Sed sobrios

leon diablo 1 Pedro 5 8

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

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sobrio, -bria adj.

1 Se aplica a la persona que se controla y es moderada en su forma de actuar, especialmente al comer y al beber.

2 Se aplica al estilo que es sencillo y sin adornos. austero. recargado.

Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L http://es.thefreedictionary.com/sobrio

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Hermanos y hermanas en el Señor, sean moderados y modestos, tanto en su forma de comer y beber, como en su forma de vestir que debe ser sencilla, con pudor, sin que se vean las fuermas de su cuerpo, y sin adornos que sólo sirven para aumentar su vanidad.

Sean sobrios y velen en toda su forma de actuar, porque los que no lo hacen, son una presa fácil para el diablo. No se engañen a sí mismos.

“El camino de los rectos se aparta del mal; su vida guarda el que guarda su camino” (Proverbios 16:17).

Enrico Maria Palumbo

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Cristianos que buscan la perfección

perfeccion¡Cuántas veces me han dicho: “¡Usted nunca encontrará Cristianos perfectos!” A lo que yo siempre he respondido: “De hecho no busco hermanos perfectos, sino hermanos que buscan la perfección” – porque eso es lo que los discípulos de Cristo deben hacer, como está escrito: “perfeccionaos” (2 Corintios 13:11) – que es muy diferente. El problema hoy es precisamente esto, encontrar hermanos que buscan la perfección, ya que en la gran mayoría de las iglesias está ausente la búsqueda de la perfección porque la santificación es despreciada y pisoteada. Muchos sermones y enseñanzas que se sienten de los púlpitos de hecho se proponen de una manera u otra justificar, aprobar y promover el mal, y por lo tanto defender y animar a los que se complacen en el mal más que en el bien. Sin embargo, todavía existen los que buscan la perfección, porque Dios todavía tiene un remanente de almas que Le teme y tiembla ante Él.

Los que se niegan a buscar la perfección, entonces nos dicen: “¡Miren a Jesús, Él es el único perfecto!” Como decir en resumen: “¡No miren a las faltas de los hombres! Donde ‘faltas’ significan sus falsas doctrinas, sus escándalos, sus obras impías, sus fraudes, y otras cosas similares. Entonces nos respondemos que, de hecho, sólo miramos a Él, y por eso buscamos la perfección como nos ordena hacer la Palabra de Dios. Y al hacer esto, es inevitable que nos retiremos y separemos de todos aquellos que SE NIEGAN A BUSCAR LA PERFECCIÓN porque no quieren mirar a Jesús: no de aquellos que son imperfectos, porque ninguno de nosotros ha llegado a la perfección, sino de aquellos que desprecian la búsqueda de la perfección ya que se complacen en el mal y la falsedad habiendo cambiado la gracia en libertinaje y por lo tanto con sus conductas impías hacen culpar a la doctrina de Dios y blasfemar al nombre de Dios. No queremos tener nada en común con ellos, porque son propagadores de herejías y escándalos, y les refutamos advirtiendo públicamente a los santos. Esto es lo que también harían los apóstoles si estuvieran vivos.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Ropa femenina que no corresponde a una mujer Cristiana

El apóstol Pablo afirma: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:9-10). Por lo tanto, una mujer que sigue y sirve a Cristo debe vestirse de acuerdo a esta exhortación apostólica. Esto significa que no debe usar esas prendas que son iconvenientes, como por ejemplo estas.

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Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Los Cristianos no son perfectos, sin embargo, deben buscar la perfección

Proverbios 4 18“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Todos nosotros los Cristianos, hijos de Dios nacidos de Dios, aunque fallemos muchas veces y no estemos exentos de cometer errores y pecados, hemos sido llamados a ser santos (Romanos 1:7), PERFECTOS como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto (Mateo 5:48).

Y, de hecho, está escrito que hemos sido predestinados “para que fuesemos hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29), predestinados para ser como Cristo Jesús, es decir, imitadores de Él, imitadores de Aquel que es LO PERFECTO, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe (Hebreos 12:1-2). El apóstol Pablo lo confirma cuando dice: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).

