Los muertos no nos ven y tampoco nos escuchan

01Los muertos no nos ven y tampoco nos escuchan porque está escrito que “los muertos nada saben” (Eclesiastés 9:5). Por lo tanto, que estén en el cielo o que estén en el hades, no saben nada de nosotros.
Para confirmarlo hay el hecho de que los hijos de Israel en los días de Isaías decían a Dios: “Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce” (Isaías 63:16), y el hecho de que en el libro de Job acerca del impío que es condenado a muerte por Dios se dice: “Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; o serán humillados, y no entenderá de ello. Mas su carne sobre él se dolerá, y se entristecerá en él su alma”(Job 14:21-22).
También hay la historia de Saúl que consultó a la mujer de Endor que tenía espíritu de adivinación, que argumenta a favor de lo que hemos dicho, de hecho Samuel, evocado por aquella espiritista y realmente vuelto de donde estaba por la voluntad de Dios, apareció a Saúl y le dijo: “¿Por qué me has inquietado haciéndome venir?” (1 Samuel 28:15). Si Samuel hubiera sido capaz de ver y escuchar a Saúl, ciertamente no le habría hecho esa pregunta .
¿Cómo se explican entonces todos esos fenómenos paranormales en los cuales algunas personas dicen que han participado en las sesiones de espiritismo y han visto o escuchado la voz de sus queridos muertos que les han dicho algunas cosas que verdadermanete les ocurrían demostrando de esta manera de conocer algunos cosas?
Es sencillo; pues son espíritus malignos que se disfrazan con el fin de hacer creer de ser muertos consultados por vivientes, así que el hecho de que digan a aquellas personas asuntos que conciernen en cuanto a su vida presente, no es sorprendente, ya que los espíritus malos que están en el aire ven y escuchan a la gente.
Los muertos por lo tanto no sólo no saben nada, sino que tampoco pueden ser evocados. Recuerden que la consulta de los muertos por los vivientes es una práctica condenada por la Palabra de Dios (Véase Levítico 19:31 ; Deuteronomio 18:9-12) y que Saúl por haberla practicada fue condenado a muerte por Dios (Véase 1 Crónicas 10:13).
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas” (Isaías 8:19-22).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/