Refutación de la doctrina: “Las lenguas más la interpretación corresponden a la profecía”

to-overflowIntroducción

Esta doctrina se enseña en casi todas las iglesias pentecostales de todo el mundo. Las Asembleas de Dios y las Iglesias de “La palabra de la gracia”, por ejemplo, la enseñan. Myer Pearlman, en su libro, Las Doctrinas de la Biblia, dijo: “Las lenguas y su interpretación corresponden a la profecía”. (Myer Pearlman, Las doctrinas de la Biblia, ADI -Media, tercera ed. Roma 1988, p . 258) En esta línea también se expresó Donald Gee, que fue un pastor de las Asambleas de Dios del Reino Unido, en su libro Los Dones del Espíritu Santo escribió: “Está claramente establecido en la Palabra que, cuando los dones complementarios de lenguas e interpretación de lenguas se ejercieron en el orden correcto en la iglesia, fueron equivalentes al don de la profecía ( … ); Por lo tanto, ya que esto es así, en general se acepta que estos dos dones son uno de los muchos métodos por los cuales el Espíritu Santo puede hacer oír su voz en la Iglesia”. (Donald Gee, Los dones del Espíritu Santo, Roma 1988 ADI -Media, p 71-72). Finalmente, citamos un pasaje de El Bautismo en el Espíritu Santo; “Necesario es en este momento para hacer una distinción entre el hablar en lenguas como signo del bautismo con el Espíritu Santo y precioso medio para que el creyente bautizado adore a Dios en privado, y entre lo que podría llamarse de una manera particular, el don o carisma de lenguas, es decir, la capacidad de transmitir en una lengua diferente a la habitual, bajo la guía del Espíritu Santo, una advertencia, exhortación, consuelo, para la comunidad y que será interpretada por quienes ejercen otro carisma que se llama don de interpretación”. (CC. VV., El Bautismo en el Espíritu Santo, Roma 1987 ADI -Media, p . 32). Las Iglesias “La palabra de gracia”. Lirio Porrello, pastor de la iglesia en Palermo, en una enseñanza sobre el don de interpretación de lenguas, dijo: ‘ ¿Cuál es el don de interpretación de lenguas? …. Una manifestación del Espíritu Santo por el cual una persona se inspira para explicar el significado de un mensaje que viene de la diversidad de lenguas …. La finalidad de la interpretación es la misma que la profecía porque el don de diversos géneros de lenguas más la interpretación es igual a la profecía. El propósito es edificar, exhortar y consolar”.

Los que enseñan esta falsa doctrina se apoyan en estas palabras del apóstol Pablo: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Corintios 14:5), y: “En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor”( 1 Corintios 14:21). En esencia dicen: “El que habla en otra lengua cuando la Iglesia se reúne habla a los hombres, y por lo tanto la interpretación corresponde a un hablar dirigido para los hombres, es decir, una profecía”. ¿Pero son las cosas realmente como dicen? ¿Este es el significado de estas palabras de Pablo a los Corintios?
La respuesta es no, y ahora lo voy a demostrar por las Escrituras.

 

Refutación

El hablar en lenguas se dirige a Dios

El apóstol Pablo dice a los Corintios: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1); Con estas palabras el apóstol exhorta a los santos para seguir primeramente el amor, pero sin descuidar el desear los dones espirituales porque también la de buscar los dones espirituales es una orden de Dios, ya que él mismo había dicho antes: “Procurad, pues, los dones mejores.”(1 Corintios 12:31). Pero el apóstol Pablo dice que debemos querer ante todo un don en particular, que es la profecía; De hecho dice “sobre todo que profeticéis” no “sólo el don de la profecía” porque hay también otros dones espirituales que son útiles para la edificación de la Iglesia. En este punto surge la pregunta: “¿Pero por qué Pablo, que era un ministro de Dios que podía decir de hablar en lenguas más que todos los corintios, dijo de buscar sobre todo el don de profecía”? ¿Por qué se ha dado prioridad al don de profecía? La razón la dice poco después cuando dice: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia”( 1 Corintios 14:2-4 ).

Como pueden ver, Pablo comienza con estas palabras para explicar porque se debe desear sobre todo el don de profecía y porque el don de la profecía es mayor que el don de lenguas; él dice que es debido a que:

– El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios;

– El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

Pero quiero hacer hincapié en la expresión de Pablo cuando dice que el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios.
Ahora, si Pablo dijo que el que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios significa que el hablar en lenguas se dirige a Dios. Pero ¿qué dicen a Dios los que hablan en lenguas? Pablo dice que en el espíritu hablan misterios.

Ahora vamos a ver otras evidencias de la Escritura en el sentido de que el hablar en lenguas se dirige a Dios y no a los hombres:

●Pablo dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.” (1 Corintios 14:14-15);

Como se puede ver muy bien, aquí Pablo habla de la oración en lenguas (o orar con el espíritu) y ya que sabemos que la oración se dirige a Dios y no a los hombres, esto confirma que el hablar en lenguas se dirige a Dios. En cuanto al orar con el espíritu, que también es mencionado por Pablo a los Efesios cuando dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18), y por Judas en su epístola cuando dice: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios” (Judas 20-21), les recuerdo que se refiere a la intercesión que el Espíritu de Dios cumple para los santos como está escrito a los Romanos: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27). Así que los que oran en lenguas,piden a Dios por medio del Espíritu para hacer ciertas cosas a nuestro favor y a favor de los santos en la tierra. Es evidente que dado que la intercesión la hace (en otra lengua), el Espíritu de Dios que conoce a fondo todas nuestras necesidades (incluso aquellas que no sabemos) y las de todos los demás hijos de Dios, las cosas que Él le pide a Dios son un misterio para nosotros, es decir cosas ocultas. Déjenme darles un ejemplo: si el Espíritu de Dios intercede por algunos hermanos que no conocemos y que están en África en una urgente necesidad particular, nunca sabremos que el Espíritu estaba en ese momento haciendo aquella intercesión en particular; a menos que alguien intérprete por el Espíritu esa intercesión del Espíritu Santo. En este caso, por supuesto, los misterios serán revelados a los hermanos por, precisamente, la interpretación de las lenguas.

● Pablo dice: “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Corintios 14:15); Esto cantar se refiere al cantar canciones espirituales a Dios a través del Espíritu. Es aquí también implícito que se refiere a un hablar a Dios y no a los hombres.

● Pablo también dice: “Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Corintios 14:16-17); noten las expresiones “si bendices sólo con el espíritu” y también “bien das gracias” porque confirman que quien habla en otra lengua no habla a los hombres, sino a Dios, porque bendice y da gracias a Dios.

El hablar en lenguas en la casa de Cornelio y en Éfeso

Consideremos ahora los demás casos que se narran en el libro de los Hechos donde los creyentes hablaron en otras lenguas para ver si hay algún tipo de referencia que pueda confirmar que su hablar en lenguas era dirigido a los hombres y no a Dios.

● En el día de Pentecostés en Jerusalén sucedió esto: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. ” (Hechos 2:4-11 ). En esta narración hecha por Lucas en lo que sucedió en el día de Pentecostés en Jerusalén, cuando el Espíritu descendió sobre los discípulos no hay la más leve insinuación de un hablar dirigido a los hombres, y no hay ni siquiera un paso en el que podemos apoyarnos para establecer que su hablar se había dirigido a los hombres. Hay que decir que los Judios de esas naciones extranjeras cuando les oían hablar en su propia lengua no se refirieron en absoluto para un hablar dirigido directamente a ellos, sino más bien para un hablar de las grandezas de Dios, que es otra cosa. Ahora les pregunto: “¿Pero Dios no habría podido hablar por Su Espíritu por la boca de aquellos creyentes a los Judios extranjeros que les escuchaban, diciéndoles en sus propias lenguas que no estaban borrachos pero que era el cumplimiento de la profecía de Joel, y que Jesús fue crucificado y resucitó al cielo? Es decir, ¿no habría podido hacer que el Espíritu predicara el Evangelio a ellos en lenguas? Por supuesto que habría podido, pero sabemos que no lo hizo, porque fue Pedro que les dijo estas cosas en la lengua hebrea (y no en otras lenguas) cuándo se levantó con los once. Noten, de hecho, para confirmar esto, que los Judios fueron compungidos de corazón para escuchar la predicación de Pedro y no para oír el hablar en lenguas de los Galileos. En el caso de hablar en lenguas se sorprendieron pero no fueron compungidos de corazón.

● En la casa de Cornelio, mientras Pedro predicaba la Palabra a Cornelio y a los que estaban con él sucedió que “el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios”(Hechos 10:44-46). También en este caso no podemos decir que el hablar en lenguas estaba dirigido a los hombres porque no hay el menor indicio de esto.

● En Efeso, cuando el Espíritu Santo descendió sobre algunos discípulos está escrito que “hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos 19:6). Observen como la profecía se cita por separado del hablar en lenguas ya que el que habla en lenguas no está profetizando, es decir no está hablando a los hombres para edificación, exhortación y consolación, pero habla a Dios. Miren que no está escrito que hablaban en lenguas y interpretaban, pero hablaron en lenguas a Dios (en espíritu entonces hablaban misterios) y hablaron en el lenguaje conocido a los hombres para edificación, exhortación y consolación; esto, por lo tanto, excluye el hecho que esos creyentes “profetizaban interpretando”o que “profetizaban en lenguas”. Realmente sería una contradicción decir de profetizar interpretando un hablar dirigido a Dios en un idioma extranjero. Sería como decir una cosa en lugar de otra; como si un hermano llamado para traducir un predicador extranjero cuando él ora a Dios para hacer entender su Palabra a sus oyentes dijera que ha dicho: “No tengan miedo, porque Jehová su Dios estará con ustedes en medio de su adversidad”! Juzguen ustedes mismos hermanos. ¡Sin embargo esto es lo que está sucediendo dentro de muchas iglesias!

 

Explicación de los pasajes adoptados para apoyar que el que habla en lenguas habla a los hombres

Llegamos ahora a las palabras de Pablo: “a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Corintios 14:5), porque sobre esas palabras se basan los que argumentan que el que habla en lenguas, habla a los hombres, es decir profetiza. Pero tomemos todo en su contexto; Pablo dice: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Corintios 14:5); y esto porque él  habría querido que todos los corintios tuvieran el don de diversos géneros de lenguas a sabiendas de que no todos tienen este don (como está escrito: “¿hablan todos lenguas? – 1 Corintios 12:30). Pero él quería más que todo los Corintios profetizaran porque mientras que los que hablan en lenguas (si no se interpretan) edifican sólo a ellos mismos, el que profetiza (ya que habla directamente a los hombres para edificación, exhortación y para consolación), edifica a la iglesia. Pero con esto, Pablo no dijo que el hablar en lenguas no pueda ayudar a edificar la Iglesia, porque se edifica la Iglesia cuando se interpreta en la lengua comprensible para todos. ¿Por qué es para la edificación de la iglesia hablar en lengua con su interpretación? Porque en este caso, hablar en lenguas no es un hablar en el aire, que no entendido, no puede ser de cualquier edificación para el oyente; porque la interpretación hace que sea comprensible para todos. En otras palabras; los auditores, entienden las cosas que el Espíritu ha pedido a Dios por un creyente o otro, entendiendo el hecho de acción de gracias a Dios por medio del Espíritu, entendiendo las palabras del himno espiritual dirigido a Dios por el hermano en otros idiomas, se hacen partícipes de los conocimientos de estos misterios y así pueden decir “Amén”, es decir, “que así sea” , precisamente porque entendieron el significado de las palabras. Y de hecho esto es lo que ha ocurrido muchas veces en muchas iglesias en el mundo; hermanos oraron, dieron gracias a Dios y cantaron a Dios en lenguas y por la interpretación la Iglesia fue edificada. El error que hacen algunos (yo también lo hizo al principio después de mi conversión) es pensar que el hablar en otra lengua para la edificación de la Iglesia debe ser, inevitablemente, un hablar dirigido directamente a la iglesia, es decir una profecía. Pero no es así, porque, repito, estamos edificados por la interpretación de una canción, una acción de gracias o una oración en otra lengua de la misma manera en la que estamos edificados por una profecía, porque nos damos cuenta de las palabras que el Espíritu Santo dirige por la boca de los mortales a Dios. Pero diganme: “¿Ustedes no estarían edificados a escuchar una interpretación de una oración hecha por el Espíritu por el cual alguien ora a Dios para que ayude en ese momento en una situación de peligro concreto un hermano que ustedes saben que está en una tierra lejana? ¿y no estarían edificados entonces en el encontrar ese hermano y en el escuchar por él que en ese día y a esa hora cuando el Espíritu oró por él a una distancia de miles de kilómetros él estaba en la necesidad urgente de la liberación divina que se logró entonces? Y además ¿qué pasa si alguien entonara un himno por el Espíritu, y ustedes, a través de la interpretación, conocieran las palabras cantadas a Dios? ¿No estarían edificados? Esta es la razón por la cual no se puede dar a esas palabras de Pablo la interpretación que estas personas les dan, porque hablar en otra lengua a Dios, si interpretado, es para la edificación de la Iglesia, así como es la profecía; pero en primer lugar, porque esta interpretación es contraria a las palabras iniciales de Pablo: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios” (1 Corintios 14:2).

