Los apóstoles bautizaban, enseñaban, hablaban y predicaban en el nombre de Jesús

en el nombre de Jesus

Los Unicitarios, no usando bien la Palabra de Dios, afirman que la fórmula bautismal es “en el nombre de Jesús” rechazando así la clara enseñanza de Jesús: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

Para demostrar su falsa doctrina, citan el libro de Los Hechos en el cual, en algunos casos, se dice que los que creyeron fueron bautizados en el nombre de Jesús, afirmando que la frase “fueron bautizados en el nombre de Jesús” se refiere a la fórmula que tiene que ser proclamada cuando se bautiza un nuevo creyente.

Sin embargo, ellos no saben, o se olvidan voluntariamente que en el libro de Los Hechos de los Apóstoles, la expresión “en el nombre de Jesús” no se refiere sólo al bautismo, sino también a la enseñanza, al hablar, y a la predicación. Vamos, por lo tanto, a ver los pasajes de la Escritura que demuestran que los Unicitarios YERRAN GRANDEMENTE.

“Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera ni ENSEÑASEN EN EL NOMBRE DE JESÚS” (Hechos 4:18)

“Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no HABLASEN EN EL NOMBRE DE JESÚS, y los pusieron en libertad” (Hechos 5:40)

“Entonces Bernabé lo tomó a su cargo y lo llevó a los apóstoles. Saulo les describió en detalle cómo en el camino había visto al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había PREDICADO con libertad EN EL NOMBRE DE JESÚS” (Hechos 9:27)

“Y mandó BAUTIZARLES EN EL NOMBRE DE JESÚS. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hechos 10:48)

En el libro de Los Hechos está escrito que los apóstoles no sólo BAUTIZABAN, sino más bien ENSEÑABAN, HABLABAN y PREDICABAN en el nombre de Jesús. Si esto tuviese que ver con el recitar una fórmula, todos esos pasajes antes citados donde los apóstoles operaban “en el nombre de Jesús” no tendrían algún sentido.

Les hago un ejemplo: Si un evangelista va por las calles predicando en el nombre de Jesús, esto no significa que todas las veces que termina una frase tenga que decir “en el nombre de Jesús”, lo mismo pasa si un maestro de la Palabra de Dios está enseñando en el nombre de Jesús. ¡Esto sería una absurdidad!! Entonces es claro que, tanto el evangelista como el maestro que están predicando en el nombre de Jesús, están hablando según lo que ha dicho Jesús, o sea según Sus enseñanzas, según Sus mandamientos y la autoridad que Él les ha dado. Esto es lo que precisamente significa hacer algo en el nombre de Jesús.

Por lo tanto, a la luz de como se utiliza la expresión “en el nombre de Jesús” en todo el libro, ¿Qué tiene que ver esta expresión con la fórmula que se debe recitar durante el bautismo en agua? NADA, debido a que la expresión “en el nombre de Jesús” se refiere claramente al hecho de que los apóstoles enseñaban, hablaban, predicaban, y bautizaban según LAS ENSEÑANZAS y LA AUTORIDAD que les había dado Jesús, según SUS MANDAMIENTOS, entre los cuales hay el claro mandamiento acerca de la fórmula bautismal que se les fue dado por EL MISMO SEÑOR JESUCRISTO: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

¿Se dan cuenta de la insensatez que afirman los Unicitarios? Según ellos Jesús habría dado ese mandamiento y luego los apóstoles lo habrían cambiado dsobedeciendo poco después que Él ha sido llevado al cielo!!

Hermanos y hermanas en el Señor, no se hagan seducir por estos supuestos pastores o maestros que quieren desviar a los santos de la verdad que es en Cristo Jesús, y si se han hecho bautizar con la fórmula en el sólo nombre de Jesús, sepan que ese bautismo NO ES VÁLIDO y se deben hacer (re)bautizar. Dios conoce a los suyos y tarde o temprano les dará de entender la verdad y estarán empujados por Él para apartarse de los Unicitarios o “Jesús solo” que, no sólo no bautizan en la fórmula correcta, sino más bien han rechazado una doctrina fundamental como la Trinidad.

Por supuesto, hay hermanos sinceros entre los Unicitarios que han sido verdaderamente regenerados espiritualmente, sin embargo, si se hacen guiar sin escudriñar  y analizar todas las cosas a la luz de la Palabra de Dios, y no superficialmente como les enseñan sus dirigentes, precerán por falta de conocimiento y seguirán engañando y siendo engañados.

