El Hades existe


fuoco-infernalePremisa

El Dios que hizo el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que hay en ellos, condujo tus pasos para que vinieras en este página y leyeras este mensaje que escribí para ti que estás perdido y esclavo del pecado.

La vida no termina con la muerte, porque el hombre tiene un alma inmortal dentro de su cuerpo que sobrevive a la muerte física. Acerca de la existencia de esta alma inmortal habló así Jesucristo, el Hijo de Dios, a sus discípulos cuando les dijo “no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar” (Mateo 10:28). Ten en cuenta también que Jesús dijo que el cuerpo puede morir, pero no el alma; es por lo tanto obvio que sigue viviendo después de la muerte. Si hasta ahora has pensado que todo termina con la muerte, te has equivocado grandemente. Pero ¿A Dónde va el alma del hombre cuando muere? De acuerdo con la enseñanza de la Escritura (la Biblia) el alma va en un lugar de tormento ubicado en las profundidades de la tierra; este lugar en la Biblia se llama en hebreo Seol y Hades en griego, algunos lo han traducido con ‘Seol’ y otros con ‘Hades’. En este lugar bajan [las almas de] aquellos que mueren en sus pecados para ser atormentados por las llamas que están ahí, esperando de ser resucitados en la resurrección del día del juicio, cuando serán arrojados, alma y cuerpo, en otro lugar de tormento llamado lago que arde con fuego y azufre donde serán atormentados por la eternidad. En otras palabras, en el día del juicio, el Hades entregará sus muertos que resucitarán y aparecerán de pie ante el trono de Dios para ser juzgados cada uno según sus obras y echados en el fuego eterno (Véase Apocalipsis 20:11-15).

 

El testimonio de la Sagrada Escritura sobre el Hades

Estos son los pasajes de la Sagrada Escritura que hablan de la existencia de este lugar subterráneo de tormento llamado “Hades” y que explican donde se ubica y como se ve y como en él descienden las almas de los pecadores.

-En el Evangelio escrito por Lucas está escrito: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:19-31). Fue el nuestro Señor Jesucristo que contó esta historia que realmente sucedió. Esta historia enseña por lo tanto que con la muerte no se acaba todo, sino que hay una vida futura y que el alma del pecador continúa viviendo en un mundo invisible después de su muerte. Está claro que nosotros no vemos nuestra alma, sin embargo, sabemos que habita en nuestro cuerpo de carne y huesos; y como no podemos negar la existencia del alma sólo porque no la podemos ver con nuestros ojos, así no podemos negar la existencia del Hades sólo porque no lo vemos o nunca lo hemos visto. El hecho es que mientras el alma está en el cuerpo, el Hades se encuentra en las cavernas de la tierra a una gran profundidad; es un verdadero lugar de acuerdo a la Palabra de Dios, donde el alma del pecador, después que ha salido de su cuerpo, va a permanecer encerrada para el juicio. En otras palabras, mientras el pecador vive en la tierra su alma disfruta los placeres de la vida y se deleita en hacer el mal moviéndose libremente en un cuerpo humano, pero cuando el cuerpo donde habita temporalmente se deshace, se aparta y se va al Hades donde será atormentada por el fuego de este lugar y donde no podrá jamás disfrutar en ninguna manera. La historia de este rico nos dice que él disfrutaba espléndidamente cada día mientras estaba en la tierra y que él, cuando murió, fue sepultado, pero se encontró en un lugar de tormento, el Hades. Fue su cuerpo a ser enterrado y no su alma, porque el alma del hombre no puede ser agarrada por la mano de ningún hombre para ser colocada en un ataúd y luego en una zanja. Es el cuerpo que vuelve al polvo de acuerdo con lo que Dios dijo a Adán: “Polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19), y no el alma, debido a que no está hecha de un material soluble. Como se puede leer en esta historia, el hombre que había disfrutado de la vida en la tierra, aún cuando se encontró en el Hades todavía podía hablar, recordar, y de acuerdo a lo que él dijo a Abraham, también habría podido ser enfriado con agua en la llama donde estaba. Pero no hay agua en el Hades, hay sólo su memoria para los que están en el fuego del Hades. Como he dicho antes, este hombre, sin un cuerpo aún podía hablar y recordar; y no sólo eso, sino que también podía dar sugerencias, de hecho, invitó a Abraham que enviara a Lázaro para que mojara la punta de su dedo en agua para refrescar su lengua quemada por el calor de las llamas, pero Abraham le dijo que no habría sido posible. Abraham le dijo de recordar que había recibido sus bienes en su vida, y luego le dijo que había un gran abismo entre ese lugar de tormento donde estaba y el lugar de consuelo donde estaba él con Lázaro (el seno de Abraham), abismo que impedía a los que estaban en este último de ayudar a los que estaban en el tormento del Hades. Ninguna piedad fue demostrada para el hombre rico; como él se había demostrado sin piedad durante su vida terrena así Dios se mostró implacable con él después de su muerte. En esto vemos la manifestación de la justicia de Dios. Él, incluso bajo el Antiguo Pacto, no dejaba sin castigo a los que se negaban a escuchar la ley de Moisés y los profetas. Cuando el hombre rico escuchó a Abraham responder de esa manera, se preocupó de sus cinco hermanos que todavía estaban vivos en la tierra, de hecho, propuso a Abraham que enviara a Lázaro a la casa de su padre para advertir a sus cinco hermanos de la existencia de este lugar de tormento y del hecho que él ya estaba allí. Pensaba que de este modo se habrían arrepentido escuchando a Lázaro y no habrían descendido allá. Pero también en este caso, la respuesta de Abraham no fue la que se esperaba, debido a que el patriarca le dio claramente a entender que sus hermanos tenían a Moisés y a los profetas, y que debían escuchar a ellos para que no descendieran allí con él cuando habrían muerto. La respuesta de Abraham, sin embargo, no satisfizo al hombre porque él dejó en claro a Abraham que en su opinión habría sido más eficaz el testimonio de Lázaro si él hubiera resucitado y hubiera ido de sus hermanos, en lugar de lo de Moisés y los profetas. Pero no era de la misma opinión Abraham, de hecho, él le dijo que si sus hermanos no querían escuchar a Moisés y a los profetas, no se habrían dejado persuadir a abandonar su mal camino, ni siquiera por el testimonio de un hombre muerto y vuelto a la vida. Pero vamos a ver otras Escrituras que confirman la existencia del Hades y que se encuentra bajo la tierra a gran profundidad y que allí descienden los malvados cuando mueren.