Para que podamos perfeccionarnos, Dios nos ha provisto de algunas cosas entre las cuales hay la Palabra de Dios, debido a que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, A FIN DE QUE EL HOMBRE DE DIOS SEA PERFECTO, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17); Sus ministros “A FIN DE PERFECCIONAR a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un VARÓN PERFECTO, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13) y las diversas pruebas en las cuales nos encontramos para que nuestra fe sea probada y produzca la paciencia que nos hace PERFECTOS y cabales, sin que nos falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

Por lo tanto, hermanos y hermanas en el Señor, no hagan caso de los que para justificar sus desobediencias les dicen: “pero nadie es perfecto, ustedes exageran” o “no existe la Iglesia perfecta” porque sí, es cierto que no existe un creyente perfecto y tampoco una Iglesia perfecta, sin embargo, existen creyentes e Iglesias fieles que buscan la perfección santificandose en el temor de Dios procurando observar todos Sus mandamientos y complacerLe en todo lo que hacen. Y Nosotros queremos estar entre esta clase de creyentes que no quieren agradar a los hombres sino a Dios, sólo a Dios. De esta manera, la gente del mundo y los creyentes rebeldes nos contrastarán porque su conciencia les reprenderá al ver nuestra manera de vivir, nuestra conducta que no se compromete con las costumbres y los hábitos del presente siglo malo. Sin embargo, la bendición y la paz de Cristo seguirán permaneciendo en nuestros corazones confirmándonos en toda buena obra porque Dios se complace en los que Le temen y que esperan en Su misericordia.

Acuérdense siempre que cuando nuestro Señor Jesucristo se manifestará, Le veremos tal como Él es y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, SE PURIFICA a sí mismo, así como Él es puro (1 Juan 3:3).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, PERFECCIONANDO LA SANTIDAD en el temor de Dios” (1 Corintios 7:1) porque Dios es el que en nosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad (Filipenses 2:13).

“Por lo demás, hermanos, tened gozo, PERFECCIONAOS, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13:11), y todas sus cosas sean hechas CON AMOR, que es el VÍNCULO PERFECTO (Colosenses 3:14).

A Aquel que es poderoso para guardarnós sin caída, y presentarnos sin mancha delante de Su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Enrico Maria Palumbo

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Alumbre nuestra luz también en Facebook

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Hermanos y hermanas en el Señor, mirando nuestros muros de facebook se debe ver por todos los lados que somos Cristianos, hijos de Dios y luz del mundo, ASÍ QUE NUESTRA LUZ ALUMBRE DELANTE DE LOS HOMBRES, para que vean nuestras buenas obras, y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:16).

“Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero PARA QUE LOS QUE ENTRAN VEAN LA LUZ” (Lucas 8:16). Esto significa quitar de nuestros perfiles todo lo que no corresponde a santidad, todo lo que no glorifica a Dios, es decir, fotos o imágenes vanidosas y sensuales por medio de las cuales no se puede notar si somos Cristianos o mundanos. Miren todas sus fotos publicadas, todas las imágenes y links que comparten, todos los “me gusta” que se ven en su muro y haganse esta pregunta: ¿Estoy glorificando a Dios por medio de mi facebook? ¿Se nota de inmediato que soy Cristiano, que soy luz en el Señor, por TODO lo que se ve en mi perfil? Si la respuesta es no, entonces, remedien y limpien todo lo que el Espíritu Santo que mora en ustedes les hace sentir que no es correcto, todo lo que es del mundo y no de Dios, todo lo que no corresponde a un Cristiano que quiere ser santo en TODA su manera de vivir (1 Pedro 1:15).

Nuestro testimonio debe ser irreprensible también en facebook para que, tanto los que están fuera como los que están dentro, vean a través de nosotros la luz de Cristo que Dios ha hecho resplandecer en nuestro corazones cuando nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable (1 Pedro 2:9) y así glorifiquen a Dios por medio de nuestra conducta. Porque en otro tiempo éramos tinieblas, mas ahora somos luz en el Señor, andemos como hijos de luz (Efesios 5:8) y seamos santos en toda nuestra manera de vivir (1 Pedro 1:15), seamos santos también en Facebook.

