¿Tu espíritu se enardece viéndolos?

Idolos

Lucas dice: “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría” (Hechos 17:16). Y esto debido a que Pablo era un hombre santo y temeroso de Dios y por lo tanto aborrecía los ídolos y la idolatría, y de hecho él desaprobaba públicamente los ídolos y exhortaba a los idólatras para que se arrepintiesen y se convirtiesen, a sabiendas de incurrir por eso en la persecución de los idólatras. Pero él de ninguna cosa hizo caso, ni estimó preciosa su vida para sí mismo, para placer y obedecer a Dios.

Después de tantos siglos, aquí en Italia estamos viendo esto: que las ciudades y los países están llenos de ídolos, pero hay pocos Cristianos a los cuales se enardece el espíritu viendolos. Incluso hay pastores que ni siquiera le hacen caso y los llaman “arte” y por lo tanto no exhortan a los idólatras para que se arrepientan y se conviertan de los ídolos, y una vez convertidos para destruírlos de inmediato. Las estatuas y las imágenes de la Iglesia Católica Romana, de hecho, es como si no existieran en este país para ellos. Nunca se les oyes desaprobar estos ídolos llamándolos por su nombre, y nunca se les escucha decir que aquellos que sirven y adoran a estos ídolos van al infierno. En otras palabras, escuchándolos hablar, es como si la Iglesia Católica Romana no existiera y no constituyera una herramienta poderosa en manos del diablo para conducir a las almas a la perdición, también por sus llamadas estatuas e imágenes sagradas. ¿Y por qué sucede esto? Debido a que estos pastores tienen miedo, miedo de los hombres en lugar de Dios, no aman la verdad y por lo tanto no están dispuestos a defenderla y ser perseguidos por ella.

Ya es la hora para reprobar, así como los ídolos de la Iglesia Católica Romana y la idolatría que fomenta, también el silencio culpable de todos estos llamados pastores, que para no descontentar a los Católicos Romanos y no incurrir en sus malas palabras y su persecución, guardan silencio.

Hermano, alza tu voz alta y clara contra los ídolos y la idolatría de la Iglesia Católica Romana, no te quedes en silencio, de lo contrario serás culpable ante Dios. Advierte a los Católicos Romanos (y no sólo ellos, sino también todos los demás idólatras que pertenecen a otras religiones idolátricas) que si no se convierten de los ídolos a Dios irán al fuego eterno. Implórales que se arrepientan de sus obras muertas y crean en el Señor Jesucristo, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

Habla y no calles.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

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Idólatras, están provocando la ira de Dios

Idolatras IdolatriaEn la Escritura hay muchos versículos que inequívocamente dicen que también los idólatras provocan la ira de Dios, esto significa que lo hacen enojar y entonces Su ira está sobre ellos. Éstos son algunos:

“Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová” (Jueces 2:11-12).

“Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho…. Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Eufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová” (1 Reyes 14:7-11,15).

“Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel” (1 Reyes 16:33).

“Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará” (2 Reyes 22:16-17).

“Porque Jehová de los ejércitos que te plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar a Baal” (Jeremías 11:17).

“Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a entregar esta ciudad en mano de los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará. Y vendrán los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrán a fuego y la quemarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. De tal manera que para enojo mío y para ira mía me ha sido esta ciudad desde el día que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia, por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, y los varones de Judá y los moradores de Jerusalén” (Jeremías 32​​:26-32).

Así que no importa quién y qué los ídolos (estatuas e imágenes) representen (María, Buda, o la diosa Kali,…), los que les construyen, y les sirven postrándose ante ellas y adorandoles u ofreciendoles perfumes u otras cosas, se atraen la ira de Dios, como está escrito que “la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18).

Idólatras, les ruego, por tanto, de parte de Dios, para que se arrepientan y conviertan de los ídolos mudos, que siguen y sirven, al Dios vivo y verdadero y crean en su Hijo Jesucristo que murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, de lo contrario, la ira de Dios estará sobre ustedes, continuarán parados bajo la condenación de Dios, y cuando morirán descenderán en el fuego del hades, porque esta es la parte reservada a los idólatras cuando mueren, y luego, en el día del juicio cuando resucitarán, serán juzgados y condenados por Dios y echados en otro lugar de tormento llamado el lago de fuego y azufre, donde serán atormentados para siempre.