Es por amor a sus almas que se les dicen estas cosas, no se endurezcan y reconozcan la verdad.

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, HACEDLO TODO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17)

Enrico Maria Palumbo

Para aprofundizar el tema de la Trinidad, lean los siguientes estudios Bíblicos: https://justojuicio.wordpress.com/category/trinidad/

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Las Iglesias de los primeros siglos butizaban en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

bautismos en la historia

“El Señor, dando a los discípulos el poder de hacer renacer a los hombres en Dios, les dijo: Id, enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. A través de los profetas, de hecho, había prometido derramar en los últimos tiempos este Espíritu sobre sus servidores, para que profetizasen, por eso desciendió también sobre el Hijo de Dios que llegó a ser Hijo del hombre, acostumbrandose con él a vivir con los hombres, a descansar entre ellos, y a vivir en las criaturas de Dios, operando en ellos la voluntad del Padre y renovándolos del viejo hombre al nuevo hombre en Cristo” (Ireneo, Contra las Herejías, Libro Quinto 17:1-3, 200 dC).

“Había escogido a doce hombres y los mantenía siempre cerca de Él: nunca se apartaron del lado del Maestro: Él les había elegido, para que fuesen maestros a las personas y difundiesen la doctrina divina. Uno de ellos fue rechazado, pero a los otros once, en su regreso al Padre Suyo después de la resurrección, les ordenó que se fueran en las diversas regiones del mundo bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo ” (Tertuliano, La prescripción contra los herejes 20, 190 dC).

“Vamos a mostrar cómo somos consagrados a Dios, renovados por Cristo, para que no se vea que, dejando esta parte, estropeemos en cualquier forma nuestra exposición. Para aquellos que están convencidos y creen que son ciertas las enseñanzas expuestas por nosotros, y prometen saber vivir constantemente con ellas, se les enseña a orar y pedirle a Dios, ayunando, la remisión de los pecados, mientras oramos y ayunamos con ellos. Luego son llevados por nosotros donde hay agua, (…) Así que, de hecho, hacen el lavamiento del agua, en el nombre de Dios, Padre y Señor del universo, de Jesucristo (Hijo) nuestro salvador y del Espíritu Santo” (Justin, Primera Apología 61:1 -3, 160 dC).

“Con respecto al bautismo, bauticen así: habiendo expuesto previamente todos estos preceptos, bauticen en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva. Si no tienen agua viva, bauticen en otra agua, si no se puede en la fría, bauticen en la caliente. (…) en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Didajé 7:1-3, 105 dC).

Como podemos ver, el bautismo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo ha sido practicado por los primeros Cristianos sobre la base del mandato apostólico que tenemos en la Biblia en Mateo 28:19 y no es cierto que fue introducido por la iglesia adúltera con el poder Imperial que nació en el siglo IV. Se practicaba ya hace 200 años.

Por el hermano en Cristo Jesús: Stefano Ferrero

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Una pregunta sencilla para los Unicitarios


Punto-di-domanda1“Te encarezco DELANTE DE DIOS Y DEL SEÑOR JESUCRISTO, Y DE SUS ÁNGELES ESCOGIDOS, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad” (1 Timoteo 5:21)
.

Pablo dice que delante de él hay:

1) Dios

2) Jesús

3) Los ángeles escogidos

Ahora, si Jesús y el Padre fuesen la misma persona, ¿Cómo se explica que sean citados por separado? (Y noten que Pablo cita también los ángeles escogidos haciendo entender que ellos también están SEPARADOS de Jesús y el Padre). Si ustedes afirman que Dios y el Padre son la misma persona, a la luz de este versículo, deben necesariamente afirmar que TAMBIÉN los ángeles escogidos sean Dios.

Unicitarios ¿Pueden ver AHORA la clara contradicción de su falsa doctrina?

Quien tiene oídos, oiga.

