientes recientemente demuestran que las copias de la parte delantera de la Septuaginta contenían el nombre divino. Ejemplos de ello son los fragmentos de un rollo de papiro de una parte de Deuteronomio, catalogados como el Papiro Fouad Inv. 266. En él aparece regularmente el Tetragrámaton escrito en caracteres hebreos cuadrados, cada vez que se encuentra en el texto hebreo traducido. Según los estudiosos este papiro se data al primer siglo antes de Cristo, y por lo tanto fue escrito cuatro o cinco siglos antes de los manuscritos ya mencionados’ (Perspicacia para comprender las Escrituras, vol. I, p. 1023-1024).

[2] Yahweh es el nombre de Dios más utilizado en el Antiguo Testamento.

[3] Hacemos notar que incluyendo el nombre de Jehová en el Antiguo Testamento, los ‘traductores’ de entre los Testigos de Jehová se han topado con este error. Ellos han hecho decir a la Escritura que Abraham llamó a Dios con su nombre de YHWH, es decir Yahweh, porque ponen: “Jehová, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo” (Génesis 18:3), cuando sabemos que Dios no se había dado a conocer a Abraham por este nombre porque cuando Él habló a Moisés, dijo: “Yo soy el Señor. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El-Shadday (Dios Omnipotente), mas en mi nombre Yahweh (El que es) no me di a conocer a ellos” (Éxodo 6:3). Es claro, por tanto, que si Dios dijo estas palabras a Moisés, esto significa que el patriarca Abraham aún no podía conocer a Dios con el nombre de Yahweh. El patriarca, de hecho, lo conocía por el nombre de El-Shadday, que es el Dios Todopoderoso, pero no por el nombre de Yahweh, es decir, Aquel que es. Como se puede ver los manipuladores de las Escrituras en este caso, poniendo Jehová en ese lugar, han hecho ‘decir’ una mentira a Dios. ¡Y luego los Testigos de Jehová nos dicen honrar el nombre de Dios llamandole Jehová! Cuando sus ‘expertos eruditos bíblicos’, ya que así son llamados por ellos los traductores de su Biblia, se han permitido hacer llamar a Dios Jehová por el patriarca Abraham cuando aún no conocía a Dios bajo este nombre. Pero, por supuesto, no son conscientes de esto.

[4] Conozco a una hermana en Cristo, quien, poco después de haber conocido al Señor, Como su hijo, que es Testigo de Jehová, le decía insistentemente que el nombre de Dios es Jehová y que así se debe llamarlo, en su sencillez oró a Dios para que le hubiera saber cual era su nombre. (Todavía esta hermana no sabía que Dios había hecho conocer a Moisés su nombre). Un día, mientras se encontraba en frente de su casa, oyó una voz autorizada que le dijo, «Yo soy».

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro.

Véase también: ¿Cúal es el nombre de Dios?

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¿Cuál es el nombre de Dios?

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Su nombre es YHWH que se pronuncia ‘Yahweh’.

En el libro del Éxodo leemos que cuando Dios se reveló a Moisés en el Monte Sinaí, apareciendo en la llama de una zarza ardiente y le dijo que se fuera a Egipto para liberar a su pueblo, Moisés Le preguntó: “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Éxodo 3:13-15).

El término traducido con Jehová en hebreo es Yahwé, que significa “El que es”. Más precisamente, el hebreo es YHWH, es decir el Tetragrámaton (del griego tetra “cuatro”, y gramo “letra”), ya que las vocales se añadieron más tarde por los escribas judíos con el fin de facilitar su pronunciación. Pero como se puede ver, Dios también se llamó el Dios de Abraham , Isaac y Jacob (y esto porque Él es el Dios de los vivos y no de los muertos, ya que todos viven por Él) y dijo que este es su designación para siempre.

Ahora, cuando nos dirigimos a Dios, podemos llamarlo tanto Yahweh “El que es” como “Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”.

Digo que podemos y no que debemos porque ya que ahora somos hijos de Dios, habiendo sido adoptados como hijos suyos, podemos simplemente llamarlo “Padre” a sabiendas de que Él nos oirá.

En otras palabras, de la misma manera en que nosotros llamamos a nuestro padre terrenal con el nombre de padre (sin que él se enoje con nosotros porque no lo llamamos por su nombre de registro), así podemos llamar a Dios con el nombre de “Padre”. Y puesto que Él tiene su trono en los cielos de donde ve todo y todos, Le llamamos también “nuestro Padre celestial ” o “Padre nuestro que estás en los cielos”. Evitemos decir ‘mi Padre’, siendo ésta una forma característica de dirigirse a Dios que sólo Jesucristo utilizó.

El apóstol Pablo en sus epístolas nunca llama a Dios “mi Padre”; lo llama “mi Dios”, pero nunca mi Padre. Otra forma en la que nosotros llamamos a Dios es “Padre de nuestro Señor Jesucristo” y esto es porque así lo llama Pablo en sus epístolas (Véase Colosenses 1:3). Pero también podemos llamarLe Señor, Señor del cielo y de la tierra, Creador de todas las cosas, Todopoderoso.

Lo importante, sin embargo, no es la forma en la que llamamos a Dios, sino que vayamos a Él con fe y con un corazón puro y manos limpias; porque Dios ha prometido responder a los que Le invocan con fe y verdad.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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