Las epístolas de Pablo son inspiradas por Dios, por lo tanto, son Palabra de Dios

Pablo ApostolDebido a lo que escuchamos hoy en día en las Iglesias de Cristo contra el apóstol Pablo, debemos recordar y evidenciar las cosas que el apóstol Pedro escribió acerca de él, que lo había conocido:

“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, COMO TAMBIÉN LAS OTRAS ESCRITURAS, para su propia perdición” (2 Pedro 3:14-16).

Miren, Pedro llama a Pablo “amado hermano”, entonces no creía en absoluto que lo que Pablo enseñaba estuviese fuera de la voluntad y las enseñanzas de Jesucristo y, en confirmación de esto, está también escrito:

“Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión” (Gálatas 2:7 -9).

Por lo cual, Santiago, Juan y Pedro, las columnas de la Iglesia, supieron lo que Pablo enseñaba, y dieron a él y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, y esto significa que ellos creían que la doctrina enseñada por el apóstol Pablo estaba sujeta a la voluntad de Jesucristo.

Por lo tanto, hermanos en el Señor, ustedes deben tener confianza en los escritos del apóstol Pablo, así como la tenían los otros apóstoles, porque Pablo enseñó en sus epístolas la SANA DOCTRINA, que hoy contrastan los rebeldes y los masones.

Por lo tanto, tengan cuidado con los que hablan mal del apóstol Pablo, que lo juzgan, que lo insultan, que desprecian lo que enseñó, que ocultan lo que Pablo escribió, recordándoles siempre que también dijo estas palabras:

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4)

Por desgracia, lamento decir, queridos en el Señor, pero hoy en día está sucediendo precisamente esto, muchos en la Iglesia no sufren la sana doctrina, no pueden soportar lo que enseñaba Pablo, el apóstol y maestro de los gentiles.

Pero ustedes guárdense de ser contados entre los que juzgan y contradicen el apóstol Pablo, porque lo que él ha enseñado es de acuerdo a la voluntad de Cristo, porque a fin de proclamar la verdad de Cristo fue elegido, como está escrito:

“Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18:9-10).

Jesucristo estaba con Pablo, y ustedes, ¿dónde quieren estar? ¿Contra Pablo o a favor de Pablo? Yo estoy a favor del apóstol Pablo, porque también Jesucristo estaba con el apóstol Pablo.

Así que tengan cuidado con lo que oyen, y guárdense de los engañadores, de los malos obreros y de los que andan como enemigos de la cruz y no se atienen a lo que Pablo, siervo de Dios, escribió.

Por el hermano en Cristo Jesús: Giuseppe Piredda

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Confíen en la Escritura porque es inspirada por Dios

biblia

Hermanos, confíen en todo lo que está escrito en la Biblia, pero realmente en todo, porque “toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Recuerden que el mismo Jesús, que era el Hijo de Dios que había salido del Padre, creía todo lo que estaba escrito en la Ley, los Salmos y los profetas, porque los consideraba las Sagradas Escrituras, por lo tanto citó muchas veces las Escrituras. De hecho respondió al tentador diciendole: “ESCRITO ESTÁ: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4), y “ESCRITO ESTÁ TAMBIÉN: No tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4:7), y también: “….. ESCRITO ESTÁ: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10); a los que habían profanado el templo dijo: “ESCRITO ESTÁ: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mateo 21:13); a los sumos sacerdotes y los fariseos dijo: “¿NUNCA LEÍSTEIS EN LAS ESCRITURAS: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mateo 21:42)?; a los saduceos que negaban la resurrección: “Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿NO HABÉIS LEÍDO LO QUE OS FUE DICHO POR DIOS, CUANDO DIJO: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22:31-32); a los fariseos que habían acusado a sus discípulos de no andar conforme a la tradición de los ancianos: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, COMO ESTÁ ESCRITO: este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí” (Marcos 7:6); y a aquellos fariseos que acusaron a sus discípulos de infringir el sábado arrancando espigas en el día de sábado: “¿NUNCA LEÍSTEIS lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban?….” (Marcos 2:25); a los Judios: “El que cree en mí, COMO DICE LA ESCRITURA, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38); y a los Judios que querían apedrearlo por blasfemia: “¿NO ESTÁ ESCRITO EN VUESTRA LEY: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Y LA ESCRITURA NO PUEDE SER QUEBRANTADA), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?” (Juan 10:34-36), y otra vez a los Judios: “ESCRITO ESTÁ EN LOS PROFETAS: Y serán todos enseñados por Dios” (Juan 6:45), y a los fariseos que lo acusaron de dar un falso testimonio: “Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y EN VUESTRA LEY ESTÁ ESCRITO que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí” (Juan 8:16-18); a un maestro de la ley que lo puso a la prueba preguntandole: ‘Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?’ Jesús respondió: “¿QUÉ ESTÁ ESCRITO EN LA LEY? ¿CÓMO LEES?” (Lucas 10:26)?; a sus discípulos les dijo: “No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas PARA QUE SE CUMPLA LA ESCRITURA: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” (Juan 13:18), y “A la verdad el Hijo del Hombre va, SEGÚN ESTÁ ESCRITO DE ÉL” (Marcos 14:21), y también: “Todos os escandalizaréis de mí esta noche; PORQUE ESCRITO ESTÁ: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas” (Marcos 14:27); a Su padre dijo: “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, PARA QUE LA ESCRITURA SE CUMPLIESE” (Juan 17:12); después de haber resucitado dijo a sus discípulos: “ASÍ ESTÁ ESCRITO, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:46-47). Jesús, entonces, creía en la inspiración divina de las Escrituras.

Ahora bien, es cierto que Jesús citó los escritos que llamamos, por conveniencia, del primer pacto, pero tengan en cuenta que también los escritos del segundo pacto son inspirados por Dios, tanto es así que – por poner un sólo ejemplo – el apóstol Pedro llama las epístolas del apóstol Pablo ‘Escrituras’ (2 Pedro 3:16).

Por lo tanto, aprendan de Jesús, hermanos, sean sus imitadores, y tengan plena confianza en las Escrituras permaneciendo agarrados a ellas, y proclamándolas en plena certidumbre, pero también con sabiduría usándolas bien. No se dejen engañar por las palabras persuasivas de algunos cuyo objetivo es que no pongan su confianza en todo lo que está escrito y distraer su atención de lo que está escrito, para que sean inducidos a seguir sus doctrinas de hombres que niegan la verdad. Les llaman ‘fundamentalistas’, ‘radicales’, ‘fanáticos’ ‘intolerantes’ ‘exagerados’ ‘gazmoños’… debido a su apego a la Palabra, pero no teman: ellos son insensatos. Guárdense y apártense de ellos. TEMAN A DIOS.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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