Enrico Maria Palumbo

Estudios Bíblicos acerca de la Trinidad: https://justojuicio.wordpress.com/category/trinidad/

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Dios es el Padre de Cristo Jesús que es Dios y nuestro Salvador

tumblr_mfvy15owEN1qlbkn0o1_500” … y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de DIOS NUESTRO SALVADOR, a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, DE DIOS PADRE Y DEL SEÑOR JESUCRISTO NUESTRO SALVADOR” (Tito 1:3-4)

Hemos leído que el apóstol Pablo distingue claramente las DOS PERSONAS de DIOS PADRE y de CRISTO JESÚS que es llamado nuestro Salvador. Y luego confirma esta distinción con las siguientes palabras, llamando también a Dios Padre nuestro Salvador. Como está escrito: “Pero cuando se manifestó la bondad de DIOS NUESTRO SALVADOR, y su amor para con los hombres, NOS SALVÓ, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente POR JESUCRISTO NUESTRO SALVADOR” (Tito 3:4-6).

Dios Padre es, por lo tanto, nuestro Salvador que nos salvó por medio de Su Hijo (Jesucristo) nuestro Salvador.

A la luz de estas palabras nos comprendemos de una manera aún más clara las palabras del apóstol Juan: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era CON DIOS, y el Verbo ERA DIOS” (Juan 1:1)

Jesús es Dios, sin embargo, es una persona diferente de Dios Padre porque Dios Padre no murió en la cruz, como falsamente dicen los Unicitarios, sino fue EL HIJO QUE NOS COMPRÓ A DIOS PADRE con Su preciosa sangre. Como está escrito acerca del Hijo: “Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y CON TU SANGRE COMPRASTE PARA DIOS gente de toda raza, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9 ‘NVI’) y “Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de DIOS, QUE ÉL ADQUIRIÓ CON SU PROPIA SANGRE” (Hechos 20:28 ‘NVI’).

Dios (Jesús) nos adquirió a Dios (Dios Padre) con Su preciosa sangre.

Unicitarios, ¿No son bastante claras estas palabras? ¿Han sido así indoctrinados y engañados por los espíritus seductores que no pueden entender esta VERDAD FUNDAMENTAL?

Y a ustedes que dudan les digo, no se dejen engañar por los Unicitarios y ánclense firmamente a lo que está escrito en la Palabra de Dios, única lámpara a nuestros pies y luz en nuestro sendero.

Enrico Maria Palumbo

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El bautismo en agua debe ser ministrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que son tres personas y no tres títulos


formula bautismal

Introducción

La enseñanza del bautismo en el sólo nombre de Jesús en la que ponen mucha énfasis los Pentecostales Unicitarios (es decir los pentecostales que niegan la Trinidad) es la siguiente. “Por los creyentes unicitarios, el bautismo en el nombre de Jesús sigue el modelo apostólico, afirman su creencia de que Dios es uno, que se encarnó en su Hijo Jesucristo, y que ahora mora en nosotros por el Espíritu. El bautismo en el nombre de Jesucristo expresa la fe en la Encarnación, la auténtica vida humana de Jesús, la muerte del Hijo de Dios en la cruz por nuestros pecados, y la remisión de los pecados a través del nombre de Jesús (JL Salón y David K. Bernard, editores, Doctrina de la Biblia [Doctrinas de la Biblia], Hazelwood, MO (EE.UU.), 1998, p. 197).

En apoyo del bautismo en el nombre de Jesús se citan estos pasajes: Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:5. ¿Cómo, entonces, explican el mandamiento de Jesús de bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo? De esta manera: ellos dicen que “Jesús usó el nombre singular, para indicar que hay un sólo nombre salvación (only one salvation name) para los tres títulos de Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ese nombre fue claramente entendido por los discípulos ser Jesús, porque sin una sola excepción, el único nombre que usaron en el bautismo fue lo de Jesús, que utilizaron con Dios o Cristo” (ibid., p. 196). Como decir, en resumen, que el hecho de que en Los Hechos sea mencionado varias veces que los apóstoles bautizaron en el nombre de Jesús, demostra que creían como ellos que además de Jesús no había la persona del Padre y del Espíritu Santo, sino sólo Jesús. Incluso para los apóstoles, por lo tanto, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no eran más que títulos o manifestaciones del único Dios verdadero, es decir Jesús. ¡Ellos no hicieron nada más que entender justamente las palabras de Jesús, que sabía muy bien que, además de Él en la Divinidad no había ni la persona del Padre ni el Espíritu Santo! He aquí, pues, porque los apóstoles – de acuerdo a los unicitarios – no bautizaban utilizando la fórmula “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, porque no creían en una Trinidad de personas divinas, sino en una trinidad de manifestaciones. La fórmula trinitaria es de origen pagana y no apostólica, su uso “se inició después de la era apostólica, probablemente en relación con el desarrollo de la doctrina de la Trinidad” (ibid., p. 195).

