¡John F. MacArthur y todos los cesacionistas yerran grandemente!

untitleddfsJohn F. MacArthur y todos los hermanos en Cristo Jesús que forman parte de las Iglesias Bautistas, Reformadas, Presbiterianas, Iglesias de los Hermanos, Iglesias valdenses y otras, se equivocan grandemente en creer y enseñar que el hablar en lenguas, la profecía, algunos ministerios (apóstol y profeta), los milagros, las sanidades divinas en el nombre de Jesús y todas las demás manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia, han cesado a la muerte de los doce apóstoles. Ellos creen y enseñan que la fecha de terminación se llevaría a cabo más o menos al final del siglo I d.C, cuando murió el apóstol Juan, como se cree comúnmente que murió en ese período.

En el sitio http://www.zam.it/ John F. MacArthur es presentado de esta manera:

“Conocido por su enfoque completo y franco en la enseñanza de la Palabra de Dios, la Biblia, John MacArthur es un pastor evangélico de quinta generación, autor y predicador de renombre internacional. Desde 1969 trabaja como maestro y pastor de la Iglesia Grace Community en Sun Valley, California. Las predicaciones de John alcanzan la mayor parte del mundo a través de su obra multimedia Grace To You, con oficinas en Australia, Canadá, Europa, India, Nueva Zelanda, Singapur y Sudáfrica. Grace To You no sólo produce programas de radio para más de 2000 radio (en Inglés y Español), sino distribuye libros, software, cintas y CD con estudios y sermones de John MacArthur. En 36 años, Grace To You ha distribuido más de 13 millones de discos y cintas de audio. John es presidente del Master’s College y del Master’s Seminary. Ha escrito cientos de libros y manuales de estudio bíblico, muy útiles y prácticos para la vida cotidiana.”

Además, MacArthur escribió el libro “Los carismáticos: una perspectiva doctrinal” (1), publicado por Ediciones de la Biblia Centre, bien conocido en los círculos evangélicos cesacionistas.

En este libro MacArthur expone las ya conocidas objeciones en contra del bautismo con el Espíritu Santo y la consiguiente manifestación de las lenguas y en contra de otros dones espirituales.

Por supuesto, en sus objeciones contra las lenguas, no podía faltar la que han cesado.

Ahora, leemos de la misma mano de MacArthur lo que dice, entre otras cosas, para afirmar que las lenguas y la profecía han cesado (2):

“[…]6. La historia dice que las lenguas cesaron. En 1 Corintios 13:8 el verbo pauo nos dice que las lenguas debían cesar, significando que nunca habrían empezado de nuevo y los últimos libros del Nuevo Testamento nunca les mencionan. Cleon Rogers, un estudiante misionero, escribió: “Es significativo que en ningún escrito de los Padres post- apostólicos hay lo más mínimo de referencia, la menor alusión acerca del don de lenguas” (Cleon L. Rogers, Jr. “El don de lenguas en la Iglesia Post-Apostólica”).. […]

“En los primeros cuatro-quinientos años de la iglesia, los únicos que hablaron en “lenguas” de los cuales sabemos fueron los seguidores de Montano, declarado hereje (véase el capítulo 3), y su discípulo Tertuliano” (John MacArthur, “Los Carismáticos: perspectiva doctrinal del movimiento carismático”, publicado por el Centro Bíblico, 1987, p. 197).”

