¡John F. MacArthur y todos los cesacionistas yerran grandemente!

untitleddfsJohn F. MacArthur y todos los hermanos en Cristo Jesús que forman parte de las Iglesias Bautistas, Reformadas, Presbiterianas, Iglesias de los Hermanos, Iglesias valdenses y otras, se equivocan grandemente en creer y enseñar que el hablar en lenguas, la profecía, algunos ministerios (apóstol y profeta), los milagros, las sanidades divinas en el nombre de Jesús y todas las demás manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia, han cesado a la muerte de los doce apóstoles. Ellos creen y enseñan que la fecha de terminación se llevaría a cabo más o menos al final del siglo I d.C, cuando murió el apóstol Juan, como se cree comúnmente que murió en ese período.

En el sitio http://www.zam.it/ John F. MacArthur es presentado de esta manera:

“Conocido por su enfoque completo y franco en la enseñanza de la Palabra de Dios, la Biblia, John MacArthur es un pastor evangélico de quinta generación, autor y predicador de renombre internacional. Desde 1969 trabaja como maestro y pastor de la Iglesia Grace Community en Sun Valley, California. Las predicaciones de John alcanzan la mayor parte del mundo a través de su obra multimedia Grace To You, con oficinas en Australia, Canadá, Europa, India, Nueva Zelanda, Singapur y Sudáfrica. Grace To You no sólo produce programas de radio para más de 2000 radio (en Inglés y Español), sino distribuye libros, software, cintas y CD con estudios y sermones de John MacArthur. En 36 años, Grace To You ha distribuido más de 13 millones de discos y cintas de audio. John es presidente del Master’s College y del Master’s Seminary. Ha escrito cientos de libros y manuales de estudio bíblico, muy útiles y prácticos para la vida cotidiana.”

Además, MacArthur escribió el libro “Los carismáticos: una perspectiva doctrinal” (1), publicado por Ediciones de la Biblia Centre, bien conocido en los círculos evangélicos cesacionistas.

En este libro MacArthur expone las ya conocidas objeciones en contra del bautismo con el Espíritu Santo y la consiguiente manifestación de las lenguas y en contra de otros dones espirituales.

Por supuesto, en sus objeciones contra las lenguas, no podía faltar la que han cesado.

Ahora, leemos de la misma mano de MacArthur lo que dice, entre otras cosas, para afirmar que las lenguas y la profecía han cesado (2):

“[…]6. La historia dice que las lenguas cesaron. En 1 Corintios 13:8 el verbo pauo nos dice que las lenguas debían cesar, significando que nunca habrían empezado de nuevo y los últimos libros del Nuevo Testamento nunca les mencionan. Cleon Rogers, un estudiante misionero, escribió: “Es significativo que en ningún escrito de los Padres post- apostólicos hay lo más mínimo de referencia, la menor alusión acerca del don de lenguas” (Cleon L. Rogers, Jr. “El don de lenguas en la Iglesia Post-Apostólica”).. […]

“En los primeros cuatro-quinientos años de la iglesia, los únicos que hablaron en “lenguas” de los cuales sabemos fueron los seguidores de Montano, declarado hereje (véase el capítulo 3), y su discípulo Tertuliano” (John MacArthur, “Los Carismáticos: perspectiva doctrinal del movimiento carismático”, publicado por el Centro Bíblico, 1987, p. 197).”

Ahora bien, aunque entre los santos hayan muchos “crédulos”, sin embargo, también hay algunos “creyentes” sencillos que están estudiando para estar seguros de las cosas oídas y leídas, para ver si las cosas son exactamente como dijo MacArthur. Él, habiendo llamado en apoyo de sus razones “la historia de la Iglesia y los escritos de los padres antiguos”, ha sido un deber, para estos creyentes sencillos pero cuidadosos, ir a leer los escritos de los padres de la Iglesia para encontrar confirmación a la afirmación de MacArthur y, para sorpresa de estos hermanos diligentes, ha emergido claramente que MacArthur ha mentido descaradamente. Si MacArthur haya escrito cosas falsas por ignorancia, o las haya escrito con deshonestidad con el objetivo de engañar a muchos hermanos en Cristo que confían en él, esto no son capaz de definirlo, Dios sabe, sin embargo, tal mentira no puede ser ignorada y pasada en silencio. Por el amor de la verdad es necesario publicar los resultados de las investigaciones históricas realizadas por nuestros queridos hermanos diligentes, que demuestran claramente que lo que escribió MacArthur es absolutamente falso, y que no se puede tomar la historia de la Iglesia para confirmar su tesis que nosotros pentecostales creemos ser también anti-bíblica; de hecho, incluso los escritos de los padres post-Apostólicos confirman que los dones del Espíritu Santo se distribuyeron por Dios y operaban también en los siglos después de la muerte de los doce apóstoles.

Vamos a abrir los sellos de los escritos históricos, para que también ustedes lean la verdad demostrada por la historia de la Iglesia, para que se den cuenta que ustedes que son cesacionistas han sido enseñados y guiados mal acerca de estas doctrinas y las promesas de Dios.

Ireneo (115-150 – 202), obispo de Lyon, que luchó contra los herejes, y que es considerado uno de los llamados padres post-apostólicos (http://www.catholicapologetics.org/ap040600.htm), en su obra apologética: “Contra las Herejías”, escrita en 180 dC, escribió lo siguiente:

“Así, también, aquellos que son verdaderamente sus discípulos, recibiendo gracia por Él, hacen en su Nombre [milagros], a fin de promover el bienestar de los demás hombres, según el don que cada uno ha recibido por Él. Porque algunos cazan ciertamente y verdaderamente demonios, así que con frecuencia los que han sido purificados de esta manera de los malos espíritus creen [en Cristo] y se unen a la Iglesia. Otros tienen conocimiento previo de lo que vendrá: ellos ven visiones, y emiten declaraciones proféticas. Otros todavía sanan a los enfermos por la imposición de las manos, y ellos son sanados. Además, sí, como he dicho, hasta los muertos han sido resucitados y han permanecido entre nosotros durante muchos años. ¿Y qué más digo? No se puede nombrar el número de los dones que la Iglesia en todo el mundo ha recibido de Dios en el nombre de Jesucristo” (3) (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4)

y otra vez:

“Del mismo modo, escuchamos muchos hermanos en la Iglesia que poseen dones proféticos y que, por el Espíritu hablan todo tipo de lenguas y manifiestan [o sacan a la luz] para provecho las cosas ocultas de los hombres y declaran los misterios de Dios…” (4) (Contra las Herejías, libro V, cap. 6.1).
http://www.newadvent.org/fathers/0103.htm

Queridos hermanos antipentecostales, a la luz de lo que acabamos de leer, ya que Ireneo testimonió que alrededor de un siglo después de la muerte del apóstol Juan, en la Iglesia se manifestaban todavía poderosos dones del Espíritu Santo (lenguas, sanaciones, revelaciones divinas , profecías), se debe considerar con certeza que los poderosos dones del Espíritu Santo no cesaron absolutamente después de la muerte del apóstol Juan, entonces, inevitablemente, llegamos a la conclusión natural y obligada de que los maestros en los cuales ustedes están confiando como sus guías espirituales, les están mintiendo, no les están enseñando la verdad acerca de los dones espirituales y los ministerios.