Les he advertido.

Quien tiene oídos para oír, oiga.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

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Catolicos Romanos, conviértanse de los ídolos al Dios vivo y verdadero …

vatican_1594625cOh varones y mujeres, que se han hecho imágenes y esculturas de todo tipo, y van a postrarse ante tales cosas suplicandoles para ayudarles, para sacarles afuera de los problemas en los que se encuentran, y en los cuales confían para su salvación, yo les predico que se conviertan de estas vanidades al Dios vivo y verdadero que hizo el cielo y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, para servirle y esperar a su Hijo de los cielos.

Hasta ahora, han adorado a estas llamadas sagradas imágenes y esculturas que tales no son, ya que son ídolos que son abominación a Dios y que un día Dios destruirá en el furor de su ira, junto con aquellos que los adoran y los aman. Sí, Dios odia esas cosas que tanto aman y respetan porque hacen que ustedes se alejen de Su adoración en espíritu y verdad, y porque de esta manera ustedes se han puesto para servir y adorar a la criatura en lugar del Creador mismo, que es bendito por siempre. Y por estas razones no pueden heredar el reino de Dios. Merecen descender en las llamas del hades cuando mueran; De hecho, este es el destino de los idólatras.

Esas cosas que ustedes adoran no pueden ayudarles de ninguna manera, repito, de ninguna manera; porque son vanidad, obra de manos. La Sagrada Escritura dice: “Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta” (Salmos 115:5-7), y también: “ni para hacer bien tienen poder” (Jeremías 10:5). El diablo, que es el enemigo de Dios y el cual engaña al mundo entero, les ha hecho creer en vez que tienen poder para socorrerles. Sus ojos han sido cegados por este ser maligno que peca desde el principio y es el padre de la mentira.

Ahora, por lo tanto, abandonen sus ídolos, y dirijan su corazón al Dios que creó todas las cosas por su sabiduría, y que les apoya con su poder infinito. Arrepiéntanse de haberse dado a la idolatría que Dios odia y por la que merecen ser condenados a la infamia eterna, y abandonen sus ídolos, y crean con todo su corazón en Jesucristo, el Hijo del Dios vivo y verdadero y así obtendrán el perdón de los pecados. Está escrito, de hecho, que “De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43).

Dios envió a su Hijo al mundo, y específicamente en el país de los Judíos, hace unos dos mil años. Él vivió una vida sin mancha, sin pecado, haciendo el bien, sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él, pero para que se cumplieran las palabras antes pronunciadas por Dios a través de Sus antiguos profetas sugún las cuales Él tuvo que morir por nuestros pecados, Él fue odiado por sus compatriotas, fue condenado a muerte por el Sanedrín que era el tribunal judío de la época, y entregado a los Romanos para que lo matasen. Y así sucedió que Jesucristo, el Justo, fue crucificado. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos al tercer día, y se presentó vivo a sus discípulos con muchas pruebas indubitables; esto fue para nuestra justificación. Y por lo tanto ahora, en virtud de su muerte y resurrección, todo el que crea en Él está totalmente perdonado por Dios purificado de todos los pecados. Esta es la Buena Nueva del Reino de Dios y es capaz de salvarles del pecado y de la condenación eterna si es aceptada por fe. Si en vez la rechazan ella les juzgará en el último día cuando comparecerán ante Dios para ser juzgados por Él.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Contra el culto a María

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Los Católicos Romanos, que se llaman a sí mismos Cristianos, han convertido a María, la madre de Jesús – una de nuestras hermanas que después de acabar la carrera fue salvada por el Señor en Su reino celestial donde está descansando de sus labores – en “Corredentora”, “Mediadora”, “Refugio de los pecadores”,”Reina del Cielo”,”Nuestra Señora”, por mencionar sólo algunos de los muchos títulos que le son conferidos, y le adoran al ofrecerle oraciones y cantos y encomendando su alma a ella, y postrándose ante estatuas e imágenes que le representan que han puesto un poco en todas partes.