 

Refutación

Nosotros no aceptamos la doctrina unicitaria del bautismo en el sólo nombre de Jesús porque en el Evangelio escrito por el apóstol Mateo están escritas estas palabras: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:18-20). Por lo tanto, es Jesucristo que ha mandado a bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; entonces el bautismo en el nombre de las tres Personas de la Divinidad no puede ser considerado inválido porque en este caso quien lo hace no va en contra de las palabras de Jesús. Ahora bien, es cierto que la fórmula bautismal “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” es la única vez que aparece en todas las Escrituras del Nuevo Testamento, pero esto no constituye una razón para reputarla sin valor o pasada. En cuanto al hecho de que sólo hay un pasaje de la Escritura que dice explícitamente de bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, debo recordarles estas cosas.

La orden de llamar a los ancianos por el enfermo para que oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor, también está presente una sola vez en todo el Nuevo Testamento, pero no por eso se pasa por alto o se subestima.

El orden para las mujeres que se cubran la cabeza cuando oran o profetizan para no deshonrar a su cabeza, también está presente una sola vez en todo el Nuevo Testamento, pero también permanece siempre una orden del Señor para todas las hermanas de cualquier Iglesia sobre la faz de toda la tierra.

El siguiente mandamiento: “Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra” (1 Timoteo 5:9-10); También está presente una sola vez en todas las Escrituras del Nuevo Pacto, pero creemos que sea todavía válido como todos los demás.

Para disminuir el bautismo administrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los unicitarios dicen que no hay ningún ejemplo en los Hechos de los Apóstoles que permitan pensar que los apóstoles bautizasen utilizando esta fórmula. Ahora bien, es cierto que en el libro de los Hechos, en relación con varios bautismos se dice que los creyentes fueron bautizados en el nombre de Jesucristo, porque las siguientes Escrituras lo atestiguan.

“los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (Hechos 8:15-16).

“Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús” (Hechos 10:48).

“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús… ” (Hechos 19:5).

Pero todo esto no nos lleva a excluir la posibilidad de que aquellos creyentes fueron bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, por esta razón. Porque lo de bautizar a las personas en el nombre de las tres personas divinas era un mandamiento y no algo opcional para los apóstoles, y luego porque también este mandamiento debía ser transmitido por ellos a los fieles, como está escrito: “Enseñándoles que guarden todas ellas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20). Reafirmamos con fuerza, por lo tanto, que el bautismo administrado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo es perfectamente escritural, ya que tiene todo el apoyo de las palabras de Jesucristo y la doctrina de los apóstoles.