Tengan en cuenta que Ireneo en sus declaraciones ha utilizado el tiempo presente, y esto significa que en el momento en el que estaba escribiendo, los dones del Espíritu Santo estaban continuando a manifestarse de la misma manera en la que se manifestaban en el tiempo de los doce apóstoles.

A ustedes cesacionistas, que creen que los dones espirituales han cesado y que las lenguas han cesado, les informo que han sido en gran medida engañados, ya que les están ocultando la verdad de la Palabra de Dios con respecto a estas manifestaciones espirituales, y para ocultar la verdad sus maestros no han vacilado en mentir y citar algo histórico, que como hemos demostrado es falso.

Me pregunto, ¿por qué cuando los católicos romanos manipulan los libros de historia de la Iglesia y de los padres post-apostólicos, se arrojan en contra de ellos y con razón gritan escándalo y condenan este tipo de comportamiento, mientras que cuando sus “maestros” hacen las mismas cosas se callan y no dicen nada? ¿No es tal vez una conducta doble la que ustedes están teniendo? Claro, lo es, porque de la misma manera en la que han citado falsamente la historia de la Iglesia los católicos, para defender y confirmar sus herejías y mentiras, así también lo han heco sus maestros, ambos son culpables.

Los poderosos dones espirituales de Dios, además de ser testimoniados por los creyentes post-apostólicos, se confirman también en gran parte de las Sagradas Escrituras, y para demostrar esto, les dejo por debajo una página web en la que he enumerado varios estudios bíblicos que explican los pasos de las Escrituras que hablan de estos asuntos: https://justojuicio.wordpress.com/category/las-lenguas/, https://justojuicio.wordpress.com/2013/11/22/los-dones-del-espiritu-santo/, https://justojuicio.wordpress.com/2014/07/15/los-suenos-las-visiones-y-las-revelaciones/ y https://justojuicio.wordpress.com/2014/06/04/sanidades-milagros-y-senales-y-prodigios/

Hermanos cesacionistas, en el nombre del Señor Jesucristo, que murió para limpiarles de sus pecados y para darles una esperanza y un futuro feliz, lleno de paz y alegría, les ruego que no permitan descansar sus miembros y su corazón, sino que busquen en la oración y el estudio de las Escrituras si los dones espirituales de Dios son todavía para los creyentes de hoy o no. Si ustedes serán sinceros en su búsqueda y lo harán libre de todo prejuicio, recibirán la respuesta directamente de Dios. Yo, esta búsqueda la hice hace mucho tiempo antes de ustedes, porque el Señor me salvó en medio de una comunidad evangélica antipentecostal, y entonces el Señor me hizo entender que los dones poderosos del Espíritu Santo son todavía para hoy, que desde el día de Pentecostés comenzó la dispensación de ellos y no cesará hasta el momento en que el Señor regresará del cielo, porque sólo entonces estos dones ya no serán necesarios, porque sólo entonces llegará la perfección del conocimiento.

Hermanos, miren que nadie les engañe con palabras vanas, sean sabios, no caminen como los necios, no haciendo caso de las correcciones y exhortaciones para pedir a Dios que les dé la confirmación de la verdad escrita en la Palabra de Dios, porque al hacerlo contristan al Espíritu Santo y menosprecian las promesas de Dios que están preparadas para el bien de sus hijos, y no para su mal. No dejen que se les tire humo en los ojos, cuando sus maestros no pudiendo demostrar sus falsedades biblícamente, les dicen que los pentecostales tienen su opinión y ustedes las suyas, porque su trabajo es conocer la verdad de todas las doctrinas y todas las promesas que Dios hizo a su pueblo.

Giuseppe Piredda, salvado por gracia mediante la fe en Cristo Jesús

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

(1) El libro “Los Carismáticos – Una perspectiva doctrinal” de John F. Macarthur

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(2) Citas del libro de Macarthur “Los Carismáticos” carismatici-citazione

(3) Citas de Ireneo (Contra las Herejías, Libro II, cap. 32.4)ireneo-libro2

(4) Citas de Ireneo (Contra las Herejías, libro V, cap. 6.1)ireneo-libro5

¡Clamemos a Él!

Jeremías 33 3

Nuestro Dios es Aquel que anuncia al hombre Su pensamiento (Amós 4:13) y que revela los misterios (Daniel 2:28). Por lo tanto hermanos y hermanas en el Señor, clamemos a Él con fe y Él nos enseñará cosas grandes y ocultas que no conocemos (Jeremías 33:3).

Véase:  Los sueños, las visiones y las revelaciones

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

Dios confirma la doctrina de la “Trinidad” a través de una visión dada a un hermano que estaba asistiendo a una iglesia unitaria

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Queridos hermanos y hermanas en el Señor, quiero contar esta visión nocturna que el Señor me ha dado. Paz a todos ustedes, mi nombre es Antonio (o Tony como algunos me llaman).

Desde casi 15 años, mi esposa Rosalía y yo somos salvos por la gracia que es en Cristo Jesús.

Todo comenzó alrededor de un año después de nuestra conversión.

En el primer año de fe no nos dimos cuenta de la realidad que nos rodeaba, pero luego, yo y mi cuñado, ahora con el Señor, comenzamos a notar que había un montón de lucha y amargura entre nosotros que éramos Unicitarios y los así llamados Trinitarios. Nos dimos cuenta de que ellos, es decir, los Trinitarios, hablaban del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero nuestros conductores nombraban sólo el nombre de Jesús, porque decían que Jesús es tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo, es decir las tres manifestaciones de Dios. Pero los que son guiados y iluminados por Dios en las Escrituras saben que las cosas no están así.

Esta situación nos intrigó tanto que empezamos a hacer una investigación personal y todo lo que vimos estaba confirmado por la Biblia. Se podía ver con toda claridad que la Biblia habla de la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, un sólo Dios bendecido por los siglos de los siglos. Entonces empezamos a entender que nuestros conductores no manejaban la Palabra de Dios con razón. Nada menos, cuando ellos leían los versículos de la Biblia, algunos de los versículos los cortaban, es decir no terminaban todo el versículo. Déjenme darles un ejemplo: cuando se leían en Filipenses capítulo 2 versículo 11, donde dice: “y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”, no leían la última parte – para la gloria de Dios Padre -, porque les molestaba, y cuando alguien confesaba o decía en su sencillez que Jesús es el Hijo de Dios, hacían cultos para inculcar a los creyentes que no había ninguna necesidad de agregar las palabras ‘Hijo de Dios’, porque decían que Jesús era el Hijo sólo en los días de su carne, y que en realidad no fue el Hijo de Dios que se hizo carne, sino el Padre.