Si, pues, se nos dice que los que hablan en otra lengua cuando se reúne la iglesia, no hablan a Dios sino a los hombres, y por lo tanto, también la interpretación es hablar a los hombres, mientras el que habla en lenguas en privado habla a Dios y no a los hombres, entonces nos respondemos que esta es una afirmación presuntuosa que no tiene ninguna base Bíblica porque Pablo nunca ha hecho la distinción entre hablar en lenguas en privado y en público pero sólo dijo que el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios. Además también tengan en cuenta que después Pablo dice: “Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias?” ( 1 Corintios 14:16), refiriéndose a un hablar en otra lengua realizado en presencia de un público y no a un hablar en otra lengua realizado en la propia habitación. Y luego se lean cuidadosamente las otras palabras de Pablo y se darán cuenta que a los Corintios el apóstol habló del hablar en otras lenguas hecho en público cuando se reúne la iglesia.

● En cuanto al pasaje: “En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor”(1 Corintios 14:21), hay que decir que con estas palabras Pablo quizo decir que el Señor habría hablado a su pueblo de Israel a través del signo de las lenguas, pero no que habría hecho hablar directamente a los hebreos a través del don de lenguas, precisamente porque el hablar en lenguas se dirige a Dios y no a los hombres.

Recuerden lo que pasó en el día de Pentecostés. ¿No es verdad que Dios habló a los Judios extranjeros a través de los Galileos? ¿No es verdad que Dios hizo maravillar a esos Judios extranjeros por la señal de hablar en lenguas aunque el hablar en lenguas no se dirigía directamente a ellos? Ciertamente es así, de hecho, las lenguas, dice Pablo, “las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” (1 Corintios 14:22). ¿Ven? Dios a través de las lenguas habló a los Judios que se reunieron en ese día ya que los hizo maravillar y asombrar.

Los signos hablan por sí mismos, recuerden esto; no importa de qué tipo sean, ellos dan testimonio de la grandeza de Dios, sino también de la presencia de Dios. Para confirmar esto, existen las siguientes palabras que Jesús dijo a los Judios: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado” (Juan 5:36); y estas otras que Dios dijo a Moisés, cuando lo envió a Egipto con el poder de cambiar el bastón en una serpiente y de golpear su mano con lepra: “Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera… ” (Éxodo 4:8). Noten las expresiones “a la voz de la primera señal” y “a la voz de la postrera” porque confirman que los signos de Dios hablan. Así que teniendo en cuenta que también lo de las lenguas es uno de los signos de Dios para los incrédulos, llegamos a la conclusión que Dios habla a los no creyentes a través de las lenguas, (por supuesto, a través del signo de las lenguas y no por los así llamados “mensajes en lenguas”). Y eso es exactamente lo que sucedió varias veces porque habían sido Judios que Dios ha hecho maravillar y sorprender haciendoles escuchar algunos gentiles cantar y orar en hebreo, y algunos de ellos fueron llevados a la obediencia de la fe después de haber sido testigos de ese signo portentoso, es decir después de haber escuchado a los gentiles orar o cantar en hebreo sin que ellos supieran la lengua hebrea.

● Los que argumentan que el hablar en lenguas se dirige a los hombres también se basan en estas otras palabras de Pablo: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?” (1 Corintios 14:6); pero escudriñando cuidadosamente también estas palabras nos damos cuenta de que no quieren decir que por medio del hablar en lenguas se da una profecía o revelación o algún conocimiento o alguna enseñanza porque poco después Pablo enumera de nuevo la revelación y la enseñanza pero lo hace por separado con respecto a hablar en lenguas y a la interpretación, de hecho dice: “Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Corintios 14:26). Por lo tanto, como la enseñanza y la revelación son cosas separadas y distintas del hablar en lenguas y de la interpretación así lo es la profecía mencionada. Pablo hizo esa pregunta a los Corintios para hacerles entender que si él, que hablaba en lenguas más que todos ellos, hubiera ido de ellos y hubiera sólo y siempre hablado en lenguas (sin interpretación), su palabra no les habría servido para nada porque no le habría dado ninguna revelación, ni enseñanza, ni ciencia, ni profecía; y no que si él habría hablado en lenguas sin que hubiera quien interpretara los creyentes no habrían sido edificados porque la profecía o la revelación o la enseñanza o la ciencia que habían en el hablar en lenguas no habrían podido hacerse inteligibles porque en este caso Pablo habría sido contradictorio.

En este punto es inevitable que muchos hagan la siguiente pregunta: “¿Y entonces qué podemos decir de todas esas experiencias en las cuales la “interpretación” dada después de hablar en lenguas era una verdadera profecía porque aquel hablar ha servido como una señal para los creyentes presentes en la reunión? Vamos a empezar diciendo que no se pueden tener las experiencias para hacer una doctrina, y que también las experiencias, para que se acepten, deben estar en armonía con las Escrituras. Si debiéramos depender de las experiencias de los demás o de los caminos de algunos que se consideran a sí mismos espirituales ciertamente nos corromperíamos; no voy a enumerar las tantas experiencias de muchos de los que predican el Evangelio que con esas han hecho una doctrina porque serían demasiadas. Sólo voy a decir que hay predicadores famosos que cuando deben orar por los enfermos no les imponen las manos como enseña la Escritura, sino que les dan bofetadas y golpes, e incluso les tiran al suelo empujándolos. ¡Y todo se pasa como una “manifestación del poder de Dios”, y como actuar en armonía con los caminos de Dios! ¿Por qué? Porque algunas personas dicen que hay resultados, de hecho, ¡los enfermos afectados por estos golpes y tiros al suelo han sido sanados por el poder de Dios! La Escritura enseña que la imposición de las manos es una doctrina, pero no que dar golpeos y de bofetadas y tirar al suelo las personas son doctrinas. Entonces ¿qué haremos? ¿Iremos a golpear a los enfermos y a no imponerles las manos sólo porque ese famoso predicador ha dicho que después de haber golpeado a un enfermo “en el nombre de Jesús” el enfermo ha sido sanado? Creo que estas personas que hacen estas cosas no van a ser imitadas, porque son violentas. Y si alguien cree que las experiencias de estas personas son doctrina entonces sepa que esta doctrina no se basa en la Escritura. Y ahora vamos específicamente al don de hablar en lenguas: es bueno recordar que, en los primeros años del avivamiento pentecostal que hubo en América, era una opinión generalizada que el don de lenguas fuera dado por Dios para ir a predicar el Evangelio a los extranjeros, y de hecho no fueron pocos los que, después de haber recibido el Espíritu Santo salieron para países extranjeros creyendo que por medio del las lenguas recibidas habrían predicado el Evangelio a los extranjeros del lugar donde iban sin estudiar el idioma local!!! Esta doctrina fue aceptada inicialmente por muchos, pero luego poco a poco se abandonó porque se manifiestó como falsa. Y miren que también esta doctrina tenía inicialmente algunas experiencias en las cuales se apoyaban sus partidarios. Digo esto para demostrar una vez más que no podemos aceptar una cierta manera de pensar acerca de las cosas de Dios sólo en virtud de algunos testimonios contados por algunos; “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105), dice el salmista, así que debemos tener como punto de referencia la Palabra de Dios y no las experiencias de los hombres. Creemos que el hecho de que a veces estas así llamadas «interpretaciones» hayan sido verdaderas profecías no se debe al hecho de que eran interpretaciones fieles del hablar en lenguas, sino que eran profecías reales y no la interpretación dada a las lenguas habladas. Pero han sido creídas y se han hecho pasar a los ojos de muchos como si hubieran sido interpretaciones; mientras no eran más que profecías pronunciadas por el Espíritu poco después de que uno había terminado de hablar en lenguas.

Así que la conclusión a la que se llega, después de haber examinado todas estas Escrituras, es que las lenguas y su interpretación no hacen la profecía como muchos dicen, porque el hablar en lenguas se dirige a Dios y por lo tanto, como consecuencia, también la interpretación es un hablar que se dirige a Dios. Si fuera como ellos dicen, no se explicaría la razón por la cual el Espíritu Santo primeramente habla a la iglesia en una lengua extranjera a través de un creyente, y luego da la interpretación del mensaje en la lengua conocida por los creyentes, cuando Dios, para hablar a los creyentes, utiliza el don de la profecía. Si la profecía es por señal “no a los incrédulos, sino a los creyentes” (1 Corintios 14:22), como dice Pablo: ¿Qué necesidad hay de hablar a la Iglesia primeramente en lenguas y luego de interpretar? ¿No es una contradicción? ¿Por qué debería haberse primeramente un hablar en lenguas a la iglesia y luego la interpretación del mensaje cuando Dios, para hablar directamente a la Iglesia ha establecido la profecía que se pronuncia por el Espíritu sin el ayuda de hablar en lenguas? Pero entonces ¿qué pasa con el hecho de que si no hay personas que tienen el don de interpretación de lenguas, se hará creer a los creyentes que Dios ha hablado a la iglesia en una lengua extranjera, pero el mensaje se deja vacío por falta de interpretación? Pero entonces, ¿esto significaría que el Espíritu Santo habla a la iglesia en lenguas extranjeras incluso cuando sabe que no hay nadie que interpretará el hablar en lenguas? Pero, ¿no es una contradicción? Es por eso que surjan falsas interpretaciones de las lenguas cuando no hay alguien que realmente tiene el don de interpretación de lenguas; porque muchos, haciendo creer que los que han hablado en lenguas han hablado a la iglesia, no pueden dejar no interpretado “el mensaje en lenguas del Espíritu a la Iglesia”. Ellos piensan que Dios ha hablado al pueblo y por lo tanto debe haberse necesariamente la interpretación. Si en cambio se enseñara que el que habla en lenguas habla a Dios y no a los hombres, en ausencia de los que interpretan, estos pensamientos no nacerían en los corazones de los creyentes, y como resultado los creyentes no serían presionados a dar falsas interpretaciones. ¿Por qué? Porque se dirán en su corazón: “El hermano habló en lenguas; bien es cierto que yo no he entendido lo que ha dicho, pero bien lo ha entendido Dios; bien es cierto que no hay intérprete; pero permanece el hecho que habló a Dios y no a la iglesia”.

Pero tengamos en cuenta las palabras de Pablo: “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” (1 Corintios 14:22). ¿No quieren decir tal vez que si un no creyente chino entra en un lugar de culto de una iglesia italiana y escucha a alguien orar a Dios o cantar a Dios en su propia lengua, incluso si no hay intérprete, él, siendo que lo ha entendido, se sorprenderá al escuchar un italiano que ora a Dios o canta a Dios en el idioma chino, sin haber estudiado el idioma chino? Por lo tanto, aunque la hermandad no puede entender aquel hablar en chino, porque no hay intérprete, y por lo tanto no es edificada, aquel hablar en lenguas sirve para el no creyente. Esto no quiere decir que la interpretación no es útil, en absoluto; sino el hecho de que Dios utiliza el hablar en lenguas como señal para hablar a los incrédulos, incluso si no hay la interpretación de lenguas, las lenguas han alcanzado el mismo objetivo fijado por Dios. ¿Esto no sucedió tal vez el día de Pentecostés en Jerusalén? No se dice que entre los discípulos había quien interpretara lo que se decía en otra lengua (aunque no lo podemos excluir), pero bueno, digamos que en ese día ninguno de los discípulos entendió lo que se decía por los creyentes en otras lenguas, sigue siendo el hecho de que estos Judios extranjeros entendieron exactamente lo que decían porque hablaban en su lenguas maternas; De ahí que aquel hablar en lenguas sirvió como señal para los incrédulos.