Otra cosa que quiero decir a favor de la fórmula trinitaria para su uso en el bautismo y que no se menciona expresamente en los Hechos de los Apóstoles es esta. Los unicitarios afirman que “cada vez que la Biblia describe la fórmula para un bautismo real, siempre define el nombre de Jesús” (David Bernard, op. Cit., P. 24) y citan las palabras de Pedro en el día de Pentecostés, el bautismo de los samaritanos, lo que recibió Cornelio y los de su casa, lo de los discípulos en Efeso y lo que Pablo recibió por Ananías. Pero nosotros decimos: “Si el hecho de que esté escrito que los creyentes fueron bautizados en el nombre de Jesucristo, o del Señor Jesús quiere decir que ésta es la fórmula adecuada para ser utilizada en el bautismo, ¿qué se debe deducir del hecho de que a veces en el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles no se dice en absoluto que los que creyeron fueron bautizados en el nombre de Jesucristo o en el nombre del Señor Jesús? Por ejemplo, acerca del eunuco está escrito que Felipe “le bautizó” (Hechos 8:38) y nada más; acerca de Lydia se dice que “fue bautizada, y su familia” (Hechos 16:15) y nada más; del carcelero de Filipos se escribe que “se bautizó él con todos los suyos” (Hechos 16:33) y nada más; ¿qué diremos entonces? ¿Que en estos bautismos Felipe y Pablo no utilizaron ninguna fórmula bautismal, ya que no se menciona, y por lo tanto que no estamos obligados a utilizar una fórmula cuando nos bautizamos? En ninguna manera. Y ¿qué pasa con el hecho de que algunos creyentes en Los Hechos ni siquiera se dice que fueron bautizados? Por ejemplo, tanto acerca de los creyentes de Tesalónica como acerca de los de Berea no se dice que fueron bautizados. ¿Qué diremos entonces? ¿Que no fueron bautizados en absoluto sólo porque no está escrito expresamente que recibieron el bautismo y por lo tanto no es necesario administrar el bautismo a los que creen en el Señor? En ninguna manera. Si empezásemos a pensar de esta manera nos convertiríamos un poco como los católicos que dicen que, debido a que en algunos casos no se dice que los creyentes fueron bautizados por inmersión, o que según ellos las circunstancias eran tales para no permitirlo, se puede también bautizar por aspersión, y los niños también. O también como muchos creyentes que dicen que las lenguas no acompañan necesariamente la recepción del Espíritu Santo porque en los Hechos no está escrito que los samaritanos comenzaron a hablar en otras lenguas cuando recibieron el Espíritu Santo. Entonces debemos tener cuidado con llegar a la conclusión de que los apóstoles después de Pentecostés no bautizaban utilizando la fórmula trinitaria sólo porque no está escrito que los creyentes eran bautizados en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Otro ejemplo de las Escrituras para explicar lo que estamos diciendo es esto. Sabemos que el Apóstol Pablo a los Corintios en el final de una de las cartas que les escribió dice: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Corintios 13:14). Pero leyendo sus otras epístolas, se darán cuenta de que les termina de otra manera, es decir diciendo: “La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros” (1 Corintios 16:23). O bien: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros” (Romanos 16:20) o “con su espíritu”(Filipenses 4:23). ¿Qué diremos entonces? ¿Que Pablo quería que con los santos en Corinto, además de la gracia de Cristo estuviesen también el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo, mientras quería que con los santos de las otras ciudades estuviese sólo la gracia de Cristo? En ninguna manera: sólo vamos a decir que el Espíritu Santo lo empujó a escribir de una manera diferente las últimas palabras a los santos de Corinto, y nada más; a pesar de que tenía el deseo que también con los demás santos estuviese, además de la gracia de Cristo, también el amor de Dios y la comunión del Espíritu.

Otra cosa que quiero decir sobre este hecho de la fórmula que se debe utilizar en el bautismo en la que tanta énfasis ponen los unicitarios, es la siguiente. Ahora, dicen que cuando Jesús mandó a sus discípulos a bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” quiso decir de bautizar en su nombre, es decir en el nombre de Jesús, porque “nombre” está en singular y el Padre el Hijo y el Espíritu Santo no son nombres, sino títulos y el nombre de Jesús, sin embargo, es un nombre propio; en esencia este nombre singular mencionado por Jesús no sería más que el nombre de Jesucristo, entonces el bautismo debe ser ministrado solamente en el nombre de Jesús. Pero esto no es cierto porque – como lo he demostrado en otra ocasión – el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas, no tres títulos que se refieren a Cristo de hecho Pablo al final de su carta a los Corintios dice: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Corintios 13:14). ¿No está claro que Jesucristo, Dios el Padre y el Espíritu Santo son tres personas distintas una de la otra? Si Jesucristo fuese contemporáneamente Dios el Padre y el Espíritu Santo, así como el Hijo, ¿por qué Pablo habla de la gracia de Cristo y el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo?

También decimos esto: si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo fuesen sólo los títulos de Jesús, Jesús no habría habido necesidad para darles este mandamiento; porque Él simplemente habría dicho de bautizar a las personas en su nombre. Por ejemplo, cuando abrió la mente a sus discípulos para que comprendiesen las Escrituras, les dijo que “se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:47) y no en el nombre del Padre, y del Hijo, y del el Espíritu Santo; entonces, también en el caso del mandamiento, por lógica, habría tenido que decir simplemente de bautizar en su nombre. Pero esto no sucedió, debido a que Él citó tanto al Padre como al Hijo y al Espíritu Santo. El hecho, por lo tanto, de haberlos citados por separado es una clara prueba que Jesús, aunque creyese en la unidad de Dios no pensaba en absoluto de ser el Padre y tampoco el Espíritu Santo, además de ser el Hijo. El hecho, por lo tanto, que en la fórmula bautismal ordenada por Jesús a sus discípulos “nombre” sea singular, certifica que los tres, es decir, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un sólo Dios pero contemporáneamente tres personas distintas. Y, por lo tanto, rechazamos la idea de que Jesús haya querido decir con esas palabras que los apóstoles debían bautizar sólo en su nombre porque eso ‘contenía’ el título del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Nosotros bautizamos usando las palabras “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, en lugar de las palabras “Yo te bautizo en el nombre del Señor Jesucristo”; y esto de acuerdo a las palabras pronunciadas por Jesús a sus discípulos reportadas por Mateo. Por cierto, bautizando mediante la expresión “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” nos bautizamos en el nombre del Señor Jesús, es decir, por y con la autoridad de Cristo, como lo hicieron los apóstoles, porque obedecemos a su orden precisa. De esta manera se invoca sobre el creyente el nombre del Padre, que es el que nos ha traído al Hijo, el nombre del Hijo que nos ha revelado al Padre, y el nombre del Espíritu Santo es Aquel que nos ha convencido de pecado, de justicia y de juicio y nos ha dado vida juntamente con Cristo, y por el cual clamamos: ¡Abba! Padre.