Esta forma de hacer por su parte nos llevó a una búsqueda continua, hasta que una noche el Señor se reveló en sueño.

Estábamos yo y otros dos hermanos, uno de ellos era mi cuñado, y evangelizábamos en las calles; Recuerdo que mientras ellos se fueron para hablar del Señor, yo me quedé mirando el cielo. Era de un maravilloso azul muy claro, y aunque mis ojos miraban hacia el cielo, vi que se formó como un agujero rodeado de una nube blanca muy suave, y cuanto más miraba más aquel círculo se ampliaba; era una cosa maravillosa. A medida que continuaba a mirar a ese círculo que se abría, vi salir de eso dos grandes manos, que yo nunca había visto nada igual, acompañadas por un torbellino de luz deslumbrante. Mientras estaba aún fijos en la contemplación de esta maravilla, vi salir de ese círculo un trozo de tela a modo de bandera , todo bordado con oro, que ondeaba, y en eso trozo apareció la palabra TRES escrita en carácteres grandes y dorados. Al ver tal vista me gocé mucho, y en la visión misma comencé a bailar y alabar a Dios con todo mi corazón, repetía continuamente: ¡hay tres, tres, tres!

Cuando me desperté mi corazón estaba lleno de alegría y confirmado en esta verdad.

A partir de ese día han empezado las peleas. Yo conté el sueño a mi cuñado y nos regocijamos juntos, y así fue el comienzo de nuestra persecución. En nuestra comunidad local habían dos ancianos, luego uno se fue, y ambos empezaron a mirarnos mal, ponían las almas en guardia y en contra de nosotros y muchos se alejaron. Uno de ellos una vez nos reprendió en el nombre de Jesús, como si estuviésemos poseídos, delante de todos los miembros de la comunidad; gritó en voz alta diciendo: “Lleven afuera esta falsa doctrina”, expulsándonos de la comunidad, sin importarle del escándalo que habría podido traer sobre las nuevas almas que se encontraban en la comunidad tomándonos como si fuésemos poseídos, mentirosos y herejes, nos llevaron delante del comité de ancianos varias veces y varias veces nos advierteron que no debíamos predicar esta doctrina. Otros pastores nos pusieron apodos para burlarse de nosotros, mi cuñado lo llamaban Elías y a mi me llamaban Moisés sólo porque confesábamos que Jesús es el Hijo del Dios vivo. Nada menos hay pastores, no digo todos, que cuando se les dice que Jesús es el Hijo de Dios vivo, comienzan a transformarse, se enojan por dentro, cambian de apariencia física, su rostro se vuelve agresivo a la vista, buscan de resistir a la explosión, bastaría un alfiler para hacerlos explotar, pero se reservan toda la explosión cuando predican la palabra, gritando desde los púlpitos que aquellos que creen en la Trinidad son del diablo y no son salvos¡

Habría tantas cosas que contar, pero quiero pararme aquí.

Quiero añadir una cosa más queridos en la gracia, que es tal vez fuera de contexto, pero que les quiero decir lo mismo. Al escuchar los sermones, examínenlos a la luz de la Palabra de Dios y no se fijen en la apariencia de algunos pastores o predicadores: muchos se visten de ovejas y les lsonjean con su falsa humildad, y ustedes piensan que aquel pastor sea humilde, mientras si se trata de un pastor que tiene una apariencia dura, de inmediato piensan que carece de humildad.

Tengan discernimiento, como está escrito en 1 Juan 4:1 “no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios”. Porque no todos los que parecen humilde son humildes, y no todos los que en apariencia son duros faltan de humildad. Un padre que ama, amonesta a los niños y demostra autoridad y dureza, para que el niño se ponga de nuevo en el camino correcto, este es el que ama. Pero el padre, que parece amar a su hijo y después le da toda la libertad que desea, no lo ama realmente, ya que deja que el hijo se abandone al mundo con todos sus deseos. Así son los pastores, quien ama las ovejas les proclama todo el consejo de Dios, sin olvidar nada: les habla de la santificación, el arrepentimiento, el fuego eterno del juicio, tratando de arrebatar las almas del mundo y de la trampa del diablo con todo tipo de miedo, como dice Judas 23.

Por lo contrario, quien ama la apariencia siempre dice las mismas cosas, es decir, que Dios es bueno, Dios te ama, y te hace sentir de continuo palabras melosas, tantas promesas hermosas y atractivas que las almas que lo escuchan parecen como paralizadas en la mente y en el espíritu. Él nunca dice una palabra de arrepentimiento y deja que las almas caminen y se vistan como quieren, y luego viene a decirte que Dios mira el corazón, pero esto es una verdad a medias, porque el Señor dijo que el árbol se conoce por sus frutos, por lo tanto, si caminas y te vistes como deseas o haces lo que tu corazón te dice, el hermano espiritual que te ve entenderá en cual condición espiritual eres, es decir, si amas la Palabra de Dios y entonces te sometes a ella con temor o si la pisoteas. Esto es porque lo que está en tu interior se revelará, por lo tanto, antes de decir que Dios mira el corazón, medita cuidadosamente lo que la Palabra de Dios dice en Hebreos 4:12,13.

Que el Señor les bendiga y les restaure la paz.

Tony Quartararo, salvo por gracia en Cristo Jesús

Traducido por Enrico Maria Palumbo

 

 

Los sueños, las visiones y las revelaciones

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Dios habla….

La Sagrada Escritura enseña que Yahweh o El que es, el Yo soy que es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y que es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, es un Dios que habla al hombre también a través de sueños, visiones, y con una voz audible, sin el uso de sueños y visiones. La Sagrada Escritura, de hecho, contiene muchos sueños y visiones dadas por Dios a muchos en la antigüedad, como también muchos casos en los que Dios habló haciendo escuchar una voz. Cuando digo en la antigüedad me refiero tanto al período anterior a la venida de Cristo (para entendernos lo que comenzó a partir de la creación de Adán hasta el nacimiento de Cristo) como al período durante el que Cristo vivió en la tierra y al período después de la venida de Cristo que en cuanto a la Escritura viene en torno al año 90, cuando Juan vio y escuchó en una visión todas esas cosas que escribió en el libro de Apocalipsis.

Vamos ahora a explicar lo que es un sueño y lo que es una visión, y lo que constituye una revelación, y algunas de las circunstancias en las que Dios les dio en la antigüedad (el período de tiempo desde la creación hasta alrededor del 90 d.C).

 

Los sueños

Un sueño divino es un sueño que Dios le da al hombre en ciertas circunstancias mientras está durmiendo. Siendo un sueño entonces se puede recibir solamente mientras se está durmiendo. No existen los ‘sueños despiertos’. Estando despiertos, como veremos más adelante, se pueden recibir sólo visiones; o, si Dios quiere, se puede escuchar una voz divina que habla, pero sin ver nada, por así decirlo, al igual que los antiguos profetas de Dios que a menudo escucharon la voz de Dios hablando con ellos mientras estaban completamente despiertos y sin recibir visión. En este caso estamos frente a una revelación. Sin embargo, quiero señalar que de acuerdo a la Escritura una revelación puede ser recibida también por un sueño o visión.