Ahora bien, aunque entre los santos hayan muchos “crédulos”, sin embargo, también hay algunos “creyentes” sencillos que están estudiando para estar seguros de las cosas oídas y leídas, para ver si las cosas son exactamente como dijo MacArthur. Él, habiendo llamado en apoyo de sus razones “la historia de la Iglesia y los escritos de los padres antiguos”, ha sido un deber, para estos creyentes sencillos pero cuidadosos, ir a leer los escritos de los padres de la Iglesia para encontrar confirmación a la afirmación de MacArthur y, para sorpresa de estos hermanos diligentes, ha emergido claramente que MacArthur ha mentido descaradamente. Si MacArthur haya escrito cosas falsas por ignorancia, o las haya escrito con deshonestidad con el objetivo de engañar a muchos hermanos en Cristo que confían en él, esto no son capaz de definirlo, Dios sabe, sin embargo, tal mentira no puede ser ignorada y pasada en silencio. Por el amor de la verdad es necesario publicar los resultados de las investigaciones históricas realizadas por nuestros queridos hermanos diligentes, que demuestran claramente que lo que escribió MacArthur es absolutamente falso, y que no se puede tomar la historia de la Iglesia para confirmar su tesis que nosotros pentecostales creemos ser también anti-bíblica; de hecho, incluso los escritos de los padres post-Apostólicos confirman que los dones del Espíritu Santo se distribuyeron por Dios y operaban también en los siglos después de la muerte de los doce apóstoles.

Vamos a abrir los sellos de los escritos históricos, para que también ustedes lean la verdad demostrada por la historia de la Iglesia, para que se den cuenta que ustedes que son cesacionistas han sido enseñados y guiados mal acerca de estas doctrinas y las promesas de Dios.

Ireneo (115-150 – 202), obispo de Lyon, que luchó contra los herejes, y que es considerado uno de los llamados padres post-apostólicos (http://www.catholicapologetics.org/ap040600.htm), en su obra apologética: “Contra las Herejías”, escrita en 180 dC, escribió lo siguiente:

“Así, también, aquellos que son verdaderamente sus discípulos, recibiendo gracia por Él, hacen en su Nombre [milagros], a fin de promover el bienestar de los demás hombres, según el don que cada uno ha recibido por Él. Porque algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia. Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas. Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos, y ellos son sanados. Además, sí, como he dicho, hasta los muertos han sido resucitados y han permanecido entre nosotros durante muchos años. ¿Y qué más digo? No se puede nombrar el número de los dones que la Iglesia en todo el mundo ha recibido de Dios en el nombre de Jesucristo” (3) (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4)

y otra vez:

“Del mismo modo, escuchamos muchos hermanos en la Iglesia que poseen dones proféticos y que, por el Espíritu hablan todo tipo de lenguas y manifiestan [o sacan a la luz] para provecho las cosas ocultas de los hombres y declaran los misterios de Dios…” (4) (Contra las Herejías, libro V, cap. 6.1).
http://www.newadvent.org/fathers/0103.htm

Queridos hermanos antipentecostales, a la luz de lo que acabamos de leer, ya que Ireneo testimonió que alrededor de un siglo después de la muerte del apóstol Juan, en la Iglesia se manifestaban todavía poderosos dones del Espíritu Santo (lenguas, sanaciones, revelaciones divinas , profecías), se debe considerar con certeza que los poderosos dones del Espíritu Santo no cesaron absolutamente después de la muerte del apóstol Juan, entonces, inevitablemente, llegamos a la conclusión natural y obligada de que los maestros en los cuales ustedes están confiando como sus guías espirituales, les están mintiendo, no les están enseñando la verdad acerca de los dones espirituales y los ministerios.

Tengan en cuenta que Ireneo en sus declaraciones ha utilizado el tiempo presente, y esto significa que en el momento en el que estaba escribiendo, los dones del Espíritu Santo estaban continuando a manifestarse de la misma manera en la que se manifestaban en el tiempo de los doce apóstoles.

A ustedes cesacionistas, que creen que los dones espirituales han cesado y que las lenguas han cesado, les informo que han sido en gran medida engañados, ya que les están ocultando la verdad de la Palabra de Dios con respecto a estas manifestaciones espirituales, y para ocultar la verdad sus maestros no han vacilado en mentir y citar algo histórico, que como hemos demostrado es falso.