Sin embargo, está escrito: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3), y también: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Los Católicos Romanos son por tanto idólatras en el camino que lleva a la perdición y con ellos no hay comunión y no hay acuerdo porque nosotros somos luz en el Señor mientras ellos son tinieblas (2 Corintios 6:14-18), entonces hay que predicarles de arrepentirse y creer en el Evangelio (Marcos 1:15), diciéndoles que se conviertan de sus ídolos mudos a Dios (Hechos 14:15), de lo contrario, cuando morirán, descenderán a las llamas del hades porque es allá que van los idólatras (1 Corintios 6:9-10). Y luego animarlos a salir de la Iglesia Católica Romana (2 Corintios 6:17-18).

Tengan cuidado, el culto a María y a los santos que están en el cielo es un culto condenado por Dios, y los que participan en eso provocan Dios a celos y lo hacen enojar (Deuteronomio 32:16). Ellos, de hecho, adoran y sirven a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre (Romanos 1:25).

“AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS, Y A ÉL SOLO SERVIRÁS” (Lucas 4:8).

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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La invocación de los santos es del diablo

devoto-statua-pioLa Iglesia Católica Romana enseña que los Cristianos deben orar a los santos que están en el cielo (en la lista de los santos compiladas por la Iglesia papal, sin embargo, hay muchos que no están en el cielo, porque eran pecadores que fueron canonizados santos por los Papas) debido a que interceden por ellos ante Dios, de hecho, el Concilio de Trento decretó lo siguiente: “El santo sínodo manda a todos los obispos y los que tienen el deber y la tarea de la enseñanza, que (…) en primer lugar instruyan diligentemente los fieles sobre la intercesión de los santos, su invocación (…) enseñando que los santos, reinando con Cristo, ofrecen a Dios sus oraciones por los hombres; que es bueno y útil invocarlos con suplicas y recurrir a sus oraciones, su poder y su ayuda, para adquirir beneficios de Dios, a través de su hijo Jesucristo nuestro Señor… ” (Concilio de Trento, Sesión XXV). Y esto es lo que hacen los sacerdotes, de hecho, enseñan a los católicos: “Oremos para que intercedan por nosotros”.

Esta es una enseñanza falsa porque la Escritura nos manda a orar a Dios Padre, y esto lo tenemos que hacer en el nombre de Jesucristo, es decir, confiando en su mediación porque Él es el único mediador entre Dios y nosotros, como está escrito: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre..” (1 Timoteo 2:5), y: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré” (Juan 14:13), y también: “De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24), y otra vez: “…para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan 15:16). Por lo tanto, es contrario a la sana doctrina, tanto orar a los santos que están en el cielo, como orar a Dios apoyandose en su mediación.

A la luz de esto, es imposible tener comunión con los Católicos Romanos, porque mientras nos dirigimos al Dios vivo y verdadero en el nombre de Aquel que murió, resucitó y vive para siempre, ellos se dirigen a los muertos, de los cuales la Escritura dice que no saben nada (Eclesiastés 9:5) y por lo tanto no pueden ver, ni oír, y por tanto lo que los Católicos Romanos hacen es pecado. Pero más allá de este, ellos cometen otro pecado que es postrarse ante las estatuas y las imágenes que representan a estos hombres y mujeres que ellos invocan y sirven, porque Dios dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Por otra parte, los Católicos Romanos, llamando los santos que están en el cielo intercesores poderosos y eficaces, en realidad disminuyen y hacen pasar por irrelevante la mediación que Jesucristo hace a la derecha del Padre en favor de sus discípulos en la tierra.

Los Católicos Romanos entonces son idólatras, que andan en tinieblas. Y nosotros tenemos el deber no sólo de reprobar su culto a los santos, sino también para amonestarles y exhortarles para que se arrepientan y se conviertan y crean en el Señor Jesucristo, para que sean salvados y salgan de la Iglesia Católica Romana que con sus herejías de perdición conduce las almas en las llamas del hades.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

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