Contra el culto a María

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Los Católicos Romanos, que se llaman a sí mismos Cristianos, han convertido a María, la madre de Jesús – una de nuestras hermanas que después de acabar la carrera fue salvada por el Señor en Su reino celestial donde está descansando de sus labores – en “Corredentora”, “Mediadora”, “Refugio de los pecadores”,”Reina del Cielo”,”Nuestra Señora”, por mencionar sólo algunos de los muchos títulos que le son conferidos, y le adoran al ofrecerle oraciones y cantos y encomendando su alma a ella, y postrándose ante estatuas e imágenes que le representan que han puesto un poco en todas partes.

Sin embargo, está escrito: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3), y también: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Los Católicos Romanos son por tanto idólatras en el camino que lleva a la perdición y con ellos no hay comunión y no hay acuerdo porque nosotros somos luz en el Señor mientras ellos son tinieblas (2 Corintios 6:14-18), entonces hay que predicarles de arrepentirse y creer en el Evangelio (Marcos 1:15), diciéndoles que se conviertan de sus ídolos mudos a Dios (Hechos 14:15), de lo contrario, cuando morirán, descenderán a las llamas del hades porque es allá que van los idólatras (1 Corintios 6:9-10). Y luego animarlos a salir de la Iglesia Católica Romana (2 Corintios 6:17-18).

Tengan cuidado, el culto a María y a los santos que están en el cielo es un culto condenado por Dios, y los que participan en eso provocan Dios a celos y lo hacen enojar (Deuteronomio 32:16). Ellos, de hecho, adoran y sirven a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre (Romanos 1:25).

“AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS, Y A ÉL SOLO SERVIRÁS” (Lucas 4:8).

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

https://www.facebook.com/groups/JustoJuicio/

 

La invocación de los santos es del diablo

devoto-statua-pioLa Iglesia Católica Romana enseña que los Cristianos deben orar a los santos que están en el cielo (en la lista de los santos compiladas por la Iglesia papal, sin embargo, hay muchos que no están en el cielo, porque eran pecadores que fueron canonizados santos por los Papas) debido a que interceden por ellos ante Dios, de hecho, el Concilio de Trento decretó lo siguiente: “El santo sínodo manda a todos los obispos y los que tienen el deber y la tarea de la enseñanza, que (…) en primer lugar instruyan diligentemente los fieles sobre la intercesión de los santos, su invocación (…) enseñando que los santos, reinando con Cristo, ofrecen a Dios sus oraciones por los hombres; que es bueno y útil invocarlos con suplicas y recurrir a sus oraciones, su poder y su ayuda, para adquirir beneficios de Dios, a través de su hijo Jesucristo nuestro Señor… ” (Concilio de Trento, Sesión XXV). Y esto es lo que hacen los sacerdotes, de hecho, enseñan a los católicos: “Oremos para que intercedan por nosotros”.

Esta es una enseñanza falsa porque la Escritura nos manda a orar a Dios Padre, y esto lo tenemos que hacer en el nombre de Jesucristo, es decir, confiando en su mediación porque Él es el único mediador entre Dios y nosotros, como está escrito: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre..” (1 Timoteo 2:5), y: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré” (Juan 14:13), y también: “De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24), y otra vez: “…para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan 15:16). Por lo tanto, es contrario a la sana doctrina, tanto orar a los santos que están en el cielo, como orar a Dios apoyandose en su mediación.

A la luz de esto, es imposible tener comunión con los Católicos Romanos, porque mientras nos dirigimos al Dios vivo y verdadero en el nombre de Aquel que murió, resucitó y vive para siempre, ellos se dirigen a los muertos, de los cuales la Escritura dice que no saben nada (Eclesiastés 9:5) y por lo tanto no pueden ver, ni oír, y por tanto lo que los Católicos Romanos hacen es pecado. Pero más allá de este, ellos cometen otro pecado que es postrarse ante las estatuas y las imágenes que representan a estos hombres y mujeres que ellos invocan y sirven, porque Dios dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:4-6).

Por otra parte, los Católicos Romanos, llamando los santos que están en el cielo intercesores poderosos y eficaces, en realidad disminuyen y hacen pasar por irrelevante la mediación que Jesucristo hace a la derecha del Padre en favor de sus discípulos en la tierra.

Los Católicos Romanos entonces son idólatras, que andan en tinieblas. Y nosotros tenemos el deber no sólo de reprobar su culto a los santos, sino también para amonestarles y exhortarles para que se arrepientan y se conviertan y crean en el Señor Jesucristo, para que sean salvados y salgan de la Iglesia Católica Romana que con sus herejías de perdición conduce las almas en las llamas del hades.

Quien tiene oídos para oír, oiga

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

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Las Sagradas Escrituras afirman que Jesús tenía hermanos, nacidos de su propia madre

maria-apparizioniDesdichadamente, los católicos romanos, entre las muchas falsedades que se han inventado y que enseñan, hay la de la virginidad perpetua de María. A pesar de que, ya por el mismo hecho que María dio a luz a Jesús, no se puede definir más VIRGEN, de hecho, por un examen médico no se podría después del nacimiento definir VIRGEN.

Además, hay también las Sagradas Escrituras que declaran repetidamente que Jesús tuvo hermanos, como está escrito:

“Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa(Mateo 13:53-57).

Por lo tanto, de acuerdo con lo que leemos, Jesús no sólo tenía hermanos, sino que están escritos incluso sus nombres, e incluso tenía “HERMANAS”, en plural, entonces tenían que ser por lo menos DOS.

Ahora vamos a ver también lo que han escrito los discípulos de Jesús, los apóstoles, que ciertamente sabían que Jesús tenía hermanos. He aquí lo que dice el apóstol Pablo:

“Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor(Gálatas 1:18,19).

Pablo, por lo tanto, confirma que Jesús tenía un hermano llamado Jacobo.

Lucas también hace una clara referencia a los hermanos de Jesús:

“Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos(Hechos 1:12-14).

Juan también habla de los hermanos de Jesús:

“Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él” (Juan 7:3-5). 

También Mateo en su Evangelio:

“Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar (Mateo 12:47).

Por lo tanto, se demuestra que las Sagradas Escrituras, escritas en el GRIEGO original, hablan de HERMANOS DE JESÚS.

Ahora vamos a ver algunos pasajes que demuestran que la palabra “HERMANOS” tenía precisamente el sentido de HERMANOS carnales, es decir, nacidos de la madre de Jesús, porque en griego las palabras HERMANO, SOBRINO y PARENTE eran palabras existentes y no podían ser confundidas.

SOBRINO

“Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el SOBRINO de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle(Colosenses 4:10).

PARIENTES

“Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella” (Lucas 1:58).

“Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos(Lucas 2:44).

Se podría seguir citando otros pasajes, sin embargo, sabemos bien que oirán sólo los que TIENEN OÍDOS PARA OÍR, de acuerdo con lo que dijo Jesús:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias(Apocalipsis 2:29).

Por el hermano en Cristo: Giuseppe Piredda

Traducido por Enrico Maria Palumbo

Véase también: “Documental que refuta los falsos mensajes de la así llamada ‘Virgen Maria'”

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