Me pregunto, ¿por qué cuando los católicos romanos manipulan los libros de historia de la Iglesia y de los padres post-apostólicos, se arrojan en contra de ellos y con razón gritan escándalo y condenan este tipo de comportamiento, mientras que cuando sus “maestros” hacen las mismas cosas se callan y no dicen nada? ¿No es tal vez una conducta doble la que ustedes están teniendo? Claro, lo es, porque de la misma manera en la que han citado falsamente la historia de la Iglesia los católicos, para defender y confirmar sus herejías y mentiras, así también lo han heco sus maestros, ambos son culpables.

Los poderosos dones espirituales de Dios, además de ser testimoniados por los creyentes post-apostólicos, se confirman también en gran parte de las Sagradas Escrituras, y para demostrar esto, les dejo por debajo una página web en la que he enumerado varios estudios bíblicos que explican los pasos de las Escrituras que hablan de estos asuntos: https://justojuicio.wordpress.com/category/las-lenguas/, https://justojuicio.wordpress.com/2013/11/22/los-dones-del-espiritu-santo/, https://justojuicio.wordpress.com/2014/07/15/los-suenos-las-visiones-y-las-revelaciones/ y https://justojuicio.wordpress.com/2014/06/04/sanidades-milagros-y-senales-y-prodigios/

Hermanos cesacionistas, en el nombre del Señor Jesucristo, que murió para limpiarles de sus pecados y para darles una esperanza y un futuro feliz, lleno de paz y alegría, les ruego que no permitan descansar sus miembros y su corazón, sino que busquen en la oración y el estudio de las Escrituras si los dones espirituales de Dios son todavía para los creyentes de hoy o no. Si ustedes serán sinceros en su búsqueda y lo harán libre de todo prejuicio, recibirán la respuesta directamente de Dios. Yo, esta búsqueda la hice hace mucho tiempo antes de ustedes, porque el Señor me salvó en medio de una comunidad evangélica antipentecostal, y entonces el Señor me hizo entender que los dones poderosos del Espíritu Santo son todavía para hoy, que desde el día de Pentecostés comenzó la dispensación de ellos y no cesará hasta el momento en que el Señor regresará del cielo, porque sólo entonces estos dones ya no serán necesarios, porque sólo entonces llegará la perfección del conocimiento.

Hermanos, miren que nadie les engañe con palabras vanas, sean sabios, no caminen como los necios, no haciendo caso de las correcciones y exhortaciones para pedir a Dios que les dé la confirmación de la verdad escrita en la Palabra de Dios, porque al hacerlo contristan al Espíritu Santo y menosprecian las promesas de Dios que están preparadas para el bien de sus hijos, y no para su mal. No dejen que se les tire humo en los ojos, cuando sus maestros no pudiendo demostrar sus falsedades biblícamente, les dicen que los pentecostales tienen su opinión y ustedes las suyas, porque su trabajo es conocer la verdad de todas las doctrinas y todas las promesas que Dios hizo a su pueblo.

Giuseppe Piredda, salvado por gracia mediante la fe en Cristo Jesús

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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(1) El libro “Los Carismáticos – Una perspectiva doctrinal” de John F. Macarthur

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(2) Citas del libro de Macarthur “Los Carismáticos” carismatici-citazione

(3) Citas de Ireneo (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4)ireneo-libro2

(4) Citas de Ireneo (Contra las Herejías, libro V, cap. 6.1)ireneo-libro5

La pequeña enferma

Scarpe-biancheElla nació con los pies deformes y llevaba zapatos ortopédicos que la obligaban a caminar haciendo grandes movimientos desgarbados. Se encontró un día con su madre delante de una campaña evangelistica de donde se podía escuchar el sonido de cánticos alegres, cantados con entusiasmo por más de tres mil personas. Ellas entraron y escucharon un predicador llamando a la gente a la conversión. Explicó que Jesús era siempre el mismo hoy como ayer, y que Él quería continuar su ministerio de misericordia al lado de los enfermos. Luego el siervo de Dios anunció que iba a orar por los enfermos e imponer las manos sobre ellos, según la enseñanza de Jesús, para pedirle que los sanase. Muchos vinieron hacia adelante para la oración.