Volvamos a los sueños, todo ser humano sueña cuando duerme, y entre los sueños que él hace pueden haberse algunos que son de Dios, digo pueden porque, obviamente, depende de Dios. Esto es cierto tanto en el caso de los creyentes como en el caso de los incrédulos.

Abram cayó en un profundo sueño en el que Dios le predijo que sus descendientes habrían morado como extranjeros en tierra ajena, y no habrían sido esclavos por cuatrocientos años, y luego Dios habría juzgado a la nación que servían, y después de esta habrían salido con gran riqueza (Véase Génesis 15:12-16).

Dios vino de noche en sueño al rey Abimelec para decirle que la mujer que había tomado, es decir Sara, tenía marido, por lo tanto, la debía restituir a Abraham, y que si él no lo hubiese hecho, habría muerto con toda su casa (Véase Génesis 20:1-7).

Jacob tuvo un sueño mientras iba a Harán, en el que vio una escalera apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo, y los ángeles de Dios que subían y descendían por ella, y Dios le habló también (Véase Génesis 28:10-22).

Mientras que Jacob servía a Labán tuvo un sueño en el que Dios le mostró cómo había visto todo lo que Labán le hacía, y le ordenó regresar a su tierra natal (Véase Génesis 31:10-13).

Dios vino a Labán en un sueño, mientras perseguía a Jacob, y le dijo que no hablara a Jacob descomedidamente (Véase Génesis 31:22-25).

José, hijo de Jacob, tenía sueños en los que Dios le predijo que sus hermanos un día se postrarían delante de él (Véase Génesis 37:5-11).

Mientras que José estaba en prisión en Egipto, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos que habían sido puesto en la cárcel por un mal hecho a Faraón, los dos recibieron en la misma noche un sueño, uno por uno, en el que Dios les predijo lo que pasaría a ellos después de tres días, estos sueños fueron interpretados por José, y las cosas sucedieron de acuerdo a su interpretación (Véase Génesis 40:1-22).

Faraón, mientras que José estaba en prisión, tuvo dos sueños en los que Dios le predijo siete años de abundancia y siete años de hambre; También en este caso, los sueños fueron interpretados por José que el faraón hizo salir de la cárcel para interpretar estos sueños (Véase Génesis 41:1-36).

En el tiempo de los Jueces, precisamente en el tiempo de Gideon, cuando estaba a punto de saltar sobre el campamento de Madián, Dios le dijo que fuera hacia abajo en el campamento de Madián, y escuchar lo que decían. Él obedeció, y cuando él llegó al campamento, oyó a un hombre decirle a su compañero un sueño que había recibido en la noche en el que vio un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó; Este pan de cebada, de acuerdo con la interpretación dada por el compañero, era la espada de Gedeón en cuyas manos Dios le había dado los madianitas y todo el campamento. Este sueño fue una confirmación por Gedeón que Dios le había dado en las manos el campamento de Madián, y fortaleció sus manos (Véase Jueces 7:9-18).

El rey Salomón tuvo un sueño en el que Dios se le apareció y le pidió que le preguntase lo que quería, y Salomón pidió un corazón sabio (Véase 1 Reyes 3:4-15).

Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño en el que Dios le mostró los reinos que se sucederían después del suyo (Véase Daniel 2:1-49), este sueño le fue interpretado por Daniel. Siempre este rey tuvo un sueño en el que Dios le mostró el juicio que ejecutaría sobre él porque su corazón se enalteció (Véase Daniel 4:1-37), también en este caso el sueño fue interpretado por Daniel.

José, el esposo de María, tuvo un sueño justo cuando estaba a punto de dejar secretamente Maria (porque estaba embarazada), y en este sueño se le apareció un ángel del Señor que le dijo que no se preocupase acerca de tomar a María como esposa, porque lo que estaba en ella fue engendrado por el Espíritu Santo (Véase Mateo 1:18-25).

Los unos magos venidos de Oriente, después de encontrar y adorar al niño Jesús, recibieron un sueño de Dios en el que Dios les dijo que no volviesen a Herodes (Véase Mateo 2:12).

José tuvo otro sueño en el que un ángel del Señor le dijo que huyera a Egipto con María y el niño Jesús y permaneciera allí hasta que él no le había dicho que regresase a Israel (Véase Mateo 2:13-15).

Siempre José mientras se encontraba en Egipto, después de que Herodes murió, recibió otro sueño en el que un ángel del Señor le mandó que regresase a Israel (Véase Mateo 2:19-21). Y una vez de vuelta en Israel, dado que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes, fue divinamente advertido en un sueño y se fue a vivir en Galilea (Véase Mateo 2:22-23).

 

Las visiones

La visión es una manifestación divina en la que Dios de repente hace ver y a veces hasta escuchar cosas. Las visiones pueden ser de noche y de día, es decir pueden ocurrir tanto de noche como de día; No sólo eso, se pueden recibir tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados.

Las visiones escritas en la Biblia son mucho más numerosas que los sueños; voy a mencionar sólo algunas.

Abram recibió una visión en la que Dios le habló y le dijo que su recompensa sería sobremanera grande (Véase Génesis 15:1-3).

Moisés tuvo una visión en Horeb, cuando el ángel del Señor se le apareció y lo envió a Egipto para liberar al pueblo de Israel (Véase Éxodo 3:1-22).

El profeta Isaías vio al Señor de los Ejércitos, sentado sobre un trono alto y muy por encima de la cual había serafines, y Dios habló con él y lo envió a profetizar a su pueblo (Véase Isaías 6:1-13).

El profeta Ezequiel tuvo visiones celestiales en las que vio entre otras cosas los querubines y Dios que estaba sentado en un trono por encima de ellos, y en las que Dios le habló y le envió a profetizar contra su pueblo. En algunas de estas visiones Dios le mostró en visión también las muchas obras abominables que muchos en el medio de su pueblo estaban haciendo (Véase Ezequiel cap. 1-8).

Daniel tuvo varias visiones en las que Dios le predijo los acontecimientos futuros (Véase Daniel cap. 7,8,9,10).

Pedro, Santiago y Juan, mientras estaban en el monte santo, recibieron una visión celestial en la que vieron Moisés y Elías, hablando con Jesús que se transfiguró delante de ellos, y oyeron también una voz del cielo (Véase Mateo 17:1 -13).

Mientras Jesús estaba orando en Getsemaní tuvo una visión de un santo ángel que se le apareció para consolarlo (Véase Lucas 22:43).

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, tuvo una visión mientras estaba en el templo, en esta visión un ángel de Dios le predijo el nacimiento de Juan (Véase Lucas 1:5-22).