Cuando se habla del bautismo de los unicitarios (aunque no de todos) tienen que tener en cuenta dos cosas; en primer lugar que para ellos el bautismo tiene el poder de perdonar los pecados y por lo tanto quien no ha recibido el bautismo no es salvo, y luego que su apego morboso a la fórmula bautismal “en el nombre de Jesús” excluyendo el Padre y el Espíritu Santo, se debe a su negación de la Trinidad y su doctrina que dice que Jesús es tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo que son sólo tres títulos del sólo Dios (hay que señalar, sin embargo, que en realidad fue de la nueva fórmula bautismal “en el nombre de Jesús” que derivó la doctrina de los pentecostales anti- trinitarios, y no al revés). Poniendo las cosas juntas entonces ustedes pueden entender muy bien porque tienen una aversión al bautismo administrado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (utilizando la fórmula bautismal trinitaria), y porque insisten tanto en decir que tenemos que bautizarnos otra vez en el sólo nombre de Jesús para ser salvos.

Así que no es simplemente una cuestión de diferente fórmula bautismal, porque hay algo más detrás de esto; es decir, la herejía de que el bautismo limpie nuestros pecados (bautismo con la fórmula “en el nombre de Jesucristo” y, por supuesto, no en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo) y la herejía que niega la Trinidad, por lo tanto, los Unicitarios yerran grandemente.

Podemos decir que los Unicitarios han llegado a atribuir la salvación de las personas a un rito que se hace con la fórmula “en el nombre de Jesús” y no a la fe en el nombre de Cristo; en definitiva, entre ellos el bautismo con esta fórmula en particular tiene un poder que el bautismo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo no tiene, entonces, al final, no es la fe en Cristo que salva, sino el bautismo administrado por una fórmula diferente (además hay que decir que, incluso después de haber recibido el bautismo en agua, uno de ellos no puede decir de ser salvo hasta que reciba el bautismo con el Espíritu Santo, porque sólo con este otro bautismo, para ellos, se nace de nuevo – entonces otra herejía Unicitaria). Con esto no queremos en absoluto decir que la fórmula que se utiliza en el bautismo no es importante, sino que no es esa la que salva como que no es el mismo bautismo que salva, sino la fe en el nombre de Jesucristo: Esto es lo que debemos predicar con poder (porque es el único camino de salvación para los hombres) como lo hicieron los apóstoles antes que nosotros.

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

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Jesús compara la unidad de los santos con la unidad de Jesús y el Padre

 uvas

“Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, PARA QUE SEAN UNO, ASÍ COMO NOSOTROS.” (Juan 17:11)

He aquí, hermanos, un paso para meditar sobre la doctrina de la Trinidad. Durante la oración llamada “sacerdotal” que Jesús dirigió al PADRE SANTO, entre las cosas que ha requerido hay también la que los discípulos de Cristo habrían tenido que ser UNO. No sólo esta unidad se pidió a Dios el Padre por el Hijo, sino que también se ha explicado la modalidad, es decir que EL HIJO ERA UNO CON EL PADRE.

Ahora, continuando con nuestra reflexión, si Jesús y el Padre fuesen la misma persona, como falsamente alegan LOS ANTITRINITARIOS, este criterio utilizado por Jesucristo no habría tenido ningún sentido, porque a pesar de que los creyentes deban ser UNO, también no pierden su individualidad, entonces, esto se ha de entender como una unidad de corazón, espíritu, mente e intención, sin embargo, no física. Aquí, lo mismo vale para LOS TRES QUE SON UNO, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son TRES PERSONAS DISTINTAS, pero están en una comunión tal que son UN DIOS.