“Mamá, podríamos ir…” dijo Nancy.

“No mi amor, no es para ti, le respondió su madre”. Y, con los ojos llenos de lágrimas, salió con la pequeña enferma.

“Mamá, ¿no crees que Jesús me pueda sanar?”, Le preguntó Nancy a su madre en el camino.

“Sí, mi amor”.

“¿Entonces por qué me dijiste: no es para ti?”

La madre de Nancy, avergonzada y a la vez conmovida por tanta fe, le dijo “Nancy, ¿Quieres volver a la campaña mañana?”

“¡Oh! Sí, mamá. Pero entonces tenemos que pedirle al pastor que ore a Jesús para que me sane, ¿es cierto mamá?”

“Sí, mi amor”.

“Por lo tanto, hay que ir temprano para comprar unos zapatos como los de las otras niñas, para cuando seré sanada … ¡Vamos ahora, antes de que las tiendas cierren!”

Se fueron a la tienda y, después de haber hecho una señal al vendedor, la madre de Nancy pidió un par de zapatos que pudiesen quedar bien a la niña.

“Me gustarían esos zapatos blancos, dijo Nancy”.

Por la noche, se durmió apretando sus zapatos blancos a su corazón. Y al día siguiente, cuando el hombre de Dios, después haber recordado las promesas del Evangelio, invitó a los enfermos para acercarse a la oración, Nancy avanzó junto con su madre.

“¿Qué tienes en este paquete? Preguntó él a la niña”.

“Tengo dos zapatos bonitos que me pondré cuando Jesús me habrá sanado, le respondió”.

Conmovido hasta las lágrimas por una fe tan simple y tan confiada, el hombre puso sus manos sobre la cabeza de la niña e hizo esta breve oración: “Señor Jesús, oye la verdadera fe de este niña” La niña se sentó y se desató los zapatos ortopédicos. Sus pies siempre estaban torcidos. Ella tomó un zapato blanco, hizo el gesto de ponerlo y… entonces … en un momento, frente a tres mil personas, el milagro se cumplió: ¡Los pies se enderezaron!

Pronto Nancy estaba caminando sobre el palco como una pequeña princesa con sus zapatos blancos…

¡Esta es la fe de una niña! Esta es la confianza que tenemos que aprender delante del Señor y las promesas que Él nos hizo en Su Santa Palabra.

“Al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).

Véase también: Sanidades, milagros y señales y prodigios

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Sanidades para probarnos

manzana serpiente

En el libro de Deuteronomio leemos: “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis” (Deuteronomio 13:1-4).

Como podemos ver, Dios había decidido para probar a su pueblo por medio de hombres que habían dejado su ley, ya que uno que incita a servir a otros dioses la ley de Dios ha negado, pero que hacían señales o prodigios. Por un lado entonces había señales reales, que en realidad sucedían, pero del otro había palabras que incitaban a la rebelión contra Dios.

Muchos creyentes todavía no se han dado cuenta de una cosa muy importante, es decir que Dios, para probarnos, utiliza también predicadores que proclaman el Evangelio y que sanan en el nombre de Jesús. Vamos a explicar mejor este concepto.

Dios permite que en medio de su pueblo hayan hombres que predican el Evangelio por envidia y contienda, y entonces con una vida desordenada, porque la Escritura dice que “donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3:16). Pueden entonces ser avaros, amantes de los placeres de la vida, adúlteros, fornicarios, borrachos, violentos, pendencieros… Pero a pesar de esto a través de sus predicaciones las almas se convierten y en sus reuniones también pueden suceder sanidades en el nombre de Jesús, porque en última instancia Dios confirma Su Palabra incluso cuando es anunciada por un impío, porque esa permanece Su Palabra. Así que ellos anuncian que Cristo salva y sana, y también imponen las manos sobre los enfermos en el nombre de Jesús, pero ellos son malhechores, así como también son portadores de falsas doctrinas de diversos tipos.