Enrico Maria Palumbo

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Respuesta a la pregunta de una hermana acerca de la relación entre la comunión con Dios y el adorno del cuerpo – (Un mensaje para todas las mujeres Cristianas)

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Pregunta:

“Paz, soy una hermana desde muchos años en la fe precisamente 13 años. Mis primeros años he seguido al Señor con todas sus reglas, mi pastor era muy rigido al igual que usted, a mi no me pesaba no cortar el pelo, no poner más los pantalones, no usar maquillaje, no ponerme pendientes, es decir, vestirme de una manera decente porque el Señor me preguntaba eso, y para mí no fue un sacrificio.
Ahora estoy en otra comunidad, por diversas razones, no estoy aquí para explicar, en esta comunidad el Señor es todo amor, pero veo que yo primero estoy retrocediendo…. cuidado no digo que no creo, sigo siempre frecuentando la comunidad .. pero he dejado atrás el hecho de vestirme bien.
Me gustaría hacerle una pregunta, le voy a decir cómo me visto ahora y le pido que me responda con sinceridad, porque quiero entender dónde me equivoco,,,,, entonces sigo a vestirsme con faldas, sin minifaldas y sin escote, pero he empezado a ponerme cremas,,,, es decir, a cuidar más mi exterior, a ponerme el esmalte de color rosa para mantener limpias las uñas, a veces me pongo algunos collares, ¿podría explicarme por qué ahora me voy a la comunidad, y raramente puedo estar en comunión, me siento como si el Señor quiera algo más de mí, pero yo no puedo entender lo que Él quiere, hermano gracias si usted lee mi desahogo, he podido decirle lo que siento yo nunca lo he dicho a nadie y le doy las gracias por haberme escuchado,,,,, que Dios le bendiga”

 

Respuesta:

Paz hermana …,
Hizo bien obedeciendo a su antiguo pastor, porque Dios quiere que nos hagamos de esa manera, pero usted tiene que saber que no se debe renunciar a todas las cosas que me ha mencionado porque se las pide el pastor o porque también otras hermanas se visten así, sino hay que hacerlo porque es el Señor que lo pide a sus hijos, es Dios que quiere que nos comportemos de esta manera y que vistamos de una manera determinada.

Por supuesto, como es posible que ya haya experimentado, los que quieren santificarse y también quieren tener su “cuerpo” en santidad y honor, serán perseguidos, primero por los hermanos y hermanas, y luego por el mundo.

Por lo tanto, una mujer cristiana que decide vivir de una manera santa como Le agrada a Dios, debe ser fuerte y debe saber que deberá resistir a todos los ataques que le serán lanzados, porque van a ser muy numerosos y muy fuertes. Esto se debe a que hoy en día, por desgracia, los conductores, e iglesias enteras, son corruptos y no quieren procurar la santificación, no quieren renunciar a los placeres de la vida y no quieren “distinguirse” del mundo.

Todos nosotros, cuando nos convertimos, nos sentimos una gran alegría, una gran felicidad y desde ese momento hemos sentido la presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros, que nos bendice y confirma que estamos caminando de acuerdo a la voluntad de Dios.

Este sentimiento de paz y comunión con Dios puede interrumpirse cuando pecamos, y en ese caso tenemos que pedir perdón a Dios, pidiéndole que nos perdone nuestros pecados, y Jesús nos limpia de todo pecado y la paz y la alegría y la comunión con Dios vuelven dentro de nosotros (2 Corintios 7:10 “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.” / 1 Juan 2:1,2 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.“)

Pero a veces la tristeza comienza a entrar en el creyente, ya que se aleja lentamente de Dios, él no ora constantemente en su cuarto, no estudia la Palabra de Dios en su propia casa, entonces, no haciendo estas cosas, la fe, la caridad y la esperanza se disminuyen en el creyente, por lo tanto, la paz, la serenidad y la comunión con Dios, ya no se sienten más, dejando lugar, de hecho, a la tristeza, a la sensación de vivir una vida vacía y sin satisfacciones.

Así, creo que usted, al igual que muchos otros creyentes, muchos de ellos, al menos, no orando de todo corazón en su aposento con perseverancia, sin llorar con lágrimas sinceras, sin dar gracias a Dios de la salvación y de todo lo que se les ha dado, la fe comienza a disminuir, las palabras de la Biblia comienzan a perder su luz y guía, comienzan a sonar como palabras lejanas de su corazón y su vida, y luego si le añadimos el hecho de que en comunidad no se predica la sana doctrina, la santificación y no se exhorta a los santos para que estudien la Palabra de Dios en casa y oren constantemente en su aposento, entonces se explica por qué muchos creyentes viven en la depresión o no tan felices como Dios quiere que vivan.