María, mientras estaba desposada con José, tuvo una visión en la que el ángel Gabriel se le apareció y le predijo que daría a luz un hijo que sería llamado el Hijo del Altísimo (Véase Lucas 1:26-38).

Las mujeres que habían ido al sepulcro para ungir a Jesús tuvieron una visión de ángeles, que les dijeron que Jesús había resucitado de entre los muertos (Véase Mateo 28:1-7; Marcos 16:1-7, Lucas 24:1-12).

Saulo de Tarso, llamado Pablo, en su camino a Damasco para arrestar a los santos y trajerlos encadenados a Jerusalén, tuvo una visión celestial en la que Jesucristo se le apareció y le habló constituyendolo su ministro (Véase Hechos 9:1-6; 22:6-10; 26:12-19).

Pablo, mientras era ciego en Damasco, mientras oraba vio en una visión un hombre llamado Ananías, que entraba en la casa donde se encontraba y le imponía las manos para que recuperase su vista (Véase Hechos 9:10-16). Siempre Paul, mientras oraba en el templo de Jerusalén, le sobrevino un éxtasis y vio a Jesús que le habló (Véase Hechos 22:17-21). Pablo durante su segundo viaje misionero, mientras que estaba en Troas, en la noche tuvo una visión en la que un hombre de Macedonia le rogaba que fuese a Macedonia y que los ayudase (Véase Hechos 16:9-10). Pablo en Corinto tuvo en la noche una visión en que el Señor le habló y le dijo que no tuviera miedo y que siguiese hablando sin callarse porque nadie le pondría la sobre él para hacerle mal (Véase Hechos 18:9-10). Pablo mientras estaba en el barco que lo llevaba a Roma tuvo una visión de un ángel que le habló y le dijo que él no tenía que temer, porque Dios le había dado a todos los que estaban con él (Véase Hechos 27:21-25).

Cornelius, que en ese momento aún no era salvado, un día, mientras oraba, vio en una visión un ángel del Señor que le dijo que enviara a llamar a Pedro, que le hablaría de las cosas por las que él y su familia se salvarían (Véase Hechos 10:1-8; 11:13-14).

 

La interpretación de los sueños y de las visiones

Hay sueños y visiones de Dios que deben ser interpretados con el fin de ser entendidos. Esto se confirma en gran medida por la Escritura.

Estos son algunos ejemplos de sueños bíblicos que necesitaban ser interpretados en la antigüedad. Los sueños que tuvo José sobre sus hermanos y de los que sus hermanos inmediatamente entendieron su significado cuando José se les dijo (Véase Génesis 37:5-10), los sueños que tuvieron el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos acerca de lo que les ocurriría después de tres días (Véase Génesis 40:1-23) y que fueron interpretados por José; los sueños que tuvo Faraón acerca de los siete años de abundancia y siete años de hambre (Véase Génesis 41:1-32), que fueron interpretados por José; el sueño que tuvo aquel madianita acerca de la inminente victoria de Gedeón sobre los madianitas y que su compañero interpretó (Véase Jueces 7:13-15); el sueño que tuvo el rey Nabucodonosor sobre el juicio de Dios que habría caído sobre él (Véase Daniel 4:1-27), que fue interpretado por Daniel; el sueño que siempre tuvo Nabucodonosor sobre los reinos venideros (Véase Daniel 2:29-45) y que siempre Daniel interpretó.

Ahora llevamos ejemplos bíblicos de visiones que tuvieron la necesidad de ser interpretadas. La visión de las dos cestas de higos recibida por el profeta Jeremías (Véase Jeremías 24:1-10), cuyo significado le fue explicado por Dios; la visión del carnero y el macho cabrío recibida por el profeta Daniel (Véase Daniel 8:1-25) y que le fue explicada por el ángel Gabriel; la visión del candelabro de oro y los dos olivos recibida por el profeta Zacarías (Véase Zacarías 4:1-14.), que le fue explicada por un ángel del Señor; la visión del varón macedonio que pedía ayuda de Pablo en Troas (Véase Hechos 16:9-10) en la que Pablo y sus compañeros recibieron la comprensión por Dios concluyendo que significaba que Dios quería que ellos predicasen el Evangelio en Macedonia; y la visión de la gran hoja llena de reptiles, cuadrúpedos y aves de todo tipo recibida por Pedro en Jope, donde Dios le dijo que matase y comiese (Véase Hechos 10:9-16), y que Pedro entendió poco después, porque cuando llegó a la casa de Cornelio, que era Gentil, dijo: “Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo” (Hechos 10:28).

Como se puede ver, todos estos sueños y estas visiones fueron interpretadas, y su interpretación resultó cierta.

 

Las revelaciones

Ahora, cuando Dios dirige su palabra a alguien, pero no en un sueño o una visión, sino simplemente haciéndole escuchar una voz audible, se está en presencia de una revelación.

Algunos ejemplos bíblicos son lo del profeta Elías cuando, mientras estaba en Horeb, vino a él la voz de Dios que le dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?” (1 Reyes 19:13), a lo que respondió, y que después llegó a decirle que se fuera a Damasco para que ungiese a Hazael por rey de Siria, y Jehú por rey de Israel, y a Eliseo por profeta en su lugar (Véase 1 Reyes 19:15-18).

Otro ejemplo es el del antiguo profeta en Bethel que con una mentira había hecho volver un hombre de Dios (haciendolo desobedecer a Dios), y que mientras estaba comiendo en la mesa con este último, Dios le habló y le predijo su juicio contra el hombre de Dios que había vuelto (Véase 1 Reyes 13:20-22).

Esta manifestación estuvo muy presente en la vida de Moisés, al cual muchas veces Dios habló su palabra, como un hombre habla con otro hombre. Esteban dijo que Moisés “recibió palabras de vida que darnos” (Hechos 7:38).

El evangelista Felipe tuvo una revelación mientras estaba en la carretera que conduce de Jerusalén a Gaza; cuando vio el eunuco en su carro, en ese momento el Espíritu le dijo: “Acércate y júntate a ese carro” (Hechos 8:29).

El apóstol Pedro tuvo una revelación después de haber recibido esa visión en éxtasis a Jope, donde vio algo semejante a un gran lienzo descender desde el cielo en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come, y a su rechazo la voz le dijo que no llamase común lo que Dios limpió. Mientras que él estaba pensando en la visión, de hecho, dado que habían llegado a la casa donde estaba hombres enviados por Cornelio (quien habían preguntado si Simón, llamado Pedro estuviese allí), el Espíritu le dijo: “Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hechos 10:19-20).

En Antioquía, mientras Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén hermano adoptivo de Herodes el tetrarca, y Saulo “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (Hechos 13:2).

Pablo dice a los Gálatas: “Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles” (Gálatas 2:1-2).

 

La palabra de sabiduría, palabra de conocimiento y discernimiento de espíritus

Cuando se trata de sueños, visiones y revelaciones, es necesario hablar de estos tres dones del Espíritu Santo, que son los dones de revelación (Véase 1 Corintios 12:8-10). ¿Por qué esto? Debido a que estos dones se manifiestan por sueños, visiones y aún con una voz escuchada.