Ahora, ¿qué sucede cuando un creyente ve las almas convertidas por la predicación de estos hombres y los enfermos sanados por la imposición de sus manos? Él es tentado a aceptar todo lo que dice, porque piensa: “¡Si hay conversiones y sanidades, significa que es de Dios, y entonces tengo que aceptar todo lo que dice!” Pero esto es precisamente lo que no tenemos que hacer, es decir, que no debemos aceptar todo lo que dice, porque él predica que Cristo salva y sana pero también enseña falsas doctrinas.

Vamos a hacer algunos ejemplos prácticos: si enseñan que los divorciados pueden volver a casarse, que Dios quiere que seamos materialmente ricos, que la mujer puede enseñar la Palabra de Dios y adornarse con joyas de oro, que no debe usar velo cuando ora o profetiza, que los santos son llamados a entrar en política para gobernar el mundo, que pueden ir a divertirse, y que podemos comer la sangre, el ahogado, y lo sacrificado a ídolos, y otras cosas similares. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a profesar estas doctrinas de hombres, que rechazan la verdad, simplemente porque los que les enseñan predican y sanan a los enfermos en el nombre de Jesús? En ninguna manera. Debido a que Dios nos está probando a través de él para ver si – a la vista de las sanidades – nos dejamos atrapar la mente y arrastrar por él detrás de estas mentiras, porque precisamente son mentiras que contrastan la verdad que es en Cristo Jesús.

Por lo tanto hermanos, tengan cuidado y no se hagan seducir por estos predicadores. Velen y oren, para no caer en sus garras. Permanezcan conectados a la Palabra fiel, y apártense de cualquier predicador que incluso si predica el Evangelio, les hace rechazar la sana doctrina. No le sigan, porque les lleva a rebelarse en contra de Dios y a convertirse en enemigos de Él.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Santiago 1:12).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Una oración de acuerdo a la voluntad de Dios

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En el libro de los Hechos está escrito que los antiguos santos en Jesrusalén un día levantaron esta oración a Dios: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús” (Hechos 4:29-30). Esta oración levantada a Dios por la Iglesia antigua es de acuerdo a la voluntad de Dios y por lo tanto también la Iglesia de hoy debe elevarla a Dios el Padre.

Por el Maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Demonología: Preguntas y Respuestas

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¿Un creyente puede ser poseído por demonios?

Un creyente no puede ser poseído por los demonios, a condición de que viva sumiso a Dios y resista al diablo. Santiago dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y HUIRA DE VOSOTROS” (Santiago 4:7). Así que no importa lo mucho que puedan ser fuertes los ataques del diablo contra un creyente, porque si vive humildemente guardando los mandamientos de Dios y resiste al diablo, sin duda no será capaz de entrar en él. Isaías dice: “porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” (Isaías 59:19).

Sin embargo, si el creyente comienza a practicar artes mágicas, por ejemplo, o a asistir a sesiones de espiritismo entonces, ciertamente, él hará lugar al diablo que hará entrar en él los espíritus malos. Por supuesto, no es sólo a través de la magia que se abren puertas a los espíritus malos, se podría abrirles puertas también sin darse a la magia. Que esto podría suceder lo confirman las palabras de Jesús: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación” (Mateo 12:43-45). Y no sólo eso, sino también por el ejemplo de Judas Iscariote que a pesar de haber creído un día en el Señor terminó haciendo lugar al diablo en su cuerpo, como está escrito: “Y ENTRÓ SATANÁS EN JUDAS, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce” (Lucas 22:3), y también: “Y después del bocado, SATANÁS ENTRÓ EN ÉL. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto” (Juan 13:27).

 

¿Los demonios o espíritus malignos pueden ser echados fuera del cuerpo de una persona? En caso afirmativo, ¿de qué manera?