Sí, porque la santificación, es decir, la renuncia a todos aquellos placeres de la vida, al vestirse de una manera conveniente y sencilla, no carnal, es la manifestación de lo que está dentro del corazón del creyente, de su espiritualidad, porque el creyente que se conduce bien, sabe que la carne siempre está lista para salir y hacer el pecado, y como Jesús dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (Marcos 14:38)

En resumen, lo que lleva a los creyentes a no sentir más la comunión con Dios, la paz y la felicidad en Cristo, es la falta de una relación duradera, personal y profunda en sus vidas con el Señor. No son suficientes las horas pasadas en el culto, y el resultado es simplemente la tristeza en sus vidas.

Pero Dios quiere que sus hijos vivan una vida llena de paz y serenidad, alegría y en comunión con el Espíritu Santo, pero para vivir una vida así se requiere un compromiso diario con la oración y la lectura de la Palabra de Dios, porque de tal manera aceptamos que el Señor es nuestra propia guía espiritual, se tiene confianza en Él que nos enseña personalmente y luego se tiene fe en Él que nos oye cuando oramos. Si no hacemos estas cosas, mostramos que estamos siguiendo a un hombre, que es el pastor; mostramos no estar interesados en lo que Dios nos quiere decir en nuestro aposento; mostramos la superficialidad en nuestra vida espiritual, y estas cosas se empezan a ver también externamente, porque se termina viviendo como los del mundo y ya no se ve la diferencia que existe entre un santo y un pagano.

Los ministros de Dios han sido constituidos no para reemplazar la Palabra de Dios, sino para recordar a los santos los pasajes de la Biblia, así que tienen que recordar estas cosas a los santos, así como todas las demás. Son, por lo tanto, los guardianes de Israel, los centinelas del pueblo de Dios, que deben servir a la iglesia para que los santos vivan una vida feliz y serena, llena de fe y de caridad, anunciandoles también que para vivir en Cristo se habrá como consecuencia, también la persecución.

Así, hermana, el problema de los creyentes que se visten de una manera inconveniente, que se ponen las cremas, que se decoran y coloran las uñas, se debe al hecho de que su vida carnal les lleva a vivir lejos del Señor.
El problema no es tanto el hecho de que un creyente se vista o haga una cierta cosa, sino el hecho de que si la hace quiere decir que no está experimentando una profunda comunión con Dios, y esto es lo peor.

Una hermana que quiere agradar al Señor, se enreda en ciertas cosas, no les considera, no gasta su dinero en vano en ciertos productos, sabe que las cremas, el esmalte y otras cosas son cosas vanas e inútiles, y para agradar a Dios no las usa.
Con las renuncias que Dios requiere de sus hijos, un hermano o una hermana muestra su espiritualidad, como dice Santiago: “Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Santiago 2:18)
Las obras que hacemos, la vida que vivimos, incluso en los detalles, muestran la fe que tenemos en Dios, el respeto que tenemos hacia las palabras y los mandamientos que Él nos ha dado.

De hecho, si la Palabra de Dios dice que la mujer no debe ponerse joyas y no tiene que vestirse de manera impropia y otras cosas (Véase 1 Pedro 3:3-6), y la mujer no lo hace, ignora un mandamiento de Dios y demuestra ser rebelde, por lo tanto, Dios no puede hacer que sienta Su presencia, su bendición, porque es justo y quiere que seamos santos como Él es santo.

Sin embargo, la mujer debe saber que si se viste como quiere el Señor y renuncia a muchas otras cosas, no debe hacer eso porque lo dice el pastor o él la reprende, sino debe renunciar con el corazón, porque lo ha dicho el Señor de los cielos y de la tierra, y el pastor o el hermano que lo recuerda, no hace más que citar la voluntad de Dios y no su propia voluntad.

Este último punto es muy importante porque marca la diferencia entre aquellos que andan de una manera digna del Evangelio, porque lo sienten en el corazón, y los que andan como su pastor dice, pero por dentro no entienden porque tienen que hacerlo.

Así hermana, si hace algo, no debe hacerlo porque lo digo yo, o porque lo dice el pastor, sino porque es el Señor Dios que se lo pide, y si se lo he dicho a través de la Palabra de Dios, entonces es una cosa que sin duda es agradable al Señor. Por todas las cosas que no están escritas explícitamente, hay Dios que comunica con nuestra conciencia, y si no hacemos las cosas con convicción, entonces es pecado (Romanos 14:23 “…Y todo lo que no se hace por convicción es pecado” ‘NVI’).