Entonces alguien dirá: “Pero cuando no hay intérprete entonces, ¿qué fruto produce el hablar en otra lengua si no es entendida por la Iglesia? El fruto se produce porque, aunque la Iglesia no es edificada porque no entiende lo que se ha dicho, el hablar en lenguas ha llegado delante de Dios. que Dios pretendía que , si se trataba de una oración o una canción o un acción de gracias. Por supuesto, permanece el hecho que para la Iglesia será un hablar en el aire; pero no para Dios que conoce todas las lenguas. Entonces, como las lenguas son por señal a los incrédulos, incluso si no hay intérprete, porque entienden lo que se dice en su propia lengua; así, la profecía, sirve como señal a los creyentes, porque aquel hablar que pone al descubierto los pensamientos de su corazón se dirige a ellos en su lengua.

 

Las falsificaciones

No puedo hablar del hablar en lenguas y su interpretación sin mencionar los falsos hablar en lenguas y sus relacionadas falsas interpretaciones que algunos profieren en las iglesias. ¿Las razones? Aparecer espirituales, o hacer aparecer la Iglesia de la que son miembros como una iglesia espiritual. Hoy en día, en la mayor parte de las iglesias pentecostales tenemos que decir que hay una falsificación del don de lenguas y del don de la interpretación que es espantosa. En cuanto a la falsificación del hablar en lenguas no es más que un conjunto de vocales y consonantes que estos falsificadores ponen juntas para proferirlas cuando se reúne la iglesia. De este modo, a los ojos de la mayoría son considerados como creyentes espirituales porque piensa que sean hombres llenos del Espíritu Santo. Siempre en este campo, hay creyentes que, ya que conocen algunas lenguas extranjeras, empiezan a orar en esas lenguas o a repetir algunas palabras extranjeras para alabar y dar gracias a Dios; y así también ellos se hacen pasar por hombres llenos del Espíritu Santo. ¿Cómo se reconoce que ese hablar en lenguas o que aquel tartamudear no es por el Espíritu Santo? Por supuesto se puede; ya que cada cosa falsa puede ser reconocida porque es diferente de la real en algunos particulares. Bueno, una de las cosas que es ausente en el hablar de estas personas que falsifican las lenguas para hacer creer que han recibido el Espíritu Santo es el poder; y esto se debe a que no habiendo recibido el bautismo con el Espíritu Santo no recibieron el poder de lo alto. Luego, en su hablar no hay los gemidos indecibles acerca de los cauales Pablo habla en relación con las intercesiones hechas por el Espíritu Santo. Por supuesto, aquellos que actúan en la presunción están engañandose a sí mismos, y llegará el día en que serán desvergonzados por Dios, porque Dios es santo y justo. Pero como he dicho antes tambié en el campo de las interpretaciones la falsificación es predominante. Aquí se habla de una puesta en escena real; porque a veces el falso hablador en lenguas se pone de acuerdo con el falso intérprete con el fin de hacer que parezca todo en armonía con las Escrituras, así que no se diga que en esa comunidad no hay intérprete. Pero cuando el que habla “sus lenguas” también da la interpretación, entonces el culpable es sólo uno y no dos. Y a continuación, algunos de estos conductores que dan falsas interpretaciones a la pregunta de aquellos que quieren ver con claridad: “¿Pero cómo puedes interpretar?” ellos responden que cuando oyen hablar en lenguas, según el problema o la necesidad que existe en la iglesia deducen en ese momento las palabras correctas para dirigirlas a los hermanos en el nombre del Señor. ¡Así que para ellos es una cuestión de deducción y no de habilidad sobrenatural la interpretación de las lenguas! Y si alguien les hace notar (como ha sucedido) que no es justo hacerlo, ellos responden que lo importante es que la interpretación no entre en conflicto con la doctrina de Dios!!! Como pueden ver estos también tienen la respuesta preparada para los creyentes que hacen sus lícitas investigaciones. ¿No son sus respuestas perversas la evidencia clara que no tienen el don de interpretación de lenguas, pero la astucia de la zorra? Y entonces empiezan a enseñar acerca de las lenguas y de la interpretación voceando, siempre para cubrir su malicia, las palabras: “A no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación”. Pero, ¿cuál edificación podrá recibir la Iglesia por las falsas interpretaciones de estos? Y entonces, si estos falsifican las interpretaciones ¿por qué deberíamos confiar en sus idiomas? ¿Qué puedo decir? Estamos en el frente de los creyentes que no temen a Dios y que para vanagloria están dispuestos a mentir a sí mismos y a su prójimo. Juzguen lo que digo hermanos.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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¿Todos hablan lenguas? ¿Las lenguas cesarán?

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Introducción

Ya que me hicieron algunas preguntas por e-mail, y también participé en algunas reuniones de iglesia para discutir específicamente este tema, así como el hecho de haber hablado muchas veces sobre este tema a personas que tenían algunas dudas al respecto, he creado este breve escrito. No pretendo que este tratado respuenda a todos los argumentos al respecto, pero resume y aborda la cuestión libre de cualquier contaminación debida a las prácticas que se llevan a cabo en el ambiente pentecostal, refiriéndome exclusivamente a la Palabra de Dios. Es importante resolver las dudas que se tienen con respecto a esta doctrina bíblica, porque así se obtiene un buen grado ante Dios y se obtiene también libertad en la oración, tanto en la forma de orar como en el saber lo que se debe pedir a Dios por medio de ella. Este trabajo tiene como objetivo el hacer reflexionar sobre esta doctrina, que yo y otros hermanos consideramos como muy importante, y que el diablo por todos los medios intenta ocultar, porque sabe que los creyentes que reciben el bautismo con el Espíritu Santo, se convierten en poderosos testigos del Evangelio, difícil a derrotar, por lo tanto el maligno con su astucia ha aprobado una gloriosa promesa de Dios como si fuera falsa, o más bien que ya no es una promesa para hoy; sí, porque con certeza falsa no es, ya que los apóstoles la recibieron; más bien, hoy en día debemos preguntárnos si esta promesa del Espíritu es todavía para los creyentes o no. Al leer este artículo, dénse cuenta de que los primeros cristianos han buscado, esperado y recibido esta gloriosa promesa de Dios, entonces, tienen que tomarse todas sus responsabilidades ante Dios al rechazar esta doctrina bíblica.

 

La promesa de Dios

Es necesario, en primer lugar, una premisa, es decir, que Dios prometió a través de sus profetas el Espíritu Santo, tanto a los Judíos como a los Gentiles (Isaías 44 y Joel 2:28…). Esta promesa fue renovada por Juan el Bautista (Lucas 3:16). Incluso Jesús recuerda el enfoque de la promesa hecha por Dios, dice en Los Hechos 1:4: “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que ESPERASEN LA PROMESA DEL PADRE, la cual, les dijo, oísteis de mí”.

En Los Hechos 2:4 leemos cómo se cumple la promesa de Dios, la señal que sigue es el hablar en otras lenguas, ininteligibles para los que hablan.

Pedro también renueva la promesa del Espíritu Santo en Los Hechos 2:38-39: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque PARA VOSOTROS ES LA PROMESA, Y PARA VUESTROS HIJOS, Y PARA TODOS LOS QUE ESTÁN LEJOS; PARA CUANTOS EL SEÑOR NUESTRO DIOS LLAMARE.”

La misma promesa recibida de los ciento veinte, Pedro dice que también es para aquellos que estaban escuchando en ese momento, para sus hijos, para los gentiles (que están lejos) y para aquellos que en el futuro habrían sido llamados por Dios. Entre estos últimos hay también nosotros hoy en día.

Ahora es lícito preguntarse: “¿pero los discípulos ya tenían el Espíritu Santo antes del día de Pentecostés, o no?

 

La “medida” del Espíritu Santo

Respondemos con el pasaje de Juan 20:22 que dice: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Tengan en cuenta que la Palabra de Dios dice que sopló, como también lo dice en Génesis 2:7, entonces como Adán se convirtió en un alma viviente, así los discípulos recibieron el Espíritu Santo, recibieron una medida de Espíritu Santo. Hablamos de medida porque está escrito en Juan 3:34: “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios NO LE DA EL ESPÍRITU POR MEDIDA.” Esta frase con sentido al negativo hacia Jesús, nos hace entender que el Espíritu puede ser dado por Dios a una persona incluso a medida.

Esto también se demuestra por el paso de la ley que nos dice que Dios tomó del Espíritu Santo que estaba en Moisés y lo puso sobre los setenta ancianos que de inmediato comenzaron a profetizar. (Véase Números 11:25)

Eliseo también pidió a Elías una doble porción del espíritu que estaba en él. (Véase 2 Reyes 2:9)

Lo que se ha dicho anteriormente nos ayuda a entender que el Espíritu Santo, a pesar de que es una persona, puede estar presente en un creyente en diferentes medidas, así como la fe y otras cosas.

Y es siempre en relación con la medida de Espíritu que Pablo en sus epístolas dice que tenemos que buscar la plenitud del Espíritu, de lo contrario, sabiendo que la carta era dirigida a los creyentes, ¿qué propósito tenía Pablo para exhortárles a ser llenos del Espíritu Santo, dado que ya lo tenían?

 

Hay un bautismo por el Espíritu Santo y un bautismo con el Espíritu Santo

En relación con el Espíritu Santo, hay dos bautismos, es decir, dos experiencias diferentes entre sí, pero muy importantes para el creyente.

En 1 Corintios 12:13 está escrito: “Porque POR UN SOLO ESPÍRITU FUIMOS TODOS BAUTIZADOS EN UN CUERPO, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

Este bautismo es el bautismo de la regeneración del creyente, obrado por el Espíritu Santo, de hecho, el resultado del bautismo-experiencia del creyente se entiende de las palabras: “EN UN CUERPO”, el creyente es sumergido por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo. ¿Cuándo un hombre llega a ser parte del cuerpo de Cristo? Por supuesto cuando nace de nuevo, y es en ese momento que el creyente recibe la fe y también el Espíritu Santo, porque si un creyente no tiene el Espíritu Santo, no es de Cristo, como dice Pablo a los Romanos en el capítulo 8.

En cuanto al bautismo con el Espíritu Santo está escrito en Hechos 1:8: “pero RECIBIRÉIS PODER, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos …” Miren, pues, que el resultado es diferente, por lo tanto son dos experiencias diferentes.

Como hemos leído, hemos visto que primeramente los discípulos de Cristo recibieron el Espíritu Santo cuando Jesús sopló sobre ellos y después recibieron el bautismo con el Espíritu Santo, en el día de Pentecostés, en ese día recibieron poder para ser testigos poderosos del Evangelio, a pesar de que ya habían recibido una medida de Espíritu Santo.

De hecho, si nos no aceptáramos el hecho de que los once y los demás ya tuvieran el Espíritu Santo antes del día de Pentecostés, entonces deberíamos creer que la elección del duodécimo apóstol haya tenido lugar por la carne, que Pedro habló de Judas por la carne y que la oración hecha fue por la carne.

No, creo que estas cosas hayan sucedido por el Espíritu de Dios y Pedro, a pesar de que todavía no fuese bautizado con el Espíritu Santo, tenía una medida del Espíritu que lo empujaba a hablar y orar.

 

La señal del cumplimiento de la Promesa

Ahora, como leemos en Hechos 2:4 vemos que los discípulos recibieron el Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas. Así como Dios estableció. Un vaso de barro que recibe la plenitud del Espíritu Santo desborda la olla, y el Señor ha establecido que suceda por medio de un río de palabras. En el Antiguo Testamento, cuando un hombre era llenado del Espíritu Santo profetizaba, veáse los 70 ancianos, Saúl y los demás casos.

Dios ha establecido una manifestación externa cuando el Espíritu Santo toma por completo a un hombre, un creyente, llenándolo completamente.

En el Nuevo Testamento Dios ha determinado que cuando el creyente está lleno del Espíritu Santo hable UNA, miren bien lo que digo, UNA lengua extranjera que no entiende con su mente.

En el Evangelio de Marcos está escrito (16:17): “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; HABLARÁN NUEVAS LENGUAS;…”.

Se confirma, por lo tanto, que los que creen hablan nuevas lenguas, dice, “los que creen”.

En el libro de los Hechos hay otros pasajes que deberíamos explicar, pero, con estos argumentos estamos sólo allanando el camino para la comprensión de las respuestas a las preguntas que me han planteado; citando también ese pasajes arriesgaría a persistir demasiado en la fase de preparación necesaria así que las respuestas sean comprensibles.