Sí, los demonios o espíritus malignos pueden ser echados fuera del cuerpo del poseído. Esto sólo se puede hacer mediante la invocación del nombre del Señor Jesucristo en contra de los malos espíritus o más bien ordenando a los demonios en el nombre de Jesucristo para que salgan de la persona poseída. En el libro de los Hechos hay la liberación de una mujer poseída por un espíritu maligno que fue expulsado por medio del apóstol Pablo, esto es lo que leemos: “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hechos 16:16-18). Lo que hizo Pablo no es más que una de las señales que Jesús dijo que acompañarán a los que creen, como está escrito: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios;….. ” (Marcos 16:17).

Hay malos espíritus que salen sólo con oración y ayuno como los espíritus mudos y sordos (Véase Marcos 9:29).

 

¿Los demonios pueden hacer daño a nosotros hijos de Dios?

No, los demonios no pueden tocárnos en ninguna forma. Ciertamente nos atacan, no hay duda acerca de esto, y lo hacen de diferentes maneras. Hay creyentes que antes de su conversión fueron magos y por lo tanto tenían espíritus malignos en el cuerpo, y que han dicho muy claramente que cada vez que intentaron hacer daño a los creyentes sus intentos fueron inútiles, porque de una manera u otra estaban protegidos. Hay quien los vio rodeados de ángeles con espadas desenvainadas y no pudo acercarse mucho. ¿No es cierto que el mismo Satanás tuvo que reconocer que Job había sido rodeado por Dios con un refugio? Escuchen de hecho lo que dijo a Dios: “¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?” (Job 1:10) Y, de hecho, Satanás pudo afligir a Job sólo con el permiso de Dios, de acuerdo a lo que dijo la primera vez: “He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él” (Job 1:12), y luego, “He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida” (Job 2:6). Esto nos enseña claramente que siendo hijos de Dios estamos protegidos por Dios y que sólo si Dios lo quiere para sus propósitos específicos puede permitir que el diablo nos haga daño.

El salmista dice: “Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmos 121:5:8), y siempre el salmista dice que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Salmos 34:7). Y hay también aquellas otras palabras del salmista que dijo: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación” (Salmo 91:1-16).

Por lo tanto, tenemos que caminar tranquilamente, el diablo con todas sus tropas no podrá de ninguna manera hacérnos daño. Cuando él vendrá como río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él (Véase Isaías 59:19). Y como dijo Jesús: “nada os dañará” (Lucas 10:19). Amén.

 

¿El diablo puede detener a Dios para responder a una nuestra oración?

No, el diablo no puede impedir en ningún caso a Dios para responder a la oración de un hombre. Puede INTENTAR para detenerla, pero en vano, ya que no tiene un poder mayor del que tiene Dios, sino un poder mucho menor.

En las Escrituras hay un ejemplo que lo confirma y es el ejemplo de Daniel. Aquí está lo que leemos en el libro de Daniel: “En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión. En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra. Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días” (Daniel 10:1-14). Como se puede ver las palabras de súplica de Daniel fueron escuchadas por Dios en el primer día que Daniel había orado y fue enviado un ángel a causa de sus palabras. Este ángel, sin embargo, tuvo que luchar contra un espíritu malo llamado “el príncipe del reino de Persia” (un principado), al servicio de Satanás, que había resistido durante veintiún días. Pero al final el mensajero de Dios pudo llegar a Daniel para explicarle las cosas que necesitaba saber.

 

¿Qué creen los demonios acerca de Dios?

Sobre la base de lo que la Escritura enseña ellos creen que Él es el único Dios que exista, de hecho Santiago dice: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19). Esto es lo que constituye su “fe”, que además no se acompaña de ninguna buena obra, sino por innumerables malas acciones, por lo tanto se revela una fe inútil. Santiago toma el ejemplo de los malos espíritus para que quede claro, para nosotros que creemos, que no es suficiente sólo creer en la existencia de Dios, sino más bien deben hacerse buenas obras, de lo contrario nuestra fe será una fe muerta.