La palabra de sabiduría es la revelación de un hecho que debe tener lugar (el nacimiento o la muerte de alguien, la boda de alguien, hambruna….), O de una orden dada por Dios a alguien (ir a un determinado lugar, hacer una cosa en particular….).

La palabra de conocimiento es la revelación de un hecho ya ocurrido (una mentira contada por alguien, un robo cometido por alguien….).

Y el discernimiento de espíritus es la revelación de la presencia de espíritus malignos en alguien o sobre alguien o en algún lugar.

Por lo tanto, cuando el Señor en un sueño o una visión o por una voz audible predice un evento especial, nos encontramos frente a la revelación de la palabra de sabiduría. Cuando el Señor revela siempre en un sueño o una visión o por una voz audible algo que ya pasó, tenemos la revelación de una palabra de ciencia. Y cuando el Señor hace ver en un sueño o visión los espíritus malignos hacer alguna obra mala o listos para hacerla, nos encontramos frente al discernimiento de los espíritus.

 

La utilidad de los sueños, las visiones y las revelaciones

Todavía hoy en día Dios da sueños, visiones y revelaciones, esto es confirmado por la Escritura que dice que en los últimos días “vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” (Joel 2:28), y por lo que dice a los santos: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero” (1 Corintios 14:29-30). Por otro lado, si Dios dice que Él no cambia (Véase Malaquías 3:6) no puede ser de otra manera.

Ahora bien, si en relación con los sueños, visiones y revelaciones escritas en la Biblia que tuvieron los antiguos y que he mencionado anteriormente, les hiciera la siguiente pregunta: “¿Tuvieron utilidad los sueños, las visiones y las revelaciones para aquellos a los cuales el Señor se les dio?”, estoy seguro que la respuesta sería: “¡Por supuesto!”. Bueno, entonces, continúo, si en ese momento fueron útiles para los antiguos, sin duda los sueños, visiones y revelaciones de Dios también serán útiles para aquellos a los cuales se les dan hoy en día, según el puro afecto de la voluntad de Dios. ¿No les parece lógico? Sería de hecho absurdo decir que esos acontecimientos de Dios eran útiles sólo en ese momento y para algunas personas, pero hoy en día ya no pueden ser de utilidad para nosotros.

Pero mediten un poco acerca de estas cosas, vamos a decir que un creyente cometa encubiertamente un robo u otro pecado y que Dios revele a otro creyente su pecado oculto y esto lo amonesta fraternalmente para que se arrepienta; ¿no creen que el creyente que ha hecho el daño deberá reconocer que Dios es un Dios que sabe todo y que de Él no podemos hacer una burla y se sentirá atraído para arrepentirse ante Dios y para confesar su crimen? Y digamos que los padres pierdan a su hijo y, después de haber hecho todo lo que podían para encontrarlo un día Dios les revele donde está el pequeño ¿No creen que irán a ser felices y tendrán razón para alabar a Dios en gran medida? También tomemos el caso de una mujer que no puede tener hijos, y después de treinta años de matrimonio, Dios le revela que quedará embarazada y dará a luz un varón; ¿no creen que Dios será glorificado por medio de esta revelación? ¿Quién hubiera pensado que esa mujer daría a luz un hijo? Sólo un Dios que todo lo sabe y todo lo puede podría anunciar una cosa similar. ¿Y si Dios revela que un creyente ha sido llamado a ser o un apóstol o un profeta o un evangelista, o un pastor o un maestro? ¿No creen que aquel creyente recibirá algo bueno, y será llevado a glorificar a Dios? Y si Dios revela a un creyente que habrá una hambruna en el corto tiempo y que no hay señales de que algo así pudiera ocurrir en este país, ¿no creen que Dios será por ella glorificado? ¿Y quién podría haber predicho tal cosa fuera de Dios? Y lo mismo hay que decir de la predicción de una guerra.

Podría seguir haciendo muchos otros ejemplos, pero espero que entiendan que cada palabra de sabiduría y ciencia son útiles y a través de ellas Dios es exaltado y temido. ¿Pero no es cierto que nosotros, leyendo esas revelaciones en la Biblia y que tratan acerca de un crimen cometido en secreto por una persona y que Dios ha revelado a su siervo, o que se relacionan con la predicción de una hambruna, de una guerra, de un juicio particular de Dios, del nacimiento de un hijo, de la llamada al ministerio de alguien, estamos llevados a exaltar a Dios y a temerLe? ¿No es verdad que esas revelaciones exaltan y demuestran el conocimiento, la sabiduría, el poder y la grandeza de Dios?

Por lo tanto, es justo y normal que un creyente desee recibir sueños, visiones del cielo y revelaciones divinas, porque estas cosas no pueden que ser útil para él y para los demás. No es en vez justo y no es normal que un hijo de Dios no desee en lo más mínimo recibir un sueño, una visión o una revelación. Voy a decir más, es muy preocupante que no exista este deseo en un creyente, porque como ya he dicho antes los dones de palabra de sabiduría, palabra de ciencia y discernimiento de espíritus son los dones espirituales que se manifiestan de esta forma, eso significaría que él no desea estos dones espirituales como Pablo en lugar ordena, como está escrito: “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Corintios 14:12), y también: “Procurad, pues, los dones mejores ” (1 Corintios 12:31), y otra vez: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1).

Pero yo les digo: “Si estos dones son distribuidos por el Espíritu Santo para el bien común, ¿cómo se puede no desearlos?”

 

Algunas palabras de advertencia

Como sucede en el mundo que las cosas de valor son falsificadas por personas sin escrúpulos para venderlas al precio de las verdaderas y así enriquecerse deshonestamente; como sucede en el mundo que gente deshonesta falsifica los billetes reales con el fin de enriquecerse deshonestamente; y por supuesto todos los que aceptan sus productos falsificados y sus billetes falsos, son engañados porque van a tener en sus manos cosas que no son auténticas; digo, como esto occurre en el mundo, así sucede en el mundo que el diablo que es un mentiroso y el padre de la mentira, él también falsifica los sueños, las visiones, las revelaciones, es decir, se produce las suyas para que se acepten como verdaderas y así pueda engañar a las personas que les creen, sí, porque cualquier sueño o visión o revelación que procede del diablo engaña y no sirve para nada. El ladrón dijo Jesús, no viene sino para hurtar y matar y destruir (Véase Juan 10:10), y puesto que el ladrón es el diablo, desde luego, él no puede buscar el bien de cualquier persona con estos sus engaños. En el mundo abundan las mistificaciones hechas por Satanás, las religiones orientales, la religión católica están llenas de estos engaños, así como el Mormonismo, el Judaísmo….