 

El don de la diversidad de lenguas

En 1 Corintios 12:10 está escrito: “…a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, DIVERSOS GÉNEROS DE LENGUAS y a otro, interpretación de lenguas…”.

Noten que dice diversos géneros de lenguas, es decir, a una misma persona el Espíritu da a hablar MÁS LENGUAS EXTRANJERAS. Esto no debe parecer extraño, de hecho entre los dones espirituales también existe la fe, que no es la fe que se recibe cuando se cree en Jesucristo, sino es una fe especial, una fe que mueve montañas, que hace caminar sobre las aguas sin hundirse, que resucita a los muertos, y más aún.

Así que, como la fe, incluso en materia de lenguas hay un don espiritual que es diferente del hablar en 1 otra lengua extranjera consecuente al bautismo con el Espíritu Santo.

 

Hagamos un resumen

En resumen, cuando un creyente es regenerado, es decir que nace de nuevo, recibe una medida del Espíritu, experiencia del creyente que la Sagrada Escritura también llama: el BAUTISMO POR EL ESPÍRITU (Véase 1 Corintios 12:13). En el momento en que el creyente recibe la plenitud del Espíritu, es decir recibe el BAUTISMO CON EL ESPÍRITU SANTO (Hechos 2:04, 8:16, 9:17, 10:44-46, 19:6-7), recibe “PODER”, y luego comienza a hablar al menos una lengua extranjera incomprensible para él .

Hay también el don espiritual de “DIVERSOS GÉNEROS” de lenguas, es decir que al creyente que ya habla una lengua extranjera el Espíritu le da hablar diversos géneros de lenguas.

 

Respondemos a las preguntas

Pregunta: Quiero saber si en este pasaje en 1 Corintios capítulo 12 versículo 30, Pablo describe los dones del Espíritu Santo, cuando dice ¿hablan todos lenguas?……………… los miembros del cuerpo son diferentes, y cada uno de ellos tiene una función diferente …………………ningun membro puede decir no te necesito, el cuerpo sería mutilado.

El capítulo 12 de 1 Corintios habla de los dones espirituales, entonces, a la luz de lo que hemos dicho por encima, podemos decir con absoluta certeza que el versículo 30 que dice: “… ¿hablan todos lenguas?…”, se refiere al DON DE DIVERSOS GÉNEROS DE LENGUAS, es decir, una misma persona que habla en diferentes lenguas. De hecho, el siguiente versículo dice: “¿INTERPRETAN TODOS?”, haciendo entender que Pablo está revisando con el razonamiento los dones espirituales ya enumerados. No se refería a la señal de hablar otra lengua como resultado del bautismo con el Espíritu Santo, sino al don espiritual de hablar más de una lengua.

El significado de las palabras de Pablo, entonces, son: “No todos reciben los mismos dones espirituales, pero cada uno recibe los dones espirituales de acuerdo a la voluntad del Espíritu, como Él quiera.

Un creyente que tiene un don no debería considerarse superior o inferior a los demás que han recibido otros dones espirituales, ya que todos los creyentes son parte de un solo cuerpo y por lo tanto cada uno está llamado a trabajar, a servir a Dios como Él ha establecido.

Pero hay que tener cuidado, porque al menos una lengua extranjera tiene que ser hablada como resultado del bautismo con el Espíritu Santo; pero no “TODOS” tienen necesariamente que hablar más de una lengua, en este último caso sólo aquellos a quienes es dado el don espiritual de diversos géneros de lenguas.

Este es el significado, explicado brevemente, de las palabras de Pablo en 1 Corintios 12:30.

Entiendo que la palabra lenguas extranjeras no es bien aceptada por la mente racional del hombre, pero Dios no ha establecido para los creyentes cosas racionales sino cosas consideradas como locas por aquellos que no quieren creer. ¿Quieres creer la Palabra de Dios? Entonces, ora y lee y luego preguntaLe a Dios si lo que dije es la verdad!

Pregunta: Yo entiendo el discurso de Pablo de que no todos tienen que hablar en lenguas para demostrar que se haya recibido el bautismo con el Espíritu Santo, ¿alguien entiende el discurso de Pablo como lo entiendo yo ……….? ………….

Como ya he dicho, pero lo repito, todos los creyentes deben hablar al menos una lengua extranjera a partir del momento en el cual recibieron el bautismo con el Espíritu Santo, pero no todos recibirán el don espiritual de diversos géneros de lenguas, es decir, hablar más lenguas extranjeras.

Ahora, hay que repetir una vez más que el Espíritu Santo mora en el creyente ya en el momento en que ha nacido de nuevo, pero todavía no ha recibido el bautismo con el Espíritu Santo (experiencia definida por la Escritura también “llenura del Espíritu”, “don del Espíritu Santo”, y de otras maneras), todavía no ha recibido el “PODER” del Espíritu Santo.

Pregunta: También porque en otros pasajes dice que las lenguas cesarán, las profecías cesarán, pero …….. el amor es el don más grande que tenemos que buscar, junto con la fe y la esperanza ……. ..

Ahora explicamos que significan las palabras de Pablo en 1 Corintios 13:8-13: “El amor nunca deja de ser; PERO LAS PROFECÍAS SE ACABARÁN, Y CESARÁN LAS LENGUAS, Y LA CIENCIA ACABARÁ. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; MAS CUANDO VENGA LO PERFECTO, ENTONCES LO QUE ES EN PARTE SE ACABARÁ. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

Es cierto que las lenguas, las profecías, el conocimiento y los otros dones espirituales cesarán de existir, se acabarán, porque llegará un momento en el cual no tendrán más utilidad, su utilidad se acabará. Pero tenemos que preguntárnos: ¿cuándo sucederá esto?

El apóstol Pablo lo dice y será “CUANDO VENGA LO PERFECTO”. Algunos traducen “Cuando llegará LA PERFECCIÓN”

Debemos preguntárnos si la perfección o lo perfecto ya han llegado teniendo en cuenta que Pablo dice que cuando la perfección llegará nos conoceremos plenamente.

Preguntémonos si ahora conocemos plenamente; el apóstol Pablo, con todo el conocimiento que él tenía dijo que conocía sólo en parte, ¿nosotros ahora podemos decir que conocemos plenamente, que tenemos un conocimiento completo?

Por supuesto no se puede decir, de hecho, muchas cosas que se relacionan con el Evangelio para nosotros siguen siendo un misterio.

Además, está escrito que lo veremos cara a cara.

Está escrito en Apocalipsis 22:3-4: “Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, Y SUS SIERVOS LE SERVIRÁN, Y VERÁN SU ROSTRO, y su nombre estará en sus frentes.”

Miren, entonces, que lo veremos cara a cara, veremos el rostro del nuestro Salvador Jesucristo. Entonces, en ese tiempo por venir, conoceremos plenamente, lo veremos cara a cara y todo lo que es en parte cesará; cuando se cumpliran estas cosas, entonces y sólo entonces, después de la venida del Señor Jesucristo, las cosas que son sólo en parte cesarán y se acabarán.

Deben tener en cuenta que también habla del conocimiento junto a la profecía y a las lenguas, entonces, ¿podemos decir hoy que el conocimiento ha sido abolido? ¿Qué dice Santiago en su epístola (1:5) “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche…”; ¿Qué haremos, entonces, dejaremos de pedir la sabiduría y el conocimiento a Dios sólo porque alguien dice que ahora conocemos plenamente? No, ya que no conocemos plenamente, no hay ni un hombre que pueda presumir de conocer completamente todo, por lo tanto, el conocimiento hoy en día sigue siendo parcial. Por lo tanto, la perfección no ha todavía llegado, y consecuentemente la profecía, las lenguas y el conocimiento son de pedir a Dios todavía hoy en día para la edificación y la perfección de los santos.

Pero quiero ir más allá, quiero preguntar a los que dicen que la perfección ha venido ya y que los dones espirituales han cesado, quiero hacerles esta pregunta: Si la Escritura dice que el don de profecía y el don espiritual de hacer milagros todavía estarán activos justo antes del regreso Señor Jesús, ¿cómo es que ustedes dicen que el don de profecía y el don de hacer milagros, así como los otros dones, han cesado ya?

¡Vamos a la Ley, a la Escritura! Leamos en Apocalipsis 11:3-7: “Y DARÉ A MIS DOS TESTIGOS QUE PROFETICEN POR MIL DOSCIENTOS SESENTA DÍAS, vestidos de cilicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, SALE FUEGO DE LA BOCA DE ELLOS, Y DEVORA A SUS ENEMIGOS; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. ESTOS TIENEN PODER PARA CERRAR EL CIELO, A FIN DE QUE NO LLUEVA EN LOS DÍAS DE SU PROFECÍA; Y TIENEN PODER SOBRE LAS AGUAS PARA CONVERTIRLAS EN SANGRE, Y PARA HERIR LA TIERRA CON TODA PLAGA, CUANTAS VECES QUIERAN. Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.”

Miren, entonces, los dos testigos todavía no han llegado y está escrito que se les dará el don de profecía y el don de hacer milagros, entonces la perfección no ha todavía llegado, si Dios usará de nuevo los dones espirituales, sobre todo la profecía, que ya hemos leído que cuando la perfección vendrá cesará.

Así que, si Dios les usará en el futuro, les ha usado en el pasado, ¿por qué hoy en día no debería utilizarles para exhortar, edificar y consolar a su iglesia?

Quien no maneja correctamente la Palabra de Dios será por ella aplastado, puede no creer a lo que está escrito, pero será desvergonzado.

 

Conclusión

Entiendo que mirando el entorno Pentecostal actual muchos, repito muchos y no pocos, escandalizan y falsifican las lenguas del bautismo con el Espíritu, el don espiritual del diversos géneros lenguas, el don espiritual de la interpretación de lenguas, pero eso no quiere decir que estos dones espirituales no existan.

Si hay dinero falso debe existir también el dinero verdadero, de lo contrario el diablo, el dragón, ¿por qué imitaría estas cosas si no son de Dios?

Sería como decir que porque he conocido muchos hermanos autoproclamados en Cristo que se conducen mal en el Evangelio, entonces no hay más creyentes que se conducen de una manera digna del Evangelio!

También entiendo que esto causa miedo en aquellos que escuchan estas doctrinas por la primera vez, de hecho ha siempre escuchado por algunos presuntos ancianos que no saben lo que dicen: “las lenguas son sólo del diablo y no de Dios”. Pablo pone orden en Corinto porque ya había desorden, pero también dijo que no se impidiera el hablar en lenguas, también dijo de no despreciar las profecías y exhortó a probar todo a la luz de la Palabra de Dios y a retener lo bueno.

Les he escrito brevemente, sí, porque no tienen que pensar que los argumentos en defensa de esta doctrina sean todos aquí!

Pero si tienen una buena conciencia y desean aprender de Dios, tienen la Palabra de Dios que les enseña y el Espíritu de Dios que mora en los corazones de todos aquellos que han sido regenerados por él.

Quiero terminar diciendo algo acerca de mí. Me convertí en una “Iglesia de los Hermanos” en Fondi, Latina, Italia, y en cuanto a las lenguas fui advertido como si fueran “todas” del diablo. Pero me encontré con algunos hermanos pentecostales. En un momento particular de mi vida espiritual me había extraviado de la fe, y estos hermanos me amonestaron y gracias a Dios fui restablecido de nuevo por Dios, y fui ayudado a despertarme espiritualmente.

Sin embargo, esta doctrina del bautismo con el Espíritu Santo con la manifestación de las lenguas no me gustaba, no podía aceptarla, pero me di cuenta de que había algo en la Escritura, de hecho las respuestas de los ancianos de la “Iglesia de los Hermanos” no me convencían totalmente. Entonces empecé a orar a Dios para que Él, personalmente, me revelara su palabra porque quería saber la verdad.

Dios ha abierto mi mente a la comprensión de las Escrituras, y le doy las gracias de todo corazón siempre, todos los días de mi vida. ¡A Él sea la gloria y la honra y el poder por los siglos de los siglos! ¡Amén!

Estoy seguro de que si uno se acerca a la Palabra de Dios buscando lo que más le gusta lo encontra. O mejor dicho, si quiere adulterar la Palabra, si quiere torcerla para hacerle decir lo que el hombre quiere para que enseñe lo que gusta a los hermanos, esto es posible.