 

¿Los demonios pueden hacer hablar en otras lenguas?

Sí, pueden, de hecho, lo hacen en diversas partes del mundo. Y miren, que no lo hacen sólo en la jungla o en algunas selvas de algunos países del así llamado “tercer mundo”, sino incluso aquí en Occidente, en los llamados países civilizados. Esta habilidad sobrenatural otorgada por estos demonios es parte de las señales mentirosas operadas por el diablo.

 

¿El diablo y sus demonios saben que llegará el día en que serán arrojados al fuego eterno para ser atormentados por toda la eternidad?

Por supuesto que lo saben, el diablo sabe leer y sabe que en la Biblia está escrito que el fuego eterno “fue preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41), y que al final del milenio, “el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10). A confirmación de este conocimiento hay el pasaje de Apocalipsis que dice: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). Pero esta bajada todavía tiene que cumplirse, de hecho, el diablo y sus ángeles serán arrojados en la tierra después de esa pelea contra el arcángel Miguel y sus ángeles que los vencerán y los arrojarán hacia abajo (Véase Apocalipsis 12:7-8).

Los demonios también saben el tormento que les espera, de hecho, cuando los dos endemoniados de la tierra de los gadarenos vinieron a encuentro de Jesús, le dijeron: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29). Obviamente fueron los espíritus malignos que pronunciaron esas palabras. Ellos pensaron que Jesús había venido a atormentarlos antes de tiempo; ¿Cúal tiempo? Lo que se ha sido establecido por Dios que está por venir.

 

¿Los demonios pueden entrar también en los animales?

Sí, los demonios pueden entrar en los animales y, de hecho, está escrito, acerca de los malos espíritus que moraban en el cuerpo del poseído de la tierra de los gadarenos, que rogaban a Jesús diciendole: “Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron” (Marcos 5:12-13).

 

¿Cúal es la diferencia entre ser poseído y estar en prision de maldad?

La diferencia radica en el hecho de que aquellos que están poseídos tienen en su cuerpo espíritus malos que les hacen perder el control de su cuerpo que está a merced del mal espíritu o espíritus malignos, por lo tanto puede suceder que el individuo comience a gritar, a desnudarse, a romper sillas y mesas, a rodarse por el suelo, a espumar, puede también lanzarse en el fuego o el agua, o recoger las piedras u otros objetos y golpearse, o ser transportado en los desiertos. Esto se puede entender por la descripción del comportamiento de algunos de los poseídos que luego fueron liberados por Jesucristo. Acerca del endemoniado de Gerasa, por ejemplo, Marcos dice que “tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras” (Marcos 5:3-5). Y Lucas añade que “era impelido por el demonio a los desiertos” (Lucas 8:29). Como se puede ver este endemoniado también poseía una fuerza sobrehumana, de hecho se dice que él rompía grillos y cadenas. Acerca del niño epiléptico, el padre que lo llevó a Jesús, dijo: “tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando…. muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle…” (Marcos 9:17-18,22).

En cambio, los que tienen prisión de maldad, ya sean creyentes o no creyentes, actúan si de una manera perversa e injusta, pero no tienen dentro de su cuerpo los demonios. En otras palabras, los demonios actúan sobre él influenciando su conducta desde el exterior. Por ejemplo, Simon, después de que creyó y fue bautizado, tenía lazos, de hecho. después de que él ofreció dinero a Pedro y a Juan, porque le diesen el poder para imponer las manos sobre los creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo, el apóstol Pedro le reprendió, diciendo: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás” (Hechos 8:20-23 ). Como se puede ver Simon actuó mal porque estaba en prisión de maldad, sin ser poseído por demonios.

 

¿Es normal que un Cristiano tenga miedo al diablo?