Pero también las mistificaciones existen entre el pueblo de Dios, no hay nada nuevo bajo el sol para utilizar una expresión bíblica, incluso en tiempos de Jeremías habían falsos profetas que engañaron al pueblo de Israel profetizando sueños mentirosos, diciendo que habían visto cosas que no habían visto y escuchado palabras de Dios que nunca había pronunciado (Véase Jeremías 23:9-40). Pero no por eso, en ese tiempo todos los profetas que decían que Dios les había hablado, decían el falso, porque habían profetas fieles a Dios, como Jeremías, por ejemplo, que relataban sólo lo que realmente escuchaban o veían. Digo esto para hacerles saber que el hecho de que hay personas que inventan sueños, visiones y revelaciones, no quiere decir que no hay personas que realmente han recibido un sueño, una visión o una revelación de Dios. De hecho sería como decir que, si fuese así, que hoy en día hay sólo mentirosos, que hombres que dicen la verdad a sus vecinos ya no existen; sería como decir que todos los que dicen que han recibido un sueño o una visión o una revelación de Dios, mienten en contra de la verdad, están hinchados de vanidad, son falsos. ¿Se puede decir una cosa así? Por supuesto que no, como no se podía decir en los días de los antiguos profetas y apóstoles, días en los que les recuerdo que el diablo todavía engañaba, mistificaba, y buscaba el mal de las personas. ¿Tal vez alguien quiere afirmar que el diablo en los días de los profetas o los apóstoles, actuaba de una manera diferente no mistificando nada parecido a lo que hizo Dios? ¿O tal vez alguien quiere afirmar que el diablo en aquellos días era un amigo de los santos y no su enemigo? No lo creo. Así que, si aun en aquellos días, a pesar de que el diablo engañase como siempre lo ha hecho desde el día en que engañó a Eva con su astucia, habían aquellos a quienes Dios hablaba en verdad, a quien Dios les daba sueños, visiones y revelaciones, lo mismo debe suceder hoy después de tanto tiempo.

Pero vamos a ver ahora cómo discernir los sueños falsos, las visiones falsas y las falsas revelaciones, porque tenemos que guardarnos de estos engaños.

En primer lugar, vamos a hablar de esos sueños, esas visiones y revelaciones que son predicciones de eventos futuros. Cuando una predicción no se cumple no fue hecha por el Espíritu, fue hecha por presunción. No importa como se le ha recibido, si no se realiza es falsa. El Señor le dijo al pueblo de Israel: “Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él” (Deuteronomio 18:21-22). En particular, me gustaría advertirles acerca de todas esas revelaciones acerca de la venida del Señor, que regularmente salen, y que pretenden establecer los tiempos y los momentos de su venida. Rechacenlas, son imposturas.

Vamos a hablar ahora de esos sueños, esas visiones y revelaciones que pretenden consolar y animar. Si a través de ellas quien las pronuncia alienta a los pecadores, los rebeldes, los impíos y los mentirosos, para hacer el mal y a no convertirse de su mal camino y seguir la justicia y la verdad, ese sueño o visión o revelación debe ser rechazada porque Dios con Su palabra no fortalece las manos de los pecadores para que hagan el mal (Véase Jeremías 23:16-22). Él reprende y reprueba a los rebeldes, y no los lisonjea en absoluto. El Señor a través de Ezequiel dijo a los impíos: “Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11), y no: “Iréis a tener paz, ningún mal caerá sobre vosotros!”, como en cambio pretendían hacer decir a Dios los falsos profetas (Véase Jeremías 23:17).

Ahora vamos a ver esos sueños, esas visiones y revelaciones que pretenden revelar un secreto. Es obvio que si alguien viene a mí y dice: “Hermano, Dios me ha mostrado en visión que has robado diez millones a ese hombre, Arrepiéntete, pues, de tu culpa!” cuando yo a aquel hombre ni siquiera lo conozco, no tengo ninguna dificultad en discernir que esa revelación es falsa. Así que cualquiera que “revele” una mentira, no debe ser escuchado. Nuestro Dios no puede mentir, por lo tanto no puede revelar mentiras (Véase Tito 1:2). En la Escritura, todas las veces que Dios ha revelado una mala obra de alguien la cosa era verdadera, por ejemplo, cuando Eliseo reprobó por Dios a su siervo Giezi para aceptar regalos de Naamán dijo la verdad (Véase 2 Reyes 5:20-27); y así también cuando Pedro reprendió Ananías y Safira porque mintieron al Espíritu Santo dijo algo que realmente sucedió (Véase Hechos 5:1-11).

Tratamos ahora todos esos sueños, esas visiones y revelaciones de los que pretenden añadir algo a la Palabra de Dios, en el sentido de que dicen que para ser salvados hay que creer algo diferente a lo que está escrito en la Biblia, ya que no está completa. Son mentiras creadas por el diablo, la Sagrada Escritura de hecho contiene todo lo que uno tiene que creer para ser salvos. La salvación viene sólo a través de la fe en Jesucristo por la gracia de Dios. No hay otro profeta en el que hay que creer para ser salvos, en el que hay que creer más que en Jesús si se desea escapar de la ira venidera. Jesucristo nos libra de la ira venidera, los que creen en él y siguen sus pasos hasta el final serán salvados. Cuando el carcelero preguntó a Pablo y Silas lo que debía hacer para ser salvo se le respondió con franqueza: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31), también hoy en día la misma pregunta tiene la misma respuesta. La respuesta que debemos dar no ha cambiado. Tengan cuidado de ustedes. Así que si alguien viene a decirles que Dios ha revelado a uno u otro la “plenitud del evangelio” que no está escrita en la Biblia amonestenlo y tengan cuidado con él, es un engañador, un charlatán, un falso profeta.

Finalmente vemos esos sueños, esas visiones y revelaciones que dicen que ciertos preceptos ya no tienen que ser observados porque obsoletos, o tal vez algunos que han sido abolidos deben ser observados. Voy a hacer unos ejemplos explicativos. Si un creyente les dice que Dios le reveló que la mujer puede ser un pastor, él quiere engañarles porque la Escritura no permite a la mujer enseñar, y luego de recubrir esto ministerio (Véase 1 Timoteo 2:11-12); como quiere engañarles también los que dicen que Dios le ha dicho que la mujer, cuando ora o profetiza, no debe cubrirse más la cabeza con velo, y esto se debe a que la mujer, desobedeciendo a esta orden afrenta al hombre (Véase 1 Corintios 11:5): quiere engañarles los quien les dice que Dios le ha dicho que una mujer divorciada puede casarse de nuevo, y eso es porque sólo la muerte disuelve el vínculo matrimonial (Véase 1 Corintios 7:39); quien les dice que Dios le ha dicho que se puede fornicar, y esto porque está escrito que debemos huir de la fornicación (Véase 1 Corintios 6:18); y quien les dice que se pueden comer la sangre, lo sacrificado a ídolos, el ahogado, y esto se debe a que estas son cosas de las que hay que abstenerse para nuestro bien (Véase Hechos 15:28-29). Y también les quieren engañar quien les dice que Dios le reveló que debemos observar el sábado, y eso es porque el sábado es una sombra de lo que estaba por venir (Véase Colosenses 2:16-17); los que dicen que Dios le reveló que no hay que comer carne de cerdo y esto es debido a que Jesús hizo puros todos los alimentos (Véase Marcos 7:19); quien les dice que el matrimonio debe evitarse porque es dañino, ya esto se debe a que la Escritura dice que, a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido (Véase 1 Corintios 7:2). Y podría seguir haciendo muchos más ejemplos.