Lamentablemente, a los hermanos, al menos a la mayoría, no les importa lo que se dice desde el púlpito, no se preguntan si las cosas son realmente como dicen sus conductores.

Pero Jesús dijo: “MIRAD, PUES, COMO OÍS”!

Hermanos, yo les exhorto a tener cuidado con lo que oyen! Siempre vayan a ver si las cosas son así como les dicen y oren al Señor que les haga entender la verdad. Cuando Dios por medio de Su Espíritu Santo les iluminará entonces con gozo gritarán a Dios: ¡Gracias Señor, porque Tú eres el mismo ayer, hoy y para siempre!

La paz, la sabiduría y el conocimiento de Jesucristo y de Dios Padre sean sobre ustedes y sobre toda su Iglesia.

Salvo por gracia por la fe en Cristo Jesús: Giuseppe Piredda

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

¿Es bíblico que todos hablen en lenguas y que nadie interprete cuando la Iglesia se reúne?

verdi_cascateNo, este comportamiento es errado a la luz de lo que manda la Escritura acerca del hablar en lenguas cuando se reúne la Iglesia. Las Escrituras afirman: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios” (1 Corintios 14:27-28). En primer lugar, tengan en cuenta que si en una congrecación hay los que hablan en lenguas, no le es permitido a todos, de hecho no pueden hablar en voz alta con el fin de atraer la atención de los presentes, ni juntos y ni por turno, pero esto sólo se le permite a dos, o a lo más tres, y luego esto hablar debe ser hecho con orden en el sentido de que no puede tener lugar de forma simultánea, sino por turno. Así que incluso en el caso que fuesen sólo dos o tres que hablen en lenguas al mismo tiempo, en voz alta, no puede ser aceptado. Y después que se ha manifestado el hablar en lenguas tiene que haberse una interpretación hecha por uno sólo (entonces no pueden haberse dos o tres o más personas que interpretan), sin embargo, si no hay quien interpreta entonces deben permanecer en silencio y hablar para sí mismos y para Dios (así que esto no es un silencio total, ya que pueden seguir hablando – incluso en otras lenguas – pero sólo en voz baja).

A la luz de estas ordenes, por lo tanto, dados por el apóstol Pablo, el hablar en lenguas hecho por toda una asamblea, no importa lo bueno que pueda parecer, no es correcto, y que así es siempre lo confirma Pablo a los Corintios cuando les preguntó: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Corintios 14:23). He aquí porque Pablo llama a evitar este hablar en lenguas en conjunto, de manera que en caso de que los indoctos o incrédulos, no nos digan que estamos locos. Y por lo tanto es una cuestión de decoro y de orden.

Quiero terminar haciendoles notar que, lamentablemente, este hablar en lenguas de todos o casi cuando la Iglesia se reúne no sólo está presente en las Iglesias Pentecostales libres, sino también en aquellas que no están definidas o no se definen como tales. Por desgracia este modo de hacer es muy común entre los pentecostales, modo de hacer que se culpa con razón por los creyentes que no son Pentecostales, algunos de los cuales, sin embargo, llegan a decir que esto va a demostrar que el hablar en lenguas presente entre el pentecostalismo no es de Dios! Por supuesto no estoy de acuerdo con eso, porque como siempre digo, Pablo no puso jamás en duda la autenticidad del hablar en lenguas presente entre los santos de Corinto a pesar del hecho que ellos, en ejercicio de esta capacidad estaban muy desordenados. Les amonestó, les corrigió, pero no comenzó a decir que su hablar en lenguas era del diablo! Así que les invito a no cometer el mismo error de ellos.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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¿Por qué esto hablar en lenguas sucede sólo en los movimientos pentecostales y carismáticos?

cascate_90El hablar en lenguas se produce dentro del movimiento pentecostal y el movimiento carismático (es decir, en medio de esos evangélicos que hablan en lenguas, pero que no hacen parte de una denominación pentecostal) porque en estos movimientos no se rechaza. Pero donde se muestra incredulidad hacia este evento el Espíritu no puede manifestarse. Para dar un ejemplo con la Palabra de Dios es como cuando Jesús fue a Nazaret y no hizo muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos (Mateo 13:58). ¿Qué es lo que impidió que el Señor obrase poderosamente en Nazaret? La incredulidad. Y así también en muchas iglesias evangélicas el Espíritu está impedido para manifiestarse a través de hablar en lenguas porque hay incredulidad y porque se dicen tales cosas acerca de las lenguas que entristecen al Espíritu Santo. En otras iglesias evangélicas los creyentes ni siquiera saben que existe tal manifestación que acompaña el bautismo con el Espíritu Santo, por lo tanto en este caso, es la falta de conocimiento que impide la manifestación del Espíritu Santo a través de las lenguas. Esto pasó en Éfeso, donde los unos doce discípulos del Señor, ni siquiera sabían que existía el Espíritu Santo y todavía no hablaban en lenguas, ya que no habían sido aún bautizados con el Espíritu Santo (Véase Hechos 19:1-7). Sin embargo, también hay que decir que no porque una iglesia se dice pentecostal esto significa que todos sus miembros hablan en lenguas, porque en muchos casos hay creyentes que aún no hablan en lenguas porque no han recibido el bautismo con el Espíritu Santo. Las razones pueden ser varias, incluyendo en algunos casos también la incredulidad.
Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro
Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

La descarada mentira difundida por los antipentecostales acerca de las lenguas

untitleduntitleddfsLas Iglesias Evangélicas – Iglesias Bautistas, Reformadas, Presbiterianas, Iglesia de los Hermanos, Iglesias Valdenses y otras – dicen que con la muerte de los apóstoles en la Iglesia cesaron tanto el hablar en lenguas como las otras manifestaciones del Espíritu, como los milagros y las sanidades hechas en el nombre de Jesús; y la fecha de este terminación sería el final del primer siglo después de Cristo, ya que el apóstol Juan murió en ese período.

Ahora, quiero hacer hincapié en lo que dicen los antipentecostales acerca de las lenguas, citando a uno de sus principales exponentes a nivel mundial, es decir, John F. MacArthur Jr. Para hacerles saber de quien estoy hablando – es decir que estoy hablando de un predicador de renombre mundial – les transcribo una breve presentación de este predicador como se encuentra en el sitio web: http://www.zam.it/ :

“Conocido por su enfoque completo y franco a la enseñanza de la Palabra de Dios, la Biblia, John MacArthur es un pastor evangélico de quinta generación, autor y orador de renombre internacional. Desde 1969 trabaja como maestro y pastor de la Iglesia Grace Community en Sun Valley, California. Las predicaciones de Juan alcanzan la mayor parte del mundo a través de su obra multimedia Grace To You, con oficinas en Australia, Canadá, Europa, India, Nueva Zelanda, Singapur y Sudáfrica. Grace To You no sólo produce programas de radio para más de 2000 radio (en Inglés y Español), pero distribuye libros, software, cintas y CD con estudios y sermones de John MacArthur. En 36 años, Grace To You ha distribuido más de 13 millones de discos y cintas de audio. John es presidente del Master’s College y del Master’s Seminary. Ha escrito cientos de libros y manuales de estudio bíblico, muy útiles y prácticos para la vida cotidiana.”

Ahora, este pastor evangélico escribió un libro muy conocido sobre todo entre los antipentecostales que se titula “Los Carismáticos: una perspectiva doctrinal”, publicado por Ediciones Centro Bíblico, en el cual se expresan las objeciones bien conocidas acerca del bautismo con el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas y acerca de los dones espirituales. Y por supuesto entre las muchas objeciones a la realidad de las lenguas, existe también la que han cesado.

Ahora, escuchen lo que dice este predicador sobre el cese de las lenguas:

“5. Las lenguas se mencionan sólo en los primeros libros del Nuevo Testamento. La única carta en la que se habla de las lenguas es 1 Corintios, mientras Pablo escribió al menos otras doce cartas y no hay ninguna mención de este don, como nunca lo mencionan, ni Pedro, ni Santiago ni Judas. Este don aparece para un corto período de tiempo, en los primeros años de la iglesia, cuando se transmitía la nueva revelación de Dios y se establecía la Iglesia: una vez que esto sucedió, las lenguas desaparecieron, cesaron. 6. La historia dice que las lenguas cesaron. En 1 Corintios 13:8 el verbo pauo nos dice que las lenguas debían cesar, significando que nunca habrían empezado de nuevo y los últimos libros del Nuevo Testamento no les mencionan más. Cleon Rogers, un estudiante misionero, escribió: “Es significativo que en ningún escrito de los Padres post- apostólicos hay lo más mínimo de referencia, la menor alusión y la minima seña del don de lenguas” (Cleon L. Rogers, Jr. “El don de lenguas en la Iglesia Post-Apostólica”). …. En los primeros cuatro-quinientos años de la iglesia, los únicos que hablaron en “lenguas” de los cuales sabemos fueron los seguidores de Montano, declarado hereje (véase el capítulo 3), y su discípulo Tertuliano” (John MacArthur, “Los Carismáticos: perspectiva doctrinal del movimiento carismático”, publicado por el Centro Bíblico, 1987, p. 197).

 

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Pero esta es una mentira descarada, ya que Ireneo (115-150 – 202 o algo así), obispo de Lyon, que no era un hereje, pero él luchó contra los herejes, – y que es uno de los así llamados padres-post apostólicos http://www.catholicapologetics.org/ap040600.htm – en su famosa obra apologética contra las herejías que se remonta a alrededor de 180, escribió lo siguiente: “Así, también, aquellos que son verdaderamente sus discípulos, recibiendo gracia por Él, hacen en su Nombre [milagros], a fin de promover el bienestar de los demás hombres, según el don que cada uno ha recibido de Él. Porque algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia. Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas. Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos, y son sanados. Además, si, como he dicho, hasta los muertos se han levantado y han permanecido entre nosotros durante muchos años. ¿Y qué más digo? No se puede nombrar el número de los dones que la Iglesia en todo el mundo ha recibido de Dios en el nombre de Jesucristo” (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4),

 

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y otra vez: “Del mismo modo, escuchamos muchos hermanos en la Iglesia que poseen dones proféticos y que, por el Espíritu hablan todo tipo de lenguas y manifiestan [o sacan a la luz] para provecho las cosas ocultas de los hombres y declaran los misterios de Dios…” (Contra las Herejías, libro V, cap. 6.1).

 

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Por: http://www.newadvent.org/fathers/0103.htm

Como se puede ver, el testimonio de Ireneo es muy claro. En sus días habían hermanos que hablaban en lenguas por el Espíritu. Y tengan en cuenta que no sólo habían hermanos que hablaban en lenguas, pero también creyentes que profetizaban, que recibían revelaciones divinas, y que hacían milagros y sanidades en el nombre de Jesús.

Ireneo de hecho utilizó los verbos AL PRESENTE y no AL PASADO:

– hacen en su Nombre [milagros]

– algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia

– Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas

– Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos y son sanados

– muchos hermanos en la Iglesia, que poseen dones proféticos y que, por el Espíritu hablan todo tipo de lenguas y manifiestan [o sacan a la luz] para provecho las cosas ocultas de los hombres y declaran los misterios de Dios…

Esto demuestra que en sus días habían todavía esas manifestaciones espirituales y no se creía en absoluto que con la muerte de los apóstoles o la finalización del canon del Nuevo Testamento hubieran cesado.

Si por lo tanto, volvemos a leer las palabras de MacArthur a la luz de lo que dice Ireneo, no se puede que gritar al escándalo, porque por sus palabras él ha querido engañar a los hermanos. No sólo es la Biblia de hecho a culparle, sino también un testimonio extra- bíblico. Juzguen por ustedes como gente inteligente. Esto demuestra que cuando se quiere defender una mentira se usan otras mentiras para ahogar la verdad.

En cuanto a las palabras de Pablo, “y cesarán las lenguas” quiero darles la explicación bíblica correcta, que está presente en mi libro ‘Porque un Cristiano no puede y no debe ser un cesacionista’.

Las lenguas cesarán un día, de hecho, Pablo dice a los Corintios: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:8-13).

Pero, ¿han notado cuando cesarán? Cuando venga lo perfecto, entonces las profecías se acabarán, así como se acabará el conocimiento. ¿Y cuando vendrá la perfección de los santos? Cuando ellos obtendrán un cuerpo perfecto, que sucederá en la resurrección de los justos en el regreso de Cristo.