Hermana, usted ha entendido el problema más importante para un creyente, es decir, la importancia de que los creyentes sientan la presencia del Espíritu Santo, y lo que podemos escuchar sólo si vivimos una RELACIÓN con Dios, todos los días, tomandose el tiempo para ir a Él en la oración para presentarLe nuestros miedos, nuestras debilidades, nuestros fracasos, nuestras demandas. Y sabiendo que la voluntad de Dios se nos transmite principalmente a través de las Escrituras, entonces tengo que tomar tiempo cada día para aprender lo que Dios quiere que yo sepa a través de la Biblia.

Sí, las cosas que me ha mencionado son cosas vanas, así que creo que un creyente no deba hacer uso de esmaltes, collares y otras cosas inútiles, pero tengo que decir también que no se debe hacer porque lo digo yo o el pastor, sino porque el problema se ha tratado con el Señor en la oración y con la Palabra de Dios y Él confirma su palabra y pone en el corazón la convicción de que las cosas tienen que hacerse de tal manera.

El mismo hecho de que usted ha querido hablar sinceramente de estos problemas, me hace dar cuenta de que usted es una persona sincera, que verdaderamente busca la comunión con Dios, y si usted se pondrá de rodillas ante Dios, en su aposento, derramando todo su corazón, es decir, todas sus dudas, sus sentimientos, sus amarguras, éstas desaparecerán y darán lugar a la bendición de Dios, a la comunión con Dios, la alegría y la paz profunda. Pero estas cosas no vienen solas, sino que traen consigo las persecuciones, a partir de sus hermanos y hermanas que no quieren santificarse, y habrá una dura prueba, a veces muy dura, y podrán soportar sólo los santos que hacen las cosas y se santifican porque lo sienten en sus corazones y están dirigidos por Dios, y no lo hacen porque “también los demás lo hacen.”

Vaya hermana, Jesucristo está en su aposento secreto esperando por usted, tiene en sus manos unos dones para usted, tiene la bendición y la paz en sus manos y se los quiere dar con abundancia. Él está ahí esperandole para quitar de su corazón cada tristeza peso y agitación, para arreglar todo en su casa, en el trabajo, con los vecinos, porque Él es Dios y quiere estar presente en todos sus caminos; pero usted tiene que hacer ese viaje, un viaje desde su corazón hasta el trono de la gracia, a partir de su aposento, donde nadie le molestará, estoy seguro de que usted no regresará con “manos vacías”, y aunque hay pecados en su vida, Él es poderoso para limpiarla de todo pecado, porque la sangre de Jesús es lo suficientemente potente para lavarnos de toda maldad.

Si establecerá una relación de comunión constante con Dios, podrá disfrutar de grandes bendiciones; sepa, pues, que todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución  (Véase 2 Timoteo 3:12).

La paz sea con usted hermana, Dios le bendiga y le guarde de todo lo malo y siempre le dé lo que su corazón desea en el Señor.

Salvado por gracia mediante la fe en Cristo Jesús: Giuseppe Piredda

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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No se puede ser al mismo tiempo amantes de Dios y amantes del mundo

foto-scegliere¿Saben lo que muchos quieren decir cuando afirman: “Lo importante es poner a Jesús en el primer lugar”? Que es suficiente que se vaya el domingo a la “casa de Dios” (como ellos llaman equivocadamente el lugar de culto), y se participe en las actividades de la Iglesia y se dé el diezmo con regularidad (¡pago del diezmo que nosotros sabemos no es parte de la ley de Cristo!), a continuación, que fuera del lugar de culto uno puede comportarse como los paganos que no conocen a Dios, y entonces puede darse a la impiedad, a los placeres de la vida, al amor del mundo, pasando por las concupiscencias de los hombres! En otras palabras: para ellos, poner a Jesús en el primer lugar significa que se puede ser Cristianos y al mismo tiempo seguir haciendo la vida de los paganos que no conocen a Dios; se puede amar tanto a Cristo como al mundo! Pero se engañan a sí mismos en gran medida, debido a que la Palabra dice que para el Cristiano “el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21), porque él vive para Cristo y no para sí mismo. Las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). Así que él ha decidido para desterrar de su vida cualquier cosa que no sea conforme a la voluntad de Dios. De hecho, los que creen que se puede ser tanto Cristianos como amantes del mundo han desterrado el amor de Dios en sus vidas, y lo han reemplazado con el amor por el mundo! Pues la Escritura dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Guárdense y apártense de ellos.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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