Al decir esto, reiteramos que la Escritura no puede ser quebrantada por ningún sueño, visión o revelación, y que permanece siempre, por todas partes y de todos modos la autoridad final en materia de doctrina y conducta. Siempre tenemos que hacer referencia a la Biblia, siempre debe ser examinada para ver si las cosas que se dicen son ciertas.

Así que con todos estos sueños, visiones y revelaciones hay que tener cuidado, no debemos asimilarles, sino tenemos que refutarles vigorosamente.

Otra cosa que quiero decir es que tengan cuidado con todos los creyentes que sólo les hablan de los sueños falsos, visiones falsas y revelaciones falsas y que nunca les hablan de los sueños verdaderos, visiones verdaderas y revelaciones verdaderas. Esto lo hacen, y ustedes lo van a entender pronto, para disuadirles de la búsqueda de los sueños, visiones y revelaciones verdaderas. Estoy de acuerdo en decir y reconocer que hay manifestaciones falsas en este campo, como se puede ver en el hecho de que yo pongo en guardia de las cosas falsas. Sé muy bien que estas cosas existen, pero si hay cosas falsas hay necesariamente las verdaderas que no pueden hacer mal, y por lo tanto estas últimas deben ser buscadas, de lo contrario nos haríamos el juego del diablo que quiere precisamente eso: mantener lejos los creyentes de las cosas verdaderas que vienen de Dios. Por lo tanto guardense de la astucia del enemigo de sus almas.

 

La guía de Dios

Por último, quiero decirles que nosotros los hijos de Dios, para comprender la voluntad de Dios para con nosotros, no debemos siempre esperar un sueño o una visión o una revelación porque Dios no ha decretado para dirigirnos exclusivamente de esta manera. Ciertamente, en algunos casos, Dios revelará ciertas cosas de esta manera, pero en muchos, muchísimos otros casos, Él nos guiará a través de la Sagrada Escritura que es una lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestros caminos. Lo que la Palabra de Dios nos ordena debemos hacerlo sin preguntar y sin pedir una revelación particular. Por ejemplo, si vemos a un hermano en necesidad, y tenemos lo necesario para ayudarlo tenemos que ayudarlo, no necesitamos ni un sueño ni una visión para hacerlo, porque esto el Señor lo ha ordenado ya. Otro ejemplo, si un joven quiere casarse, no necesita un sueño o una visión para saber si un creyente puede casarse con una chica incrédula, porque la Escritura dice ya que esto no se debe hacer. Y se podrían citar muchos otros ejemplos.

Dios nos guía a través del Espíritu Santo que está en nosotros, es decir empujandonos a hacer o no hacer algo por medio de claros impulsos o frenos que vienen del Espíritu de Dios; digo claros porque se pueden sentir en nuestro corazón de una manera clara, siempre, por supuesto, que se conduzca una vida sobria, justa y santa ante los ojos de Dios, porque de lo contrario se pierde la sensibilidad para discernir la guía espiritual del Espíritu. Esta guía del Espíritu, por supuesto, confirma plenamente lo que la Escritura enseña y no le va en contra, pero sobre todo está en armonía con la voluntad de Dios para con nosotros. Un ejemplo bíblico de esta guía es el de Pablo y sus compañeros durante su segundo viaje misionero, como está escrito: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió” (Hechos 16:6-7).

Otra forma en la que Dios nos guía es a través de las circunstancias que él crea y cambia según Su voluntad en nuestras vidas. En este caso nos encontramos en ciertas situaciones y lugares para el decreto de Dios, independientemente de nuestra voluntad. A veces, sin embargo, no nos damos cuenta de inmediato que esas circunstancias particulares que se han producido han sido ordenadas por Dios para nuestro bien y para guiarnos en una cierta dirección que deseaba, o en un lugar que Él quería, de todos modos una cosa es cierta, tarde o temprano lo entenderemos muy claramente. Recuerden lo que Jesús dijo a Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7), debido a que estas palabras se dirigen a cada uno de nosotros cuando inicialmente no entendemos un cierto hecho que parece inútil, catastrófico y más. Un ejemplo evidente de esta guía es el de José después que fue odiado por sus hermanos, fue por ellos vendido como esclavo a Egipto, y injustamente encarcelado, pero liberado de Faraón y fue hecho gobernador de Egipto; todo esto le sucedió para que Jacob y su familia se fueran a Egipto, y para mantenerlos vivos durante la hambruna, y para que Israel morase en Egipto (Véase Génesis cap. 37-50). Otro ejemplo es el de Saúl que Dios envió al profeta Samuel usando los asnos de su padre hacendoles dispersar y el siervo de Saúl quien le aconsejó que consultase al profeta Samuel para saber dónde estaban los asnos (Véase 1 Samuel 9:1-24).

 

Algunas palabras de aliento

Hermano, quienquiera que seas, sabe que Dios es un gran Dios y para Él nada es demasiado difícil, es un Dios que revela los misterios aún hoy en día, es un Dios que predice eventos futuros, también hoy en día. Tal vez tu pastor te ha dicho que Dios no actúa más de esta manera, te ha dicho una mentira porque si ese fuera el caso, significaría que Dios ha cambiado, y esto no puede ser verdad porque Él dijo que no cambia (Véase Malaquías 3:6). Tu pastor no conoce las Escrituras ni el poder de Dios, se equivoca mucho.

Por mi parte, quiero animarte a buscar el rostro del Señor, Él está dispuesto a hablarte si tienes necesidad de recibir por Él una palabra en particular que nadie te puede dar.

Ten plena confianza en la promesa de Dios que dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3); quien la hizo es el Fidel, el Verdadero, El que no puede mentir. Tómalo en palabra, nunca te decepcionará. No te estoy diciendo que debes pedir a Dios un sueño o una visión por todo lo que tienes que hacer, porque somos llamados a caminar por fe y no por vista (Véase 2 Corintios 5:7), pero sólo que si tienes necesidad de una revelación especial en una circunstancia particular en tu vida sabe que Dios está dispuesto y capaz de dartela. Yo te puedo decir que el Señor, cuando he tenido necesidad de una revelación, en su fidelidad y bondad me la dio. Y puesto que Dios no hace acepción de personas de cualquier tipo, te puedo decir que lo va a dar a ti también, si te acercas a Él con sinceridad, con un corazón puro, y con fe.

Que el Señor te fortalezca, te ayude, te proteja y te dé lo que tu corazón desea.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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