En cuanto a la perfección que ha de venir quiero que noten esto. Ya hemos alcanzado una perfección, la que es en cuanto a la conciencia, como está escrito: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:1-4), y también: “…somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:10-14). Es de esta perfección que siempre habla el escritor a los hebreos más tarde cuando, después de haber enumerado los muchos ejemplos de fe, dice: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:39-40). Así que esta perfección en cuanto a la conciencia ha llegado con la venida de Cristo, porque fue gracias a su sacrificio que se nos ha hecho perfectos en cuanto a la conciencia.

Pero como hemos visto, Pablo habla de otra perfección, que ha de venir, y esta es la perfección del cuerpo, que vamos a experimentar a la resurrección de los muertos, porque en ese día tendremos la redención del cuerpo, o más bien la plena redención. Y de hecho Pablo al escribir a los santos de Filipos, pone la perfección en relación con la resurrección de los muertos, de acuerdo con lo que dice: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”( Filipenses 3:7-14 ). ¿Han notado que Pablo inmediatamente después de decir “llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”, dice: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”? ¿Y cuando asiremos aquello para lo cual fuimos también asidos por Cristo Jesús? ¿No es tal vez al regreso de Cristo, ya que Jesús dice: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12)? Y entonces ven que incluso la perfección a la cual Pablo creía que todavía no había logrado, la habría obtenida a la resurrección de los justos que ocurrirá al regreso de Cristo.

Que la perfección de la cual habla Pablo cuando dice “mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”, es la que obtendremos a la resurrección de los muertos ya que es en ese día que lograremos la plena redención, y entonces, las lenguas se prolongarán hasta aquel día, siempre es confirmado por Pablo cuando dice a los santos en Efeso: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”(Efesios 1:13-14). Alguien dirá: “¿Qué tiene que ver este pasaje con el hablar en lenguas? Tiene que ver, ya que cuando Pablo habla del sello del Espíritu Santo que nos fue prometido hace referencia a la promesa del Espíritu Santo, que en la vida del creyente se cumple cuando recibe el bautismo con el Espíritu y habla en lenguas. Les recuerdo, de hecho, que el apóstol Pedro en el día de Pentecostés, cuando habló a los Judios, les dijo: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2:32-33). Así que el hablar en lenguas que habían oído los Judios fue parte de la promesa del Espíritu, o más bien del sello del Espíritu Santo que nos fue prometido. ¿Qué dice Pablo de este sello? Que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida. Si por lo tanto estas arras va a durar hasta la plena redención, significa que va a durar hasta la resurrección de los muertos en Cristo que ocurrirá al regreso de Cristo, y si va a durar hasta aquel día está claro que incluso el hablar en lenguas que es parte del sello del Espíritu Santo que nos fue prometido, durará hasta aquel día. Por lo tanto, cuando los santos de Efeso que habían recibido el sello del Espíritu después de haber creído leyeron estas palabras, de inmediato se dieron cuenta de que el hablar en lenguas habría durado hasta el regreso de Cristo.

Y entre esos santos también habían los aproximadamente doce discípulos que Pablo encontró en Éfeso, reunión del cual en Los Hechos leemos lo siguiente: “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres” (Hechos 19:1-7).

Ahora,les pregunto: “Pero cuando esos discípulos, que hablaban en lenguas, leyeron en la epístola de Pablo, “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”(Efesios 1:13-14), ¿piensan que ellos hayan pensado que el hablar en lenguas – que era parte del sello del Espíritu Santo que había sido prometido y que habían recibido después de que habían creído – habría terminado con la finalización del canon del Nuevo Testamento?” Yo creo que es cierto que una cosa así no les vino a la mente, porque las palabras de Pablo dejaron en claro que de lo contrario se prolongarán hasta la resurrección de los justos (que les recuerdo que en las epístolas de Pablo en algunos pasajes podía parecer que se habría cumplido en esa generación o que no era tan distante en el tiempo, como cuando dice a los Tesalonicenses: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” 1 Tesalonicenses 4:15-17). Si esto entonces fue lo que comprendieron los santos en Éfeso, también nosotros ahora tenemos que entender que las lenguas cesarán en el día de nuestra plena redención.

Y a continuación, si las lenguas hubieran cesado porque la perfección ya ha llegado (y esto consistiría en la realización del canon de la Biblia como afirman los antipentecostales), por lo tanto, debería haber sido suprimido también el conocimiento, porque el conocimiento parcial será abolido cuando vendrá la perfección. Pero yo no soy consciente de que actualmente podemos decir que conocemos plenamente.

Y entonces, si la perfección hubiera sido la finalización del canon de la Biblia, entonces esto significa que el apóstol Pablo no llegó a la perfección, mientras que nosotros si, de hecho, Pablo habría muerto alrededor del año 67, mientras que la perfección habría venido alrededor del final del primer siglo después de Cristo (el libro del Apocalipsis, de hecho, habría sido escrito en ese momento). Y eso es una locura sólo a pensar. Siguiendo el razonamiento de los cesacionistas, ¡nos conoceríamos plenamente mientras Pablo conocía en parte! Esta es la conclusión absurda a la cual se llegaría.

Pero también digo: “¿Pero vosotros pueden imaginar a los santos de Corinto cuando leyeron esta carta por la primera vez, empezar a decir que Pablo había dicho que cuando el canon habría sido completo serían cesadas las lenguas?” Nosotros no, porque los santos en Corinto no llegaron a decir esas tonterías acerca de las lenguas. Y entonces, sigo, ¿cómo habrían podido pensar que una vez completado el canon (terminación del canon del Nuevo Testamento del cual, sin embargo, en la Iglesia en esa época no se hablaba en absoluto porque el problema de determinar el canon completo del Nuevo Testamento surgió mucho después) Dios habría cesado de conceder las lenguas, cuando Pablo les había dicho al comienzo de su epístola: “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuesto Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo”(1 Corintios 1:4-8)? Noten que Pablo dice que no les faltaba ningún don esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (y esto se debió al hecho de que el testimonio de Cristo había sido confirmado entre ellos), y esto significa implícitamente que los dones habrían cesado cuando Cristo habría vuelto, de hecho la manifestación de Cristo se refiere a su manifestación, como está escrito: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” ( 1 Juan 3:2).

Ahora, sabemos que a veces los apóstoles cuando hablaban de la venida de Cristo (o de su manifestación), hablaron de ella de tal manera que aparentemente parecía que habría podido ocurrir en su generación, por ejemplo – y esto ya lo he dicho – cuando Pablo dice a los Tesalonicenses: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:15-17). Es claro, pues, que cuando los santos de Corinto escucharon hablar el apóstol pablo de esa manera, se dieron cuenta de que los dones habrían durado hasta el regreso de Cristo: no importa qué plazo de tiempo habría permanecido hasta el regreso de Cristo, una cosa es cierta, Dios les habría confirmado hasta aquel día, no privandoles de algunos de los dones que poseían, entre los cuales se encontraba el don las lenguas.

Lo que quiero decir es que para el apóstol, que una Iglesia de Dios no careciera de ningún don esperando el regreso de Cristo, era una cosa normal, que podía pasar. Es por eso que los cesacionistas mienten contra la verdad, cuando dicen que las lenguas han cesado.

Así que me dirijo a ustedes que son Evangélicos cesacionistas diciendoles que han sido víctimas de un gran engaño perpetrado en su daño por el padre de la mentira, es decir, el diablo. Arrepientanse, pues, y acepten lo que dice la Biblia acerca de las lenguas, y acerca de las otras manifestaciones del Espíritu, es decir que no han cesado, pero que todavía son para la iglesia del Dios vivo y verdadero.

El que tiene oídos para oír, oiga.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Las lenguas en el día de Pentecostés no fueron dadas para evangelizar

6a0120a4f88a1c970b0133ed217a33970b-320wiVamos a demostrar bíblicamente que las lenguas en el día de Pentecostés no fueron dadas para evangelizar.

El hablar en lenguas en el día de Pentecostés

Ahora, Lucas dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto”(Hechos 2:1-13).

Noten, en primer lugar, que aquella multitud de Judios se reunió en el lugar donde se sentaban los discípulos del Señor, oyendo el sonido como de un viento recio que soplaba, entonces llegó a ese lugar cuando los discípulos ya estaban hablando en otros idiomas por el Espíritu. ¿Y qué decían los discípulos en esos idiomas? Hablaron de las grandes cosas de Dios. Esto fue observado por los Judios que se reunieron y les escucharon porque entendieron que esos galileos hablaban en sus idiomas nativos de las grandes cosas de Dios. Noten que todos los que hablaban en otras lenguas hablaban de las grandes cosas de Dios; quien en una lengua, quien en otra, pero todos hablaban de las grandes cosas de Dios.

Pero estas grandes cosas de Dios pueden referirse al Evangelio que los Judios necesitaban escuchar? No, el Evangelio en el hablar en lenguas no fue proclamado. ¿Por qué decimos esto? ¿Porque el Evangelio se predicó a los Judios en el idioma hebreo (el idioma que todos podían entender) por Simón Pedro, cuando él se puso en pie con los once después de que él escuchó que algunos se burlaban de ellos, pensando que estuvieran borrachos.

Aquí está lo que dijo Pedro en aquella predicación: “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice de él: veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia. Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”(Hechos 2:14-36).

Ahora, yo digo, si los aproximadamente ciento veinte cuando comenzaron a hablar en lenguas hablaban a los no creyentes anunciando el Evangelio ¿qué necesidad había de que Pedro les anunciara el Evangelio en hebreo? Ninguna. Así que aquellos creyentes no podían hablar a los hombres incrédulos por su hablar en lenguas. Y esto se ve confirmado por el hecho de que los Judios fueron compungidos de corazón después de escuchar la predicación que Pedro hizo en su idioma, de hecho está escrito: “Al oír esto, se compungieron de corazón …” (Hechos 2:37), y no cuando escucharon a los creyentes hablar en su lengua materna. En esa ocasión ellos se quedaron impresionados, perplejos, pero sin ser compingidos en el corazón. El compungimento llegó sólo cuando oyeron a Pedro decir que el hombre Jesús, que los Judios habían crucificado fue resucitado por Dios, y que él había sido hecho por el Señor Dios y Cristo. Y esto se confirma no sólo por este hecho, sino también de las palabras que aquellos Judios dijeron a Pedro y a los otros apóstoles, es decir, “Varones hermanos, ¿qué haremos ?” (Hechos 2:37); De hecho, si los Judios ya habían escuchado la predicación en su lengua materna sin duda habrían oído que tenían que arrepentirse y ser bautizados en el nombre de Cristo, mientras el hecho que después de escucharlos hablar en lenguas todavía no sabían qué hacer significa que en esas “grandes cosas de Dios” no se mencionó lo que tenían que hacer. Como también en la predicación de Pedro no había lo que tenían que hacer; lo que tenían hacer les fue dicho después de que Pedro terminó de predicar el Evangelio.

Este error de pensar que las lenguas fueron dadas para la evangelización fue hecho por muchos pentecostales al principio del siglo pasado en América (entonces en los primeros años del Movimiento Pentecostal). De hecho inicialmente muchos pensaron que las lenguas recibidas con el bautismo con el Espíritu Santo servían para predicar el Evangelio, y algunos se fueron a países extranjeros porque piensaban que habrían predicado en esas lenguas, pero poco después volvieron a casa decepcionados.
Hablar en lenguas se dirige a Dios y no a los hombres

Este error, como hemos visto, se sigue haciendo por muchos porque ignoran las palabras de Pablo a los Corintios: “el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios” (1 Corintios 14:2). Noten como Pablo explica claramente a quien se dirige el hablar en lenguas. No se dirige a los hombres, sino a Dios.

Pero vemos otros pasajes de la Escritura que figuran en la primera carta de Pablo a los Corintios y que muestran que el hablar en lenguas es un hablar a Dios y no a los hombres:

● Más tarde Pablo dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” ( 1 Corintios 14:14-15);

Como se puede ver muy bien, aquí Pablo habla de la oración en otra lengua (o orar con el espíritu) y ya que sabemos que la oración se dirige a Dios y no a los hombres, esto confirma que el hablar en lenguas se dirige a Dios. En cuanto al orar con el espíritu, que también es mencionado por Pablo a los Efesios, cuando dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:18), y por Judá en su epístola cuando dice: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios” (Judas 20-21), les recuerdo que se refiere a la intercesión que el Espíritu de Dios cumple para los santos como está escrito a los Romanos: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27). Así que los que oran en lenguas, piden a Dios por medio del Espíritu, para hacer ciertas cosas a nuestro favor y a favor de los santos en la tierra. Es evidente que dado que la intercesión la hace ( en otro idioma), el Espíritu de Dios que conoce a fondo todas nuestras necesidades (incluso aquellas que no sabemos) y las de todos los demás hijos de Dios, las cosas que Él le pide a Dios son un misterio para nosotros, es decir cosas ocultas. Déjenme darles un ejemplo: si el Espíritu de Dios intercede por algunos hermanos que no conocemos y que están en África en una urgente necesidad particular, nunca sabremos que el Espíritu estaba en ese momento haciendo aquella intercesión en particular; a menos que alguien intérprete por el Espíritu aquella la intercesión del Espíritu Santo. En este caso, por supuesto, los misterios serán revelados a los hermanos por, precisamente, la interpretación de las lenguas.