Hermanos en el Señor, digo a ustedes que han sido regenerados espiritualmente, estudien las Escrituras, mediten cuidadosamente, reflexionen sobre la doctrina de la TRINIDAD, pidan luz a Dios que a través de su Espíritu Santo puede hacer que ustedes entiendan la verdad que es según Dios, y Él les dará entendimiento.

Por desgracia, los opositores de la doctrina de la Trinidad se equivocan grandemente, no entienden las Escrituras y se convierten en malos con los que les refutan y claramente demuestran que están equivocados.

Se dan a razonamientos vanos, tratando de alejar a los santos de esa doctrina sana y buena, buscando de asociarla con ciertas prácticas paganas, para hacerla odiosa en sus ojos, pero Dios guarda los suyos, y no permite que sean presa de estos habladores de vanidades y engañadores.

Quien tiene oídos, oiga lo que la Palabra de Dios dice a las iglesias.

Por el Hermano en Cristo: Giuseppe Piredda

Traducido por Enrico Maria Palumbo

Dios confirma la doctrina de la “Trinidad” a través de una visión dada a un hermano que estaba asistiendo a una iglesia unitaria

fondos varios (97)

Queridos hermanos y hermanas en el Señor, quiero contar esta visión nocturna que el Señor me ha dado. Paz a todos ustedes, mi nombre es Antonio (o Tony como algunos me llaman).

Desde casi 15 años, mi esposa Rosalía y yo somos salvos por la gracia que es en Cristo Jesús.

Todo comenzó alrededor de un año después de nuestra conversión.

En el primer año de fe no nos dimos cuenta de la realidad que nos rodeaba, pero luego, yo y mi cuñado, ahora con el Señor, comenzamos a notar que había un montón de lucha y amargura entre nosotros que éramos Unicitarios y los así llamados Trinitarios. Nos dimos cuenta de que ellos, es decir, los Trinitarios, hablaban del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero nuestros conductores nombraban sólo el nombre de Jesús, porque decían que Jesús es tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo, es decir las tres manifestaciones de Dios. Pero los que son guiados y iluminados por Dios en las Escrituras saben que las cosas no están así.

Esta situación nos intrigó tanto que empezamos a hacer una investigación personal y todo lo que vimos estaba confirmado por la Biblia. Se podía ver con toda claridad que la Biblia habla de la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, un sólo Dios bendecido por los siglos de los siglos. Entonces empezamos a entender que nuestros conductores no manejaban la Palabra de Dios con razón. Nada menos, cuando ellos leían los versículos de la Biblia, algunos de los versículos los cortaban, es decir no terminaban todo el versículo. Déjenme darles un ejemplo: cuando se leían en Filipenses capítulo 2 versículo 11, donde dice: “y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”, no leían la última parte – para la gloria de Dios Padre -, porque les molestaba, y cuando alguien confesaba o decía en su sencillez que Jesús es el Hijo de Dios, hacían cultos para inculcar a los creyentes que no había ninguna necesidad de agregar las palabras ‘Hijo de Dios’, porque decían que Jesús era el Hijo sólo en los días de su carne, y que en realidad no fue el Hijo de Dios que se hizo carne, sino el Padre.

Esta forma de hacer por su parte nos llevó a una búsqueda continua, hasta que una noche el Señor se reveló en sueño.

Estábamos yo y otros dos hermanos, uno de ellos era mi cuñado, y evangelizábamos en las calles; Recuerdo que mientras ellos se fueron para hablar del Señor, yo me quedé mirando el cielo. Era de un maravilloso azul muy claro, y aunque mis ojos miraban hacia el cielo, vi que se formó como un agujero rodeado de una nube blanca muy suave, y cuanto más miraba más aquel círculo se ampliaba; era una cosa maravillosa. A medida que continuaba a mirar a ese círculo que se abría, vi salir de eso dos grandes manos, que yo nunca había visto nada igual, acompañadas por un torbellino de luz deslumbrante. Mientras estaba aún fijos en la contemplación de esta maravilla, vi salir de ese círculo un trozo de tela a modo de bandera , todo bordado con oro, que ondeaba, y en eso trozo apareció la palabra TRES escrita en carácteres grandes y dorados. Al ver tal vista me gocé mucho, y en la visión misma comencé a bailar y alabar a Dios con todo mi corazón, repetía continuamente: ¡hay tres, tres, tres!