-En los Salmos está escrito: “Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios” (Salmo 9:17), y sobre el destino de los que confían en sus grandes bienes y se glorian de la grandeza de su riqueza está escrito: “Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios” (Salmo 49:14).

-Job, hablando de los impíos, dijo: “Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol” (Job 21:13).

-Isaías, hablando del destino de aquellos que en Sión no tenían en cuenta de lo que estaba haciendo el Señor y que se embriagaban con el vino y las bebidas alcohólicas, dijo: “Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba” (Isaías 5:14). Siempre Isaías, en el oráculo contra el rey de Babilonia, dijo a Israel: “pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás..El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte. Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas” (Isaías 14:4,9,11).

-Dios, por medio de Ezequiel, predijo lo que habría hecho en Tiro con estas palabras: “Y te haré descender con los que descienden al sepulcro, con los pueblos de otros siglos, y te pondré en las profundidades de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro…” (Ezequiel 26:20).

-Jesús reprendió a Capernaum, cuando dijo: “Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida” (Mateo 11:23).

Como pueden bien ver, de todas estas Escrituras se puede claramente deducir que el Hades es un lugar que se encuentra en las profundidades de la tierra, o como Jesús dijo: “en el corazón de la tierra” (Mateo 12:40), y que allí se van los pecadores que se niegan a escuchar la voz de Dios.

Pero las Escrituras también nos dicen como es el aspecto del Hades: Job lo ha definido así: “Antes que vaya para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte; tierra de oscuridad, lóbrega, como sombra de muerte y sin orden, y cuya luz es como densas tinieblas” (Job 10:21-22); Bildad suhita, hablando sobre el destino del impío, dijo: “De la luz será lanzado a las tinieblas” (Job 18:18); y Zofar Naama dice de los malvados: “Fuego no atizado los consumirá” (Job 20:26). Estas últimas palabras están claramente confirmadas por las palabras que el hombre que estaba en el Hades habló a Abraham: “estoy atormentado en esta llama” (Lucas 16:24). El fuego que hay en el Hades no es un fuego avivado por un hombre, sino por Dios, y por esto no se puede apagar.

Así que, ahora sabes hacia donde te diriges después de la muerte, para el Hades, donde hay llanto y crujir de dientes, como está escrito: “allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:50), y donde el fuego arde constantemente haciendo sufrir dolores inmensos a aquellos que están envueltos en sus llamas. Y todo esto porque has pecado, vives una vida en rebelión contra Dios, de hecho la Palabra de Dios dice que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). En otras palabras, te encuentras en el camino ancho que lleva a la perdición y de lo cual habló Jesús (Véase Mateo 7:13).

Por el maestro de la Palabra de Dios: Giacinto Butindaro

Traducido por Enrico Maria Palumbo

 

Los pecadores no serán destruidos eternamente, como algunos quieren hacer creer, pero serán atormentados en la Gehenna por los siglos de los siglos

images (1)“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA; y SERÂN ATORMENTADOS día y noche POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.” (Apocalipsis 20:10)
“Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si ALGUNO adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y SERÁ ATORMENTADO con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; Y EL HUMO DE SU TORMENTO SUBE POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.” (Apocalipsis 14:9-11)
Estimados hermanos y hermanas en Cristo, como pueden ver, en el lago de fuego y azufre, es decir, la Gehenna, los pecadores serán lanzados y atormendados POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS; y esto después de ser juzgados cada uno según sus obras. Como está escrito: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.” (Apocalipsis 20:12-13)

¿Que sentido tendría juzgar cada uno segun sus obras y después destruirlos en el lago de fuego? Por esta razón serán atormentados por los siglos de los siglos: para recibir el CASTIGO ETERNO.
Jesús mismo dijo: “E irán éstos al CASTIGO ETERNO, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46)

Nadie os engañe con palabras vanas que no coinciden con la Palabra de Dios.

Enrico Maria Palumbo