● Pablo dice: “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Corintios 14:15); Esto cantar se refiere al cantar canciones espirituales a Dios a través del Espíritu. Es aquí también implícito que se refiere a un hablar a Dios y no a los hombres.

● Pablo también dice: “Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Corintios 14:16-17); noten las expresiones “si bendices sólo con el espíritu” y también “bien das gracias” porque confirman que quien habla en otra lengua no habla a los hombres, sino a Dios, porque bendice y da gracias a Dios.
El hablar en lenguas en la casa de Cornelio y en Éfeso

Consideremos ahora los demás casos que se narran en el libro de los Hechos donde los creyentes hablaron en otras lenguas, para ver si hay algún tipo de referencia que pueda confirmar que su hablar en lenguas era dirigido a los hombres, ya que por su medio se predicaba el Evangelio, y no a Dios;

● En la casa de Cornelio, mientras Pedro predicaba la Palabra a Cornelio y a los que estaban con él sucedió que “el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios”(Hechos 10:44-46). También en este caso no podemos decir que el hablar en lenguas estaba dirigido a los hombres, porque no hay el menor indicio de esto. Y entonces si aquel hablar en lenguas hubiera sido dado para evangelizar incluso en ese momento, ¿quién eran los que allí en la casa de Cornelio necesitaban recibir el mensaje del Evangelio si el Espíritu cayó sobre TODOS los que escuchaban la Palabra, y entonces no habían más incrédulos en esa casa?

● En Efeso, cuando el Espíritu Santo descendió sobre algunos discípulos está escrito que “hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos 19:6). Observen como la profecía se cita por separado del hablar en lenguas ya que el que habla en lenguas no está profetizando, es decir no está hablando a los hombres para edificación, exhortación y consolación, pero habla a Dios. Entonces aquellos hombres no podían comunicar el Evangelio en otros idiomas. Y entonces, una vez más, si las lenguas se hubieran dado para evangelizar, ¿quién eran esos hombres a los cuales se predicó el Evangelio si además de ellos que eran discípulos de Cristo había sólo el apóstol Pablo, que era también un creyente?

 

Explicación del pasaje bíblico tomado para sugerir que los que hablan en lenguas predican el Evangelio

Pasemos ahora a explicar las palabras de Pablo: “las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” (1 Corintios 14:22). Ahora, justo antes Pablo cita estas palabras del profeta Isaías: “En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor”(1 Corintios 14:21), estas palabras significan que el Señor habría hablado a su pueblo de Israel a través de la señal de las lenguas. Pero Pablo no dice que Dios habría hablado directamente a los hebreos a través de las lenguas, precisamente porque el hablar en lenguas se dirige a Dios y no a los hombres.

Recuerden lo que pasó en el día de Pentecostés. ¿No es verdad que Dios habló a los Judios extranjeros por los galileos? ¿No es verdad que Dios hizo asombrar aquellos Judios extranjeros por la señal de hablar en lenguas aunque si el hablar en lenguas no se dirigía directamente a ellos? Ciertamente es así, de hecho, las lenguas, dice Pablo, “son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos” (1 Corintios 14:22). ¿Ved? Dios a través de las lenguas habló a los Judios que se reunieron en ese día ya que les hizo sorprender y asombrar.

Los signos hablan por sí mismos, recuerden esto; no importa de qué tipo son, ellos dan testimonio de la grandeza de Dios y también de la presencia de Dios. Para confirmar esto, existen las siguientes palabras que Jesús dijo a los Judios: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado” (Juan 5:36); y estas otras que Dios dijo a Moisés cuando lo envió a Egipto con el poder de cambiar el bastón en una serpiente y de afectar su mano por la lepra: “Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera…” (Éxodo 4:8). Noten las expresiones “a la voz de la primera señal” y ” la voz de la postrera” porque confirman que los signos de Dios hablan. Así que teniendo en cuenta que aún las lenguas son una señal de Dios para los incrédulos, llegamos a la conclusión de que Dios habla a los no creyentes a través de las lenguas, (por supuesto, por medio de la señal de las lenguas y no por los así llamados “mensajes en lenguas”). Y esto es exactamente lo que sucedió en varias ocasiones, porque habían sido Judios que Dios ha hecho asombrar y sorprender haciendoles escuchar algunos Gentiles que cantaban y oraban en hebreo, y algunos de ellos han sido llevados a la obediencia de la fe después de haber sido testigos de ese signo portentoso, es decir, después de haber oído algunos Gentiles orar o cantar en hebreo sin que ellos supieran la lengua hebrea.

Por lo tanto, a la luz de lo que dice la Escritura, tenemos que rechazar categóricamente la tesis de todos esos evangélicos que piensan de esa manera.

Nadie os engañe con palabras vanas,

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducción: Enrico Maria Palumbo

Los dones del Espíritu Santo

Cascata

Introducción:

El apóstol Pablo dice a los Corintios: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Sabéis que cuando erais gentiles se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice de Jesús: «¡Sea anatema!», como tampoco nadie puede exclamar: «¡Jesús es el Señor!», sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos. A uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.” (1 Corintios 12:1-11). Como se puede ver Pablo quería que los creyentes (no sólo los de Corinto) no fuesen ignorantes acerca de los dones espirituales. Ahora, ¿de qué ignorancia se habla en este caso? ¿De la que omite la existencia de los dones espirituales o de la que ignora su función en el cuerpo de Cristo y de su uso adecuado? Teniendo en cuenta que los corintios no faltaban en ningún don, porque Pablo dice esto en el comienzo de su epístola, y entre ellos habían quienes hablaban en otro idioma y que profetizaban (porque esto es claro en el discurso de Pablo que hizo  después), Pablo no quería que los corintios fuesen ignorantes sobre el uso de los dones. Es claro, sin embargo, que si los creyentes ignoran la existencia de los dones espirituales (nada de extraño, si tenemos en cuenta que en la época de Pablo habían incluso creyentes que todavía no habían conocido de la existencia del Espíritu Santo) es necesario enseñarles para que su ignorancia deje de existir, siendo que los dones son para la Iglesia, para su edificación, y no para su destrucción. Pablo lo deja claro: “a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”. Observen bien estas palabras “para provecho”, ya que se cancelan todos los argumentos que tratan de hacernos creer que hoy no sean necesarios los dones del Espíritu Santo. De hecho, si en ese momento la manifestación del Espíritu ha sido útil a la Iglesia, debe ser útil incluso ahora a una distancia de más de 1.900 años. Si el Espíritu edificaba la Iglesia por sus dones, sin duda Él continuará a edificarla utilizando esos mismos dones hoy. Si el Espíritu en ese momento deseaba edificar la Iglesia de Dios por medio de sus dones, sin duda querrá construirla hoy. ¿O tal vez alguien puede demostrar que esta no es la intención del Espíritu? No, no hay nadie que pueda demostrar que el sentimiento y las operaciones del Espíritu han cambiado, y no hay quien pueda cambiar sus sentimientos y su trabajo. Todavía distribuye sus dones como quiere, y no hay nadie que pueda obstaculizar su obra. Ahora, como hemos visto el Espíritu es uno, pero los dones son variados. En otras palabras, el Espíritu Santo da diferentes manifestaciones en la Iglesia de Dios. Esto es porque las necesidades son diferentes en la Iglesia, un poco como en el cuerpo humano donde hay varios miembros con diferentes funciones según las necesidades. El ojo permite ver, el oído para oír, los pies para caminar, la boca para comer, el estómago y el hígado para digerir lo que han comido, etc. Así también en el cuerpo de Cristo, porque las necesidades son diferentes, el Espíritu da a cada uno las diferentes capacidades para compensar las diversas necesidades presentes dentro de la hermandad. No a todos da la misma manifestación del Espíritu, sino a todo da una manifestación de acuerdo con la voluntad de Dios, la voluntad de Dios no excluye, sin embargo, el deseo de parte del creyente de recibir estos dones, con el hecho de que Pablo dice en varias ocasiones de procurar los dones espirituales: “Procurad, sin embargo, los dones mejores” (1 Corintios 12:31) “que sirvan para la edificación de la iglesia” (1 Corintios 14:12), dice Pablo. La cosa está clara, estos dones han de ser objeto de investigación por todos nosotros, sin excepción. No Hay una categoría de creyentes que se excluyen de esta búsqueda. Todos deben participar en ella. Quien no quiere los dones espirituales no quiere realmente que la Iglesia de hoy sea edificada por la manifestación del Espíritu. Él no quiere que la Iglesia de hoy se edifique por medio de los dones del Espíritu, al igual que la Iglesia antigua. Pero vamos a verlos de cerca estos dones de los cuales Pablo habla, con el fin de entender porqué se les da para la edificación de la iglesia, a fin de comprender su utilidad.

 

La palabra de sabiduría

Este don es la revelación de un hecho que tiene que suceder. Revelación que puede darse por medio de una visión, un sueño, o por medio de una voz audible. Algunos ejemplos de la palabra de sabiduría en la Escritura son los siguientes. En Antioquía, un profeta llamado Agabo, “daba a entender por el Espíritu que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sobrevino en tiempo de Claudio” (Hechos 11:28). Siempre Agabo, unos años más tarde, en casa de Felipe “tomó el cinto de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: –Esto dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al hombre de quien es este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles” “(Hechos 21:11 ). Incluso en este caso, se cumplió la predicción de Agabo.
La palabra de conocimiento

Este don es la revelación de un hecho que está pasando o ya pasó. Esta revelación se puede recibir en una visión o un sueño o por medio de una voz. Algunos ejemplos en la Biblia donde encontramos la manifestación de este don son los siguientes. Jesús dijo a la mujer samaritana: “–Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: –No tengo marido. Jesús le dijo: –Bien has dicho: “No tengo marido”, porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: –Señor, me parece que tú eres profeta” (Juan 4:16-19). Ella entendió por esta palabra de conocimiento que el que le hablaba así era un profeta. El apóstol Pedro a través de una palabra de conocimiento llegó a saber que Ananías y Safira habían vendido la tierra de su posesión a un precio mayor que el dinero que Ananías trajo a los apóstoles, de hecho, dijo: “–Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras del producto de la venta de la heredad? Reteniéndola, ¿no te quedaba a ti?, y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. “(Hechos 5:3-4). Y por su mentira fue matado por Dios junto a su esposa que había mentido despues de él.

 

Fe

La fe de la que habla Pablo como un don, no es la fe que viene por el oír la Palabra de Dios y por la cual se recibe la salvación y el Espíritu Santo. Aqui Pablo habla de una fe especial dada por el Espíritu Santo a ciertas personas en determinadas ocasiones para obrar algo especial. Por ejemplo, a través de este don, Jesús alimentó a miles de personas dos veces con unos pocos panes y peces (ver Mateo 14:15-21; Marcos 6:30-44, Juan 6:1-15; Mateo 15:32-37, Marcos 8:1-9), anduvo sobre las aguas del Mar de Galilea (cf. Mateo 14:25; Marcos 6:48), y hizo secar un higo  instantáneamente (cf. Mat. 21:18-19).