No, esto no es nada normal, simplemente porque un Cristiano no puede tener miedo de un enemigo, o mejor dicho, del enemigo que él ha vencido. ¿No está escrito por Juan: “Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Juan 2:13)? ¿Y cómo lo hemos vencido? Lo hemos vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de nuestro testimonio (Véase Apocalipsis 24:11). Entonces nosotros, hijos de Dios, hemos vencido al diablo por la sangre de Jesucristo derramada por la remisión de nuestros pecados, y luego también por nuestra confesión de fe que hemos hecho y que sigamos haciendo hoy con nuestra boca.

Como dice el apóstol Juan, el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (Véase 1 Juan 4:4), es decir el príncipe de este mundo, y entonces estamos en el lado de los vencedores, en el lado de los más fuertes, porque en y con nosotros hay Jesucristo, el Hijo de Dios, que por medio de su muerte ha destruido al que tenía el imperio de la muerte, es decir, el diablo (Véase Hebreos 2:14) Jesucristo ha despojado al demonio, a los principados y a la potestades triunfando sobre ellos en la cruz (Véase Colosenses 2:15). No es tolerable entonces que un creyente tenga miedo al diablo, a los demonios, a los hechiceros, etc.

Nosotros somos de Dios y el maligno no nos toca. Dios ha puesto a nuestro alrededor un refugio como lo que había puesto alrededor de Job, Dios ha puesto a nuestro alrededor sus ángeles poderosos y fuertes que nos liberan de las maquinaciones de Satanás, sus demonios, y sus ministros; por lo tanto, estamos protegidos, seguros, como el león en su guarida. Las malediciones que un hechichero podría lanzárnos, no nos dan algún miedo, porque no pueden llegar ya que Dios nos protege de todo mal y por lo tanto también de estos malos designios, y haciendo caer estas maldiciones sobre las cabezas de los que las lanzan, sí, porque “El que cava foso caerá en él; y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá” (Proverbios 26:27). Véase el testimonio de Emmanuel Eni Amos que cuenta que cuando era un hechicero trató de herir a los Cristianos pero sin éxito debido a la protección de Dios de la cual estaban rodeados.

A Cristo Jesús, que ha vencido el diablo, sean la alabanza y la gloria ahora y para siempre. Amén.

 

¿Cuando se echan fuera los demonios en el nombre de Jesucristo, ¿se pueden enviárlos al fuego eterno?

No, echar fuera los malos espíritus mandándolos al fuego eterno no es algo que se pueda hacer, simplemente porque la Escritura no  autoriza en absoluto, a los que echan fuera demonios, a decirles que se vayan al fuego eterno. Cuando Jesús echaba fuera demonios sólo les ordenaba que abandonasen el cuerpo en el cual se moraban; en un caso, es decir, el del joven que tenía un espíritu mudo, mandó al espíritu a salir y también a no entrar más en él, como está escrito: “Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó” (Marcos 9:25-27); En otro caso, Él permitió a los demonios que entrasen en una piara de cerdos, pero simplemente porque fueron los demonios que lo pidieron, me refiero al caso del endemoniado de Gadara, como está escrito: “Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.” (Marcos 5:12-13) y “Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas” (Mateo 8:30-32).

Pero nunca Jesús ordenó a los espíritus malos para que se fuesen al Hades o el fuego eterno. Si entonces Él que era el Hijo de Dios engendrado del Padre, actuó de esta manera cuando expulsó a los espíritus, ¿quiénes somos nosotros para decir que podemos mandar a los demonios para que se vayan al fuego? Vamos a reprender a los demonios en el nombre de Jesucristo, ordenándoles que salgan en el nombre de Jesucristo, y ellos nos obedecerán como obedecieron a nuestro Señor Jesucristo, porque Él dijo que los que creen en Él, en Su nombre echarán fuera demonios, y como obedecieron también a Pablo de Tarso en Filipos que ordenó en el nombre de Jesucristo que un espíritu de adivinación dejase el cuerpo de una muchacha, y el espíritu salió inmediatamente (Véase Hechos 16:18).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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