Cristianos que buscan la perfección

perfeccion¡Cuántas veces me han dicho: “¡Usted nunca encontrará Cristianos perfectos!” A lo que yo siempre he respondido: “De hecho no busco hermanos perfectos, sino hermanos que buscan la perfección” – porque eso es lo que los discípulos de Cristo deben hacer, como está escrito: “perfeccionaos” (2 Corintios 13:11) – que es muy diferente. El problema hoy es precisamente esto, encontrar hermanos que buscan la perfección, ya que en la gran mayoría de las iglesias está ausente la búsqueda de la perfección porque la santificación es despreciada y pisoteada. Muchos sermones y enseñanzas que se sienten de los púlpitos de hecho se proponen de una manera u otra justificar, aprobar y promover el mal, y por lo tanto defender y animar a los que se complacen en el mal más que en el bien. Sin embargo, todavía existen los que buscan la perfección, porque Dios todavía tiene un remanente de almas que Le teme y tiembla ante Él.

Los que se niegan a buscar la perfección, entonces nos dicen: “¡Miren a Jesús, Él es el único perfecto!” Como decir en resumen: “¡No miren a las faltas de los hombres! Donde ‘faltas’ significan sus falsas doctrinas, sus escándalos, sus obras impías, sus fraudes, y otras cosas similares. Entonces nos respondemos que, de hecho, sólo miramos a Él, y por eso buscamos la perfección como nos ordena hacer la Palabra de Dios. Y al hacer esto, es inevitable que nos retiremos y separemos de todos aquellos que SE NIEGAN A BUSCAR LA PERFECCIÓN porque no quieren mirar a Jesús: no de aquellos que son imperfectos, porque ninguno de nosotros ha llegado a la perfección, sino de aquellos que desprecian la búsqueda de la perfección ya que se complacen en el mal y la falsedad habiendo cambiado la gracia en libertinaje y por lo tanto con sus conductas impías hacen culpar a la doctrina de Dios y blasfemar al nombre de Dios. No queremos tener nada en común con ellos, porque son propagadores de herejías y escándalos, y les refutamos advirtiendo públicamente a los santos. Esto es lo que también harían los apóstoles si estuvieran vivos.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Los Cristianos no son perfectos, sin embargo, deben buscar la perfección

Proverbios 4 18“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Todos nosotros los Cristianos, hijos de Dios nacidos de Dios, aunque fallemos muchas veces y no estemos exentos de cometer errores y pecados, hemos sido llamados a ser santos (Romanos 1:7), PERFECTOS como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto (Mateo 5:48).

Y, de hecho, está escrito que hemos sido predestinados “para que fuesemos hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), predestinados para ser como Cristo Jesús, es decir, imitadores de Él, imitadores de Aquel que es LO PERFECTO, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe (Hebreos 12:1-2). El apóstol Pablo lo confirma cuando dice: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).

Para que podamos perfeccionarnos, Dios nos ha provisto de algunas cosas entre las cuales hay la Palabra de Dios, debido a que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, A FIN DE QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17); Sus ministros “A FIN DE PERFECCIONAR a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un VARÓN PERFECTO, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13) y las diversas pruebas en las cuales nos encontramos para que nuestra fe sea probada y produzca la paciencia que nos hace PERFECTOS y cabales, sin que nos falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

Por lo tanto, hermanos y hermanas en el Señor, no hagan caso de los que para justificar sus desobediencias les dicen: “pero nadie es perfecto, ustedes exageran” o “no existe la Iglesia perfecta” porque sí, es cierto que no existe un creyente perfecto y tampoco una Iglesia perfecta, sin embargo, existen creyentes e Iglesias fieles que buscan la perfección santificandose en el temor de Dios procurando observar todos Sus mandamientos y complacerLe en todo lo que hacen. Y Nosotros queremos estar entre esta clase de creyentes que no quieren agradar a los hombres sino a Dios, sólo a Dios. De esta manera, la gente del mundo y los creyentes rebeldes nos contrastarán porque su conciencia les reprenderá al ver nuestra manera de vivir, nuestra conducta que no se compromete con las costumbres y los hábitos del presente siglo malo. Sin embargo, la bendición y la paz de Cristo seguirán permaneciendo en nuestros corazones confirmándonos en toda buena obra porque Dios se complace en los que Le temen y que esperan en Su misericordia.

Acuérdense siempre que cuando nuestro Señor Jesucristo se manifestará, Le veremos tal como Él es y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, SE PURIFICA a sí mismo, así como Él es puro (1 Juan 3:3).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, PERFECCIONANDO LA SANTIDAD en el temor de Dios” (1 Corintios 7:1) porque Dios es el que en nosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad (Filipenses 2:13).

“Por lo demás, hermanos, tened gozo, PERFECCIONAOS, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13:11), y todas sus cosas sean hechas CON AMOR, que es el VÍNCULO PERFECTO (Colosenses 3:14).

A Aquel que es poderoso para guardarnós sin caída, y presentarnos sin mancha delante de Su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Enrico Maria Palumbo

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