 

Dones de sanidades

Los dones de sanidades son dones que permiten al creyente de sanar a los enfermos. Al igual que en el caso de Jesús, el poder del Señor estará con él para llevar a cabo la sanación (cf. Lucas  5,17). Jesús dio el poder de curar a los enfermos a sus doce discípulos, como está escrito: “Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 10: 1; cf Lucas 9:1-2). Y sanaron a los enfermos, como está escrito: “Y saliendo, pasaban por todas las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes” (Lucas 9:6). También el apóstol Pablo tenía los dones de sanidades, de hecho, se dice en Malta: “Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería. Pablo entró a verlo y, después de haber orado, le impuso las manos y lo sanó. Viendo esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades venían, y eran sanados” (Hechos 28:8-9). Miren bien, sin embargo, para evitar pensar que aquellos que tienen los dones de sanidades puedan sanar a todos aquellos que quieren indiscriminadamente, porque la sanación necesita, para llevarse a cabo, de la fe del enfermo (recordemos a Nazaret, Jesús no pudo hacer muchos milagros, a causa de sus incredulidad), así como el permiso de Dios, es decir, que la sanación de la persona esté de acuerdo a la voluntad de Dios para él en ese momento. En cuanto a lo que estamos diciendo podemos ver que cuando Pablo escribió la primera epístola a Timoteo todavía no lo había sanado de sus enfermedades frecuentes (Véase 1 Timoteo 5:23), y cuando escribió su segunda epístola a Timoteo dice que dejó a Trófimo enfermo en Mileto (Véase 2 Timoteo 4:20). Esto nos enseña que también los que reciben los dones de sanidades deben someterse a la voluntad de Dios. Otra cosa que decir acerca de las sanaciones es que incluso si un creyente no tenga los dones de sanidades deba orar por los hermanos enfermos para sus sanación de parte de Dios: Santiago de hecho dice: “Orad unos por otros para que seáis sanados” (Santiago 5:16). Tengan en cuenta que se trata de una orden y no es algo opcional. La sanación viene por medio del poder de Dios , mediante la fe en el nombre del Señor Jesús. Para describir esto, no hay mejores palabras de las que Pedro dirigió a los Judíos después de haber sanado al hombre cojo en la puerta del templo: “Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros” (Hechos 3:16). Estas palabras las pueden decir quien ha recibido los dones de sanidades después de haber sanado a un enfermo. Por lo tanto, deseen ardientemente los dones de sanidades y los que los reciben los pongan al servicio de las personas sin pedir compensación alguna permaneciendo humildes y puros. Que el nombre de nuestro gran Dios sea glorificado por sanidades realizadas en el nombre de Cristo y que la obra del diablo sea destruida. Que se reconozca que aún hoy, en medio de la Iglesia hay un Dios que cura todas las enfermedades, que puede hacer y hace lo que ningún médico puede hacer. A él sea la gloria en Cristo Jesús, Amén.

 

Don de hacer milagros

Como se puede ver este don está separado de los dones de sanidades, porque mientras los dones de sanidades se refieren a la sanación de un mal, el don de hacer milagros se refiere al obrar señales y prodigios. Lo que ustedes deben tener en cuenta es que este don es un poder para hacer ciertas cosas bajo un orden de Dios. Para explicar esto don con las Escrituras mencionaré los ejemplos de Moisés y lo de los dos testigos que deben aparecer antes de la venida de Cristo. En cuanto a Moisés se dice que cuando Dios se le apareció en la llama de una zarza le ordenó de irse a Egipto para liberar a su pueblo de la mano de Faraón. Él le dio el poder para hacer señales y prodigios delante de Faraón, de hecho, le dijo: “Cuando hayas vuelto a Egipto, ocúpate de hacer delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tus manos; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.”(Éxodo 4:21).  En el caso de los dos ungidos que aparecen en el libro de Apocalipsis está escrito: “Estos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; si alguno quiere hacerles daño, debe morir de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran.” (Apocalipsis 11:4-6 ). Como se puede ver la autoridad recibida de Moisés y la que recibirán los dos ungidos se ocupa de hacer cosas que no están relacionadas con sanidades físicas.
Discernimiento de espíritus

A través de este don, el Espíritu Santo capacita al creyente para que discierna la presencia de espíritus malignos en personas o cerca de las personas o para ver a los espíritus mientras  obran con maldad. Hay espíritus de diversos tipos, que trabajan haciendo varias formas de mal. Hay espíritus que causan la sordera y la mudes como en el caso del niño epiléptico echado fuera por Jesús, de hecho, Jesús dijo: “Espíritu mudo y sordo, yo te mando que salgas de él y no entres más en él” (Marcos 9:25). Así que en estos casos para que se cumpla la sanación es necesario discernir el espíritu o los espíritus que causan enfermedad y luego expulsarlos en el nombre de Jesucristo. Hay espíritus seductores que trabajan para seducir, dice Pablo que en los últimos días “algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores…”(1 Tim. 4:1). De estos espíritus hay muchos entre el pueblo de Dios; a través de ellos algunos creyentes han creido todos tipos de falsas doctrinas. Hay espíritus que hacen señales y prodigios, Juan vio algunos de ellos en visión; él dice: “Vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos semejantes a ranas. Son espíritus de demonios, que hacen señales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. “(Apocalipsis 16:13-14 ). Tengan en cuenta que, en este caso, Juan  dice a que se parecían esos espíritus, porque todos los espíritus tienen una forma. Hay espíritus que parecen monos, ranas, cocodrilos, serpientes, otros cabras, cerdos, etc.

 

La profecía, diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas

Vamos a examinar estos tres dones a la luz de lo que Pablo dice en el capítulo 14 de la primera epístola a los Corintios. El apóstol Pablo dice cual don espiritual los creyentes deben buscar en primer lugar, y esto es la profecía, como està escrito: Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1). ¿Por qué este y no el don de diversos géneros de lenguas (es decir, la capacidad de hablar varios idiomas), por ejemplo? Pablo lo explicó un poco más tarde. “El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espíritud habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas, pero más aún que profetizarais, porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Corintios 14:2-5). Esto explica porque la profecía es por lo tanto preferible al hablar varios idiomas (como don, por supuesto).  Porque mientras quien habla en lenguas habla a Dios (por supuesto, también el que habla en una sóla lengua extranjera, ya que no tiene el don de diversos géneros de lenguas, habla a Dios), porque nadie lo entiende y habla misterios, y para asegurarse de que la iglesia entienda y reciba edificación se necesita de alguien que tenga el don de interpretación que interprete el idioma extranjero que habla; el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consuelo y ya que habla en el idioma entendido por todos  no tiene necesidad de ser interpretado para edificar la iglesia. Como ya hemos visto Pablo dice que le gustaría que todos hablen en lenguas, sino más bien que todos profeticen, porque el que profetiza es superior al que habla en otros idiomas (por la razón indicada arriba). Pero esta superioridad deja de existir si los que hablan en otros idiomas interpretan también, de hecho, Pablo dice: “A no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.” Debido a que “a no ser”? Porque si el orador que habla en otras lenguas interpreta también, la iglesia podrá entender lo que el Espíritu dice en otros idiomas por medio de él a Dios, recibiendo edificación. Un ejemplo ilustrativo: supongamos que en medio del asamblea un hermano empieze a orar en otro idioma a Dios pidiéndole de liberar a su hermano Tom en Costa Rica por hombres malvados que están a punto de matarlo debido a su fe, y que después de haber orado así intérprete la oración en otro idioma. ¿Qué va a pasar en la asamblea? Pasa que los creyentes van a decir “amén” a la oración, ya que han entendido en qué consistía. Y por supuesto todos ellos serán grandemente edificacados en el saber que el Espíritu, por boca de los creyentes, ha intercedido por un hijo de Dios que es desconocido para ellos y que vive en un país en otro continente. Si por el contrario el hablar en lenguas consistía en un himno a Dios, entonces la iglesia habría entendido las palabras del Cántico Espiritual. Aquí, entonces, la motivación por la cual la iglesia recibe edificación por la interpretación de las lenguas. No es, como algunos creen por falta de conocimiento, que el hablar en lengua mas la interpretación es una profecía que habla a los hombres, así que la iglesia reciba edificación. Debido a que la edificación no sólo se recibe escuchando un mensaje de exhortación, consuelo y edificación dirigido a los hombres, pero también escuchando una oración o una canción (en este caso interpretada por otro idioma). Esto es sin lugar a dudas. Ahora, después de que Pablo dijo que a menos que el interprete para que la iglesia reciba edificación dice: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablo con revelación, con conocimiento, con profecía o con doctrina? Ciertamente, las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieran notas distintas, ¿cómo se sabría lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diera un sonido incierto, ¿quién se prepararía para la batalla? Así también vosotros, si por la lengua que habláis no dais palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís?, porque sería como si hablarais al aire. Tantas clases de idiomas hay seguramente en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el significado de las palabras, seré como un extranjero para el que habla, y el que habla será como un extranjero para mí. Así pues, ya que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en aquellos que sirvan para la edificación de la iglesia. Por lo tanto, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Corintios 14:6-15). Estas palabras del apóstol tienen el evidente propósito de dejar claro a aquellos que creen que el hablar en otro idioma en medio de la asamblea no será de ninguna utilidad para los demás, si no será acompañado de la interpretación. En otras palabras, hablar en otro idioma sin interpretación es como una trompeta del sonido incierto, es como alguien que habla una lengua bárbara de la cual no se entiende nada. Esto es bueno para lo que habla en lengua, porque el recibe edificación (lo edifica no porque entiende lo que dice, sino porque habla por el Espíritu), pero no edifica a la iglesia, ya que no entiende lo que se está diciendo. Es por eso que Pablo dice: “Por lo tanto, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (con el fin de edificar la iglesia, así como a sí mismo). Porque si yo oro en lengua desconocida mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué voy a hacer entonces, yo que yo oro en lengua desconocida? cuestiona Pablo. Yo oro en una otra lengua (por el espíritu), pero interpretaré también (oraré también con el entendimiento) cantaré en otro idioma (por el espíritu), sino también interpretaré el mi cantar (cantaré con el entendimiento). Esto para que la iglesia reciba edificación. Y entonces Pablo dice: “porque si bendices solo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá «Amén» a tu acción de gracias?, pues no sabe lo que has dicho. Tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Corintios 14:16-19). Pablo dice en otras palabras: si por el contrario no haces lo que te digo, es decir que oras o cantas en otro idioma sin interpretación, ¿cómo harán los que te escuchan a decir “amén” a tu acción de gracias (tenga en cuenta que Pablo, al hablar así, confirma que el creyente cuando habla en lenguas habla a Dios, incluso cuando está junto a otros creyentes)? Seguramente no podrán, él va a hacer una buena acción de gracias, pero los otros no son edificados. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos ustedes, sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, que diez mil palabras en lengua desconocida. Y luego dice: “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en cuanto a la malicia y maduros en cuanto al modo de pensar.” (1 Corintios 14:20). Como para decir, en la sencillez seáis como niños y no seáis niños en la inteligencia, pero hombres crecidos en la inteligencia. En este punto, Pablo cita estas palabras de Dios que dijo a través de Isaías: “En la Ley está escrito: «En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor».” (1 Corintios 14:21). Y luego dice: “Así que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos? Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.”(1 Corintios 14:22-25). Ese “Así que” después de las palabras de Isaías son para confirmar que sobre la base de lo que Dios dijo por medio de Isaías, las lenguas son una señal para los no creyentes, mientras que la profecía es una señal para los creyentes. Es por eso que Pablo dice que si entra algún incrédulo y escucha que todos hablan en lenguas dirá que estamos locos, pero si todos profetizan, el no creyente verá que los pensamientos de su corazón serán revelados y reconocerá que Dios está en medio de nosotros. Pero entonces, ¿qué tenemos que hacer? Pablo responde: “Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si alguien habla en lengua extraña, que sean dos o a lo más tres, y por turno; y que uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen lo que ellos dicen. Y si algo le es revelado a otro que está sentado, calle el primero. Podéis profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados. Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.” (1 Corintios 14:26-33). En relación con los idiomas se dice que si hay alguien que habla en lengua deben hablar sólo dos o a lo más tres, y uno a la vez, y uno tiene que interpretar también, pero si no hay intérprete, los que hablan en otros idiomas tienen que hacerlo en silencio y no como una trompeta. Los profetas, que tienen el don de la profecía pueden hablar, incluso en este caso, sin embargo, dos o tres a lo más, y los otros deben examinar las profecías. En el caso, sin embargo, que se da una revelación a un profeta que está sentado, el anterior debe estar en silencio. La conclusión del discurso de Pablo es: “Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor; pero si alguien lo ignora, que lo ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar y no impidáis el hablar en lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.” (1 Corintios 14:37-40). Las cosas son claras, las palabras de Pablo son mandamientos del Señor. Así que la profecía debe ser anhelada, hablar en otras lenguas no debe ser evitado, pero todo debe hacerse decentemente y con orden.

 

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

 

Traducido por Enrico Maria Palumbo