Cuando me desperté mi corazón estaba lleno de alegría y confirmado en esta verdad.

A partir de ese día han empezado las peleas. Yo conté el sueño a mi cuñado y nos regocijamos juntos, y así fue el comienzo de nuestra persecución. En nuestra comunidad local habían dos ancianos, luego uno se fue, y ambos empezaron a mirarnos mal, ponían las almas en guardia y en contra de nosotros y muchos se alejaron. Uno de ellos una vez nos reprendió en el nombre de Jesús, como si estuviésemos poseídos, delante de todos los miembros de la comunidad; gritó en voz alta diciendo: “Lleven afuera esta falsa doctrina”, expulsándonos de la comunidad, sin importarle del escándalo que habría podido traer sobre las nuevas almas que se encontraban en la comunidad tomándonos como si fuésemos poseídos, mentirosos y herejes, nos llevaron delante del comité de ancianos varias veces y varias veces nos advierteron que no debíamos predicar esta doctrina. Otros pastores nos pusieron apodos para burlarse de nosotros, mi cuñado lo llamaban Elías y a mi me llamaban Moisés sólo porque confesábamos que Jesús es el Hijo del Dios vivo. Nada menos hay pastores, no digo todos, que cuando se les dice que Jesús es el Hijo de Dios vivo, comienzan a transformarse, se enojan por dentro, cambian de apariencia física, su rostro se vuelve agresivo a la vista, buscan de resistir a la explosión, bastaría un alfiler para hacerlos explotar, pero se reservan toda la explosión cuando predican la palabra, gritando desde los púlpitos que aquellos que creen en la Trinidad son del diablo y no son salvos¡

Habría tantas cosas que contar, pero quiero pararme aquí.

Quiero añadir una cosa más queridos en la gracia, que es tal vez fuera de contexto, pero que les quiero decir lo mismo. Al escuchar los sermones, examínenlos a la luz de la Palabra de Dios y no se fijen en la apariencia de algunos pastores o predicadores: muchos se visten de ovejas y les lsonjean con su falsa humildad, y ustedes piensan que aquel pastor sea humilde, mientras si se trata de un pastor que tiene una apariencia dura, de inmediato piensan que carece de humildad.

Tengan discernimiento, como está escrito en 1 Juan 4:1 “no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios”. Porque no todos los que parecen humilde son humildes, y no todos los que en apariencia son duros faltan de humildad. Un padre que ama, amonesta a los niños y demostra autoridad y dureza, para que el niño se ponga de nuevo en el camino correcto, este es el que ama. Pero el padre, que parece amar a su hijo y después le da toda la libertad que desea, no lo ama realmente, ya que deja que el hijo se abandone al mundo con todos sus deseos. Así son los pastores, quien ama las ovejas les proclama todo el consejo de Dios, sin olvidar nada: les habla de la santificación, el arrepentimiento, el fuego eterno del juicio, tratando de arrebatar las almas del mundo y de la trampa del diablo con todo tipo de miedo, como dice Judas 23.

Por lo contrario, quien ama la apariencia siempre dice las mismas cosas, es decir, que Dios es bueno, Dios te ama, y te hace sentir de continuo palabras melosas, tantas promesas hermosas y atractivas que las almas que lo escuchan parecen como paralizadas en la mente y en el espíritu. Él nunca dice una palabra de arrepentimiento y deja que las almas caminen y se vistan como quieren, y luego viene a decirte que Dios mira el corazón, pero esto es una verdad a medias, porque el Señor dijo que el árbol se conoce por sus frutos, por lo tanto, si caminas y te vistes como deseas o haces lo que tu corazón te dice, el hermano espiritual que te ve entenderá en cual condición espiritual eres, es decir, si amas la Palabra de Dios y entonces te sometes a ella con temor o si la pisoteas. Esto es porque lo que está en tu interior se revelará, por lo tanto, antes de decir que Dios mira el corazón, medita cuidadosamente lo que la Palabra de Dios dice en Hebreos 4:12,13.

Que el Señor les bendiga y les restaure la paz.

Tony Quartararo, salvo por gracia en Cristo Jesús

Traducido por Enrico Maria Palumbo